Cómo hacer abono casero para plantas en maceta

Todos generamos residuos orgánicos que podemos aprovechar para hacer abono casero para plantas en maceta

Si bien es cierto que podemos comprar muchos tipos diferentes de abonos y fertilizantes en tiendas especializadas, la opción más económica y ecológica es crear nuestro propio compost, incluso para los vegetales que tenemos en macetas o jardineras. Todos generamos residuos orgánicos que podemos aprovechar para esta tarea. Por ello vamos a explicar en este artículo cómo hacer abono casero para plantas en maceta.

A parte de explicar paso a paso cómo crear nuestro propio compost, también hablaremos sobre cuáles son los mejores abonos naturales. Asique seguid leyendo si queréis saber más acerca del abono casero.

¿Cuál es el mejor abono natural para las plantas?

Existen muchos residuos orgánicos que podemos utilizar para hacer abono casero para plantas en maceta

Existen muchos abonos orgánicos caseros que son altamente recomendables para los vegetales, pues aportan muchos nutrientes y beneficios tanto a la tierra como a los cultivos. Hay que destacar también que tanto la obtención como la aplicación de la mayoría son muy sencillas. Unos ejemplos muy obvios y que todo el mundo suele tener en casa son las pieles de plátano, que tienen un nivel elevado en potasio, y las cáscaras de huevo, por su contenido en calcio. Eso sí, es aconsejable triturar estas últimas bien antes de echarlas al compost.

Aunque es menos frecuente, también podemos emplear nuestra propia orina. Esta tiene unos niveles altos de fósforo, potasio y nitrógeno. Para aplicarla, primero debemos diluirla en agua. También el vinagre va genial para enriquecer la tierra. Una opción que tenemos es disolverlo en agua y regar directamente las plantas que necesitan suelos ácidos con esta mezcla. Vamos a comentar a continuación otros de los abonos naturales más recomendados.

Estiércol

Estiércol de caballo, un abono muy recomendable para la nectarina
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Sin lugar a dudas, uno de los mejores abonos y también más conocidos es el estiércol. Podemos adquirirlo utilizando los excrementos de conejos, cabras o gallinas, entre otros. En el caso de los excrementos de los conejos, podemos añadirlos tal cual al suelo, pues su contenido en nitrógeno es mayor. En cambio, los demás tienen que pasar primero por un proceso de compostaje anterior.

Los posos del café

Posos de café
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Los restos que quedan tras tomarnos una taza de café se pueden aprovechar para crear nuestro abono, pues contienen nitrógeno. Otra opción es mezclar los posos directamente en el suelo o extenderlos en la superficie.

Césped

Cuando toca cortar el césped y/o quitar las malas hierbas, todos estos deshechos se pueden añadir al abono que estamos creando. Estos restos orgánicos no sólo tienen un alto contenido de nitrógeno, si no que conservan algunos nutrientes que han llegado a absorber del suelo.

Ceniza de la chimenea

Abono de cenizas de madera
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Otro abono natural recomendable es la ceniza que se produce quemando madera, como es el caso de la chimenea. Esta es rica en carbonato cálcico y en potasio, lo que nos vendrá de perlas para nuestro abono casero. Eso sí, no debemos aplicarla directamente sobre suelo alcalino o alrededor de vegetales acidófilos.

Humus de lombriz

El humus de lombriz es un abono orgánico
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También el humus de lombriz forma parte de los mejores abonos orgánicos. Si bien es cierto que este tipo de humus se consigue en su mejor forma en los bosques, producido por las lombrices que viven la tierra, podemos conseguirlo de forma casera mediante la fabricación de vermicompost. Descubre aquí cómo hacerlo.

Lentejas

Por último quedan los germinados de lentejas. No sólo son un abono excelente, si no también un buen enraizante. Una vez tengamos los germinados, hay que triturarlos en agua y colarla. Una parte de este líquido lo podemos mezclar con diez partes de agua y usarla para regar.

¿Cómo se hace un fertilizante casero?

Hacer abono casero para plantas en maceta suele tardar entre 2 y 5 meses

Vamos ahora con el tema que realmente nos interesa: Cómo hacer abono casero para plantas en maceta. Si bien es cierto que podemos simplemente echar algunos residuos orgánicos al suelo directamente, lo más recomendable es seguir una seria de pasos para que estos restos se descompongan correctamente y así crear un compost o abono casero ideal. Para conseguirlo, debemos seguir estos puntos:

  1. Conseguir un recipiente pequeño que tenga aproximadamente un metro de profundidad (también sirve un contenedor de tamaño grande o mediano, según las necesidades que tengamos). Una vez lo tengamos, hacer agujeros en la superficie.
  2. Meter entre cuatro y cinco dedos de tierra en el interior. Si el contenedor es más grande, tendremos que colocar más.
  3. Añadir los desechos orgánicos, como los que hemos mencionado anteriormente. Eso sí, no deben proceder de ningún producto animal a excepción de las cáscaras de huevo.
  4. Volver a meter tierra encima, para tapar los residuos.
  5. Remover con una pala cada dos semanas aproximadamente. Para hacerlo bien debemos llevar los restos que se encuentran más abajo a la superficie y los de la superficie hacia abajo. De esta manera aireamos nuestro abono casero.

¿Cuándo podemos aplicar el abono casero para plantas en maceta?

Pasadas unas pocas semanas empezarán a aparecer moscas de la fruta, gusanos y otros insectos en el abono casero que hemos creado. No os preocupéis, pues es una buena señal. Nos indica que el proceso de descomposición está teniendo lugar correctamente. ¿Pero cuándo podremos utilizarla? Pues bien, una vez que la tierra adquiera un aspecto grumoso y un color oscuro o negro, los residuos orgánicos que hemos echado dentro se han descompuesto por completo. Entonces es el momento ideal para aplicar este compost en nuestro huerto, jardín o en las macetas. Respecto al olor, este debe ser similar al de la tierra cuando está mojada.

Las plantas en macetas de abonan en primavera y en verano
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Generalmente, la fabricación del abono casero suele tardar unos dos meses si empezamos en verano, pues el calor favorece considerablemente al proceso de descomposición. Por el contrario, si iniciamos esta tarea en invierno, suele tardar unos cinco meses.

A la hora de aplicar el abono casero que hemos creado, lo mejor es repartirlo mediante un rastrillo u otro tipo de herramienta. Con el fin de favorecer más a las plantas, lo más recomendable es expandirlo bien alrededor de las raíces de los vegetales.

Como podéis ver, hacer un abono casero para plantas en maceta no tiene mucho misterio. Es más, es una tarea bastante sencilla que casi se hace sola. ¡Asique ya no tenéis excusa para no crear vuestro propio compost! Podéis contarnos vuestras experiencias en los comentarios.


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