¿Cómo recuperar un poto con hojas amarillas?

El potos es una trepadora de interior

El potos es una de las trepadoras de hoja perenne más utilizadas para decorar el interior de una vivienda. Tiene un valor ornamental muy alto, lo que significa que es una planta preciosa, ideal para embellecer casi cualquier rincón de nuestro hogar. Sus cuidados no son muy complicados, ya que de hecho es muy adaptable; sin embargo, cuando no se siente a gusto puede tener las hojas amarillas.

Son varias las razones por las que su salud puede empeorar hasta el punto de perder su color verde natural. Pero, ¿hay algo que podamos hacer para recuperar un poto con hojas amarillas? La respuesta corta es sí, pero dependiendo de cómo esté será más o menos fácil conseguirlo.

El potos recibe mucha o poca agua

El potos es una trepadora sensible al frío

Imagen – Wikimedia/Asabengurtza

El riego es… el riego. Es lo que tienes que hacer si quieres que tu potos sobreviva, pero no resulta nada fácil controlarlo. Ahora bien, lo que nunca se debe hacer es ver la tierra seca y pensar que la planta necesita agua. Eso es lo primero que hay que evitar, pues en realidad es normal que esa capa más superficial esté seca, ya que es la que está más expuesta.

Por eso, para saber si tenemos que regar o no, debemos de introducir un palo hasta el fondo, y si al sacarlo vemos que se le ha adherido mucha tierra, entonces no regaremos, puesto que aún estará muy húmeda. Si nuestra planta es aún pequeña, podremos coger la maceta antes y después del riego: notaremos que la tierra pesa mucho menos cuando está seca que cuando está húmeda, así que con esto sabremos cuándo toca rehidratar a nuestro potos.

Ahora bien, ¿cómo identificar los síntomas de falta o de exceso de riego en esta planta? Muy sencillo:

  • Exceso de riego: si está recibiendo más agua de la que necesita, veremos cómo las hojas más viejas se tornan amarillentas y después marrones, desde la punta hacia atrás.
  • Falta de riego: si por el contrario está pasando sed, las hojas que se volverán amarillas primero serán las más nuevas, ya que son las que más agua demandan para poder completar su desarrollo.

¿Qué se puede hacer? En el primer caso, tendremos que dejar de regar durante unos días. Hay que dejar que la tierra se seque, pero le ayudaremos sacando la planta de la maceta y envolviendo el pan de tierra o cepellón con una o dos capas de papel absorbente. Si vemos que se humedece rápido, lo quitaremos y pondremos otra nueva. Luego, dejaremos la planta en una habitación en la que haya mucha luz durante una noche. Al día siguiente, procederemos a plantar al potos en una nueva maceta, limpia, con tierra nueva.

En el segundo, solo tendremos que hacer una cosa: hidratar la planta. Para ello, sumergiremos la maceta en agua y la dejaremos así un rato. Pasados unos 30 minutos, comprobaremos si al coger la maceta esta pesa más que cuando la sumergimos, y de ser así, la sacaremos del agua; si no, la dejaremos un poco más. Y a partir de entonces, tendremos que regar con más frecuencia.

Pero, ¿cada cuánto se ha de regar el poto? Lo cierto es que puede aguantar bien cortos periodos de sequía, pero encharcamiento le puede causar la muerte al pudrírsele las raíces. Por eso, aconsejamos rehidratarlo, más o menos y dependiendo de las temperaturas que haya, cada 4 días durante el verano, y cada 8 a 10 días el resto del año. Cada vez que llegue el momento, echaremos agua a la tierra, hasta que salga por los orificios de drenaje del recipiente.

Tiene alguna plaga o enfermedad

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Si bien es poco común encontrar plagas en nuestro poto, eso no significa que no pueda tenerlas en algún momento, como por ejemplo, cuando se cultiva en un lugar donde la humedad relativa es muy baja y las temperaturas se mantienen elevadas, o cuando está pasando mucha sed.

En estos casos, siempre hay algún insecto que quiera aprovecharse de su debilidad, tales como la araña roja -la cual, en realidad, es un ácaro y no una araña-, cochinillas o pulgones. Todos estos se alimentan de la savia de las hojas, especialmente de las jóvenes, así como a veces también de los tallos.

Para eliminarlos, aconsejamos primero limpiar la planta con agua para así darle un respiro, y después tratarla con algún insecticida ecológico, como la tierra de diatomeas. Si no sabes bien qué es, decirte que es uno de los mejores productos naturales que existen, pues sirve para combatir prácticamente cualquier plaga. Aquí tienes un vídeo en el que te explicamos todo lo que debes saber sobre ella:

Por otro lado, las enfermedades del potos suelen aparecer cuando se está regando en exceso, por tenerlo en una maceta sin agujeros y/o por estar creciendo en una tierra muy compacta que no drena bien el agua. En cualquiera de estas condiciones, los hongos pueden aparecer y hacer que las hojas se tornen amarillas y luego marrones.

Como consecuencia de ello, no bastará con aplicarle un fungicida sistémico como este para combatir a esos hongos, sino que además tendremos que hacer algunos cambios si no lo estamos cultivando bien. Por ejemplo, puede ser que tengamos que dejar secar un poco más el sustrato antes de regar; cambiarle la tierra si no drena el agua rápido, o plantarla en una maceta con agujeros.

Necesita una maceta más grande

Si el potos tiene las hojas amarillas sin causa aparente, podría ser que se esté quedando sin espacio para seguir creciendo. Es una planta que puede superar los 10 metros de alto si se tiene en el suelo; es decir, es una planta de gran tamaño, por lo que es muy importante que se vaya cambiando de maceta cada cierto tiempo. Pero, ¿cada cuánto?

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Esto dependerá de su velocidad de crecimiento, pero sabremos que necesita un trasplante si se le salen las raíces por los agujeros de la maceta; si no se cambia desde hace más de tres años, y/o si al mirar de sacarla de la maceta el pan de tierra no se deshace. Si se da el caso de que lo requiere, lo plantaremos una maceta que mida unos diez centímetros más de ancho con sustrato para plantas verdes que puedes comprar aquí.

Está expuesto a las corrientes de aire y/o la humedad relativa es baja

El poto puede tener las hojas amarillas

El potos es una trepadora de origen tropical que para vivir y crecer adecuadamente, precisa calor, aire (pero sin pasarse) y una humedad relativa alta, superior al 50%. Es por eso por lo que se da tan bien en el interior de los hogares de la costa mediterránea de la península ibérica y en las islas baleares y canarias: las condiciones son perfectas para él, pues lo normal es que la temperatura en casa se mantenga por encima de los 15ºC todo el año, y la humedad relativa supere el 50% siempre.

Pero, ¿qué ocurre en aquellas zonas que están muy lejos del mar y/o ríos? En estas, la humedad relativa que hay dentro de la vivienda suele ser baja o muy baja, así que las hojas se vuelven amarillas como consecuencia de la deshidratación. Para evitarlo, se deben de rociar con agua apta para consumo o de lluvia a diario.

Asimismo, no hay que poner el potos donde haya corrientes de aire, como las del aparato del aire acondicionado o del ventilador, pues de lo contrario, aunque la humedad sea la adecuada, tendríamos el mismo problema: las hojas se volverían amarillas y nuestra planta dejaría de verse bonita.

Espero que tu poto con hojas amarillas se recupere.


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