Cuándo despuntar las tomateras y cómo podar para obtener más frutos

  • El despunte se realiza al final del ciclo para redirigir la energía de la planta al engorde de los frutos existentes.
  • Es fundamental diferenciar entre variedades determinadas e indeterminadas, ya que las primeras no requieren poda de chupones.
  • La eliminación regular de brotes axilares y hojas basales mejora la ventilación y reduce drásticamente el riesgo de hongos.

Cultivo de tomates

Cultivar tomates en casa es una de las experiencias más gratificantes para cualquier persona que se anime con el huerto, ya sea en un jardín amplio o en unas cuantas macetas en la terraza.

Aunque parece que basta con plantar y regar, quienes ya tenemos un tiempo manchándonos las manos sabemos que hay detalles técnicos que marcan la diferencia entre tener unos pocos tomates pequeños o una cosecha realmente espectacular y jugosa.

Para lograr que la planta no se descontrole y rinda al máximo, existen diversas tareas de mantenimiento que van más allá del simple abonado. Hablamos de técnicas como el entutorado, el aporque o la polinización manual, pero sobre todo de la poda.

Saber gestionar el crecimiento de la tomatera es el verdadero secreto para evitar que la planta malgaste energía en hojas innecesarias y se centre en lo que nos interesa: unos frutos grandes y sanos.

Tomate
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El arte de podar: Desbrote, deshojado y despunte

No todo el recorte de la planta es igual. Dependiendo de qué parte toquemos y en qué momento lo hagamos, estaremos aplicando una técnica diferente. El desbrote es la tarea más recurrente, consistente en eliminar los famosos «chupones».

Estos son brotes que nacen en la axila, entre el tallo principal y la hoja, creciendo en un ángulo de unos 45 grados. Si los dejamos, la planta se ramifica demasiado y los tomates resultantes suelen ser pequeños y de menor calidad.

Por otro lado, el deshojado consiste en ir limpiando la planta de aquellas hojas que ya no sirven. Es vital retirar las hojas amarillentas o marchitas, especialmente las que están más cerca del suelo. Esto no solo optimiza los nutrientes, sino que permite que el aire circule mejor por la base, evitando que la humedad se quede estancada y atraiga enfermedades.

Finalmente, llegamos al despunte. A diferencia del desbrote, que se hace constantemente, el despunte es una acción puntual. Consiste en cortar la punta del tallo principal (el brote apical) cuando sabemos que la temporada se acaba y la planta ya no tendrá tiempo de madurar nuevos tomates.

Al hacer esto, obligamos a la planta a dejar de crecer hacia arriba y a volcar toda su fuerza en engordar los tomates que ya están formados.

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Poda de tomateras

¿Cuándo es el momento ideal para intervenir?

La temporalidad es la clave para no meter la pata. El desbrote debe realizarse con frecuencia, idealmente una o dos veces por semana mientras la planta está en pleno crecimiento.

Se recomienda actuar cuando los chupones miden entre 5 y 10 centímetros; si son muy pequeños, se pueden quitar simplemente presionando con el dedo y la uña, pero si ya han crecido, es mejor usar tijeras.

El deshojado es un proceso de mantenimiento continuo. Debemos eliminar las hojas basales en cuanto los frutos del primer racimo empiecen a madurar. No debemos pasarnos con la poda, ya que las hojas son las encargadas de realizar la fotosíntesis y de proteger los tomates del sol directo, evitando que se quemen.

En cuanto al despunte, se hace una sola vez. El momento exacto es cuando observamos que no queda tiempo suficiente en el calendario agrícola para que las flores tardías se conviertan en frutos maduros.

Por ejemplo, en zonas con temporadas cortas, despuntar las flores nuevas a finales de verano evita que la planta siga gastando energía en frutos que nunca llegarán a madurar antes de las primeras heladas.

Tomate
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Cuidado con la variedad: No todos los tomates son iguales

Aquí es donde entra la polémica y donde muchos principiantes se confunden. No todas las tomateras se podan igual porque existen dos tipos de crecimiento. Los tomates de crecimiento indeterminado (como el cherry o el raf) crecen sin parar y requieren una poda de chupones constante para no convertirse en una selva impenetrable.

Sin embargo, los tomates de crecimiento determinado (como algunas variedades pera o industriales) tienen un límite de altura natural. En estos casos, podar los chupones podría ser un error garrafal, ya que estaríamos eliminando parte de la producción potencial. Estas plantas son ideales para macetas de 15 a 20 litros y lo mejor es dejarlas «a su bola», permitiendo que saquen toda la floración posible.

Consejos prácticos y trucos caseros para una poda segura

  • Higiene total: Esteriliza siempre las tijeras antes de pasar de una planta a otra para no propagar hongos o virus.
  • El orden importa: Lo ideal es podar antes de regar. Si regamos primero, el agua puede introducir patógenos en las heridas abiertas del tallo.
  • Ciclo lunar: Algunos agricultores tradicionales sugieren podar en luna menguante, ya que la savia desciende y la planta se estresa menos, cicatrizando más rápido.
  • Post-cuidado: Tras la poda, aplicar un fungicida casero en los cortes y asegurar una buena ventilación ayuda a que la planta se recupere pronto.

Un truco muy ingenioso es aprovechar los chupones que hemos quitado. En lugar de tirarlos, podemos ponerlos en un vaso con agua o plantarlos directamente para obtener clones de la planta madre.

Además, si troceamos ramas sanas y las dejamos macerar en agua durante seis días a la sombra, obtenemos un insecticida natural rico en alcaloides que es mano de santo contra el pulgón o la mariposa de la col.

Tener éxito con el tomate requiere observar la planta a diario y ajustar la poda según la variedad y el clima. Mantener el equilibrio entre eliminar lo improductivo y conservar la capacidad fotosintética garantiza que la ventilación sea óptima, los frutos crezcan con fuerza y el huerto se mantenga libre de plagas y enfermedades.

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