¿Cuándo es necesario poner tutores a las plantas? Guía completa y consejos expertos

  • El tutorado es clave para evitar la rotura y caída de tallos o frutos en numerosas especies.
  • Debes colocar los tutores al inicio del crecimiento vigoroso, nunca cuando la planta ya está torcida o florecida.
  • Elige el sistema y material de tutor adecuado según el tipo de planta y el entorno.
tutores para plantas

El uso de tutores en las plantas es un recurso fundamental en jardinería y horticultura para guiar, proteger y favorecer su desarrollo. En muchas ocasiones, el crecimiento natural de ciertas plantas puede no ser suficiente para soportar su propio peso, el de sus frutos o para resistir agentes externos como el viento. Por eso, saber cuándo y cómo colocar tutores resulta esencial para lograr que nuestros cultivos y plantas ornamentales prosperen sanamente y luzcan en su máximo esplendor.

¿Por qué es importante poner tutores a las plantas?

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El tutorado proporciona múltiples ventajas a las plantas en diferentes etapas de su crecimiento. Destaca principalmente porque:

  • Evita la rotura de tallos y ramas debido al peso de flores o frutos, o por inclemencias meteorológicas como viento o lluvias intensas.
  • Guía el desarrollo vertical, especialmente en especies trepadoras o plantas con tendencia a crecer hacia los lados o caerse.
  • Facilita la exposición de toda la planta a la luz solar y circulación del aire, mejorando la fotosíntesis y disminuyendo el riesgo de enfermedades fúngicas.
  • Evita el contacto de los frutos con el suelo, lo que reduce la aparición de plagas, podredumbres y facilita su recolección.
  • Permite un crecimiento ordenado en huertos y jardines, facilitando el mantenimiento y el acceso para las tareas diarias.

¿Qué tipos de plantas necesitan tutores?

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No todas las plantas requieren tutores, pero en numerosas especies es indispensable. Algunas de las más habituales incluyen:

  • Plantas hortícolas de fruto: Como tomates, pimientos, berenjenas, judías, habas, pepinos, calabazas y melones. Sus tallos suelen ser débiles para soportar la carga de los frutos.
  • Especies trepadoras: Guisantes, arvejas, calabacines, diferentes leguminosas, buganvillas y rosas trepadoras. Necesitan guías verticales o estructuras para trepar y desarrollarse en altura.
  • Árboles y palmeras jóvenes: Necesitan sujeción para asegurar un crecimiento recto, sobre todo si están expuestos al viento, evitando que se inclinen o sufran daños en la raíz durante los primeros años de vida.
  • Plantas con tallos etiolados o débiles: Especies que han crecido buscando la luz (fototropismo), con tallos largos, finos y endebles, propensos a quebrarse por su propio peso.
  • Flores de tallo largo: Margaritas, dalias, gladiolos o espuelas pueden necesitar soporte para no vencerse durante la floración.

En contraposición, las plantas de porte bajo (lechugas, acelgas, espinacas, cebollas, ajos, zanahorias, patatas, etc.), bulbos y tubérculos no requieren tutorado ya que su propia estructura les permite sostenerse sin dificultad.

¿Cuándo es necesario poner tutores?

El momento oportuno para colocar tutores es crucial para asegurar el éxito del entutorado. Los expertos recomiendan ponerlos cuando la planta comienza su desarrollo vigoroso, pero antes de que los tallos se estiren excesivamente o empiece la floración o fructificación. Algunos consejos clave son:

  • Plantas anuales y perennes de rápido crecimiento: En cuanto alcancen entre 20 y 30 cm de altura, es el momento de tutorar antes de que los tallos pierdan rigidez.
  • Árboles jóvenes: Justo en el momento de su plantación, sobre todo en zonas ventosas o si pertenecen a especies de tallos frágiles.
  • Trepadoras: Añadir tutores o guías al inicio de su desarrollo, para que puedan ir enroscándose naturalmente.
  • Plantas que han sido trasplantadas o han sufrido etioliación: Coloca tutores de inmediato para evitar que el tallo se doble y se debilite aún más.

Si el tutor se coloca demasiado tarde y la planta ya ha crecido torcida o está florecida, será difícil corregir su posición sin dañarla. También resulta más complicado integrar el tutor porque los tallos pueden quebrarse al intentar levantarlos.

¿Qué materiales y estructuras usar como tutores?

El mercado ofrece una gran variedad de tutores, desde los más simples hasta los más decorativos. Elegir el material adecuado es fundamental para cada tipo de planta y entorno:

  • Tutores de madera: Cañas de bambú, varas de sauce, estacas resistentes. Son ideales para plantas de exterior, huertos y árboles jóvenes.
  • Metálicos: Varillas de hierro, acero galvanizado o malla de construcción. Adecuados para plantas pesadas, grandes o en lugares de viento intenso.
  • Plástico: Tubos o cañas huecas, recubiertos con material plástico para mayor durabilidad y resistencia a la humedad. Frecuentes en macetas o cultivos de interior.
  • Cuerda o cinta: Para sistemas más flexibles, como espalderas, guías colgantes o tutorados en invernadero.
  • Mallas o estructuras enrejadas: Para enredaderas y cultivos que se desarrollan mejor con soportes a lo largo y ancho, como pepinos y calabazas.
  • Tutores decorativos: Con formas o adornos en la punta, útiles para jardines ornamentales y macetas visibles.

Tipos de tutorado más frecuentes

Dependiendo del crecimiento y necesidades de la planta, existen varios tipos de entutorado:

  1. Vertical simple: Una vara o estaca rígida colocada cerca del tallo principal. Es el método más común para tomates, berenjenas, árboles jóvenes y flores de tallo largo.
  2. En pirámide: Tres o cuatro varas unidas en la parte superior formando un cono, ideal para guisantes, judías o plantas sensibles al viento.
  3. En espaldera o malla: Estructura de cuerdas o varas, con sentido horizontal y vertical, adecuada para cucurbitáceas, pepinos o plantas con tallos largos y múltiples ramas.
  4. En caballete: Dos tutores cruzados en forma de “V” invertida, muy útil en zonas ventosas o para cultivos que crecen en hilera.
  5. Con cuerda suspendida: Tutor flexible que se ata desde una estructura superior hasta la base de la planta, óptimo para invernaderos o cultivos de altura limitada.

¿Cómo colocar correctamente un tutor?

El éxito del tutorado no solo depende del tipo de tutor, sino también de su correcta colocación:

  • Distancia al tallo: Deja entre 2 y 3 cm de separación en plantas pequeñas (hortícolas) y entre 5 y 10 cm en árboles o especies grandes. Así evitas dañar las raíces y das espacio para el engrosamiento del tallo.
  • Profundidad adecuada: Inserta el tutor lo suficientemente profundo (al menos un tercio de su longitud) para que resista el viento.
  • Sujeción: Usa cuerdas, tiras de tela, alambres plastificados o clips de jardinería para atar la planta al tutor. Hazlo de manera holgada, sin apretar el tallo, para evitar estrangulamientos y permitir el crecimiento natural.
  • Altura: Ajusta el tutor conforme la planta crece, añadiendo ataduras a lo largo de la estructura si es necesario.
  • Vigilancia y mantenimiento: Revisa periódicamente el sistema de tutores, ajustando las ataduras y sustituyendo tutores dañados si hace falta.

Errores comunes al tutorar y cómo evitarlos

Aunque tutorar parece sencillo, existen algunos fallos habituales que pueden perjudicar a las plantas:

  • Colocar los tutores demasiado tarde, obligando a forzar tallos rígidos y pudiendo ocasionar roturas.
  • Usar materiales inadecuados, como tutores demasiado finos y frágiles para especies grandes, o metálicos en zonas de mucha insolación que puedan calentar en exceso los tallos. Consulta nuestras herramientas para cultivar y elige los más adecuados.
  • Apretar demasiado las ataduras, estrangulando la planta e impidiendo el crecimiento del tallo.
  • Olvidar revisar o quitar los tutores cuando ya no son necesarios, especialmente en árboles y palmeras, lo que puede afectar el desarrollo natural.

Beneficios adicionales de los tutores en huertos y jardines

Además de los beneficios ya citados, el uso de tutores puede suponer ventajas añadidas en el mantenimiento de huertos y jardines:

  • Permite un mayor aprovechamiento del espacio en huertos urbanos, balcones o terrazas, favoreciendo el cultivo vertical.
  • Facilita la identificación de cultivos cuando las plantas están en reposo, gracias a tutores visibles o etiquetas asociadas.
  • Contribuye a la estética del jardín seleccionando tutores decorativos y fomentando el orden visual.

¿Cuándo retirar el tutor?

No es necesario mantener el tutor de manera indefinida. Se debe retirar cuando la planta haya adquirido suficiente fuerza en el tallo o tronco principal y ya no necesite soporte externo:

  • En hortícolas: Lo habitual es mantener el tutor hasta el final de la temporada productiva. Para más consejos, revisa nuestra sección tutores para plantas.
  • En árboles y palmeras: Puede mantenerse entre uno y dos años, según el desarrollo del sistema radicular y la exposición al viento.
  • En trepadoras: Normalmente, las guías permanecen mientras la planta lo requiera para trepar a nuevas alturas.

Una vez que la planta se sostiene por sí sola y crece de forma erguida sin ayuda, se recomienda retirar el tutor con cuidado para no dañar el tallo y aprovecharlo en futuras plantaciones si está en buen estado.

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