La calathea se ha convertido en una de las plantas de interior más apreciadas y deseadas en los hogares de todo el mundo. Sus hojas, con patrones exuberantes y colores vibrantes en diversas formas, hacen que cualquier estancia gane vida y personalidad. Sin embargo, para que luzca siempre espectacular, es fundamental conocer los cuidados de la calathea en casa y entender las necesidades específicas de este género, que aunque no es la planta más sencilla, sí es una de las más gratificantes para quienes aman la decoración natural y el contacto con la naturaleza.

Si te preguntas cómo debes cuidar tu calathea, cómo evitar problemas habituales y cómo conseguir que mantenga su aspecto saludable durante años, en este artículo encontrarás la guía más completa y detallada. Vamos a integrar experiencias expertas, respuestas a todas las dudas frecuentes, información ampliada por tipos, trucos y recomendaciones esenciales, así como soluciones a los problemas más habituales.
¿Qué es una Calathea? Origen, historia y curiosidades

La calathea es un género perteneciente a la familia de las Marantaceae y es originaria de las zonas tropicales de Sudamérica, destacando Brasil y Perú, aunque también se encuentra en otros países de Centro y Sudamérica. En el mundo existen más de 25 especies identificadas dentro del género Calathea, que sorprenden por la variedad de sus hojas, desde formas ovaladas, lanceoladas, redondas y en muchas tonalidades espectaculares: verdes, púrpuras, rosados, blancos, plateados e incluso con matices morados.
Una de las curiosidades más llamativas de la calathea, además de su belleza, es el movimiento de sus hojas en función de la luz y la hora del día. Este fenómeno, conocido como nictinastia, hace que las hojas se abran durante el día y se plieguen por la noche, como si la planta «rezara» (por eso también recibe el nombre de planta de oración o «rezadora»). Además de este espectáculo natural, sus hojas presentan envés de diferentes colores, lo que contribuye a su atractivo ornamental.
En su hábitat natural, la calathea puede llegar hasta casi un metro de altura, pero en interiores es habitual que alcance entre 60 y 80 centímetros, dependiendo de la variedad, el espacio y los cuidados. Se caracteriza por desarrollar varios tallos, cada uno con hojas grandes y vistosas, a menudo con patrones geométricos únicos. Sus flores, generalmente pequeñas y poco vistosas, no suelen tener protagonismo, salvo en especies como la Calathea crocata, cuyas inflorescencias naranjas sí destacan por su belleza y valor decorativo.

Principales variedades de calathea para casa

- Calathea roseopicta: conocida como ‘medallion’ o ‘medallón’, sus hojas grandes muestran detalles en verde, rosa y púrpura.
- Calathea orbifolia: hojas redondas, grandes, en tonos verde y plata, muy llamativas y populares en la decoración de interiores.
- Calathea zebrina: llamada planta cebra, por las franjas verdes y blanquecinas de sus hojas.
- Calathea lancifolia: hojas largas y onduladas con bordes ondulados y manchas verdes oscuras.
- Calathea makoyana: conocida como ‘planta de lupa’, con hojas redondeadas y atractivos patrones verdes y marrones.
- Calathea rufibarba: hojas alargadas con un tacto ligeramente aterciopelado y envés púrpura.
- Calathea ornata: destaca por las finas líneas blancas o rosas sobre hojas verde oscuro.

Beneficios de tener una calathea en casa
Además de su indudable atractivo ornamental, la calathea purifica el aire, ayudando a neutralizar sustancias tóxicas como el benceno y el formaldehído presentes en ambientes cerrados. Actúa también como humidificador natural gracias a la transpiración de sus hojas, beneficiando especialmente en espacios secos, y es segura para mascotas y niños ya que no resulta tóxica ni para perros ni para gatos, siendo una planta pet-friendly ideal para cualquier hogar.
La capacidad de la calathea para mejorar la calidad del aire y su bajo nivel de toxicidad la convierten en una candidata perfecta para dormitorios, salones y oficinas. Además, su presencia y cuidada estética contribuyen a reducir el estrés y mejorar el bienestar general, creando microclimas saludables y visualmente estimulantes.

¿Dónde colocar la calathea? Ubicación y luz ideales

La calathea prospera como planta de interior gracias a su adaptación a ambientes con luz indirecta y zonas de semisombra. En la naturaleza, crece en los sotobosques tropicales, protegida por gigantescos árboles que filtran la luz solar. Por ello, es fundamental reproducir estas condiciones en casa:
- Coloca tu calathea en un lugar donde reciba luz brillante pero nunca directa, para evitar que las hojas se decoloren o quemen.
- Evita ventanas orientadas al sur sin cortinas. Las mejores ubicaciones son las orientadas al este u oeste, con cortinas translúcidas o donde la luz llegue filtrada.
- No te preocupes si la iluminación es baja: la calathea tolera bastante bien poca luz, aunque, en exceso de penumbra, su crecimiento puede ralentizarse.
- Evita zonas con corrientes de aire frío o cerca de aparatos de aire acondicionado, ya que el viento reseca rápidamente el follaje, y los cambios bruscos de temperatura estresan la planta.
Temperatura y humedad ambiental: claves para su salud
La calathea necesita temperaturas cálidas y ambiente húmedo para desarrollarse perfectamente. Mantén una temperatura estable entre los 18 y 26 ºC. Soporta hasta 30 ºC de forma puntual, aunque su rango óptimo está entre los 18 y los 24 ºC. Por debajo de 16 ºC sufre bastante y las heladas pueden dañarla irreparablemente.
El nivel de humedad ambiental es probablemente el aspecto más crítico para el éxito en el cultivo de la calathea en casa. Si el aire está seco, notarás puntas marrones o bordes secos en las hojas. Para garantizársela:
- Pulveriza las hojas con agua filtrada o destilada (nunca agua calcárea) varias veces por semana, especialmente en meses secos o si hay calefacción.
- Coloca la maceta sobre un plato con piedras o gravilla con agua, asegurando que la base de la maceta no quede sumergida.
- Utiliza humidificadores en habitaciones muy secas o agrupa varias plantas para crear un microclima húmedo.

Evita colocar la calathea cerca de fuentes de calor directo (radiadores, estufas, chimeneas) y aléjala de corrientes de aire frío o ventiladores. Durante los meses fríos, mantén la planta lejos de ventanas y puertas exteriores para prevenir descensos de temperatura bruscos.
Sustrato y maceta: la base para un crecimiento saludable
El sustrato ideal para la calathea debe ser rico en materia orgánica, aireado y con excelente drenaje. Puedes mezclar:
- Una base de tierra para macetas de alta calidad.
- Un tercio de turba o fibra de coco, para mantener la humedad sin apelmazar.
- Perlita o vermiculita para mejorar la aireación y el drenaje.
- Abono orgánico maduro, como humus de lombriz, para aportar nutrientes de forma sostenida.

Evita sustratos con exceso de musgo sphagnum, que puede retener demasiada agua, y asegúrate de que la maceta cuente con agujeros de drenaje. Si el recipiente no los tiene, añade o cambia la maceta para prevenir la pudrición de raíces.
Riego de la calathea: frecuencia, trucos y errores a evitar

El riego es uno de los apartados que más preocupan a quienes cultivan calatheas, ya que un exceso o defecto puede acabar rápidamente con la salud de la planta. Aquí tienes algunos consejos clave:
- Mantén el sustrato siempre ligeramente húmedo, pero nunca empapado. Es preferible regar poco y con mayor frecuencia que saturar el sustrato de agua.
- Riega con agua a temperatura ambiente, filtrada o de lluvia (el agua del grifo, si tiene cloro o mucha cal, puede dañar las raíces y manchar las hojas). Conoce más sobre el cuidado de Calathea crocata aquí.
- Frecuencia de riego: En primavera y verano, revisa la humedad del sustrato cada 2 o 3 días y riega según lo necesite. En otoño e invierno, reduce el riego a una vez por semana o menos, adaptando a la sequedad ambiental y la temperatura.
- Método del dedo: introdúcelo un par de centímetros en la tierra. Si notas que está seca, es momento de agregar más agua.
- Si la maceta tiene un plato debajo, elimina el exceso de agua después de 10 minutos para evitar encharcamientos.
Algunos síntomas habituales: si las hojas amarillean puede ser por exceso de agua; si las puntas se tornan marrones, probablemente falte humedad ambiental. Si las hojas se ven caídas y no recuperan turgencia tras el riego, revisa raíces por si hay pudrición.

Abonado y fertilización de la calathea

La calathea necesita nutrientes constantes para mantener el vigor y el colorido de sus hojas, pero siempre con moderación. Utiliza fertilizantes ricos en nitrógeno, adecuados para plantas verdes, y sigue estas pautas:
- En primavera y verano: abona cada 15 días con fertilizante líquido para plantas verdes o abono orgánico diluido, siguiendo siempre la dosis recomendada.
- En otoño e invierno: puedes reducir la frecuencia a una vez al mes o incluso suspender la fertilización si la planta no está creciendo activamente.
- Evita el exceso de abono, ya que puede provocar acumulación de sales y quemaduras en raíces y hojas.
- Opcionalmente, alterna con aportes ligeros de compost o humus de lombriz.
Si observas hojas nuevas pequeñas o sin color, quizá la planta necesita un extra de hierro o magnesio. Conoce más sobre Calathea xena aquí.
Trasplante y renovación del sustrato
La calathea no requiere trasplantes frecuentes, ya que su crecimiento suele ser contenido. Sin embargo, es recomendable cambiarla de maceta cada 1 o 2 años, o cuando observes:
- Raíces sobresaliendo por los orificios de drenaje o asomando en la superficie.
- El sustrato se ha compactado y ya no drena ni retiene la humedad adecuadamente.
- La planta crece lentamente sin causa aparente.
El mejor momento para el trasplante es la primavera. Usa una maceta solo un 10-15% mayor que la anterior y evita manipular en exceso las raíces. Tras el trasplante, riega y coloca la planta en un lugar protegido durante unos días hasta que recupere su vigor.

Reproducción y propagación de la calathea en casa

- División de rizomas: es la técnica más sencilla para propagar calatheas. Separa con cuidado una sección con raíces y al menos dos hojas desarrolladas, utiliza tijeras esterilizadas y planta en una maceta pequeña con el mismo sustrato que la planta madre. Riega y protege del sol directo.
- Realiza esta operación en primavera o inicios de verano, cuando la calathea está en crecimiento activo.
Limpieza y cuidados de las hojas: claves para una calathea brillante
Las hojas de la calathea, al ser su gran atractivo, requieren cuidados y limpieza regulares:
- Pasa un paño húmedo con agua filtrada sobre las hojas cada 2 semanas para eliminar polvo y permitir la transpiración.
- Nunca uses abrillantadores ni productos químicos ya que pueden obstruir los poros foliares.
- Si la planta tiene muchas hojas, realiza la limpieza por zonas para evitar dañar las más jóvenes.
- Si observas hojas secas o dañadas, pódalas con tijeras limpias para estimular el crecimiento de nuevas hojas sanas.

Problemas frecuentes en la calathea y cómo solucionarlos
Las calatheas pueden sufrir diversos problemas, normalmente relacionados con el riego, la humedad o la luz.
- Puntas marrones secas en las hojas: causadas por baja humedad ambiental, agua con exceso de sales o exposición a corrientes de aire.
- Hojas amarillas: suele deberse a exceso de riego o problemas de drenaje. Reduce la frecuencia y revisa el sustrato.
- Hojas caídas o enrolladas: puede ser estrés hídrico (bien por sequedad, bien por exceso de agua), temperatura extrema o falta de humedad. Ajusta condiciones y riega de acuerdo al tacto del sustrato.
- Pudrición de raíces: provocada por encharcamientos prolongados o mala aireación. Saca la planta, limpia raíces afectadas y renueva el sustrato.
- Manchas en el envés de las hojas: pueden indicar plagas como ácaros, pulgones o infecciones fúngicas. Aplica insecticidas naturales o fungicidas específicos para plantas de interior.

Plagas y enfermedades habituales de la calathea
Las calatheas pueden ser objetivo de plagas y enfermedades, especialmente cuando están debilitadas o expuestas a condiciones no ideales. Los problemas más frecuentes son:
- Ácaros: suelen identificarse por la aparición de telarañas finas y puntos secos en las hojas. Pulveriza regularmente y aplica acaricida ecológico si la plaga persiste.
- Pulgones: pequeños insectos verdes, amarillos o negros que colonizan los brotes. Usa jabón potásico o insecticida natural.
- Hongos: manchas circulares de color marrón o gris en el envés o haz de las hojas indican exceso de humedad en un ambiente poco ventilado. Mejora aireación y usa fungicida apropiado.
- Cochinilla algodonosa: se instala en los tallos y la base de las hojas. Retira manualmente y aplica aceite de neem.
Revisa con frecuencia el envés de las hojas y la base de la planta, y actúa de inmediato ante síntomas sospechosos.
Preguntas frecuentes sobre la calathea en casa
- ¿La calathea puede vivir en exteriores? Solo en climas tropicales sin heladas, con sombra y humedad elevada. En la mayoría de zonas, es mejor mantenerla en interior.
- ¿Cuándo florece la calathea? En condiciones ideales y en variedades como la crocata, puede dar flores naranjas, pero habitualmente es una planta que se cultiva por su follaje.
- ¿La calathea es tóxica? No, es una planta totalmente apta para hogares con mascotas y niños.
- ¿Dónde colocar la calathea para que esté más bonita? En baños o cocinas con buena luz pero sin sol directo, donde la humedad suele ser más alta, es ideal. También en salones con cortinas que filtren la luz.
- ¿Por qué se enrollan las hojas de la calathea? El enrollamiento suele indicar falta de humedad, estrés, exceso de calor o necesidades de agua. Ajusta los cuidados y recuperará su forma.
- ¿Cómo saber si necesita agua? Si el sustrato está seco al tacto 2 centímetros bajo la superficie, riega. Si la planta parece decaída pero el suelo está húmedo, es posible exceso de riego.
- ¿Se puede podar? Solo para eliminar hojas deterioradas o mejorar la apariencia general.

Errores comunes al cuidar la calathea y cómo evitarlos
- Riego con agua del grifo sin reposar: el cloro y sales pueden manchar o quemar las hojas. Usa siempre agua filtrada, de lluvia o previamente reposada.
- Ubicarla en sol directo: esto quema rápidamente el follaje, decolora y debilita la planta.
- No limpiar el polvo de las hojas: la acumulación de polvo impide la respiración correcta y favorece plagas.
- Olvidar elevar la humedad ambiental: si no aumentas la humedad en ambientes secos, las puntas se secan y la planta pierde vitalidad.
- Abonar en exceso: la sobre-fertilización genera acumulación de sales y puede ser fatal.
- Macetas sin drenaje: retienen agua y provocan pudricumbres.
Con dedicación, observación y aplicando estos consejos, tendrás una calathea sana durante años. Es una planta exigente, pero su presencia en casa, su movimiento, color y la atmósfera que crea la convierten en una de las joyas de la jardinería de interior.