Dahlia imperialis

Dahlia imperialis

Las dahlias, o dalias, son una de las plantas con flor más conocidas. Pero en realidad este género alberga a unas 30 especies diferentes, siendo una de ellas la Dahlia imperialis. ¿Conoces cómo es?

En esta ocasión vamos a hablarte de la Dahlia imperialis, cómo es, qué cuidados necesita y algunas curiosidades que deberías saber sobre ella. ¿Preparado?

Cómo es la Dahlia imperialis

Cómo es la Dahlia imperialis

La Dahlia imperialis, también conocida como dalia imperial, o dalia catalina, es una planta que alcanza los 4-5 metros de altura, aunque algunos hablan de 8-10 metros. Su origen es México, donde la mayoría de las dalias se dieron a conocer. De hecho, su nombre proviene del náhuatl, que representa a tres elementos: el agua, la flor y el tubo (por los tallos, ya que estos transportan el agua y los nutrientes a la flor).

Se la conoce desde el siglo XVI cuando se documentó por parte de un botánico español, Francisco Hernández de Toledo, acompañado de un cronista mexicano, Hernando Alvarado Tezozomoc.

Además, desde 1963 la dalia es considerada como parte de la nacionalidad mexicana.

Los tallos que tiene son huecos y en cuanto a las hojas estas pueden ser bi o tripinnadas, es decir que las propias hojas son alargadas y en forma de pluma, que echan en sí mismas otras hojas. Por ejemplo, imagina una hoja y que de esta, a sus lados, salieran más hojas (bipinnada) o bien que salieran tres tallos con hojas (tripinnada).

En cuanto a las flores, estas son en forma de espigas de color rosa, blanco o lila. El centro de cualquier color es amarillo y en lugar de lo habitual, su floración se produce en otoño principalmente (aunque puede ocurrir que también lo haga en otras estaciones).

El principal uso de la Dahlia imperialis no es otro que el decorativo, ya que se colocan en lugares del jardín, ya sea en suelo o en maceta, a veces con una guía para que el arbusto crezca de manera vertical.

Cuidados de la Dahlia imperialis

Cuidados de la Dahlia imperialis

Ahora que conoces un poco más a fondo la Dahlia imperialis, es hora de hablarte de los cuidados por si te apetece tenerla en tu hogar. Generalmente no son complicadas de cuidar, pero sí necesita que cumplas con las necesidades que tiene para que esté sana.

Ubicación

Empezamos por la ubicación, es decir, el lugar donde debes colocar esta planta. Necesita mucho la luz del sol porque es la que le permite hacer su fotosíntesis. Por eso, a la hora de buscarle una ubicación, te recomendamos que la pongas directamente al sol.

Además, puedes colocarla en el suelo o bien en una maceta, le es indiferente, pero que reciba luz solar es algo imprescindible. Ahora bien, puede ser en pleno sol o en semisombra, dependerá de las temperaturas que puedan adquirirse en la zona donde vivas. Y cuidado con las corrientes de aire, ya que no las soporta (y pueden romper fácilmente sus tallos porque están huecos).

Temperatura

Hablando de temperatura, esta planta no resiste las heladas. De hecho, cuando la temperatura baja de los menos cinco grados empieza a sufrir. Por eso, cuando llega el invierno es mejor colocarla en un lugar seco y que esté protegido de la luz para que aguante bien hasta la primavera (de abril a mayo), en que puede volver a su lugar.

Con respecto a las altas temperaturas es mucho más tolerable.

Suelo

La Dahlia imperialis no es demasiado exigente en cuanto al suelo, ya que se sabe que puede salir adelante cuando el suelo no tiene muchos nutrientes y es duro. Pero si le das a elegir, prefiere tierra con gran materia orgánica. No te olvides del drenaje, ya que así conseguirás que esté más nutrida, que no sufra de apelmazamiento de la tierra (para que las raíces puedan respirar) y que florezca mucho mejor.

Riego

En cuanto al riego, va a depender de la época en que estemos. Normalmente, en invierno, se riega muy poco, o no se riega, mientras que en verano ha de ser muy abundante para conseguir que esté húmeda siempre. Eso sí, tienes que esperar a que la tierra se seque antes de volver a regar.

Cuidados de la Dalia imperial

Abono

Lo mejor es abonar con un fertilizante orgánico (puede ser líquido) a finales del invierno para activar la planta y que comience a crecer y a desarrollarse con fuerza.

Poda

La poda se realiza cuando las flores empiezan a marchitarse. En ese momento se deben quitar las flores marchitas y, cuando se vea que los tallos también se marchitan, hay que cortarlos lo más cerca posible de la base. En otras palabras, vas a perder completamente la planta. Pero esta volverá a crecer a final del invierno y en primavera (normalmente se retira del lugar y se guarda en un lugar seco y sin luz para, en abril o mayo volver a plantarla). En caso de que no quieras hacer eso puedes echarle una base de mantillo vegetal que la resguardará de las bajas temperaturas.

Plagas y enfermedades

No vamos a decirte que la Dahlia imperialis sea una planta resistente a las enfermedades y plagas, pero sí tiene pocas que puedan hacerle daño. Una de las principales enfermedades puede deberse a no cumplir con los cuidados que necesita. Una deficiencia de luz, de temperatura o de riego (o un abuso de este) pueden hacer que enferme.

El oídio también les afecta, sobre todo en los «bulbos». Así como el mildiu o la podredumbre.

En cuanto a plagas, los pulgones, los caracoles y las babosas pueden ser los más perjudiciales para esta planta.

Multiplicación

La reproducción de la Dahlia imperialis es bastante fácil de conseguir ya que solo con dividir el tubérculo es más que suficiente. De hecho, a menudo, cuando termina el otoño y se desentierra, puede haber criado hijuelos. Si estos se ven fuertes y con raíces se pueden separar de la planta para echarle algún producto que fomente las raíces y así duplicar tu planta.

Como ves, es una planta muy agradecida con unas flores vistosas que te encantarán a la vista, pero mucho más a los insectos (ya que suele atraer a estos por el polen que su botón tiene). ¿Te queda más claro ahora cómo es la Dahlia imperialis?


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