Descubre 7 flores ideales para sembrar en diciembre

  • Diciembre es clave para plantar flores resistentes al frío y bulbos que necesitan reposo invernal para florecer con fuerza en primavera.
  • Pensamientos, prímulas, margaritas, tulipanes, narcisos y jacintos son apuestas seguras para dar color al jardín en esta época.
  • El cuidado del suelo, el acolchado y la reducción del riego son fundamentales para proteger flores, huerto y plantas de Navidad como la flor de Pascua.
  • Las plantas y verdes navideños (acebo, abetos, cedros, muérdago) aportan decoración natural y mejoran el bienestar dentro del hogar.

flores para sembrar en diciembre

Cuando llega diciembre y el frío se instala del todo, muchos dan por hecho que el jardín entra en pausa. Sin embargo, el último mes del año es un momento clave para preparar una primavera espectacular y disfrutar de colores incluso en pleno invierno. Aunque los días sean cortos y las heladas aprieten, hay flores y cultivos que agradecen pasar estas semanas bajo tierra o en crecimiento lento.

Lejos de ser un mes muerto, diciembre es perfecto para revisar el estado del huerto, reforzar la fertilidad del suelo y elegir aquellas especies que toleran bien las bajas temperaturas, consultar qué plantar en diciembre. Con una buena planificación y algo de mimo se pueden sembrar hortalizas, bulbos de floración primaveral y plantas de temporada que mantendrán vivo el jardín mientras el resto del paisaje parece dormido.

Por qué diciembre es un buen mes para sembrar flores

En esta época del año, el terreno suele estar más compacto y menos sometido al estrés del calor, lo que facilita trabajar con calma y planificar bien cada rincón. Diciembre permite preparar el suelo, enriquecerlo con compost y decidir dónde queremos que explote el color al llegar la primavera, sin las prisas típicas de los meses de más actividad.

Muchas flores bulbosas, vivaces y algunos arbustos necesitan precisamente este descanso frío para florecer en condiciones. Pasar el invierno bajo tierra marca la diferencia entre una floración pobre y un auténtico estallido de color, ya que las raíces tienen tiempo de arraigar con fuerza antes de iniciar el crecimiento activo.

Además, es un mes ideal para quienes buscan resultados vistosos sin grandes complicaciones. Plantar ahora significa olvidarse durante un tiempo y dejar que el invierno haga su trabajo, para luego llevarse la grata sorpresa de ver cómo el jardín “despierta” solo cuando suben las temperaturas.

Eso sí, aunque diciembre sea un buen aliado, no hay que confiarse: la protección frente a las heladas, el riego justo y una buena elección de especies resistentes son fundamentales para que todo salga bien y las siembras lleguen sanas a la primavera.

plantar flores en diciembre

1. Flores de temporada que aguantan el invierno

El parterre no tiene por qué lucir triste en diciembre; existen flores de temporada pensadas precisamente para el frío. Pensamientos, prímulas y margaritas son tres clásicos que funcionan muy bien en los meses más crudos, siempre que el drenaje sea correcto y no les falte algo de luz.

Los pensamientos (Viola × wittrockiana) son probablemente las flores invernales más populares. Soportan temperaturas bajas, aguantan bien en maceta y en suelo y ofrecen una gama de colores enorme, desde tonos suaves hasta combinaciones bicolores muy llamativas. Ideales para borduras, jardineras de ventana o macetas cerca de la entrada de casa.

Las prímulas (Primula spp. y Primula acaulis) son otra apuesta segura para los fríos. Dan flores muy alegres cuando casi nada más se anima a florecer, y funcionan estupendamente en zonas de semisombra, bajo arbustos o en rincones frescos del jardín. Eso sí, agradecen un sustrato rico en materia orgánica y algo de humedad constante sin encharcamientos.

Las margaritas de jardín (Bellis perennis) también se comportan de maravilla en esta época, especialmente en climas templados. Forman cojines bajos repletos de cabezuelas florales que aportan un toque campestre al césped y a los arriates; además, resultan útiles en decoraciones navideñas por su simplicidad y color.

En los centros de jardinería de diciembre también suele destacar la azalea, que aunque no es estrictamente una flor de pleno invierno, se ve mucho en estas fechas. La azalea necesita algo más de cuidado con la temperatura y la humedad, pero bien situada puede convertirse en el centro de atención por sus flores abundantes y colores intensos.

2. Bulbos que necesitan el frío de diciembre

Si se busca un verdadero espectáculo para el arranque de la primavera, los bulbos son imprescindibles. Tulipanes, narcisos, jacintos, lirios, crocus y campanillas de invierno dependen del frío invernal para florecer con fuerza, y diciembre es una ventana ideal para plantarlos. Si deseas profundizar en otras bulbosas interesantes, consulta características y cuidados de las Ixia.

Los tulipanes (Tulipa) dan mucho juego en macetas y parterres. Conviene enterrarlos a una profundidad aproximada de dos o tres veces su propio tamaño, en un suelo suelto y bien drenado. Si se retrasan demasiado, la floración puede salir pobre o directamente no aparecer, ya que el bulbo no habrá tenido reposo suficiente.

Los narcisos (Narcissus) son algo más tolerantes y resistentes que los tulipanes. Se adaptan mejor a distintos tipos de suelo, florecen temprano y muchos de ellos vuelven año tras año si se les deja el follaje hasta que amarillea. Son perfectos para naturalizar en zonas de césped o bajo árboles caducifolios.

Los jacintos (Hyacinthus) destacan por su aroma intenso y sus espigas densas de flores. Funcionan muy bien en maceta, en la entrada de casa o en balcones, ya que el perfume se disfruta de cerca. También agradecen un frío notable, por lo que diciembre permite que enraícen con calma antes de levantar sus varas florales.

Los lirios o azucenas (Lilium) requieren un poco más de paciencia, pero el resultado merece la espera. Estos bulbos prefieren un suelo profundo y aireado, con la base fresca y la parte aérea más soleada. Plantados en diciembre, irán desarrollando raíces y se prepararán para dar flores de porte elegante a lo largo de la primavera y el verano.

Para quienes desean flores más tempranas, los crocus (Crocus) y las campanillas de invierno (Galanthus) son una joya. Estas pequeñas bulbosas suelen asomar cuando el invierno todavía no se ha ido del todo, a menudo entre restos de nieve o en suelos muy fríos, aportando un toque casi mágico al jardín.

3. Vivaces y arbustos que se establecen en reposo

No todo son flores de temporada o bulbos. Diciembre también es propicio para plantar ciertas vivaces y arbustos que aprovecharán el invierno para fijar raíces. Es el caso de plantas como la lavanda, el romero, la gaura o algunas campánulas, que necesitan semanas de calma antes de iniciar su ciclo de floración.

La lavanda y el romero son clásicos del jardín mediterráneo. Ambos prefieren suelos bien drenados, sol directo y pocas concesiones al exceso de agua. Plantarlos en diciembre, especialmente en zonas con inviernos suaves, les permite desarrollar un sistema radicular robusto que se traducirá en matas más compactas y floraciones abundantes.

La gaura, aunque menos conocida, es una planta vivaz muy interesante por su floración ligera y prolongada. Sus flores parecen pequeñas mariposas moviéndose al viento y dan movimiento a los macizos. Si se planta a finales de año, arrancará la primavera con más fuerza y resistirá mejor los calores del verano.

En cuanto a las vivaces de flor temprana, las prímulas, las margaritas africanas y las campánulas son grandes aliadas. En climas no demasiado extremos, pueden plantarse en diciembre para que pasen el invierno asentándose, y así brotar con energía en marzo y abril.

Estas plantas son perfectas para quienes desean color rápido sin depender sólo de los bulbos. Sus tonos vivos llenan de vida escaleras, patios, balcones y bordes de caminos, sobre todo si se combinan con otras especies de distintas alturas y texturas.

4. Semillas de flores que agradecen pasar frío

amapolas

Hay flores anuales que, curiosamente, germinan mejor si atraviesan un periodo de bajas temperaturas. Amapolas, caléndulas o incluso algunas variedades de cosmos pueden sembrarse en diciembre para que el ciclo sea más natural y espontáneo.

Las amapolas, ya sean las clásicas rojas o en variedades ornamentales de otros tonos, lucen especialmente bien en jardines de estilo silvestre. Sembrar sus semillas directamente sobre el terreno, sin enterrarlas en exceso, permite que el frío del invierno rompa su latencia y las haga germinar cuando el clima sea el adecuado.

Las caléndulas son muy agradecidas y resistentes. Se adaptan bien tanto a macetas como a parterres y florecen durante un periodo amplio, aportando tonos amarillos y naranjas muy alegres. Suelen soportar sin problemas el frescor del invierno en zonas templadas.

Los cosmos, aunque prefieren temperaturas algo más templadas, pueden beneficiarse de una siembra temprana en regiones de inviernos suaves. Las semillas permanecerán a la espera en el suelo hasta que las condiciones sean favorables, y el resultado será una floración más extendida y natural en primavera.

Este tipo de siembras de invierno tiene un punto de experimentación muy interesante. Permiten “sembrar a voleo” para lograr praderas floridas, macizos desenfadados o bordes menos rígidos, ideales para quienes quieren un jardín con aspecto más libre y menos formal. Además, para coordinar las fechas de siembra con las fases lunares puedes consultar el calendario lunar de siembra.

5. Flores y plantas navideñas para el interior del hogar

flor de navidad Poinsettia

Diciembre no solo se vive en el exterior; es un mes tremendamente vinculado a la decoración navideña interior. El uso de plantas naturales en Navidad aporta calidez, aroma y una sensación de hogar difícil de conseguir con elementos artificiales. Eso sí, no todas las especies se comportan igual dentro de casa.

La flor de Pascua o poinsettia (Euphorbia pulcherrima) es la gran protagonista. Sus brácteas rojas -que muchos confunden con pétalos- llenan de color salones, recibidores y oficinas. Para que se mantenga en buen estado hay que cuidar varios aspectos: riego moderado, buena luz sin sol directo y temperatura estable, lejos de radiadores y corrientes de aire; para más detalles sobre su cultivo consulta claves para cuidarlas.

En cuanto al riego, la clave está en dejar que la parte superior del sustrato se seque ligeramente entre riegos. Es preferible quedarse corto que pasarse, ya que el exceso de agua provoca pudrición de raíces y caída prematura de las hojas. Nunca conviene dejar agua estancada en el plato.

La humedad ambiental también influye. Se puede pulverizar agua alrededor de la planta para mejorar el ambiente, evitando mojar directamente las brácteas, que podrían mancharse o deteriorarse. Un abonado suave cada quince días durante la fase de crecimiento ayuda a mantenerla vigorosa.

Si las hojas se muestran flácidas, normalmente es señal de corrientes de aire o cambios bruscos de temperatura. En ese caso, lo mejor es cambiarla a un lugar más resguardado y estable. Si amarillean y caen, suele haber exceso de calor y sequedad, por lo que conviene alejarla de estufas y radiadores y ajustar el riego.

6. Verdes y flores para decorar en Navidad

Más allá de la flor de Pascua, en Navidad hay todo un repertorio de verdes y plantas que se utilizan para crear coronas, centros de mesa y composiciones florales. Algunos destacan por su aroma, otros por su presencia visual y otros por la tradición que arrastran. Si buscas inspiración para adornar el jardín o la terraza, encontrarás ideas de decoración navideña muy útiles.

El abeto colgante es una de las opciones más versátiles para adornar. Su follaje cae de manera elegante y se presta a colocarlo sobre repisas, mesas o incluso como decoración en fachadas. Aporta un toque natural sin recargar el espacio.

El cedro japonés se usa muchísimo en ramos y coronas. Su follaje fino da volumen y estructura a las composiciones, con un aroma suave que resulta muy agradable. Es perfecto para quienes quieren arreglos discretos pero con presencia.

El acebo, con sus hojas verdes brillantes y bayas rojas, es un icono absoluto de estas fechas. Funciona en centros de mesa, guirnaldas, coronas y pequeños arreglos colocados en estanterías o marcos de puertas. Además, visualmente se parece bastante al muérdago, por lo que a menudo se usa como alternativa decorativa.

El ciprés es muy valorado por su olor intenso y fresco. Combina de maravilla con elementos blancos y plateados, creando decoraciones elegantes y sobrias. Se puede utilizar tanto en ramos como en centros de mesa y adornos colgantes.

Entre los abetos, el de Normandía y el Nobilis son conocidos por su resistencia y durabilidad. Ambos mantienen bien la forma y apenas pierden agujas durante semanas, algo muy importante en árboles de Navidad naturales y grandes composiciones que deben lucir durante todas las fiestas.

El muérdago, por último, es casi obligatorio en cualquier lista de plantas navideñas. Su simbolismo y la tradición de colgarlo en puertas y marcos para atraer la buena suerte hacen que siga muy presente en la decoración, ya sea en ramilletes sencillos o integrado en centros más elaborados.

7. Preparar el huerto en diciembre: flores y algo más

Aunque el foco esté en las flores, diciembre también es clave para el huerto. Es un momento perfecto para ajustar los sistemas de riego, aportar materia orgánica y planificar la rotación de cultivos, evitando repetir la misma planta en el mismo sitio año tras año; asimismo conviene revisar qué especies conviene podar, por ejemplo plantas que debes podar siempre en diciembre.

Revisar o instalar riego por goteo con programador ayuda a controlar mejor el aporte de agua, especialmente cuando las lluvias son irregulares. En invierno el riego debe reducirse al mínimo necesario, tanto para evitar encharcamientos como para prevenir que el agua se congele en raíces y tallos en zonas de heladas fuertes.

El acolchado es otro gran aliado. Una capa de hojas secas, paja o serrín protege el suelo de los cambios bruscos de temperatura, mantiene la humedad y resguarda las raíces más sensibles. También dificulta la aparición de malas hierbas en momentos en que no apetece mucho desherbar al aire libre.

En cuanto a cultivos, diciembre es buen mes para hortalizas resistentes que se siembran directamente o en semillero protegido. Acelgas, espinacas, rabanitos, remolacha, guisantes, habas, grelos, rúcula, perejil, nabos de mesa o espárragos son algunas de las opciones más habituales al aire libre en zonas no demasiado frías.

En semilleros resguardados, túneles o pequeños invernaderos se pueden iniciar cultivos como lechugas de distintos tipos, cebollas, puerros, berenjenas, pimientos, calabacines o coles (coliflor, brócoli, coles de Bruselas, lombarda…). En regiones templadas, algunas de estas especies incluso pueden crecer al exterior con el refuerzo de una buena malla térmica.

No hay que olvidar dos clásicos de invierno: patatas y ajos. Las patatas se plantan a partir de tubérculos sanos, que se pueden cortar en trozos dejando uno o dos brotes, dejando secar la herida antes de introducirlos en el terreno. Los ajos se colocan diente a diente, con la yema hacia arriba y a unos diez centímetros de distancia.

Para quienes buscan resultados casi inmediatos, los germinados y brotes son una alternativa interesante. Con un buen propagador, temperatura constante y sustratos ligeros se pueden obtener hojas tiernas en pocos días, ideales para ensaladas y platos frescos incluso en pleno invierno.

En conjunto, diciembre es un mes más estratégico que espectacular a primera vista. Lo que se siembra, planta y prepara ahora es lo que marcará la diferencia cuando llegue el buen tiempo, tanto en el huerto como en el jardín ornamental.

Mirado con cierto cariño, diciembre es ese mes silencioso en el que se decide gran parte del color, el aroma y la vida que veremos a partir de primavera: flores de temporada que aguantan el frío, bulbos que necesitan reposo, vivaces que se asientan, semillas que germinarán tras el invierno y plantas navideñas que llenan de verde el interior de casa convierten estas semanas frías en una oportunidad perfecta para sembrar, literalmente, los buenos días que vendrán.

calendario de siembra de plantas navideñas
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