El campus de Tarongers estrena jardines y nuevo aulario sostenible

  • El campus de Tarongers sustituye el antiguo cemento por amplias zonas verdes pensadas para la convivencia.
  • El proyecto "Trencant en verd" fue elegido por la comunidad universitaria e introduce criterios de sostenibilidad y accesibilidad.
  • Se incorporan sistemas de drenaje con tanques de lluvia, nueva iluminación y reutilización de materiales.
  • El nuevo Aulario Oeste 2 ampliará la capacidad docente con aulas flexibles y diseño eficiente para el curso 2026-2027.

Jardines en el campus de Tarongers

El campus de Tarongers de la Universitat de València ha completado una de sus transformaciones más significativas desde que abrió sus puertas hace tres décadas. Lo que durante años fue un espacio dominado por el cemento y el adoquín se ha convertido ahora en un entorno mucho más verde, pensado para quedarse, charlar y estudiar al aire libre, y no solo para ir de un edificio a otro deprisa y corriendo.

Estudiantes, personal docente y de administración ya están utilizando los nuevos jardines y áreas estanciales, donde antes predominaban aparcamientos en superficie y zonas duras prácticamente sin vegetación. Praderas de césped, caminos peatonales sombreados, bancos, mesas y espacios con graderíos empiezan a redefinir el día a día de uno de los campus más transitados de la ciudad.

De un campus de paso a un espacio para quedarse

Durante años, el modelo urbanístico original de Tarongers respondía a la lógica de mediados de los años noventa: superficies amplias pavimentadas, grandes explanadas y una clara prioridad para los coches. El resultado era un campus funcional para desplazarse, pero poco atractivo para permanecer, estudiar en grupo o realizar actividades al aire libre.

Con la puesta en marcha de los nuevos jardines, esa concepción ha quedado atrás. El proyecto ha reemplazado el viejo cemento y el adoquín por zonas verdes y superficies de mulch, introduciendo itinerarios peatonales más amables y espacios preparados para el uso cotidiano del alumnado y del personal universitario. Bancos, mesas y áreas abiertas permiten ahora alargar la estancia en el campus más allá del horario estricto de clases.

La idea de fondo era clara: dejar de ser una simple zona de paso y reforzar el campus como lugar de convivencia. Los nuevos jardines buscan favorecer el encuentro informal, el trabajo en grupo y hasta la celebración de pequeños actos sin necesidad de entrar en un edificio, aprovechando el clima de Valencia y dando un uso mucho más intensivo y variado a los espacios comunes.

El cambio se aprecia especialmente en la imagen general del recinto universitario, que pasa de un paisaje gris y duro a un entorno con mayor presencia vegetal, recorridos más variados y rincones donde detenerse. Para muchos estudiantes que solo conocían el campus anterior, la diferencia es evidente desde el primer día de uso de las nuevas zonas.

El proyecto «Trencant en verd» y el papel de la comunidad universitaria

La renovación de los jardines no se ha decidido de arriba abajo sin consulta previa. El diseño responde al proyecto «Trencant en verd», una propuesta que ganó el concurso de ideas convocado en 2022 y en el que la propia comunidad universitaria tuvo la última palabra sobre el modelo de campus que quería para los próximos años.

En ese proceso participaron alumnado, profesorado y personal de administración y servicios, que pudieron elegir entre distintas alternativas de reordenación de los espacios comunes. La opción ganadora apostaba por aumentar notablemente las zonas verdes, mejorar la accesibilidad y priorizar los usos peatonales y de estancia frente a los vehículos.

La visita institucional de apertura de los nuevos jardines estuvo encabezada por la rectora Mavi Mestre, acompañada por decanos y decanas de varias facultades, representantes de estudiantes y miembros del equipo de gobierno. Con esta puesta en funcionamiento se abren al fin sectores que habían permanecido vallados durante meses, lo que permite completar la nueva imagen del campus.

Durante el recorrido, la comitiva comprobó sobre el terreno cómo se han materializado las demandas recogidas en el concurso de ideas: más zonas verdes, más mobiliario para sentarse, caminos peatonales definidos y mejor integración entre edificios y espacios exteriores. La sensación general entre los asistentes era que Tarongers gana calidad urbana y confort para el uso diario.

En paralelo a la apertura de los jardines, la Universitat ha querido remarcar que el proyecto se enmarca en una estrategia más amplia de modernización y sostenibilidad del campus, similar a la renaturalización del campus de Ciudad Real, que incluye también nuevas edificaciones y actuaciones futuras en su entorno inmediato.

Zonas verdes, sostenibilidad y nuevos usos en el campus

Uno de los puntos donde más se aprecia la transformación es la gran explanada ajardinada delimitada por la calle Ramón Llull y la avenida de los Naranjos, que conecta la Facultad de Derecho con los aularios Norte y Sur. Este espacio, que antes funcionaba como aparcamiento en superficie, se ha reconvertido en un gran jardín de uso peatonal.

La nueva zona combina praderas de césped con áreas de mulch (acolchado de corteza de pino), lo que ayuda tanto a retener la humedad del suelo como a reducir el mantenimiento y el consumo de agua. En una parte del espacio se ha creado una zona con desniveles donde todavía están en fase de desarrollo diversas especies vegetales tamizantes, que con el tiempo darán un aspecto plenamente ajardinado al conjunto.

Otro de los puntos clave es la plaza Manuel Broseta, que ha cambiado también de fisonomía. Además de zonas verdes, este ámbito incorpora un graderío ya operativo que permitirá organizar actos al aire libre, presentaciones, pequeños conciertos universitarios o incluso impartir clases en exteriores cuando las condiciones lo permitan. La idea es que la plaza se convierta en uno de los núcleos de actividad social y académica del campus.

El nuevo diseño no solo atiende a la estética y al confort, sino que incorpora soluciones técnicas vinculadas a la gestión del agua y la eficiencia energética. El vicerrector de Economía e Infraestructuras, Justo Herrera, ha subrayado que la intervención se ha planteado con un marcado enfoque de sostenibilidad y economía circular.

En los recorridos peatonales se ha reaprovechado buena parte del adoquinado original, reduciendo la generación de residuos de obra y dándole una segunda vida a los materiales existentes. Además, se han sustituido las antiguas farolas por modelos de mayor intensidad lumínica pero menor contaminación, con columnas más bajas y un alumbrado más dirigido al suelo, evitando la dispersión de luz hacia el cielo.

Uno de los elementos técnicos más relevantes son los tanques de lluvia con capacidad de hasta 220.000 litros, integrados bajo el nuevo ajardinamiento. Estos depósitos permiten almacenar el agua de precipitaciones intensas y derivarla de forma progresiva al alcantarillado, reduciendo el riesgo de encharcamientos y contribuyendo a una gestión más inteligente de los episodios de lluvia.

Una cápsula del tiempo para la próxima generación

La jornada de estreno de los nuevos jardines tuvo también un componente simbólico: el soterramiento de una cápsula del tiempo junto al futuro Aulario Oeste 2. Este gesto se enmarca en la celebración de los 30 años de funcionamiento del campus de Tarongers y del 525 aniversario de la Universitat de València.

En la cápsula se han depositado ejemplares de diarios valencianos, entre ellos ediciones recientes, así como un facsímil del primer número de una cabecera histórica. También incluye un lápiz de memoria con información sobre el campus y su evolución, documentación relativa a la obra del nuevo aulario, la reforma de los jardines y una selección de contenidos que retratan el momento actual de la institución.

La arqueta que alberga la cápsula recoge una leyenda que explica el contexto de su enterramiento: la reforma del campus según el proyecto «Trencant en verd», la construcción del Aulario Oeste 2 y la voluntad de dejar constancia de esta etapa para quienes la redescubran en el futuro. La apertura está prevista para el año 2045, cuando el campus cumpla medio siglo.

La encargada de introducir la cápsula fue la rectora Mavi Mestre, que destacó el valor de contar con nuevos espacios diseñados para convivir, relacionarse y aprender de otra manera. En sus palabras, disponer de jardines, plazas y aulas adaptadas a las necesidades actuales es una forma de mejorar la experiencia universitaria diaria.

Durante el acto se recordó también que Tarongers, a diferencia de otros campus urbanos de la Universitat como el de Blasco Ibáñez o el de Burjassot-Paterna, aún dispone de margen físico para seguir creciendo. Esta capacidad de expansión condiciona en buena medida la planificación de nuevos servicios y equipamientos académicos en los próximos años.

El nuevo Aulario Oeste 2: más aulas y diseño flexible

El recorrido institucional por los nuevos jardines incluyó una parada en las obras del Aulario Oeste 2, que se encuentran actualmente en fase avanzada de construcción. Aunque el edificio todavía no está terminado, la empresa adjudicataria ha preparado una clase piloto para que la comunidad universitaria pueda hacerse una idea del resultado final.

El aulario, construido por Rover Infraestructuras, se concibe como una pieza clave para aliviar los problemas de espacio que arrastra el campus de Tarongers. Cuando esté operativo, permitirá liberar aulas en los edificios actuales (Oeste, Norte y Sur) y redistribuir de forma más racional los grupos docentes, adaptándose mejor a la demanda de cada titulación.

Uno de los aspectos más destacados del inmueble es su diseño flexible y polivalente. El proyecto incluye aulas de unos 60 metros cuadrados que, gracias a paneles retráctiles y tabiques móviles, pueden unirse para formar espacios de 120 metros cuadrados cuando sea necesario. Esta configuración permitirá ajustar aforos y tipos de clase con bastante rapidez, en función del perfil de la actividad o del tamaño del grupo.

En total, el nuevo aulario incorporará decenas de aulas con capacidades muy variadas, desde grupos reducidos de 16 estudiantes hasta salas para 120 personas. Esta versatilidad está pensada tanto para la docencia más convencional como para seminarios, talleres o actividades que requieran mayor superficie libre.

El edificio apuesta igualmente por criterios de sostenibilidad y eficiencia energética: se está levantando con acero reciclado y reciclable, incorpora ventanales con aislamiento reforzado para mejorar el comportamiento térmico y contará con sistemas de climatización eficientes. Todo ello busca reducir el consumo energético y ofrecer un mayor confort en el interior.

Además, el diseño contempla la presencia de al menos un aula inclusiva por planta, específicamente adaptada a estudiantes con necesidades especiales. Esto incluye soluciones de accesibilidad, distribución del mobiliario, señalética y recursos técnicos que faciliten la participación de todo el alumnado.

Calendario de apertura y nuevos usos académicos

Según la planificación actual de la Universitat de València, las obras del Aulario Oeste 2 deberían estar concluidas el próximo mes de abril. A partir de ese momento se iniciará la fase de equipamiento, que incluirá la instalación de mobiliario, sistemas audiovisuales, redes de datos y el resto de servicios necesarios para su funcionamiento.

La previsión es que el edificio esté plenamente operativo coincidiendo con el inicio del curso 2026-2027. Su entrada en servicio permitirá reorganizar el uso de los aularios ya existentes en Tarongers, descargar grupos de los espacios más saturados y ofrecer mejores condiciones docentes en un contexto de creciente demanda universitaria.

Entre los usos ya confirmados destaca la reubicación del máster de Secundaria, que actualmente se imparte en la antigua Escuela de Magisterio de la calle Alcalde Reig, en el barrio de Monteolivete. El traslado de este posgrado al nuevo aulario concentrará en Tarongers una parte importante de la formación del profesorado, acercándola a otras titulaciones afines.

La llegada del máster y de grupos adicionales al campus refuerza el papel de Tarongers como uno de los núcleos académicos más dinámicos de Valencia, con una combinación de facultades, servicios y equipamientos que lo convierten en un punto clave de la vida universitaria de la ciudad.

A medio plazo, la Universitat contempla también otros proyectos vinculados al entorno de Tarongers, entre ellos la construcción de un nuevo edificio para la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte junto a las pistas deportivas. Aunque todavía no hay un calendario cerrado ni se ha concretado el inicio de la tramitación, esta actuación forma parte del horizonte de crecimiento del campus.

En paralelo, se está evaluando el futuro uso de los espacios que se liberen en otros campus de la ciudad, como el de Blasco Ibáñez, una vez se produzcan los traslados previstos. Estas decisiones se irán definiendo en función de las necesidades académicas y estratégicas de la institución.

Con la inauguración de los nuevos jardines y el avance del Aulario Oeste 2, el campus de Tarongers da un salto cualitativo en su evolución: pasa de ser un espacio ante todo funcional a convertirse en un entorno más verde, habitable y preparado para los retos docentes de los próximos años, donde la sostenibilidad, la flexibilidad y la vida al aire libre ganan terreno en el día a día universitario.

renaturalización del Campus de Ciudad Real
Artículo relacionado:
Renaturalización del Campus de Ciudad Real: cubiertas verdes y nuevos corredores ecológicos