El césped del Metropolitano, en el punto de mira de la plantilla del Atlético

  • Las quejas de Koke y Griezmann sitúan el césped del Metropolitano en el centro del debate
  • El terreno de juego se replantó en noviembre tras el paso de los Miami Dolphins y el uso de tecnología de césped híbrido
  • El club atribuye los problemas a la climatología adversa y descarta cambiar el césped antes de final de temporada
  • Simeone y el Atlético rehúyen usar el estado del campo como excusa, aunque asumen que se trabaja para mejorarlo

Detalle de césped en estadio de fútbol

En las últimas semanas, el césped del Metropolitano se ha convertido en un inesperado protagonista de la actualidad del Atlético de Madrid. Lo que habitualmente pasa desapercibido como un simple tapete de juego ha pasado a estar bajo el foco por las críticas de varios referentes del vestuario rojiblanco, que consideran que el terreno no está a la altura del nivel que se exige al equipo.

El asunto ha ido ganando peso público con las declaraciones de Antoine Griezmann y Koke Resurrección, que han señalado sin rodeos que el campo “no ayuda” y que se levanta y provoca resbalones. Al mismo tiempo, desde el club se insiste en que el problema tiene que ver con las condiciones climatológicas adversas en Madrid y se descarta por completo cambiar el césped antes de final de temporada.

Las quejas de Koke y Griezmann por el estado del césped

Césped afectado en campo deportivo

El debate estalló de forma abierta después de dos partidos consecutivos del Atlético frente al Real Betis, uno en La Cartuja y otro en el propio Metropolitano. Tras el 0-5 copero en Sevilla, Griezmann no dudó en elogiar el terreno de juego andaluz, al que calificó de “mejor campo de España”, y aprovechó para deslizar que el césped de casa les complica más de la cuenta.

El francés explicó que el equipo se siente especialmente cómodo cuando el tapete permite circular la pelota rápido, y que en el Metropolitano la hierba no facilita ese estilo. A su juicio, en La Cartuja pudieron mostrar su mejor versión porque el balón corría con más naturalidad, algo clave para un conjunto que intenta proponer y combinar a alta velocidad.

Días después, ya en liga y en el Metropolitano, la derrota por la mínima ante el Betis volvió a poner el foco sobre el campo. Esta vez fue Koke Resurrección quien, nada más acabar el encuentro, fue contundente frente a las cámaras: reconoció que el césped “no está bien, nos resbalamos, se levanta” y que eso les impide jugar al primer toque con la precisión que se les exige.

El capitán insistió en que un club del tamaño del Atlético “necesita un campo de nivel para jugar” y subrayó que las expectativas competitivas del equipo no casan con un terreno de juego que, según su experiencia, condiciona giros, apoyos y la velocidad de circulación del balón. Aunque dejó claro que no querían usarlo como excusa, sí reclamó una mejora clara.

En varias intervenciones posteriores, Koke amplió esa idea: señaló que cuando los rivales se encierran atrás, la precisión y el ritmo son fundamentales, y que las irregularidades del tapete dificultan encontrar huecos y acelerar el juego. Sus palabras han consolidado la percepción de que el mal estado del césped es un tema recurrente dentro del vestuario.

La postura de Simeone: no hay excusas, pero sí preocupación

Césped visto desde cerca

Frente a las opiniones de los jugadores, Diego Pablo Simeone ha optado por un tono más prudente. El técnico argentino ha dejado claro en rueda de prensa que, en su opinión, el Atlético no pierde partidos por culpa del campo, recordando que el fútbol siempre se ha jugado en superficies de todo tipo: buenas, normales e incluso regulares.

El entrenador ha recalcado que son los futbolistas quienes mejor pueden valorar las sensaciones sobre el césped, pero él se resiste a vincular los resultados directamente al estado del terreno. Aun así, no ha negado que sean legítimas las percepciones del vestuario y ha evitado restar importancia a la preocupación de sus jugadores.

Esta postura intermedia busca, por un lado, no avivar la polémica ni dar la impresión de que el equipo se escuda en factores externos, y por otro, reconocer que el club trabaja con sus especialistas en mantenimiento para mejorar al máximo la superficie de juego. Simeone insiste en que los objetivos deportivos dependen, sobre todo, del rendimiento colectivo, pero el contexto del campo no deja de ser un elemento más a gestionar.

En paralelo, el cuerpo técnico y el vestuario son conscientes de que el calendario que se avecina en el Metropolitano es exigente: partidos de LaLiga, encuentros clave de Copa del Rey frente al Barcelona y un playoff de Champions ante el Brujas, al que podrían sumarse más duelos continentales si el equipo avanza de ronda.

Todo ello explica que, aunque públicamente se intente rebajar el ruido, la cuestión del césped sea un tema sensible en un momento de máxima exigencia deportiva, en el que cada pequeño detalle puede marcar la diferencia en partidos de alto nivel.

Un césped híbrido de última generación replantado en noviembre

Césped híbrido en campo de deporte

El actual césped del Metropolitano no es un terreno cualquiera: se trata de una superficie híbrida de alta tecnología replantada a finales de noviembre, justo después de que los Miami Dolphins utilizaran el estadio rojiblanco para varios entrenamientos previos a su partido de la NFL en Madrid.

El Atlético asumió desde el principio que el paso de una plantilla tan amplia, con más de medio centenar de jugadores, además de entrenadores, asistentes y personal técnico, supondría un gran desgaste del tapete. Por eso, el cambio del césped a mitad de curso ya estaba contemplado en el acuerdo con la franquicia estadounidense.

Para la renovación, el club se apoyó en GrassMaster Solutions, una de las empresas de referencia en Europa en sistemas de césped híbrido. Su tecnología consiste en reforzar el césped natural con millones de fibras sintéticas inyectadas en el sustrato, de manera que las raíces naturales crecen alrededor de esas fibras y se anclan, generando una superficie más firme y estable.

Este tipo de sistemas se emplea en algunos de los recintos más prestigiosos del fútbol europeo, como Wembley, San Siro, Anfield u Old Trafford, además de en numerosos estadios de la NFL y en buena parte de los campos de la Premier League. En teoría, el resultado es un tapete con mayor durabilidad, capaz de soportar hasta unas 600 horas de uso al año, muy por encima de un césped natural tradicional.

El nuevo terreno del Metropolitano se estrenó en un duelo de alto nivel frente al Inter de Milán, y en sus primeras semanas ofreció una imagen sólida. Sin embargo, con el paso del tiempo y la llegada del invierno, los jugadores comenzaron a notar áreas en las que la hierba se levantaba con facilidad y zonas más resbaladizas de lo deseado, especialmente en el centro del campo y dentro de las áreas.

El impacto del calendario, el clima y el uso multifuncional del estadio

Césped con desgaste en estadio

Desde el club se subraya que el principal factor que explica el estado actual del césped son las condiciones meteorológicas extremas que se han dado en Madrid durante las últimas semanas. Bajas temperaturas, episodios de frío intenso, lluvia constante e incluso nieve han complicado el arraigo de las raíces y el desarrollo homogéneo de la hierba.

En este contexto, los especialistas apuntan que, cuando el terreno se endurece por el frío, a las raíces les resulta más difícil penetrar con fuerza en el sustrato, lo que hace que la capa superior pueda desprenderse con más facilidad en giros bruscos, frenadas o cambios de dirección. Algo que coincide con las sensaciones que describen los futbolistas al hablar de resbalones y placas que se levantan.

Las lluvias intensas tampoco ayudan: si el agua satura la zona superior del terreno, el tapete puede quedar menos compacto, especialmente en áreas de mucho tránsito como el círculo central y las zonas de remate. De ahí que en algunos partidos se hayan apreciado pequeños levantamientos de césped y parches menos estables.

Los técnicos del Atlético descartan, por otro lado, que la instalación de la pista de hielo que albergó el estadio entre diciembre y enero haya tenido impacto directo en el terreno de juego. Esa estructura se colocó en la grada y, según explican, se cuidó de que ninguna maquinaria ni operario trabajara sobre el tapete, extremo que estaba muy protegido contractualmente.

Conviene recordar que el Metropolitano es un estadio multifuncional: cada verano acoge conciertos y grandes eventos, lo que obliga a retirar el césped al final de la temporada y volver a plantarlo al inicio del siguiente curso. Esta dinámica, unida al uso intensivo en competiciones nacionales y europeas, suma exigencia a una superficie que, además, ahora debe responder a las características particulares de un sistema híbrido de última generación.

Por qué el césped se levanta y qué está haciendo el club

Césped y mantenimiento profesional

Las quejas de los jugadores se centran en dos aspectos muy concretos: resbalones frecuentes y zonas en las que el césped “se levanta”. Los especialistas en superficies deportivas manejan varias explicaciones que encajan con lo que se está viendo en el Metropolitano en estos meses fríos.

Cuando se reimplanta un césped híbrido en una época de temperaturas bajas, existe el riesgo de que el proceso de enraizamiento sea más lento de lo ideal. Si la tierra se endurece y la hierba no llega a anclarse en profundidad alrededor de las fibras sintéticas, la capa superficial puede comportarse como una especie de “alfombra” que se desplaza o se rompe al someterla a esfuerzos intensos.

Además, si las lluvias han sido continuas, la combinación de humedad en la parte alta del perfil del suelo y frío en las capas inferiores puede generar pequeñas bolsas menos compactas. En esas zonas, al frenar o girar con fuerza, el jugador puede notar que la bota se hunde algo más y que el césped se desprende en pequeños trozos, justo lo que los futbolistas describen cuando hablan de que “se levanta”.

Otro aspecto técnico a tener en cuenta es la propia configuración del cosido de fibras sintéticas. Si en algunos puntos el anclaje o la densidad del refuerzo no es completamente uniforme, se pueden crear líneas o áreas con algo menos de agarre entre planchas, lo que se traduce en zonas de comportamiento diferente dentro del mismo campo.

Desde el club se recalca que el Atlético cuenta con un equipo de greenkeepers especializados que trabaja de forma permanente sobre la superficie. Entre las medidas habituales están el uso de lámparas de calor para favorecer el crecimiento de la hierba, tratamientos específicos de nutrición, tareas de aireación y resiembra puntual en las zonas más castigadas. El objetivo es que, con la mejora gradual del tiempo, el tapete recupere un estado más uniforme.

No habrá nuevo cambio de césped esta temporada

Césped de estadio europeo

Pese al ruido mediático y a la incomodidad manifestada por algunos futbolistas, el club ha sido claro en su mensaje: no se va a cambiar el césped del Metropolitano de nuevo en lo que resta de temporada. Se considera que una nueva sustitución a mitad de curso generaría más incertidumbre en el corto plazo que ventajas inmediatas.

La apuesta pasa por mejorar al máximo el tapete actual mediante trabajos de mantenimiento intensivo y confiar en que, conforme avanza el invierno y se suavizan las temperaturas, la hierba termine de asentarse sobre el entramado de fibras sintéticas. En el Atlético sostienen que ya se aprecian avances y que el aspecto y el comportamiento del campo serán mejores en los próximos compromisos.

Esta decisión se toma teniendo en cuenta un calendario muy apretado: al Metropolitano aún le esperan varios partidos de LaLiga, la eliminatoria de Copa del Rey frente al Barcelona y los encuentros de competiciones europeas contra el Brujas y posibles rondas posteriores. En total, podrían disputarse entre nueve y doce choques en el estadio hasta final de curso.

Asumir otro cambio completo de césped en medio de ese tramo implicaría una logística compleja y un nuevo periodo de adaptación, justo cuando el equipo se juega buena parte de sus objetivos del año. En ese contexto, el club entiende que es más razonable continuar con el mismo tapete y tratar de llevarlo a su mejor versión posible.

Además, está sobre la mesa el histórico funcionamiento del estadio: al cierre de cada temporada, y salvo excepciones como la del año de la pandemia, el Metropolitano retira su césped para dar paso a conciertos y otros eventos veraniegos, replantándolo al inicio del siguiente curso. La planificación actual mantiene esa hoja de ruta, con la vista puesta en un nuevo tapete una vez concluya la presente campaña.

Un elemento más en un contexto deportivo exigente

Césped de estadio en mantenimiento

El debate sobre el césped del Metropolitano llega en un momento en el que el Atlético se encuentra bajo la lupa por diversos frentes: el rendimiento en Liga, la necesidad de superar el playoff de Champions para alcanzar los octavos de final y el reto de eliminar al Barcelona en semifinales de Copa del Rey. Todo ello sin perder de vista las tensiones habituales entre exigencia deportiva y planificación institucional.

En ese contexto, el estado del terreno de juego se ha convertido en una especie de símbolo de las incomodidades que rodean al equipo. Para los jugadores, el tapete es un factor que condiciona la manera en la que pueden ejecutar la idea de juego; para el cuerpo técnico, una variable más dentro de un escenario complejo; para el club, un asunto técnico que se está tratando de corregir sin caer en decisiones precipitadas.

El uso de un césped híbrido similar al de grandes estadios europeos y a los recintos de la NFL demuestra que la apuesta tecnológica del Atlético va en línea con la de muchos clubes punteros del continente. Sin embargo, la experiencia de este invierno en Madrid también evidencia que contar con la mejor tecnología no garantiza por sí sola un comportamiento perfecto si el clima y el calendario juegan en contra.

De cara a los próximos meses, la incógnita será comprobar hasta qué punto el tapete del Metropolitano logra estabilizarse y dejar de ser protagonista, pasando de nuevo a formar parte del decorado habitual. Mientras tanto, jugadores, cuerpo técnico y club intentan convivir con una superficie que, a ojos de muchos, todavía está en proceso de encontrar el nivel que exige un estadio de referencia en el fútbol europeo.

El césped del Metropolitano se ha situado así en el centro de la conversación rojiblanca: un terreno replantado en noviembre con tecnología híbrida de élite, condicionado por un invierno especialmente duro en Madrid y sometido a un uso intensivo en competiciones y eventos. Entre las quejas de figuras como Koke y Griezmann, la cautela de Simeone y el compromiso del club por no repetir un cambio en pleno curso, el tapete del estadio madrileño se ha convertido en un termómetro más de la exigencia que rodea al Atlético, y en un recordatorio de que, en el fútbol de alto nivel, hasta el más mínimo detalle puede marcar diferencias.

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