El
En la Villa de Moya, en Gran Canaria, se ha puesto en marcha una nueva zona de compostaje comunitario bajo el lema Cierra el círculo>. El proyecto, financiado por el Cabildo de Gran Canaria y ejecutado por Nature Canariensis en colaboración con el Ayuntamiento, cuenta ya con la participación de una treintena de familias que depositarán restos de frutas, verduras, cáscaras de huevo, posos de café, tapones de corcho y serrín. Tras un proceso natural de transformación, estos materiales se convertirán en compost de calidad para huertos, jardines y zonas verdes del municipio.
Apuesta por la sostenibilidad y la colaboración vecinal

El alcalde de la Villa de Moya, Raúl Afonso, ha destacado que esta iniciativa supone «un nuevo paso en la apuesta que venimos realizando por la sostenibilidad y por un modelo de municipio más respetuoso con el entorno». Según explicó, la economía circular «deja de ser un concepto teórico para convertirse en una realidad que implica directamente a nuestros vecinos y vecinas». Por su parte, la concejala de Residuos, Lidia Rodríguez, señaló que pequeños gestos cotidianos pueden generar un gran impacto positivo en el medio ambiente, y que el proyecto no solo reduce residuos, sino que también fomenta hábitos sostenibles y refuerza el compromiso colectivo con el cuidado del entorno.
Las personas participantes dispondrán de acompañamiento técnico durante todo el proceso y de un contacto directo con el responsable del proyecto para resolver cualquier duda o incidencia. La actuación combina educación ambiental, participación ciudadana y gestión sostenible de los residuos, con el objetivo de avanzar hacia un modelo de municipio más sostenible.
Galicia invierte 5,1 millones en la gestión de biorresiduos

En paralelo, la Xunta de Galicia ha concedido este año 5,1 millones de euros en ayudas a ayuntamientos, mancomunidades y diputaciones provinciales para mejorar la gestión de los residuos y cumplir con la normativa estatal y europea. Según explicó la conselleira de Medio Ambiente e Cambio Climático, Ángeles Vázquez, durante una visita al Ayuntamiento de A Estrada, con estas ayudas se financiarán 170 actuaciones en 83 administraciones locales con el objetivo de «alcanzar un modelo de gestión de residuos más eficiente, equitativo y mejor preparado para los retos del futuro».
La mayor parte de la financiación, más de tres millones de euros, se ha destinado a la recogida separada y tratamiento de biorresiduos, incluyendo la adquisición de vehículos específicos y la implantación del compostaje doméstico y comunitario. Otras líneas han apoyado la gestión de residuos textiles (125.000 euros), la modernización de puntos limpios fijos (1,3 millones) y móviles (350.000 euros), así como una nueva línea de digitalización de los servicios municipales de residuos, con 290.000 euros, para avanzar en la trazabilidad de los residuos.
El ejemplo de A Estrada

La conselleira puso al Ayuntamiento de A Estrada como ejemplo de apuesta por una gestión más eficiente y sostenible. Este municipio pontevedrés ha recibido 233.000 euros, la segunda mayor financiación de Galicia, para actuar en cuatro ámbitos: mejora de la recogida separada de biorresiduos en centros escolares, adquisición de un vehículo eléctrico específico para la recogida de orgánicos, modernización del punto limpio fijo y adquisición de un punto limpio móvil. La iniciativa incluye acciones de concienciación dirigidas a los más jóvenes sobre la importancia del reciclaje.
Ángeles Vázquez recordó que desde 2018 el Gobierno gallego ha destinado cerca de 40 millones de euros a cientos de iniciativas municipales dirigidas a mejorar la gestión de residuos, modernizar la red de puntos limpios, promover el compostaje, fomentar la reutilización y reforzar la recogida separada, en línea con la normativa europea.
Estas dos experiencias, una en Canarias y otra en Galicia, reflejan cómo el compostaje comunitario se está abriendo paso en España como una solución práctica y participativa para gestionar los residuos orgánicos. La implicación ciudadana, el apoyo institucional y la inversión en infraestructuras son los pilares que permiten transformar los desechos en un recurso valioso, reduciendo al mismo tiempo la huella ambiental y avanzando hacia un modelo de economía circular más justo y sostenible.
