El compostaje doméstico se ha convertido en una de las estrategias más efectivas para gestionar los residuos orgánicos en España. Cada vez son más los hogares que optan por transformar sus restos de cocina y jardín en abono natural, reduciendo así la cantidad de basura que acaba en vertederos. Programas impulsados por consorcios públicos y entidades privadas están logrando implicar a miles de familias en todo el país.
Según datos de Sogama, la materia orgánica representa aproximadamente el 40% de la bolsa de basura doméstica. Al compostar en casa, ese porcentaje deja de ser un problema y se convierte en un recurso. En Ontinyent, el Consorci de Residus V5 ha sumado 50 nuevas familias, alcanzando los 250 hogares adheridos. En la comarca de la Safor, el mismo consorcio cuenta con 1.300 familias que en 2025 evitaron la generación de 572 toneladas de residuos orgánicos.
El auge del compostaje doméstico en España

El programa de Sogama, que opera en Galicia, ha repartido más de 24.200 composteros de forma gratuita entre 235 ayuntamientos, 230 centros educativos y 35 colectivos sociales. Estas compostadoras, con capacidad para 400 litros, están fabricadas con materiales reciclados y permiten un control óptimo del proceso de fermentación. La iniciativa se dirige a viviendas unifamiliares con terreno, cerrando el ciclo de la naturaleza al aplicar el compost resultante en huertos y jardines.
En la Comunidad Valenciana, el Consorci de Residus V5 (COR) ha logrado implicar a 1.300 familias en cinco comarcas: la Vall d’Albaida, la Costera, la Canal de Navarrés, la Safor y el Valle de Ayora. Solo en 2025 se incorporaron 213 nuevos hogares. En Ontinyent, el programa cuenta con 250 familias, y las últimas 50 se sumaron tras completar talleres de formación. Cada familia recibe un compostador y un seguimiento personalizado por parte de técnicos que visitan las viviendas a los dos meses de iniciar el proceso.
En Andalucía, el municipio malagueño de Villanueva de Tapia ha puesto en marcha un sistema que combina el compostaje doméstico y comunitario. Los vecinos pueden optar por recibir los materiales para compostar en casa o depositar sus biorresiduos en un punto compartido. El proyecto, financiado por la Diputación de Málaga y Fundación Unicaja a través del programa Microclimas, cuenta con el diseño técnico de la empresa Radix Circular. La iniciativa responde a la Ley 7/2022 de residuos, que exige a los municipios la recogida separada de biorresiduos.
Beneficios ambientales y económicos
El impacto ambiental del compostaje doméstico es notable. En Ontinyent, las 50 nuevas familias evitarán cada año 20.500 kilogramos de biorresiduos, lo que supone una reducción del 40% en la fracción resto de estos hogares. Además, se dejarán de emitir 18.400 kilogramos de CO₂ a la atmósfera, una cantidad comparable a la que generan cuatro turismos durante un año. El compost producido, unos 5.100 kilogramos, mejora la fertilidad del suelo y reduce la necesidad de fertilizantes químicos.
En la Safor, las 1.300 familias evitaron en 2025 la generación de 572 toneladas de residuos orgánicos, equivalentes a 60 camiones de basura. El ahorro en transporte y tratamiento de esos residuos también supone un beneficio económico para los municipios, que ven reducida su factura con las plantas de tratamiento. Además, el uso continuado del compost incrementa la capacidad del terreno para retener humedad, con una mejora equivalente a 25.000 litros de agua en el caso de Ontinyent.
El presidente del COR V5, Elio Cabanes, ha destacado que «cada nueva familia que se incorpora al programa supone un beneficio directo para todo el territorio, porque reduce la cantidad de residuos que deben ser transportados y tratados, disminuye las emisiones de gases de efecto invernadero y ayuda a construir un modelo de economía circular más eficiente y sostenible».
Formación y acompañamiento técnico
Uno de los pilares de estos programas es la formación. En Ontinyent, los nuevos participantes proceden de talleres de compostaje organizados por el COR. Tras la formación, reciben el material y un seguimiento personalizado. El técnico Mikel Vela explica: «Visitamos cada vivienda para explicar cómo funciona el proceso, adaptarlo a las necesidades de cada hogar y resolver cualquier duda. Dos meses después realizamos la primera visita para comprobar que todo evoluciona correctamente».
En Galicia, Sogama también imparte formación presencial y entrega manuales con instrucciones detalladas sobre qué materiales introducir, cómo controlar la temperatura, el oxígeno y la humedad. El acompañamiento continuo es clave para el éxito, ya que el compostaje doméstico es sencillo una vez que se conocen las pautas básicas. Como señala un vecino de Real de Gandia, Toni López: «Lo único que necesitas es una compostera y ganas. Los restos de comida, en lugar de tirarlos a la basura, los depositamos en la compostera y los microorganismos hacen el resto».
En Villanueva de Tapia, el diseño técnico de Radix Circular incluye tanto la opción doméstica como la comunitaria, adaptándose a las posibilidades de cada vecino. La implicación ciudadana es fundamental para que estas iniciativas prosperen, y los datos demuestran que cuando se ofrece formación y herramientas, la respuesta es positiva.
Un impulso normativo
La Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados para una economía circular establece la obligación de recoger y tratar de forma separada los biorresiduos. Municipios como Villanueva de Tapia se adelantan a esa exigencia y convierten una obligación legal en una herramienta útil para sus vecinos. El compostaje doméstico y comunitario permite cumplir con la normativa al tiempo que se generan beneficios ambientales y sociales.
El presidente del COR V5, Elio Cabanes, subraya que «la respuesta de la ciudadanía confirma que existe una creciente conciencia ambiental. Cuando ofrecemos formación, acompañamiento y herramientas para facilitar el compostaje, los vecinos responden y se implican». La tendencia es clara: cada vez más hogares y entidades se suman a estas prácticas, contribuyendo a un modelo de gestión de residuos más sostenible.
Con miles de familias ya participando en toda España, el compostaje doméstico se consolida como una solución real y contrastada para reducir el impacto ambiental de los residuos orgánicos. Los datos de programas como los de Sogama, COR V5 y el proyecto de Villanueva de Tapia demuestran que, con formación y apoyo, los hogares pueden transformar sus restos en un recurso valioso, ahorrar emisiones y mejorar la fertilidad del suelo. La combinación de conciencia ciudadana, impulso normativo y acompañamiento técnico está allanando el camino hacia una economía circular más eficiente.
