El compostaje gana terreno en España: nuevas infraestructuras y proyectos consolidan la gestión de biorresiduos

  • Galicia adjudica la gestión de tres plantas de biorresiduos por 3,4 millones de euros, reforzando su red de compostaje.
  • Madrid genera 100 toneladas de compost en su planta piloto del IMIDRA, con apoyo a municipios y colegios.
  • Murcia multiplica por siete la recogida de podas agrícolas en el primer semestre de 2026.
  • El compostaje doméstico sigue creciendo como alternativa sostenible, con consejos prácticos para aprovechar residuos como las hojas de té.

Compostaje en España

La gestión de los residuos orgánicos se ha convertido en una prioridad para las administraciones españolas, que impulsan nuevas infraestructuras y programas para fomentar el compostaje en España. Desde la ampliación de plantas de tratamiento en Galicia hasta los proyectos piloto en Madrid, pasando por la creciente participación ciudadana en Murcia, el compostaje se consolida como una solución clave para reducir la fracción orgánica que acaba en los vertederos y para producir abono de calidad para los suelos agrícolas.

Estas iniciativas no solo buscan cumplir con la normativa europea sobre recogida separada de biorresiduos, sino que también generan beneficios ambientales y económicos. La reducción de emisiones de CO₂, el ahorro en transporte y la creación de un producto valioso como el compost son algunos de los aspectos que destacan los expertos. A continuación, repasamos los avances más relevantes en este ámbito durante los últimos meses.

compost de residuos orgánicos
Artículo relacionado:
Nuevas iniciativas de compostaje de residuos orgánicos en España: de Córdoba a Galicia

Galicia refuerza su red de plantas de biorresiduos

Planta de compostaje en Galicia

La Xunta de Galicia, a través de la empresa pública Sogama, ha adjudicado por 3.436.684 euros (IVA incluido) el contrato para la gestión integral de las plantas de biorresiduos de Cervo (Lugo), Verín (Ourense) y Vilanova de Arousa (Pontevedra). El servicio tendrá una duración de tres años e incluye la operación, el mantenimiento y la limpieza de las instalaciones, así como la distribución y comercialización del compost obtenido tras el tratamiento de la materia orgánica procedente del contenedor marrón.

Estas tres plantas integran todas las fases del proceso de compostaje, desde el pretratamiento y la fermentación hasta la maduración, el almacenamiento y el tratamiento de aire y aguas. Según destaca Sogama, las instalaciones incorporan las últimas tecnologías de procesado, control de olores y reducción del ruido para garantizar un funcionamiento respetuoso con el medio ambiente. Además, parte de estas instalaciones dispone de paneles solares fotovoltaicos, lo que permite cubrir parte de su demanda energética con energías renovables.

La adjudicación forma parte de la estrategia impulsada por la Xunta para desplegar una red gallega de infraestructuras para el tratamiento de biorresiduos, desarrollada con una inversión global de 45 millones de euros, de los que 30 millones proceden de fondos europeos. Esta red está integrada por cuatro plantas de biorresiduos —ubicadas en Cervo, Verín, Vilanova de Arousa y Cerceda— y 13 plantas de transferencia y apoyo, seis de nueva construcción y siete remodeladas, dotadas con tolvas específicas para el trasvase de residuos orgánicos de alta humedad.

compostaje
Artículo relacionado:
El compostaje doméstico y comunitario gana terreno en España

El objetivo de esta planificación es aplicar el principio de proximidad, de forma que los 304 municipios adheridos a Sogama dispongan de una instalación de tratamiento o transferencia a menos de 50 kilómetros, reduciendo así los costes logísticos y las emisiones de CO₂ asociadas al transporte de residuos. Paralelamente, Sogama ha adjudicado por 1.957.296 euros el servicio de control de pesaje y mantenimiento de básculas del Complejo Medioambiental de Cerceda, con una duración de cuatro años, para garantizar la trazabilidad de los flujos gestionados.

Madrid: 100 toneladas de compost en su planta piloto

Compostaje en Madrid

La Comunidad de Madrid ha generado 100 toneladas de abono orgánico de alta calidad durante los últimos cuatro años en una planta piloto del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA), situada en la finca experimental El Encín, en Alcalá de Henares. La planta comenzó a funcionar en 2022 y desde entonces ha tratado más de 260 toneladas de residuos orgánicos, con el objetivo de investigar cómo mejorar la transformación de estos residuos y aprovechar el compost resultante para regenerar suelos agrícolas, especialmente en cultivos de vid y olivo.

La instalación también presta apoyo a municipios como Rivas-Vaciamadrid a través de una red de compostaje comunitario, que incluye a Horcajo de la Sierra, Prádena del Rincón, Moralzarzal, Alcorcón, Torrejón de Ardoz, Móstoles y Madrid. Además, se están desarrollando acuerdos específicos con ayuntamientos como el de Torrelodones, cuyos centros escolares aportan residuos orgánicos para su tratamiento en la planta. El IMIDRA calcula que, hasta 2027, podrá transformar hasta 180.000 kilos procedentes de las escuelas de este municipio.

La planta funciona además como espacio de investigación y asesoramiento al sector agrario. Los especialistas estudian cómo hacer más eficientes los procesos de transformación de residuos y analizan cómo utilizar el compost para mejorar la calidad de los suelos agrícolas. Para los municipios, la Comunidad plantea este trabajo como una vía de asesoramiento en materia de fertilizantes y gestión de residuos orgánicos, combinando la investigación desarrollada en El Encín con iniciativas locales de compostaje comunitario.

compostaje comunitario
Artículo relacionado:
El compostaje comunitario se consolida en España con nuevas iniciativas locales

Murcia: la recogida de podas se multiplica por siete

Recogida de podas en Murcia

El servicio municipal de recogida de podas agrícolas para pequeños agricultores ha alcanzado las 147 toneladas de residuos vegetales recogidos durante los seis primeros meses de 2026, con la participación de 525 vecinos. La iniciativa, impulsada por la Concejalía de Huerta, busca ofrecer una alternativa a la quema de restos vegetales y favorecer una gestión de los restos de poda más sostenible, contribuyendo a reducir las emisiones contaminantes y a proteger la Huerta de Murcia.

El servicio funciona mediante un contenedor itinerante que recorre las pedanías de lunes a viernes durante el horario de mañana, facilitando a los pequeños agricultores el depósito de los restos de poda. Los datos reflejan el crecimiento de este recurso municipal desde su puesta en marcha: en 2021 se recogieron 19 toneladas de restos de poda y participaron 108 vecinos, mientras que en el primer semestre de 2026 ya se han alcanzado las 147 toneladas y 525 usuarios. Esto supone que la cantidad de residuos recogidos se ha multiplicado por más de siete respecto a 2021, mientras que el número de vecinos participantes se ha multiplicado por casi cinco.

El concejal de Medio Ambiente, Antonio Navarro, ha declarado que el aumento de la participación «demuestra la utilidad de este servicio de contenedor de recogida que se acerca a las pedanías cada día» y el compromiso de los pequeños agricultores con la gestión sostenible de los residuos agrícolas. Una vez recogidos, los restos vegetales son trasladados a una planta de compostaje para su tratamiento y valorización.

agrocompostaje para agricultura
Artículo relacionado:
Guía Completa sobre el Agrocompostaje para una Agricultura Sostenible

Compostaje doméstico: consejos para aprovechar los residuos

Compostaje doméstico

Mientras las administraciones impulsan grandes infraestructuras, el compostaje doméstico también gana adeptos. En agosto, un mes en el que el jardín requiere atención constante, los restos de frutas y verduras, hojas, pequeños recortes vegetales y otros materiales orgánicos pueden transformarse progresivamente en una materia que mejora las características del suelo. Entre esos residuos también pueden encontrarse las hojas de té utilizadas, aunque existe un detalle importante que conviene comprobar antes de incorporarlas al compost.

Las hojas de té usadas son materia orgánica y pueden incorporarse al compost. El inconveniente aparece cuando se añade también el envoltorio. Muchas bolsitas tradicionales contienen polipropileno, un plástico utilizado para sellar sus bordes y mantener la estructura del saquito. Ese material no se descompone adecuadamente en un compostador doméstico. Además, algunas alternativas que se comercializan como fabricadas con materiales vegetales utilizan PLA (ácido poliláctico), que procede de materias primas como el almidón de maíz pero sigue siendo un plástico y necesita unas condiciones de compostaje determinadas para degradarse correctamente.

La Royal Horticultural Society (RHS) advierte precisamente de esta diferencia y señala que algunas bolsitas de PLA necesitan un proceso de compostaje caliente que un compostador doméstico convencional puede no alcanzar. Su recomendación práctica es separar el contenido de la bolsa y aprovechar las hojas. El procedimiento es tan sencillo como abrir la bolsita después de utilizarla y vaciar las hojas sobre el montón de compost. No hace falta realizar ningún tratamiento especial. Las hojas se incorporan junto al resto de residuos orgánicos y participan en el proceso de descomposición.

compostaje
Artículo relacionado:
El compostaje doméstico gana adeptos en España: miles de hogares reducen residuos y emisiones

El compost terminado puede utilizarse posteriormente como mejorador del suelo. La RHS explica que el compost procedente de residuos vegetales contribuye a mejorar la fertilidad, la estructura y la capacidad del suelo para retener agua. Por tanto, el beneficio no consiste en «abonar» directamente una planta con una bolsita de té, sino en reutilizar un residuo orgánico como parte de un proceso de compostaje. No es necesario esperar a una época concreta para compostar, pero el verano puede ser un buen momento para mantener activo el sistema. La clave está en equilibrar los materiales y evitar que el montón permanezca excesivamente seco.

En definitiva, el compostaje se consolida en España como una herramienta fundamental para la gestión de residuos orgánicos, tanto a nivel institucional como doméstico. Galicia, Madrid y Murcia son ejemplos de cómo las administraciones invierten en infraestructuras y programas para transformar la fracción orgánica en compost de calidad, mientras que los ciudadanos adoptan prácticas cada vez más sostenibles en sus hogares. La combinación de grandes plantas, redes de composteras comunitarias y pequeños gestos como separar las hojas de té del envoltorio contribuye a reducir el impacto ambiental y a cerrar el ciclo de la materia orgánica.

compostaje
Artículo relacionado:
El compostaje doméstico gana terreno en España: bonificaciones y nuevos programas municipales

Añadir como fuente preferida en Google