
El compostaje se ha convertido en una de las estrategias clave para la gestión de residuos orgánicos en España. Tanto las administraciones autonómicas como los ayuntamientos están impulsando iniciativas que van desde la instalación de composteros individuales en viviendas hasta la construcción de grandes plantas de tratamiento industrial. El objetivo común es reducir la cantidad de basura que acaba en vertedero y, al mismo tiempo, obtener un abono natural de calidad que pueda reutilizarse en agricultura y jardinería.
En este contexto, Galicia y la Comunidad de Madrid destacan por sus avances. Mientras la Xunta refuerza su red de infraestructuras con nuevas adjudicaciones, el IMIDRA madrileño acumula resultados tangibles en su planta piloto. A ello se suman decenas de municipios que, con ayudas europeas, fomentan el compostaje doméstico y comunitario entre sus vecinos.
Galicia amplía su red de plantas de biorresiduos

La empresa pública Sogama, dependiente de la Xunta de Galicia, ha adjudicado por 3.436.684 euros (IVA incluido) el contrato para la gestión integral de las plantas de biorresiduos de Cervo (Lugo), Verín (Ourense) y Vilanova de Arousa (Pontevedra). El servicio, con una duración de tres años, incluye la operación, mantenimiento y limpieza de las instalaciones, así como la distribución y comercialización del compost obtenido tras el tratamiento de la materia orgánica procedente del contenedor marrón.
Estas tres plantas forman parte de una red más amplia impulsada por la Xunta, que ha destinado 45 millones de euros (30 de ellos procedentes de fondos europeos) para garantizar que los 304 municipios adheridos a Sogama dispongan de una instalación de tratamiento o transferencia a menos de 50 kilómetros. La red está compuesta por cuatro plantas de biorresiduos —las tres mencionadas más la de Cerceda— y 13 plantas de transferencia y apoyo, seis de nueva construcción y siete remodeladas.
Las instalaciones incorporan las últimas tecnologías en procesado, control de olores y reducción de ruido. Además, parte de ellas cuenta con paneles solares fotovoltaicos, lo que permite cubrir parte de su demanda energética con renovables y reducir la dependencia de combustibles fósiles. Sogama también ha adjudicado, por 1.957.296 euros y cuatro años de duración, el servicio de control de pesaje y mantenimiento de básculas del Complejo Medioambiental de Cerceda, esencial para registrar la entrada de residuos y la salida de materiales recuperados.
El compostaje doméstico gana terreno en los municipios

Mientras las grandes infraestructuras se consolidan, el compostaje doméstico y comunitario también avanza a nivel local. En Soutomaior (Pontevedra), el programa Compostaxe Rural ha superado las 200 viviendas adheridas. La iniciativa, dirigida a residentes en viviendas aisladas con parcela o huerta de al menos 25 metros cuadrados, ofrece composteros individuales de 400 litros de capacidad, que se instalan en el exterior, en zonas protegidas y preferentemente sombrías. El Concello ha habilitado un técnico especialista que entrega, monta el dispositivo y realiza un seguimiento periódico en cada domicilio.
El alcalde de Soutomaior, Manuel Lourenzo, ha destacado la excelente acogida de la campaña y ha recordado que «los residuos orgánicos tienen un segundo valor que les permite crear compost, un fertilizante ecológico». Según el regidor, esta práctica retira de la circulación doméstica la fracción más pesada de la basura, reduciendo la necesidad de cambiar bolsas continuamente y evitando los olores típicos de los restos orgánicos. «Si las cosas se hacen bien, los malos olores y las plagas son solo mitos», ha subrayado.
En A Guarda, también en Pontevedra, el Concello continúa repartiendo composteros gratuitos entre los vecinos y ha organizado una charla informativa en el Salón de Plenos de la Casa Consistorial para explicar cómo utilizar correctamente estos dispositivos. La sesión, abierta a toda la ciudadanía, aborda cómo aprovechar los restos orgánicos del hogar para obtener abono de calidad para huertas y jardines. Estas acciones cuentan con ayudas de la Xunta de Galicia financiadas con fondos europeos NextGenerationEU, a través del Ministerio para la Transición Ecológica dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
Madrid acumula 100 toneladas de abono orgánico

En la Comunidad de Madrid, la planta piloto del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA), situada en la finca experimental El Encín (Alcalá de Henares), ha producido 100 toneladas de abono orgánico de alta calidad en los últimos cuatro años. La instalación, que comenzó a funcionar en 2022, ha tratado más de 260 toneladas de residuos orgánicos y presta apoyo a municipios como Rivas-Vaciamadrid a través de una red de composteras comunitarias.
El objetivo de la planta es investigar cómo mejorar la transformación de los residuos orgánicos y aprovechar el compost resultante para regenerar suelos agrícolas, especialmente en cultivos de vid y olivo. La iniciativa también se desarrolla mediante acuerdos específicos con ayuntamientos. Uno de ellos es el de Torrelodones, cuyos centros escolares aportan residuos orgánicos para su tratamiento en la planta. El IMIDRA calcula que, hasta 2027, podrá transformar hasta 180.000 kilos procedentes de las escuelas de este municipio. También existe un convenio con Torrejón de Ardoz, cuyos residuos llegan a El Encín para su análisis y posterior transformación en abono.
La planta funciona además como espacio de investigación y asesoramiento al sector agrario. Los especialistas estudian cómo hacer más eficientes los procesos de transformación y cómo utilizar el compost para mejorar la calidad de los suelos. Para los municipios, la Comunidad plantea este trabajo como una vía de asesoramiento en materia de fertilizantes y gestión de residuos orgánicos, combinando la investigación desarrollada en El Encín con iniciativas locales de compostaje comunitario.
En definitiva, el compostaje se ha consolidado como una solución eficaz y sostenible para la gestión de residuos orgánicos en España. Tanto las grandes infraestructuras gestionadas por Sogama como los programas municipales de compostaje doméstico y las investigaciones del IMIDRA demuestran que la materia orgánica puede convertirse en un recurso valioso. La implicación de las administraciones, los fondos europeos y la participación ciudadana están permitiendo avanzar hacia un modelo de economía circular que reduce residuos, disminuye emisiones y regenera los suelos agrícolas.
