El fin del ficus de San Jacinto tras años de polémica en Triana

  • El ficus de San Jacinto ha sido finalmente talado tras varios intentos de recuperación y una larga lucha vecinal.
  • La decisión se tomó por motivos de seguridad y tras comprobar el deterioro irreversible del árbol.
  • En su lugar se instalará una placa y se conservará parte del tronco como símbolo y homenaje.
  • El caso ha reavivado el debate ciudadano sobre la conservación del patrimonio verde en Sevilla.

ficus de San Jacinto en Sevilla

Llega a su término una de las historias más representativas del patrimonio vegetal de Sevilla, marcada por años de enfrentamientos, recursos judiciales y un debate continuo entre conservación y seguridad. El ficus de San Jacinto, situado en el atrio de la parroquia del mismo nombre en Triana, ha sido finalmente retirado por los servicios municipales de Parques y Jardines, poniendo fin a décadas de presencia en el barrio y a un proceso que dejó huella entre sus vecinos.

El proceso de tala, que se completó en la mañana del jueves, ha estado precedido por intensos desencuentros entre opositores a la retirada del árbol y el propio Ayuntamiento, que defendía la necesidad de la actuación por razones de seguridad y salud pública. Vecinos y amantes del patrimonio verde lamentan la pérdida de un árbol que, más allá de su valor ambiental, se había convertido en un símbolo de identidad, memoria y lucha vecinal para generaciones de trianeros.

Un siglo de historia y polémica

historia del ficus de San Jacinto

Plantado en 1913 y catalogado como árbol monumental y Bien de Interés Cultural, el ficus de San Jacinto, con su imponente copa y raíces, compartía protagonismo con la iglesia dominica de San Jacinto desde hace más de un siglo. Su tamaño y vitalidad acabaron generando problemas estructurales en el templo y riesgos por desprendimiento de ramas, según alegó el párroco y respaldaron estudios técnicos encargados por la parroquia.

La poda severa de agosto de 2022, que supuso la eliminación del 70% de la copa del árbol, fue el momento de mayor tensión. La actuación, autorizada por el Ayuntamiento tras informes que alertaban del peligro para los viandantes y el propio edificio, desató una contundente respuesta social: plataformas ciudadanas y agrupaciones ecologistas se movilizaron para impedir la tala definitiva, logrando incluso la paralización temporal de los trabajos por orden judicial. Este episodio transformó la percepción del ficus en víctima de una gestión deficiente y de intereses enfrentados.

Durante este periodo, muchas voces identificaron al árbol como patrimonio de generaciones enteras. Distintos barrios, asociaciones y partidos políticos, como PACMA, alertaron sobre el perjuicio que supondría su desaparición, en una ciudad particularmente vulnerable a temperaturas extremas y a la pérdida de espacios verdes urbanos.

Intentos de recuperación y deterioro imparable

tala ficus de San Jacinto Triana

Tras la prórroga otorgada por el Pleno municipal en septiembre de 2024, a petición de los movimientos ecologistas y vecinales, se probaron tratamientos de recuperación que incluyeron ampliación del alcorque, riegos y distintas intervenciones técnicas. Sin embargo, los informes realizados por los responsables de Parques y Jardines determinaron el colapso irremediable del árbol a raíz de la pérdida de masa foliar, la exposición del tronco al sol y la proliferación de hongos que aceleraron la putrefacción interna.

Con la llegada de la primavera y tras agotar todas las posibilidades, desde la Delegación de Parques y Jardines se comunicó la imposibilidad de continuar con la recuperación. Evelia Rincón, responsable del área, confirmaba que “a medida que avanzaban las tareas de corte, se comprobaba el estado avanzado de descomposición en el interior del tronco y el riesgo que implicaba mantenerlo en pie, tanto para los feligreses como para el propio entorno del templo”.

Una despedida cargada de simbolismo

recuerdo ficus San Jacinto Triana

La retirada total del árbol, tras años de desencuentros y manos tendidas al diálogo, incluye el compromiso de preservar una parte de su tronco como recuerdo. Además, el Ayuntamiento colocará una placa conmemorativa y un monolito en el lugar, que recordarán tanto la larga vida del árbol como el movimiento ciudadano surgido en su defensa. Esto ha sido considerado por algunos como una forma de reconocer la importancia del ficus como referente cultural y medioambiental para Triana y toda Sevilla.

Este acto ha generado reacciones en los colectivos defensores del patrimonio urbano, que consideran que la pérdida del ficus responde a “intereses políticos y desidia institucional”. Desde Parques y Jardines, en cambio, se insiste en que la decisión se fundamentó en motivos de seguridad y que la madera no podía aprovecharse debido a su avanzada putrefacción.

Tras su retirada, queda en el barrio la huella de un árbol que fue testigo de múltiples generaciones, celebraciones y protestas. La experiencia subraya la importancia de proteger el arbolado urbano y promover un diálogo abierto entre instituciones y ciudadanía para gestionar el patrimonio natural de la ciudad de manera responsable.

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