
La Universidad de Almería ha conseguido un importante reconocimiento internacional gracias a su proyecto de huerto inclusivo, una iniciativa que lleva funcionando en el campus desde finales de 2024. La alianza de universidades iberoamericanas MetaRed ha otorgado a este proyecto uno de sus premios anuales, en concreto en el ámbito de Sostenibilidad y Responsabilidad Social, dentro de la categoría de Gobernanza. El jurado lo ha calificado como un “Modelo Europeo de Inclusión, Salud Mental y Sostenibilidad”, destacando su enfoque innovador y su impacto social.
La filosofía del huerto va mucho más allá de cultivar verduras. Tal y como explicó el vicerrector de Sostenibilidad, Salud y Deporte de la UAL, Gabriel Aguilera, durante la gala virtual de entrega, “un huerto puede producir mucho más que alimentos: salud mental, inclusión, aprendizaje, bienestar, investigación y comunidad”. Esta idea tan sencilla ha logrado transformar la vida de muchas personas y ha puesto a la universidad almeriense en el mapa de las buenas prácticas universitarias a nivel iberoamericano.
Un proyecto que transforma vidas
El huerto inclusivo beneficia cada año a aproximadamente 150 personas, entre estudiantes, personal universitario y miembros de colectivos sociales de la zona. La iniciativa fue impulsada en sus orígenes por el centro de investigación CIBIS, con el respaldo de cuatro vicerrectorados y la colaboración de numerosas entidades sociales dedicadas a la inclusión. El objetivo principal es generar oportunidades para personas con dificultades de integración, ofreciendo un espacio donde el contacto con la naturaleza y el trabajo en equipo mejoran la salud mental y fomentan la cohesión social a través de la agricultura social.
Durante su intervención, Aguilera subrayó que el premio supone “un respaldo a una idea en la que creemos profundamente: que la universidad puede transformar la sociedad cuando el conocimiento sale de las aulas y se convierte en oportunidades para las personas”. El proyecto demuestra que la universidad no solo forma profesionales, sino que también puede ser un motor de cambio social cuando se alía con el tejido asociativo y las administraciones.
Reconocimiento a la Agenda 2030
El galardón también pone en valor la contribución del huerto inclusivo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y a la Agenda 2030. Según explicó el vicerrector, “este proyecto es nuestra forma de hacer realidad los ODS”, ya que incide directamente en la salud integral y el bienestar, la educación de calidad, la reducción de las desigualdades, el consumo responsable y la agricultura sostenible. Además, destacó que “la sostenibilidad no puede entenderse solo desde la dimensión ambiental; debe integrar también la inclusión, la salud, la investigación, la innovación y el compromiso con las personas”. Ese enfoque integral es precisamente lo que ha valorado MetaRed al conceder el premio en la categoría de Gobernanza.
Un premio compartido
Gabriel Aguilera quiso hacer extensivo el reconocimiento a todas las personas y entidades que hacen posible el huerto inclusivo. Mencionó expresamente a los participantes, los profesionales, la anterior directora Inmaculada Cubero, el actual director Adolfo Cangas, el responsable técnico Ángel Esteban, el centro de investigación CIBIS, la entidad colaboradora Caja Rural de Granada y la Cátedra Universitaria “Ciudadanía y Salud Mental FAISEMUAL”. “Este premio pertenece a todos ellos”, afirmó el vicerrector, quien añadió que “ojalá iniciativas como esta sirvan para demostrar que las universidades no solo generan conocimiento; también generan esperanza, cohesión social y oportunidades para construir un futuro más sostenible”.
La gala de los Premios Internacionales MetaRed 2026 puso el broche final a una edición en la que se evaluaron más de 230 iniciativas procedentes de instituciones de educación superior de toda Iberoamérica. El huerto inclusivo de la UAL se ha consolidado como un referente en la intersección entre inclusión social, salud mental y sostenibilidad, demostrando que las alianzas entre universidad, administraciones y tejido social pueden generar un impacto real y duradero. La Agenda 2030 no se alcanza solo con estrategias sobre el papel, sino cuando esas estrategias se convierten en personas que aprenden, trabajan y mejoran juntas.