El impacto del eucalipto en los incendios forestales de Portugal

  • El eucalipto favorece la rápida propagación del fuego en Portugal
  • Su expansión responde a su alto valor industrial en la producción de celulosa
  • La gestión de especies autóctonas y cambios en políticas forestales son clave para mitigar riesgos
  • La mayoría de los bomberos portugueses son voluntarios, lo que dificulta la organización ante incendios

Bosque de eucalipto en Portugal

La ola de incendios que azota cada verano a Portugal ha vuelto a poner el foco en la presencia masiva de eucaliptos en sus bosques. El avance imparable de las llamas en zonas como Arouca o Nespereira está siendo especialmente complicado de contener, en parte por la alta concentración de eucaliptos, una especie que arde fácilmente y facilita la propagación del fuego, según alertan tanto vecinos como expertos en gestión forestal.

Vecindarios enteros han tenido que organizarse rápidamente para evitar que el fuego se acercara a las viviendas, mientras cientos de efectivos y medios aéreos intentan frenar las llamas. El eucalipto, junto al pino y el matorral, predomina en estas áreas, lo que multiplica el riesgo. Para los residentes, la combinación de vegetación inflamable y falta de limpieza en los montes supone una amenaza constante durante los meses más calurosos.

Responsables y expertos coinciden en señalar el papel decisivo que tiene el eucalipto en la expansión de los incendios. Desde asociaciones de defensa ambiental como IRIS apuntan que Portugal se ha convertido en el «eucaliptal de Europa». Esto se debe a una política de plantación masiva iniciada en las décadas de 1950 y 1960, en plena dictadura, que favoreció el crecimiento de esta especie exótica debido a su alto rendimiento para la industria papelera y de celulosa.

Portugal ocupa actualmente una posición de liderazgo global en la producción de celulosa obtenida principalmente del eucalipto, materia prima para fabricar papel, cartón y otros derivados. Esta apuesta industrial ha hecho que el eucalipto desplace a especies autóctonas como robles y castaños, que presentan mayor resistencia al fuego.

Eucalipto y riesgo de incendio

El debate sobre la gestión forestal y la moratoria

El futuro de las plantaciones de eucalipto en la Península Ibérica es motivo de debate en la toma de decisiones políticas. En Galicia, por ejemplo, la finalización de la moratoria para nuevas plantaciones obliga a las autoridades a consensuar soluciones que respondan tanto a los intereses económicos como a la urgencia ambiental. Los responsables de la Xunta aseguran que buscan una postura equilibrada, aunque admiten que no será posible contentar a todos los sectores implicados.

Las cifras oficiales reflejan la magnitud del problema: en lo que va de año, más de 135.000 hectáreas han ardido en Portugal, una de las peores cifras de la última década. La superficie afectada por los incendios es especialmente significativa en el norte y centro del país, donde abunda el eucalipto.

La presencia de eucalipto no solo tiene consecuencias ambientales, sino que también condiciona la actividad turística, uno de los motores económicos de la zona. Algunos empresarios rurales señalan que los incendios recurrentes llevan a cancelaciones y merman la afluencia de visitantes, sobre todo en los meses de verano.

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Gestión forestal del eucalipto

Bomberos, prevención y diferencias con el modelo español

El modelo de extinción portugués está basado principalmente en el voluntariado, lo que plantea dificultades en la coordinación y en la disponibilidad de medios profesionales. Se estima que cerca del 90% de los bomberos son voluntarios, lo que, según los expertos, dificulta la respuesta ante emergencias de gran magnitud. En contraste, en España existen unidades profesionales y medios aéreos permanentes en zonas de alto riesgo, lo que permite una actuación más ágil y estructurada desde el principio del incendio.

Las prácticas de gestión en España también incluyen la retirada de eucaliptos en áreas protegidas y el impulso a vegetación autóctona más resistente al fuego. Esto se traduce en una mayor capacidad para prevenir la rápida propagación de incendios y salvaguardar tanto al entorno natural como a las comunidades locales. La gestión forestal en nuestro país también se apoya en políticas específicas para reducir la vulnerabilidad del monte frente a los incendios.

Intereses económicos y desafíos medioambientales

Buena parte de la problemática reside en los intereses económicos que giran en torno a la explotación forestal, especialmente la producción de celulosa. Además, la gestión de los incendios se ha privatizado en gran medida, con empresas contratadas muchas veces extranjeras y costos elevados para controlar las emergencias, a diferencia de España, donde estas labores recaen en instituciones públicas como la Fuerza Aérea.

El cambio hacia una gestión forestal más sostenible, que apueste por la recuperación de especies autóctonas y la reducción del uso del eucalipto en las masas forestales, es una de las principales demandas de los grupos ecologistas. Esto permitiría mitigar el riesgo de grandes incendios, recuperar biodiversidad y potenciar un modelo más resiliente ante el cambio climático.

Lo vivido en Portugal estos días evidencia un problema estructural en la gestión del monte, donde los intereses industriales conviven con la amenaza constante de los incendios forestales. La necesidad de llegar a acuerdos amplios y de adoptar soluciones a largo plazo marca el rumbo de un debate que, lejos de estar resuelto, sigue muy presente cada verano en uno de los países más afectados por el fuego en el sur de Europa.