El jardín árabe del parque Juan Carlos I renace tras su gran rehabilitación

  • Rehabilitación integral del jardín árabe Estancia de las Delicias en el parque Juan Carlos I
  • Inversión municipal de 450.000 euros y modernización de riego, alumbrado y drenaje
  • Plantación de unos 300 nuevos árboles y más de 2.000 arbustos de inspiración árabe
  • Recuperación del diseño chahar bagh y del significado cultural del Jardín de las Tres Culturas

jardin arabe del parque juan carlos i

El jardín árabe del parque Juan Carlos I, en el distrito madrileño de Barajas, luce de nuevo su mejor cara tras una profunda intervención municipal que ha permitido recuperar tanto su diseño original como su atmósfera de calma y contemplación. Este espacio, conocido como Estancia de las Delicias, forma parte del Jardín de las Tres Culturas y es uno de los rincones más singulares de este gran pulmón verde de Madrid.

Después de años de deterioro, agravados por los daños causados por la borrasca Filomena, el Ayuntamiento de Madrid ha llevado a cabo una rehabilitación integral que ha devuelto al enclave su riqueza vegetal, ha restaurado sus elementos arquitectónicos y ha actualizado por completo las instalaciones de riego, alumbrado y drenaje. El objetivo ha sido respetar la esencia original del jardín islámico y reforzar su papel como espacio de paseo, descanso y convivencia ciudadana.

Una inversión municipal para rescatar un espacio emblemático

vista general jardin arabe juan carlos i

La operación de recuperación del jardín árabe se ha financiado con una inversión municipal de 450.000 euros, destinada a devolver a la Estancia de las Delicias su configuración original y a garantizar su buen funcionamiento a largo plazo. El proyecto se ha encuadrado dentro de la estrategia del Consistorio para reforzar el patrimonio verde de la capital y mejorar la calidad de sus zonas ajardinadas.

El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha comprobado in situ el resultado de las obras en una visita en la que ha estado acompañado por el concejal delegado de Limpieza y Zonas Verdes, José Antonio Martínez Páramo. Durante el recorrido, ambos responsables municipales han subrayado el carácter singular de este jardín dentro del conjunto del parque Juan Carlos I y han insistido en la voluntad de preservar su valor simbólico y paisajístico.

Carabante ha señalado que la intervención “devuelve al jardín su armonía original y su carácter como espacio de contemplación”, al tiempo que fortalece su condición de símbolo de convivencia cultural. Para el delegado, el parque Juan Carlos I actúa como un auténtico “oasis dentro de la ciudad de Madrid”, gracias a sus más de 150 hectáreas de extensión y a la integración de naturaleza, arte y sostenibilidad.

La Estancia de las Delicias se encontraba muy afectada por el paso del tiempo, las inclemencias meteorológicas y, en particular, por las nevadas excepcionales de Filomena, que dañaron seriamente la vegetación y distintos elementos constructivos. Este escenario hizo necesaria una actuación a fondo que no se limitara a simples reparaciones puntuales, sino que abordara la restauración completa del conjunto.

Rehabilitación integral de infraestructuras y elementos arquitectónicos

detalle jardin arabe juan carlos i

La obra ejecutada en el jardín árabe ha sido de carácter integral, abarcando tanto las infraestructuras ocultas como los componentes visibles que dan forma al espacio. En primer lugar, se ha procedido a la sustitución completa de las instalaciones de riego y alumbrado, que presentaban un notable deterioro y ya no respondían a las necesidades actuales de mantenimiento y eficiencia.

Para asegurar el correcto funcionamiento de estas redes, el Ayuntamiento ha ejecutado drenajes y pasatubos destinados a las instalaciones soterradas, con la intención de evitar futuras filtraciones y facilitar las labores de conservación. Estas actuaciones técnicas, aunque menos visibles para el visitante, resultan claves para la preservación del jardín a medio y largo plazo.

En el capítulo constructivo, uno de los trabajos más destacados ha sido la demolición y reconstrucción de los muretes de ladrillo que delimitan y estructuran el espacio. Estas pequeñas tapias se encontraban dañadas y han sido levantadas de nuevo respetando su estado original, tanto en materiales como en geometría, para mantener la estética tradicional del conjunto.

También se ha llevado a cabo la rehabilitación estructural de la fuente central y de las albercas que articulan el recorrido del agua. Se han renovado los pavimentos de adoquín cerámico y se han reconstruido senderos que guían al visitante entre parterres y setos, recuperando la lectura geométrica propia del jardín islámico. Además, se han restaurado azulejos y elementos ornamentales que forman parte de la identidad visual de la Estancia de las Delicias.

Este conjunto de actuaciones persigue no solo una mejora estética inmediata, sino la recuperación de la configuración original del espacio, de su atmósfera de quietud y de su papel como lugar de paseo pausado, donde el juego de agua, sombra y vegetación marca el ritmo de la visita.

Un nuevo impulso a la vegetación de inspiración árabe

La parte vegetal ha sido uno de los ejes centrales del proyecto. El jardín presentaba un notable deterioro en arbolado y arbustos, por lo que se ha optado por una reposición masiva que respeta el espíritu de la jardinería árabe tradicional. En total, se han plantado en el ámbito de la Estancia de las Delicias cerca de 300 nuevos árboles, según los datos facilitados por el Ayuntamiento.

El grueso de estas plantaciones lo conforman aproximadamente 250 cipreses en seto, que contribuyen a remarcar los ejes geométricos del jardín y a crear paredes vegetales que delimitan espacios y recorridos. Junto a ellos, se han incorporado unos 20 naranjos, que aportan flor, fruto y aroma, y alrededor de una docena de ejemplares de especies como nísperos, árboles del amor y aligustres, reforzando la diversidad arbórea.

La intervención se completa con la plantación de más de 2.000 arbustos de diferentes variedades, entre los que destacan rosales, jazmines y plantas trepadoras. Con esta mezcla se busca recuperar las fragancias, colores y sensaciones que caracterizan a los jardines de tradición islámica, donde el perfume de las flores y la densidad de la vegetación juegan un papel protagonista.

El diseño vegetal está pensado para que la experiencia del visitante sea lo más envolvente posible: setos que canalizan las vistas, parterres que llenan de color los recorridos y especies aromáticas que se perciben a medida que se avanza por los caminos. La reposición de la masa verde persigue, además, mejorar el confort climático del espacio, generando sombra y frescor durante los meses más cálidos.

Con este nuevo impulso botánico, el Ayuntamiento pretende que el jardín árabe vuelva a ofrecer un ambiente de oasis urbano, en el que el murmullo del agua y el olor de jazmines y rosales acompañen a quienes se acerquen a pasear, leer o simplemente descansar en sus bancos y rincones más resguardados.

El Jardín de las Tres Culturas y el diseño chahar bagh

La Estancia de las Delicias se integra en el Jardín de las Tres Culturas, un espacio diseñado por la paisajista Myriam Silber Brodsky como homenaje contemporáneo a la convivencia histórica entre las culturas judía, cristiana e islámica en España. Este conjunto se articula desde una gran plataforma circular elevada, a partir de la cual se desarrollan tres jardines diferenciados y conectados entre sí.

El jardín judío, conocido como Vergel de granados, el jardín cristiano o Claustro de las cantigas y el jardín árabe o Estancia de las Delicias conforman un triángulo simbólico que refleja esa tradición de diálogo entre civilizaciones. Cada uno interpreta, a través del diseño del espacio, las especies vegetales y los elementos ornamentales, el imaginario asociado a su cultura de referencia.

En el caso del jardín árabe, el proyecto se inspira claramente en el concepto de chahar bagh, un modelo de jardín de origen persa que divide el espacio en cuatro partes simbólicas. Esta estructura se traduce en la ordenación geométrica de parterres, caminos y acequias, que configuran un trazado muy legible desde los distintos puntos de vista del recorrido.

La Estancia de las Delicias se organiza mediante una geometría a varios niveles de altura, en cuyo centro se sitúa una fuente de mármol rodeada por dos grandes albercas. Cuatro torretas-palomares marcan los límites del recinto y refuerzan el carácter recogido del espacio. Desde el punto central, el agua se distribuye por una red de acequias que llevan el caudal a distintos ámbitos del jardín.

El agua actúa así como elemento vertebrador y vital, generando vida vegetal, refrescando el ambiente y proporcionando un sonido constante que contribuye a la sensación de serenidad. Esta combinación de geometría, vegetación y agua es la que el proyecto de rehabilitación ha querido proteger y revalorizar, devolviendo protagonismo a la experiencia sensorial propia de este tipo de jardines.

Un espacio cargado de memoria y significado cultural

Más allá de su valor estético, el jardín árabe del parque Juan Carlos I cuenta con un marcado significado cultural e histórico. El Jardín de las Tres Culturas fue inaugurado en 1992 por los reyes Juan Carlos y Sofía, en el marco de la Capitalidad Europea de la Cultura que ostentó Madrid aquel año, como símbolo del diálogo entre religiones y tradiciones que ha marcado buena parte de la historia peninsular.

El diseño de la Estancia de las Delicias, inspirado en los oasis de raíces persas y mesopotámicas, se concibió precisamente para trasladar al visitante a ese imaginario de jardines de descanso, reflexión y encuentro. La reciente rehabilitación refuerza esta lectura, devolviendo vigor a la vegetación y recuperando la integridad de los elementos constructivos que daban forma al relato paisajístico original.

El parque Juan Carlos I se asienta sobre la antigua finca del Olivar de la Hinojosa, un terreno de origen histórico ligado a las adquisiciones que, en el primer cuarto del siglo XVIII, realizó el tesorero general de Felipe V, Nicolás de la Hinojosa, con el propósito de crear un gran coto agrícola dedicado al cultivo de la vid, el olivo y el cereal. Con el tiempo, este ámbito ha pasado de ser un espacio productivo a convertirse en uno de los grandes parques urbanos de Madrid.

La capital ha sido reconocida en varias ocasiones como Ciudad Arbórea del Mundo, y el parque Juan Carlos I figura entre sus principales infraestructuras verdes. La renovación del jardín árabe se inscribe en esta línea de trabajo, en la que se busca compatibilizar el cuidado del patrimonio natural con la creación de espacios de uso ciudadano en los que prime la calidad ambiental.

Con la Estancia de las Delicias totalmente recuperada, el Jardín de las Tres Culturas refuerza su papel como lugar en el que memoria, paisaje y convivencia se dan la mano. El visitante que se adentra en sus caminos no solo recorre un espacio ajardinado, sino también un relato simbólico sobre la historia compartida de las culturas judía, cristiana y árabe en el territorio español.

Tras la actuación emprendida por el Ayuntamiento, el jardín árabe del parque Juan Carlos I vuelve a ofrecer un entorno cuidado, coherente con su diseño original y dotado de infraestructuras renovadas que facilitarán su conservación en los próximos años. El nuevo arbolado, los cientos de arbustos plantados, la red de riego modernizada y la restauración de fuentes, muretes y pavimentos permiten que la Estancia de las Delicias recupere su carácter de oasis urbano simbólico, donde el agua, la vegetación y la geometría se combinan para ofrecer a madrileños y visitantes un rincón de calma en plena ciudad.

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