La plaza José María Forqué de Zaragoza se ha convertido este domingo en el epicentro de una nueva propuesta de ocio y dinamización urbana. El Mercado de Flores y Mascotas ‘El Jardín del Gancho’ ha abierto sus puertas con una notable afluencia de público, demostrando que la combinación de naturaleza, comercio local y bienestar animal tiene un hueco en la agenda de la ciudad. La iniciativa, impulsada por el Ayuntamiento, nace con la vocación de repetirse cada mes y de consolidarse como un punto de encuentro para vecinos y visitantes.
La primera edición ha contado con una veintena de puestos, en los que se han dado cita floristerías, expositores de accesorios para mascotas y protectoras de animales. El ambiente, amenizado con música y actividades para todas las edades, ha logrado transformar por completo el aspecto de la plaza, que durante toda la mañana ha registrado un constante ir y venir de personas. La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha visitado el mercado y ha destacado la «grandísima acogida» de esta primera cita, que espera que se convierta en un referente en la ciudad.
Un mercado con sabor europeo
El proyecto, que fue anunciado por la alcaldesa durante el Debate del Estado de la Ciudad, surge de una propuesta trasladada por los propios vecinos del barrio. Bajo el concepto de «jardín urbano efímero», el mercado busca trasladar a Zaragoza el encanto de los tradicionales mercados florales europeos, con una estética cuidada que combina puestos de madera, elementos vegetales, sombrillas y textiles en tonos neutros. Todo ello, con una distribución plenamente accesible que favorece el paseo y la interacción entre visitantes y expositores.
El consejero municipal de Economía, Transformación Digital y Transparencia, Carlos Gimeno, ha sido el encargado de presentar los detalles de esta iniciativa, que cuenta con el patrocinio de Tuco y Kalibo. Gimeno ha subrayado que el mercado no es solo una propuesta de ocio, sino un motor de cambio dentro de la estrategia de recuperación de la zona de Zamoray-Pignatelli. «Queremos que el barrio recupere su luz, su dinamismo y se consolide como un polo de atracción amable, seguro y lleno de vida», ha afirmado.

Actividades para todos los públicos
La oferta del mercado va mucho más allá de la compraventa. Durante la jornada, los asistentes han podido disfrutar de sesiones de DJ, talleres florales y de reutilización creativa, actividades familiares, instalaciones artísticas y rincones fotográficos pensados para redescubrir la ciudad desde otra perspectiva. También se han organizado partidas de ajedrez en colaboración con la Asociación Artística Aragonesa, una propuesta que ha tenido una gran aceptación entre los visitantes.
Uno de los pilares fundamentales de este proyecto es la integración del universo de las mascotas. Se ha habilitado una zona exclusiva y segura con expositores especializados en alimentación, accesorios, productos artesanales y bienestar animal, además de áreas de descanso y puntos de agua. Las protectoras de animales también están presentes, vendiendo productos para recaudar fondos. La alcaldesa ha avanzado que en próximas ediciones se llevarán perros de la protectora municipal para facilitar su adopción, una medida que ha sido muy bien recibida por los asistentes.

Un impulso para el barrio
El Mercado de Flores y Mascotas ‘El Jardín del Gancho’ se celebrará un domingo al mes, en horario de 11:00 a 15:00 horas. Las próximas citas están fijadas para el 4 de octubre y el 8 de noviembre, y se espera que la iniciativa tenga continuidad en el tiempo. El Ayuntamiento ha señalado que, si la acogida sigue siendo tan positiva, el mercado podría convertirse en un habitual a partir de la primavera de 2027.
Más allá de la actividad comercial, el mercado aspira a ser una herramienta de transformación urbana. Los objetivos a corto y medio plazo pasan por aumentar el flujo de visitantes, favorecer el consumo en la hostelería local e impulsar el talento emprendedor del territorio. Cada actividad, cada puesto y cada visitante que se acerque a la plaza José María Forqué contribuye directamente a tejer comunidad y a demostrar que la revitalización de Zamoray-Pignatelli y del barrio del Gancho es un éxito colectivo.
La primera edición ha dejado un sabor agridulce para algunos, ya que ha coincidido con el desalojo de varias personas sin hogar que vivían en la plaza, una actuación que el Ayuntamiento justificó por una petición vecinal y una cuestión de salubridad. Sin embargo, la mayoría de los asistentes han valorado muy positivamente la iniciativa, destacando la buena organización y la variedad de propuestas. Los vendedores, como Óscar, un horticultor que utiliza herramientas imprescindibles, han asegurado que «ha funcionado muy bien, ya que había mucha gente con ganas de comprar».

Con esta apuesta, Zaragoza refuerza su compromiso con la dinamización de los barrios y con la creación de espacios de encuentro que integren a personas y animales. El Jardín del Gancho no es solo un mercado, sino un símbolo de cómo la colaboración entre vecinos, instituciones y comerciantes puede dar vida a una zona que durante años ha necesitado un impulso. Las próximas ediciones serán la prueba de fuego para consolidar un proyecto que, a juzgar por la respuesta del público, ha llegado para quedarse.
