El plan para salvar los ficus centenarios de Murcia del calor extremo

  • Uso de cañones de agua de 20 metros para hidratar las copas en Floridablanca.
  • Instalación de sistemas de nebulización e irrigación interna por el tronco.
  • Sensores inteligentes y estaciones meteorológicas para un riego de precisión.
  • Refuerzo de la seguridad ciudadana al prevenir la caída de grandes ramas.

Protección de ficus en Murcia

Al igual que cualquier vecino de la ciudad sufre lo suyo cuando el sol aprieta en verano, los árboles monumentales de la capital del Segura tampoco se libran de pasarlo mal. Por este motivo, el Ayuntamiento de Murcia ha puesto en marcha un operativo especial de hidratación a través de su Concejalía de Desarrollo Urbano para echarle un cable a su patrimonio arbóreo más valioso y evitar que las altas temperaturas causen estragos.

La prioridad absoluta de estos trabajos es garantizar la seguridad de los peatones que transitan por los jardines, ya que el estrés hídrico extremo puede provocar que las ramas se agrieten o, en el peor de los casos, se desprendan. Mantener estos ejemplares frescos no es solo una cuestión estética, sino una medida preventiva fundamental para que vecinos y visitantes disfruten del aire libre con total tranquilidad durante los episodios de calor más intensos.

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Hidratación a gran escala en el histórico Jardín de Floridablanca

Riego de ficus monumentales

Una de las maniobras más llamativas se está llevando a cabo en el emblemático Jardín de Floridablanca. Allí, los operarios emplean unos cañones de agua de gran potencia capaces de lanzar el chorro a más de veinte metros de altura. Estas auténticas «duchas gigantes» consiguen refrescar tanto la base como la zona más alta de la copa de los ficus, reduciendo drásticamente el estrés térmico que acumulan los árboles tras horas de exposición al sol murciano.

Este despliegue comenzó a funcionar durante la primera quincena de junio con una frecuencia de tres veces por semana, aunque según el termómetro va subiendo, los técnicos pasan a realizar estos baños de forma diaria según las necesidades fisiológicas de cada ejemplar. Cada una de estas sesiones de refresco dura aproximadamente tres horas y obliga a mantener el jardín cerrado al público momentáneamente para asegurar que nadie se lleve un remojón inesperado ni corra riesgos innecesarios.

Además, estos gigantes verdes de Floridablanca reciben un aporte extra de agua muy generoso, llegando a consumir unos 200 litros diarios por ejemplar gracias a este sistema. Con esto se busca que la estabilidad del árbol no se vea comprometida y que el patrimonio vegetal, que es seña de identidad de la ciudad, se mantenga en las mejores condiciones posibles frente a los rigores del estío.

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Tecnología a medida para cada ejemplar monumental

Sistemas de riego inteligente

No todos los árboles necesitan lo mismo, por lo que la estrategia se ha diseñado con tiralíneas. En zonas como la Plaza de Santo Domingo, el entorno del Hospital Reina Sofía o el Cuartel de Artillería, se han instalado sistemas de nebulización controlada. Esta técnica consiste en soltar una fina bruma de agua que eleva la humedad ambiental dentro de la copa, creando un microclima mucho más amable para el árbol sin necesidad de inundar la zona.

El caso más curioso lo encontramos en el magnolio de la Plaza Díez de Revenga, que al ser una especie especialmente sensible a la falta de humedad, cuenta con un sistema de irrigación a través del tronco. Este método permite que el agua llegue directamente donde más se necesita, compensando la sequedad del ambiente murciano. Además, toda la red de ficus monumentales está monitorizada por un sistema de riego inteligente con sensores de humedad en el suelo y estaciones meteorológicas que ajustan el agua necesaria en tiempo real.

Toda esta infraestructura de cuidado intensivo se enmarca dentro de una visión más amplia de la ciudad conocida como Plan Foresta. Gracias a esta iniciativa, ya se han plantado más de 37.000 árboles en el municipio, buscando no solo conservar lo que ya tenemos, sino crear nuevas zonas de sombra y mejorar la biodiversidad local para que la ciudad esté mucho más preparada para afrontar los desafíos que plantea el cambio climático.

El despliegue de tecnología puntera unido al trabajo constante a pie de calle permite que los ficus y otros árboles históricos sigan siendo los pulmones de la capital. Gracias a la monitorización de variables como la temperatura foliar y el estado del terreno, se consigue una gestión eficiente del agua, logrando que estos monumentos vivos sigan en pie y con buena salud para que las futuras generaciones también puedan cobijarse bajo su sombra.

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