
El sector de los fertilizantes en España vive un momento de transformación profunda. Mientras las administraciones públicas refuerzan los mecanismos de control y registro de los operadores que intervienen en su comercialización, los agricultores y ganaderos soportan unos costes de producción que no dejan de escalar. La subida acumulada de los precios de los abonos, especialmente los nitrogenados, se ha convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza para el campo, que ve cómo la factura de los insumos crece muy por encima de lo que percibe por sus productos.
En paralelo, la industria del sector busca alternativas para abaratar costes y ser más sostenible. Desde la reutilización de residuos orgánicos para fabricar compost hasta la obtención de biofertilizantes a partir de microalgas, pasando por la producción de biometano vinculada a la fabricación de abonos. Todo ello en un contexto en el que la reducción de emisiones contaminantes se ha convertido en una prioridad europea y en el que las empresas del ramo pelean por mantener sus concesiones y su actividad.
El registro de operadores de fertilizantes arranca con fuerza en la Comunitat Valenciana
La Generalitat Valenciana ha dado un impulso decidido a la implantación del Registro General de Fabricantes y otros Agentes Económicos de Productos Fertilizantes, conocido por sus siglas REGFER. Este registro oficial, que entró en funcionamiento en enero de 2026, tiene como objetivo conocer a todos los operadores que intervienen en la comercialización y el uso de los fertilizantes. En su primer semestre de aplicación ya ha resuelto 286 expedientes, una cifra que demuestra la implicación del sector.
Los operadores pueden inscribirse en diferentes categorías: productor o fabricante, importador, distribuidor, empresa de servicios de fertilización o asesor en fertilización. Este último perfil, el de asesor, es el que más ha llamado la atención, ya que se han registrado 370 solicitudes de inscripción. Y eso que la obligación de contar con un asesor en materia de fertilización no será efectiva hasta el 1 de enero de 2027 para las explotaciones situadas en zonas vulnerables por contaminación de nitratos, y un año después para el resto.

La Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, junto al Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), está desarrollando una aplicación informática que permita a los agricultores calcular las necesidades de nutrientes de sus cultivos y obtener una propuesta de abonado. La previsión es que esta herramienta, de manejo sencillo, esté disponible para todos los agricultores a principios de 2027.
La escalada de precios de los fertilizantes ahoga al campo valenciano
Mientras tanto, la organización agraria La Unió Llauradora i Ramadera ha puesto el foco en la preocupante evolución de los costes de producción. Según los datos oficiales del Ministerio de Agricultura, el índice general de precios pagados por los bienes y servicios utilizados en la actividad agraria se sitúa en 129,54, tomando 2020 como base 100. Esto significa que los inputs agrarios son cerca de un 30% más caros que hace seis años, aunque algunos costes concretos han experimentado subidas mucho más acusadas.
Los carburantes acumulan un encarecimiento superior al 90% desde 2020, mientras que los fertilizantes y su crisis son un 82% más caros y la energía ha aumentado un 48%. La escalada de los fertilizantes resulta especialmente preocupante, sobre todo en el caso de los nitrogenados, que cuestan ya más del doble que en 2020. La urea del 46%, por ejemplo, ha pasado en un año de 52,69 a 72,84 euros por cada 100 kilos, lo que supone un incremento del 38%. El sulfato amónico del 21% aumenta cerca de un 30% y el abono 15-15-15 lo hace casi un 19%.
Esta situación adquiere especial relevancia durante el verano, cuando los cultivos de regadío incrementan sus necesidades hídricas y energéticas, y los de secano siguen dependiendo del combustible, la maquinaria y los tratamientos. En las explotaciones ganaderas, los animales deben alimentarse y atenderse diariamente, lo que mantiene elevados los costes de alimentación, carburantes y electricidad.
La Unió denuncia además que esta inflación de costes no se traslada de forma homogénea a los precios que perciben los productores. Los precios en origen y destino de algunos productos del campo valenciano sufren diferenciales que van desde el 147% en el melón hasta el 424% en el limón, pasando por el 321% en el calabacín o el 385% en la lechuga. En el caso de los productos ganaderos, el diferencial alcanza el 423% en el cerdo o el 348% en el cordero.

Ante esta situación, la organización agraria reclama la creación de un gasóleo profesional agrario con una fiscalidad reducida, así como medidas estructurales para reducir la factura energética de las explotaciones mediante el impulso del autoconsumo y las energías renovables. También solicita actuaciones ante el fuerte encarecimiento de los fertilizantes y el desarrollo de una estrategia que permita reducir la dependencia exterior de materias primas esenciales.
Asturiana de Fertilizantes defiende su continuidad en el puerto de Avilés
En el plano industrial, Asturiana de Fertilizantes ha presentado alegaciones ante la Autoridad Portuaria de Avilés para defender la prórroga de la concesión que mantiene desde hace dos décadas en la zona portuaria. La compañía, dedicada a la fabricación y comercialización de abonos fosfatados, solicita una ampliación de la concesión de 7,26 años vinculada a un plan de inversiones de 4,6 millones de euros, y mantiene como alternativa una extensión de 4,39 años asociada a inversiones por cerca de 2,8 millones de euros.
La empresa ha presentado una documentación que responde a las cuestiones que motivaron la anterior denegación, desarrollando argumentos técnicos y económicos que respaldan su propuesta. El CEO de la compañía, Julio Arce, ha señalado que confían en que el procedimiento avance con agilidad y que esta vez se valore el proyecto en su conjunto. La planta, que cuenta con capacidad para producir 265.000 toneladas anuales de fertilizantes, acumuló una producción superior a las 130.000 toneladas de superfosfatos durante el primer semestre del presente ejercicio, y su actividad genera un movimiento anual en los muelles avilesinos de unas 200.000 toneladas de mercancías.
La dimensión de la actividad se refleja también en su capacidad logística. El pasado mes de diciembre, la compañía realizó la mayor expedición individual de su historia, con 36.300 toneladas de producto embarcadas en un único buque con destino a América del Sur. Sin embargo, la incertidumbre generada por la prórroga de la concesión comienza a tener incidencia en la actividad, con unas previsiones de producción para el segundo semestre que se sitúan por debajo de la alcanzada en la primera mitad del año.
La investigación española apuesta por los biofertilizantes
En el ámbito de la innovación, un equipo de investigación de la Universidad de Almería y del Centro de Investigación de Energía Solar (Ciesol) ha logrado obtener biomasa de microalgas para fertilizantes rica en proteínas y con altos contenidos grasos tras aplicar parámetros concretos durante la depuración de aguas residuales. Esta biomasa puede utilizarse como fertilizante, pienso animal o biocombustible, en un claro ejemplo de economía circular.
Los investigadores han identificado dos procesos técnicos que favorecen una mayor producción de biomasa ‘a la carta’: la profundidad de los cultivos dentro del reactor y una mayor dilución del agua. Ambos factores influyen en la eliminación de nutrientes contaminantes como nitrógeno y fósforo, y permiten generar biomasa aprovechable en forma de biofertilizante. El estudio, publicado en la revista ‘Journal of Water Process Engineering’, ha corroborado que la calidad de la biomasa depende directamente de estas condiciones de cultivo.
En paralelo, científicos españoles han encontrado una nueva utilidad para el alperujo, ese residuo de la producción de aceite de oliva que supone hasta el 80% del peso de la aceituna molturada. Un estudio ha analizado el comportamiento del alperujo según su tiempo de almacenamiento antes del compostaje, y ha concluido que los lotes con almacenamiento corto ofrecen un mejor rendimiento y generan menores emisiones de metano y óxido nitroso. El resultado es un compost más homogéneo, estable y nutritivo, útil para regenerar suelos y disminuir la dependencia de biofertilizantes y nutrientes sintéticos.
La ganadería reduce emisiones mientras crece el uso de fertilizantes nitrogenados
En el capítulo medioambiental, el sector ganadero español redujo las emisiones de amoníaco en el año 2024 en un 2,3% con respecto al año anterior, lo que supone una reducción acumulada del 17,6% desde 2005. Esta bajada contrasta con la media del 13% registrada en el conjunto de los sectores contemplados en el Informe del Sistema Español de Inventario de Emisiones. Desde el Ministerio de Agricultura señalan que estas cifras se alcanzaron gracias a las reducciones del 14,9% en la gestión de estiércoles y purines y del 2,1% en la aplicación de fertilizantes orgánicos.
Por contra, las emisiones de amoníaco debidas al uso de fertilizantes nitrogenados crecieron en 2024. El Ministerio achaca esta subida al incremento del uso de esos fertilizantes, en particular la urea, motivado por una buena previsión de cosechas tras un año 2023 marcado por la sequía severa. Con todo, España cumplió por cuarto año consecutivo con el compromiso de reducciones fijado en la directiva europea, alcanzando una disminución cuatro veces superior a la exigida.
La reducción de emisiones se consiguió en buena medida gracias a la implementación del sistema Ecogan, un sistema informatizado que recoge información individualizada de cada granja y que permite reflejar los esfuerzos realizados para conseguir una producción ganadera más sostenible. Las mejoras efectuadas en Ecogan, junto con el esfuerzo de ganaderos y administraciones autonómicas, han permitido reportar información más precisa sobre las técnicas de reducción de emisiones aplicadas a nivel nacional.
Nuevos proyectos industriales vinculados a los fertilizantes
En el terreno de las nuevas iniciativas, el municipio leonés de Val de San Lorenzo podría incorporar en los próximos años una nueva actividad industrial vinculada a la economía circular. La empresa Apiolae S.L. ha planteado la construcción de una planta destinada a producir biometano a partir de residuos no peligrosos, junto con otra instalación dedicada a la fabricación de fertilizantes. El proyecto, que se tramita bajo el expediente 014-25-AALE, se localizaría en las parcelas 16 y 17 del polígono 517 de Val de San Lorenzo, en plena comarca de Maragatería.
La instalación proyectada tendrá como actividad principal la producción de biometano mediante la valorización de residuos no peligrosos, un proceso que permite aprovechar materia orgánica para generar un gas renovable. El complejo incluiría además una planta para fabricar fertilizantes basados en fósforo, nitrógeno o potasio, combinando así la generación de energía con el aprovechamiento de determinados subproductos dentro de un mismo recinto industrial. La Junta de Castilla y León ha sometido el proyecto a información pública, tanto la solicitud de autorización ambiental como el estudio de impacto ambiental, debido a que la actividad se encuentra entre las instalaciones de valorización de residuos no peligrosos que superan las 75 toneladas diarias de capacidad mediante tratamiento biológico.
El sector de los fertilizantes afronta, por tanto, un futuro marcado por la necesidad de equilibrar la rentabilidad económica con la sostenibilidad ambiental. Mientras los precios de los abonos siguen presionando la economía de las explotaciones, la administración refuerza los mecanismos de control y la industria busca alternativas más eficientes y respetuosas con el medio ambiente. La apuesta por los biofertilizantes, la economía circular y la reducción de emisiones se perfila como el camino a seguir, con proyectos que van desde la reutilización de residuos orgánicos hasta la producción de biometano, pasando por la modernización de las plantas existentes y la adaptación a un marco normativo cada vez más exigente.