En este comedor de colegio de Pontevedra se comen lo que cultivan sus alumnos

En este colegio se come lo que cultivan sus alumnos

Comer lo que va directo del huerto a la mesa es un privilegio que pocos adultos se pueden permitir experimentar y, casi ningún niño vive hoy en día, sobre todo, cuando vive en la gran ciudad. Es alarmante pero cierto, que cuando le preguntas a un pequeño de dónde viene el pescado que come (e incluso si le preguntas a un adulto, más de uno habrá y esto es lo más grave), no te sorprendas si te responde que el pescado viene de la caja de Pescanova que su madre compró en Mercadona. Sin embargo, en este comedor de colegio de Pontevedra comen lo que cultivan sus alumnos en su huerto ecológico. 

Muchos casi nos caemos de la silla de las carcajadas cuando, hace unos pocos años, en la era de salir a cazar Pokemons, y coincidiendo con una crisis de alimentos, salió a la palestra un meme en el cual quienes lo compartían se lamentaban de no saber dónde vivían los Doritos por si tenían que salir a cazarlos. Era solo un meme, es decir, una especie de chiste para hacernos reír con semejante ocurrencia. Pero no creas que es algo tan descabellado. Un buen número de jóvenes no saben de dónde proceden las verduras, carnes y otros alimentos que consumen.

Solo quienes viven en el campo o en algunos pueblos rurales, o quienes tienen un familiar cercano que se dedica al sector agrícola ha conocido en primera línea la forma en que se producen los alimentos que llegan a nuestros platos: verduras, legumbres, huevos, carnes, pescados y lácteos. Todos ellos llevan una gran labor detrás y los garantes de su cuidado tienen sobre sí la ingente responsabilidad de que lleguen a la mesa en perfectas condiciones, llenos de nutrientes, de sabor y textura agradables al paladar. 

Un colegio pontevedrés da ejemplo a sus alumnos sobre huertos y gastronomía

En este colegio se come lo que cultivan sus alumnos

¿A qué niño no le apasionan los animales? Es raro encontrar alguno que no disfrute de la compañía de gallinas, cerdos, pollos, vacas, cabras y conejos. Igual que es inaudito que los peques no gocen ensuciando sus manos. Déjanos decirte  que tanto una como otra afición son, además, muy saludables para su desarrollo. Y, si están en un centro escolar que, como el colegio CEIP Antonio Blanco Rodríguez de Covelo, en Pontevedra, les motive a cultivar sus propios alimentos están de suerte, porque aprenderán lecciones que ningún libro de texto podrá superar. 

Aprender matemáticas, lengua, historia, filosofía o tecnologías está muy bien. Pero saber cómo obtener alimentos y de qué factores dependerá que la madre naturaleza, que es la única que lleva proporcionándonos medicina y alimentos desde el principio de los tiempos, siga abasteciéndonos y nosotros seamos capaces de aprovechar sus recursos, es, sin duda, mucho más importante.

El de este colegio es un proyecto global que deberían de copiar muchos otros centros escolares. Porque ha decidido involucrar a todos sus alumnos, desde el más pequeño hasta el más mayor, en tareas de cultivo. Es la mejor fórmula para que aprendan de dónde vienen las lechugas, las espinacas, los tomates y otras verduras; que conozcan cuál es el proceso completo desde que se siembran y hasta que se recoge su cosecha. Y que puedan saborear, de primera mano, a qué sabe cada hortaliza. 

Como lo que cultivo

Además, cómo se suele decir, “el roce hace el cariño” y con los vegetales no se hace excepción. Los menores, que han estado “cuidando” de su huerto, son los primeros en sentirse fascinados por probar lo que han cultivado y mimado con sus propias manos durante meses. 

No solo conocen ahora a qué saben las verduras, sino también a qué huelen, cuál es su textura, cómo se siembran o se trasplantan, qué cuidados necesitan, las enfermedades que pueden afectarles y lo duro pero divertido y gratificante que es dedicarse a esto del huerto. Hacía falta un proyecto como este y los alumnos de Pontevedra han sido los pioneros, aunque esperemos que no los últimos en lanzarse a la aventura. 

Huerto y también ganadería

En este colegio se come lo que cultivan sus alumnos

Además de cultivar frutas y verduras, los estudiantes del CEIP Rodríguez de Covelo también disfrutan la oportunidad de estar mano a mano con animales de granja. Todo surgió por casualidad y de forma casi espontánea, porque el conserje del colegio tenía allí mismo algunas especies animales a las que él mismo se encargaba de cuidar. Entre ellos, cuidar gallinas, ocas, conejos y faisanes. Los pequeños, como es lógico, sintieron rápidamente atracción por estos animales y, voluntariamente, se acercaban a la improvisada granja para llevarles alimentos y admirarlos de cerca.

Es así como fue surgiendo la propuesta, pensando que sería buena idea permitir a los niños que ayudasen en la recogida de huevos y otras tareas relacionadas con la granja. Y ellos tan felices, claro. 

En el comedor del centro se cocina con los alimentos que los alumnos cultivan y recogen del huerto y de la granja. Mientras que las sobras del mismo comedor las llevan para que se alimenten los animales. Es, por lo tanto, un proceso circular para educar en valores que está siendo todo un éxito.

Beneficios de que los colegios involucren a los alumnos en huertos y granjas

Afortunadamente, hace tiempo que existen los huertos urbanos y estos suponen la ocasión perfecta para los que vivimos en la gran ciudad pero no queremos renunciar a ser parte de la magia de la madre Tierra. En nuestras manos está fomentar que los centros estudiantiles se animen a plantear el huerto ecológico como una asignatura más en su programa educativo. 

Esta experiencia aporta innumerables beneficios a los más jóvenes. Entre ellos:

  • Aprenden de dónde vienen los alimentos que comen.
  • Valoran los alimentos, porque experimentan lo complejo que es su cuidado.
  • Respetarán más la naturaleza.
  • Se animarán a probar sabores y texturas nuevas.
  • Acostumbrarán a comer más sano y variado.

Conocerán cuáles son los alimentos de temporada, qué pertenece al huerto de primavera, de otoño, invierno o verano. 

En este comedor de colegio de Pontevedra comen lo que cultivan sus alumnos. ¿Qué te parece la iniciativa de este colegio pontevedrés? ¿Tuviste la oportunidad de estar en contacto con el huerto y la granja cuando ibas a la escuela o tus hijos han vivido la experiencia? 


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