Enfermedades de las acelgas

Las enfermedades de las acelgas no son muy frecuentes

Tanto para los más expertos como para los más novatos en los huertos, las acelgas son unas hortalizas estupendas para cultivar. Ya sea en maceta, en un huerto urbano, en bancales o en un terreno, estas plantas resultan muy sencillas de mantener. Con que sepamos cuándo sembrarlas y cómo cuidarlas ya lo tenemos casi todo hecho. Si bien es cierto que no es muy habitual que sufran patologías estos vegetales, sí que debemos ser conscientes de que pueden contraerlas. Por eso vamos a hablar en este artículo sobre las enfermedades de las acelgas.

Si estáis pensando en cultivar estas hortalizas, os recomiendo que sigáis leyendo. No sólo enlistaremos las enfermedades de las acelgas más comunes, si no que también explicaremos cómo prevenirlas y qué remedios caseros podemos elaborar para combatirlas.

¿Qué enfermedades tiene la acelga?

Las enfermedades de las acelgas pueden ser víricas o fúngicas

Como ya hemos mencionado al principio, no es muy común que las acelgas sufran enfermedades, al menos en comparación con otros cultivos, como por ejemplo el tomate. Sin embargo, nunca está de más tomar algunas medidas de prevención, tanto para plagas como para hongos y virus. Una buena manera de hacerlo es aportando unos beneficios adicionales a las plantas.

Entre los métodos más efectivos e importantes se encuentra la asociación de cultivos. Utilizando esta técnica podemos conseguir que los vegetales se beneficien entre ellos, aportando ciertos elementos necesarios. En el caso de las acelgas, estas enriquecen el suelo con nitrógeno. Por lo tanto, lo ideal sería asociarlas con otras plantas que aporten fósforo. Esto suelen ser generalmente los cultivos de fruto y flor. Además, también se pueden asociar con hortalizas que aporten potasio, como serían por ejemplo las hortalizas de raíz y los tubérculos.

Por lo tanto resulta muy buena idea plantar las acelgas junto con zanahorias, pimientos, rábanos y tomates. Estos se beneficiarán del nitrógeno aportado por las acelgas, mientras que estas obtendrán la ventaja de otros nutrientes adicionales. Además, si cultivamos cebollas y/o plantas aromáticas, conseguiremos ahuyentar a diversas plagas que pueden afectar no solo a las acelgas, si no a todos los cultivos que tengamos. Pero ojo, no es nada recomendable plantar estas hortalizas junto a espárragos o puerros.

Planta de acelga
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Si bien es cierto que mediante la asociación de cultivos las plantas se ven fortalecidas gracias a los diversos nutrientes que reciben, no están del todo a salvo. Veamos cuáles son las enfermedades de las acelgas más comunes que nos podemos encontrar, de las cuales destacaremos dos:

  • Cercospora
  • Sclerotinia
  • Amarilleo de la remolacha
  • Peronospora
  • Mosaico de la remolacha
  • Virus I del Pepino
  • Virosis

Viruela de la acelga

Entre las enfermedades de las acelgas se encuentra la denominada viruela de la acelga. Esta fitopatología provoca manchas de hasta cinco milímetros en las hojas y puede acabar pudriéndolas. Se trata de una enfermedad fúngica provocado por Cercospora beticola, por lo que puede ser tratada con fungicidas, preferiblemente naturales. Además, debemos evitar volver a plantar acelgas en ese terreno durante mínimo dos años para asegurarnos de que desaparezca el hongo.

Mildiu

El mildiu es una enfermedad que se puede tratar
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Mildiu

El mildiu no es una enfermedad como tal, si no un grupo de enfermedades que juntas crean pseudohongos endoparásitos. Lo mejor es intentar prevenir que aparezca, ya que es muy perjudicial no solo para las acelgas, si no para muchísimas plantas más. Estos son los síntomas más importantes del mildiu:

  • Moho o polvo grisáceo en los tallos, en los frutos y en las hojas
  • Manchitas amarillas que se vuelven marrones en las hojas
  • Frutos, raíces y tubérculos podridos
  • Crecimiento ralentizado
  • Menos productividad de los cultivos

Para prevenir esta enfermedad, y cualquier otra causada por hongos, es de suma importancia controlar los riegos. Los hongos proliferan en ambientes húmedos y cálidos, motivo por el cual debemos regar únicamente cuando sea necesario. También el uso de sustratos con buen drenaje será de gran ayuda. Además, siempre que sea posible debemos evitar regar las plantas por arriba o poner platos debajo de la maceta, a no ser que nos acordemos de quitar el agua sobrante.

En el caso de que nuestros cultivos ya estén afectados por el mildiu, podemos usar fungicidas naturales, ya sean caseros o comprados. La aplicación de cobre y azufre también resulta bastante eficaz para combatir esta enfermedad. Si no nos funcionan estos remedios naturales, podemos optar por fungicidas químicos, aunque no es lo más recomendable.

Tratamientos caseros para enfermedades de las acelgas

Las enfermedades de las acelgas se pueden prevenir y tratar

Ahora que ya sabemos cuáles son las enfermedades de las acelgas, veamos cómo remediarlas de la manera más natural y barata posible. Para combatir los hongos, podemos hacer fungicidas caseros que suelen ser muy eficaces. Para ello tenemos estas opciones:

  • Fungicida casero con ajo: Se suele utilizar más bien como método de prevención que como remedio, pero puede ser de gran ayuda cuando sospechemos de alguna enfermedad fúngica. Se trata de una infusión que se hace con una cabeza de ajo por cada litro de agua. Esta mezcla la tenemos que hervir a fuego lento durante aproximadamente una hora. Una vez se haya enfriado, introducimos este fungicida recién hecho en un pulverizador y lo vertimos sobre los vegetales afectados o que queramos proteger.
  • Infusión de tanaceto: Esta infusión se utiliza habitualmente para combatir la plaga del pulgón, pero también es efectiva contra el mildiu. Se elabora con las flores de este vegetal. Para prepararlo debemos hervir treinta gramos de flores de tanaceto por cada litro de agua.
  • Fungicida casero con leche: A parte de combatir los hongos, el fungicida casero con leche aporta también nutrientes a las plantas, como el fosfato, el potasio y el ácido láctico. Para elaborarlo debemos mezclar ocho partes de agua de lluvia (si la cogemos del grifo lo más recomendable es dejarla reposar más o menos dos días) y dos partes de leche desnatada. A este mix le tendremos que añadir veinte gramos de bicarbonato de sodio por cada litro que hayamos creado. Lo más aconsejable es aplicar este fungicida casero con un pulverizador cada dos días, a ser posible al atardecer.

Con toda esta información acerca de las enfermedades de las acelgas y estos truquitos para elaborar remedios caseros ya estáis preparados en caso de que vuestro cultivo se vea afectado por hongos.


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