El cultivo del tomate es uno de los más extendidos tanto a nivel profesional como en huertos urbanos y domésticos de todo el mundo. Sin embargo, su popularidad viene acompañada de una alta susceptibilidad a numerosas plagas y enfermedades que pueden afectar seriamente la producción, la calidad y la salud de las plantas. Identificar rápidamente los síntomas y aplicar los tratamientos y medidas preventivas adecuadas es fundamental para evitar pérdidas y mantener una cosecha saludable.
Principales enfermedades del tomate: síntoma y tratamiento

Las enfermedades en el tomate pueden ser causadas por hongos, bacterias, virus, nematodos y otros organismos. Cada grupo presenta una sintomatología concreta, aunque en muchas ocasiones existen similitudes que pueden causar confusión. A continuación, se describen las más habituales, sus signos distintivos y los métodos de control eficaces.
Enfermedades fúngicas
- Oídio (Leveillula taurica): Se manifiesta por la aparición de manchas amarillas en el haz de las hojas que evolucionan a necrosis en el centro. En el envés se aprecia un polvillo blanco, típico del hongo, que más adelante puede provocar defoliaciones masivas. Es frecuente en ambientes de humedad y temperaturas templadas.
Tratamiento y prevención: Eliminar malas hierbas, evitar restos de cultivos previos, asegurar la ventilación (especialmente en invernaderos) y aplicar tratamientos con productos como azufre mojable, fungicidas con leche, extractos de plantas como la cola de caballo o productos autorizados para agricultura ecológica. El control climático en invernadero es crucial. - Mildiu (Phytophthora infestans): Provoca manchas irregulares verde-pardas, de aspecto aceitoso, en hojas, tallos y frutos. Estas manchas se tornan necróticas con el tiempo y pueden invadir todo el tejido foliar. Suele desarrollarse en condiciones de alta humedad y temperaturas moderadas.
Control: Ventilar los cultivos y retirar hojas afectadas. Aplicar sulfato de cobre o preparados caseros de fungicidas ecológicos. Es recomendable emplear variedades resistentes y evitar encharcamientos o exceso de humedad. - Alternariosis (Alternaria solani): Sus síntomas principales son manchas circulares o angulares con halo amarillo en hojas, lesiones negras y alargadas en tallos y pecíolos, y podredumbre en frutos. La enfermedad es favorecida por humedad y temperaturas cálidas.
Prevención y tratamiento: Eliminar restos vegetales infectados, controlar la humedad, realizar rotación de cultivos y aplicar fungicidas autorizados. El uso de preparados con Bacillus thuringiensis en fases iniciales puede ser beneficioso. - Botritis (Botrytis cinerea, moho gris): Ataca preferencialmente a flores y frutos, aunque también afecta a tallos y hojas. Se desarrollan manchas pardas y podredumbre blanda, con presencia de un micelio gris aterciopelado. El desarrollo se favorece por alta humedad y ventilación deficiente.
Solución: Controlar el nitrógeno en el suelo, podar adecuadamente, retirar plantas afectadas y asegurar una ventilación adecuada. Aplicar fungicidas específicos y extractos de ajo o cola de caballo, especialmente tras las lluvias o riegos intensos. - Antracnosis (Colletotrichum spp.): Genera lesiones oscuras y hundidas en los frutos en maduración. Si no se controla, toda la fruta puede pudrirse.
Control: Evitar que los frutos toquen el suelo, cosechar a tiempo y eliminar los frutos afectados. La rotación de cultivos y una buena aireación del huerto son fundamentales. - Cladosporiosis (Fulvia fulva): Se reconoce por manchas amarillas y marrones en el haz y envés de las hojas, que pueden llegar a cubrir toda la hoja. Es más común en ambientes húmedos.
Estrategia: Mejorar ventilación, eliminar hojas afectadas y aplicar tratamientos preventivos con fungicidas autorizados. - Septoriosis (Septoria lycopersici): Provoca manchas pequeñas con centros grises y bordes oscuros en las hojas. Puede causar defoliación rápida.
Tratamiento: Retirar parte afectada, evitar el riego por aspersión y rotar cultivos. - Fusariosis (Fusarium oxysporum): Causa el marchitamiento progresivo de las plantas, amarillamiento y necrosis foliar. Es transmitida generalmente por el suelo y no tiene tratamiento curativo.
Prevención: Uso de variedades resistentes (identificadas con una F en la etiqueta), rotación larga de cultivos y solarización del suelo en temporadas cálidas. - Verticilosis (Verticillium dahliae): En fases avanzadas se observa amarilleamiento y necrosis foliar, a menudo en un solo lado de la planta. Las plantas infectadas suelen medir menos y los frutos se desarrollan poco.
Control: Uso de variedades resistentes (V en la etiqueta) y rotación de cultivos.
Enfermedades bacterianas
- Cancro bacteriano (Clavibacter michiganensis): Provoca lesiones en tallos y hojas, necrosis y, en última etapa, muerte de la planta. Puede producir estrías marrones en los vasos del tallo.
Manejo: Utilizar semillas certificadas, evitar heridas mecánicas, desinfectar herramientas y eliminar plantas infectadas. - Mancha bacteriana (Xanthomonas campestris, Pseudomonas syringae): Se manifiesta mediante manchas acuosas en hojas y frutos, que pueden convertirse en úlceras.
Control: Rotación de cultivos, semillas sanas y uso de cobre en tratamientos preventivos.
Enfermedades víricas
- Virus del mosaico del tomate (ToMV, TMV): Genera mosaicos y manchas cloróticas en hojas y frutos y puede provocar deformaciones.
Control: No existe tratamiento curativo. Hay que eliminar las plantas infectadas y evitar transmisión por contacto, herramientas o semillas. Uso de variedades resistentes resulta fundamental. - Virus rizado amarillo (TYLCV): El amarilleamiento y enrollamiento de las hojas es frecuente, así como el crecimiento atrofiado. Se transmite principalmente por mosca blanca.
Prevención: Lucha activa contra los insectos vectores, barreras físicas y variedades resistentes. - Virus del bronceado del tomate (TSWV): Se asocia a la presencia de trips, causando manchas anulares, bronceado y necrosis en frutos, hojas y tallos.
Solución: Eliminación y destrucción de plantas afectadas y control de plagas vectores. - Otros virus importantes: Mosaico del pepino (CMV), Begomovirus, Virus de la mancha anular del tabaco (TRSV). Todos ellos provocan clorosis, deformaciones y reducción de la producción.
Acción: Retirar plantas infectadas, desinfectar herramientas y aplicar control biológico o químico sobre insectos vectores.
Enfermedades no parasitarias
- Podredumbre apical: Se manifiesta por manchas negras en la base del fruto, causada generalmente por una falta de calcio o problemas de asimilación.
Solución: Aportar calcio, evitar fluctuaciones de humedad y utilizar cáscara de huevo molida o infusiones de la misma. - Rajado de frutos: Ocurre por riegos irregulares o cambios bruscos de temperatura.
Prevención: Regular la humedad del suelo y riego estable. - Deficiencia de nutrientes: Se observa en el amarillamiento, manchas u otras anomalías en las hojas.
Tratamiento: Aportes equilibrados de fertilizantes, humus de lombriz y seguimiento de las condiciones del suelo.
Plagas más frecuentes en el tomate: daños, síntomas y tratamientos
Las plagas del tomate son variadas y pueden incluir insectos, ácaros, nematodos y otros organismos. La lucha contra ellas debe ser integral, combinando estrategias culturales, físicas, biológicas y químicas si es necesario.
Pulgones (Aphis gossypii, Myzus persicae, Macrosiphum euphorbiae, Aulacorthum solani)
Los pulgones son pequeños insectos chupadores de savia que se localizan en el envés de hojas, tallos y brotes tiernos. Pueden causar enrollamiento de las hojas, amarilleo y deformaciones, además de transmitir virus peligrosos como el virus Y de la patata. Para controlarlos, es recomendable consultar nuestro artículo sobre tratamientos contra plagas y enfermedades del tomate.
- Control: Se pueden eliminar manualmente en infestaciones leves, usar jabón potásico, infusión de ajo, purín de hiedra, o recurrir a enemigos naturales como las mariquitas. Las trampas cromáticas también ayudan a prevenir la expansión.
Mosca blanca (Bemisia tabaci, Trialeurodes vaporariorum)
La mosca blanca se reconoce por su presencia en el envés de las hojas, donde deposita huevos y succiona la savia. Puede provocar amarilleo, debilitamiento de la planta, marchitez y transmisión de virus. Deja melaza que favorece el crecimiento de negrilla (fumagina). Para aprender más, revisa nuestra .
- Prevención y tratamiento: Limpiar malezas y restos de plantas al final del ciclo, instalar trampas cromáticas, aplicar jabón potásico, purín de hiedra o productos autorizados. El control integrado con insectos beneficiosos es muy efectivo.
Trips (Frankliniella occidentalis)
Producen punteado, decoloración, distorsión de tejidos y transmisión del virus del bronceado. Prefieren partes tiernas y zonas florales, generando daños indirectos al facilitar infecciones víricas. Para una solución natural, revisa técnicas ecológicas para el control de trips en tomates.
- Control ecológico: Trampas cromáticas azul, tratamiento con apichi, jabón potásico, y mantener bajo control la maleza y restos de flores.
Araña roja (Tetranychus urticae)
Esta plaga de ácaros es temida por su rapidez de reproducción. Ataca hojas, absorbiendo su contenido celular, generando manchas amarillas, punteado y telarañas en casos graves.
Se favorece en ambientes secos y con altas temperaturas. La mejor manera de evitarla es mediante un
- Prevención: Mantener la humedad, eliminar malas hierbas, evitar exceso de nitrógeno y, en caso de infestaciones, aplicar acaricidas ecológicos, apichi o purín de hiedra.
Polilla del tomate (Tuta absoluta)
La tuta es un lepidóptero minador cuyas larvas penetran hojas, tallos y frutos, provocando galerías que necrosan con el tiempo y pueden arruinar la cosecha. Para controlar sus daños, consulta nuestras recomendaciones para prevenir la Tuta absoluta.
- Métodos de control: Retirar y destruir hojas y frutos afectados, usar trampas de feromonas, aplicar Bacillus thuringiensis y mantener las instalaciones limpias y libres de residuos. El control biológico con enemigos naturales y trampas de luz es una buena opción.
Minadores de la hoja (Liriomyza spp.)
Las larvas crean completamente galerías visibles en las hojas, debilitando la planta y reduciendo su capacidad fotosintética. Para prevenir su actividad, es recomendable seguir nuestras consejos para evitar minadores en tomates.
- Solución: Arrancar y quemar hojas infectadas, controlar la población de adultos mediante trampas y recurrir a control biológico si es necesario.
Orugas (Helicoverpa armigera, Spodoptera spp., Chrysodeixis chalcites, Lacanobia oleracea, Keiferia lycopersicella)
Las orugas pueden devorar hojas, tallos y frutos, generando pérdidas importantes tanto en vigor como en rendimiento. Para acciones específicas, revisa .
- Control: Revisión frecuente de la planta, eliminación manual de orugas, aplicación de Bacillus thuringiensis y uso de trampas biológicas.
Cochinillas (Pseudococcus viburni)
Pequeños insectos de cuerpo blando, reconocibles por su recubrimiento ceroso y algodonoso. Se alojan principalmente en tallos y provocan amarilleo y retraso en el crecimiento por succión de savia. Para su control, consulta .
- Tratamiento: Aplicar jabón potásico, aceite de neem y fomentar la presencia de insectos depredadores.
Chinches (Nezara viridula, Nesidiocoris tenuis, Engytatus modestus)
Algunas especies pueden ser plaga, como Nezara viridula que perfora y deforma los frutos. Otras son beneficiosas en densidades adecuadas, depredando sobre otras plagas. Para más información, revisa .
- Acción recomendada: Control de poblaciones mediante monitoreo, evitando que se desborde su número en el cultivo.
Otros ácaros plaga (Aculops lycopersici, ácaro del bronceado)
Producen coloración marrón-oxidada en hojas y tallos, brillo plateado y, en casos graves, secado y necrosis rápida de las hojas. Para su control, consulta cómo proteger tus tomates de la araña roja.
- Control: Mejorar la ventilación, eliminar focos iniciales, y aplicar acaricidas autorizados.
Nematodos agalladores (Meloidogyne spp.)
Los nematodos del género Meloidogyne forman abultamientos o agallas en las raíces, afectando la absorción de nutrientes y debilitando la planta, lo que reduce notablemente el rendimiento. Para evitar su proliferación, revisa el papel de los nematodos beneficiosos en el control de plagas.
- Prevención: Rotación de cultivos, uso de variedades resistentes y solarización del suelo en épocas cálidas.
Cómo detectar y diferenciar los problemas en el tomate
El diagnóstico correcto de cualquier problema en el tomate –ya sea plaga, enfermedad o carencia nutricional– resulta esencial para aplicar la medida adecuada. La observación detallada de los síntomas, la época de aparición y su distribución en la planta permite orientar el diagnóstico. En ocasiones, ante síntomas atípicos o combinados, puede ser recomendable consultar con técnicos o realizar análisis específicos.
- Enfermedades víricas: Suelen causar clorosis, mosaicos, deformaciones y crecimiento atrofiado. El control se basa en la eliminación de plantas infectadas y el control de insectos vectores como moscas blancas y trips.
- Enfermedades bacterianas: Suelen generar manchas acuosas, necrosis y, en ocasiones, exudados en hoja, tallo y fruto. Las medidas preventivas son clave.
- Hongos: Provocan manchas, podredumbres y mohos visibles. Requieren control de humedad, limpieza, retirada de restos y tratamientos fungicidas específicos.
- Plagas: Se identifican por daños en hojas (mordiscos, galerías, puntas secas), presencia de melaza, deformaciones y, a menudo, por la observación directa del insecto, oruga o ácaro.
Tratamientos ecológicos y químicos: buenas prácticas
La lucha integrada es la estrategia más sostenible y eficaz. Consiste en combinar métodos culturales, físicos, biológicos y químicos privilegiando aquellos menos agresivos para el medio ambiente y la salud. Incluye:
- Control cultural: Rotación de cultivos, uso de semillas certificadas, manejo del riego, podas adecuadas, y limpieza de restos infectados.
- Control biológico: Introducción o conservación de enemigos naturales (mariquitas, crisopas, avispas parasitoides, ácaros depredadores) y uso de bacterias como Bacillus thuringiensis o productos a base de extractos vegetales.
- Control físico: Trampas cromáticas o de feromonas, barreras físicas, mallas anti-insectos y solarización del suelo.
- Productos ecológicos: Jabón potásico, aceite de neem, purín de ortiga, infusiones de ajo, cola de caballo, azufre, extractos de capuchina y leche.
- Control químico: Uso limitado y restringido a casos de emergencia, seleccionando productos autorizados y respetando los plazos de seguridad.
Prevención: la clave para minimizar enfermedades y plagas
La prevención es siempre más efectiva y sencilla que el tratamiento una vez aparecen los problemas. Algunas prácticas de prevención esenciales en el cultivo del tomate:
- Rotar cultivos para reducir la carga de patógenos y plagas en el suelo.
- Usar semillas y plantones certificados libres de enfermedades.
- Evitar el riego por aspersión, que favorece la dispersión de esporas fúngicas y bacterianas.
- Desinfectar herramientas y manos tras manipular plantas enfermas.
- Eliminar y destruir restos vegetales y plantas afectadas.
- Favorecer la biodiversidad, promoviendo fauna auxiliar y flora diversificada.
- Proteger el cultivo con mallas e instalar trampas cromáticas desde el inicio.
- Vigilar y observar regularmente el desarrollo de las tomateras.
Recursos, listas y ampliación de los problemas principales del tomate
- Lista ampliada de enfermedades parasitarias importantes:
- Hongos: Alternaria spp., Botrytis cinerea, Corynespora cassiicola, Didymella lycopersici, Geotrichum candidum, Leveillula taurica, Passalora fulva, Sclerotinia spp., Stemphylium spp., Septoria lycopersici, Trichothecium roseum.
- Bacterias: Clavibacter michiganensis, Pectobacterium spp., Pseudomonas syringae, Ralstonia solanacearum, Xanthomonas spp.
- Virus: Virus del mosaico de la alfalfa, mosaico del pepino, virus de la patata X, virus del mosaico del tabaco, tomato chlorosis virus, virus del mosaico del tomate, virus del rizo de hoja amarilla, virus del mosaico del pepino, virus del marchitamiento manchado, entre otros.
- Viroides: Viroide exocortis de los cítricos, viroide latente de Columnea, viroide del tubérculo fusiforme de la patata, viroide clorótico del tomate enano.
- Nematodos: Meloidogyne spp. (agalladores), Pratylenchus spp. (lesiones en raíces).
- Enfermedades no parasitarias: Necrosis apical, rajado, deficiencias de nutrientes, quemaduras solares, trastornos fisiológicos diversos.
- Lista ampliada de plagas:
- Aleurodes, cochinillas, mosca de la fruta, minadores de hojas, polillas noctuidas, pulgones, chinches, trips, ácaros, orugas, animales diversos (daños de aves).
Gracias a todas estas estrategias y al conocimiento actualizado sobre síntomas, identificación y tratamientos de plagas y enfermedades del tomate, es posible mantener cultivos sanos, productivos y sostenibles tanto en agricultura convencional como en huertos urbanos o ecológicos. Un manejo integrado es la mejor garantía de éxito para cualquier agricultor o aficionado a la horticultura.
