El calabacín (Cucurbita pepo) es una hortaliza esencial en huertos urbanos y explotaciones agrícolas por su productividad y versatilidad, pero es especialmente vulnerable a una amplia gama de plagas y enfermedades. Conocer cómo identificarlas, prevenirlas y aplicar los métodos de control adecuados es fundamental para lograr cosechas saludables y de calidad.
Principales plagas del cultivo del calabacín

- Mosca blanca (Bemisia tabaci, Trialeurodes vaporariorum): Este pequeño insecto, muy frecuente en zonas cálidas y húmedas, afecta especialmente en invernaderos o durante la estación cálida. Sus larvas y adultos debilitan las plantas por succión de savia, generando amarillamiento y falta de vigor. Además, producen melaza que favorece hongos como la negrilla y facilitan la transmisión de virus (como ToLCNDV, CYYV y CYSDV). Las hojas muestran presencia de pequeñas mosquillas blancas y un aspecto pegajoso.
- Control y prevención: Instala trampas cromáticas amarillas, elimina malas hierbas y restos de cultivo, favorece la ventilación y utiliza enemigos naturales como Encarsia formosa o Eretmocerus mundus. Ante infestaciones, recurre a productos autorizados de bajo impacto y aplica tratamientos en horarios adecuados.
- Pulgones (Aphis gossypii, Myzus persicae): Aparecen en brotes tiernos y pueden formar grandes colonias, deformando hojas y transmitiendo enfermedades víricas como el virus del mosaico de pepino (CMV), mosaico amarillo del calabacín (ZYMV), amarilleo de las cucurbitáceas (CABYV) y mosaico de la sandía (WMV). Excretan melaza que fomenta la aparición de negrilla y atrae a hormigas.
- Control y prevención: Emplea jabón potásico, aceite de neem o depredadores naturales (mariquitas y crisopas), elimina malas hierbas y practica podas sanitarias regulares.
- Araña roja (Tetranychus urticae): Es un ácaro diminuto habitual en ambientes secos y cálidos. Sus daños incluyen manchas amarillas, telarañas y desecación de las hojas. Los ataques severos producen pérdida de hojas y reducción del rendimiento.
- Control y prevención: Aumenta la humedad ambiental en el entorno, emplea acaricidas ecológicos o extractos vegetales (ajo), y fomenta la biodiversidad para mantener depredadores naturales (por ejemplo, Phytoseiulus persimilis).
- Trips (Frankliniella occidentalis): Provocan punteaduras blancas en hojas y flores, deformaciones y necrosis. Son vectores de virus como el del bronceado del tomate (TSWV).
- Control y prevención: Coloca trampas cromáticas azules, mantén limpio el cultivo, y utiliza métodos biológicos (como Orius spp. y Amblyseius barkeri).
- Minadores de hoja (Liriomyza spp.): Las larvas crean galerías dentro de las hojas, afectando su función y debilitando la planta.
- Control: Elimina hojas afectadas, usa trampas y fomenta la presencia de parasitoides como Diglyphus isaea.
- Orugas (Spodoptera, Chrysodeixis, Heliothis, Ostrinia): Se alimentan de hojas, tallos y frutos, causando daños directos y favoreciendo la entrada de patógenos.
- Control y prevención: Introduce feromonas, trampas de luz, elimina partes afectadas y favorece la acción de bacillus thuringiensis y depredadores naturales.
- Nemátodos agalladores (Meloidogyne spp.): Penetran en las raíces formando nódulos y dificultando la absorción de agua y nutrientes, lo que provoca marchitez y menor desarrollo.
Enfermedades más frecuentes en el calabacín

- Oídio o ceniza (Sphaerotheca fuliginea, Podosphaera xanthii, Golovinomyces cichoracearum): Es el hongo más frecuente en cucurbitáceas bajo condiciones de humedad y poca ventilación. Se identifica por polvillo blanco sobre hojas, tallos y frutos. Su rápido desarrollo puede paralizar el crecimiento y secar hojas.
- Prevención y control: Mantén buena aireación, evita mojar las hojas con riego por goteo, elimina restos vegetales y alterna fungicidas autorizados para evitar resistencias.
- Mildiu (Pseudoperonospora cubensis): Genera manchas amarillas y marrones en la parte superior de la hoja y moho gris en el envés. Se favorece por humedad ambiental elevada.
- Prevención y control: Retira hojas infectadas y utiliza productos a base de cobre, además de mantener una humedad controlada.
- Podredumbre gris (Botrytis cinerea): Provoca manchas acuosas en tallos y frutos, cubriéndolos de pelusa gris y produciendo pudrición. Un ambiente húmedo y mala ventilación lo favorecen.
- Prevención y control: Asegura buena ventilación y elimina partes afectadas; emplea fungicidas compatibles con la planta.
- Podredumbre blanca (Sclerotinia sclerotiorum): Ataca principalmente tallos y frutos, produciendo micelio blanco y acuosidad en el tejido.
- Prevención y control: Favorece la aireación, realiza solarización y elimina restos infectados.
- Podredumbre blanda bacteriana (Pectobacterium carotovorum): Bacteria que causa descomposición húmeda con mal olor en tallo y frutos, especialmente en épocas lluviosas o con exceso de riego.
- Prevención y control: Evita heridas de poda, retira plantas infectadas y controla el nivel de humedad.
- Otras enfermedades fúngicas y bacterianas: Mancha foliar (Cladosporium cucumerinum), antracnosis (Colletotrichum orbiculare), pudriciones por Fusarium, Rhizopus y Choanephora.
- Virosis: Mosaico amarillo del calabacín (ZYMV), mosaico del pepino (CMV), mosaico de la sandía (WMV) y otros. Se manifiestan como deformaciones, abolladuras y mosaicos en hojas y frutos. Los pulgones son los principales vectores.
Fisiopatías frecuentes
- Plateado: El limbo de las hojas y frutos adquieren aspecto plateado, perdiendo valor comercial y tamaño. Relacionado con ataques de mosca blanca.
- Frutos «chupados» o torcidos: Se producen por cambios bruscos de temperatura, estrés hídrico, falta de polinización o tratamientos fitosanitarios inadecuados.
- Necrosis apical y ennieblado: Relacionados con agotamiento de la planta, deficiencias nutricionales o problemas ambientales.
Medidas integradas de prevención y control
- Rotación de cultivos: No repetir calabacín en el mismo terreno para evitar acumulación de patógenos y plagas.
- Preparación del suelo: Realiza desinfección y remueve restos vegetales para minimizar la presencia de inóculos.
- Riego adecuado: Prefiere el riego por goteo, evitando el exceso de humedad en suelo y hojas.
- Buena ventilación: Mantén separación entre plantas y poda para mejorar el flujo de aire.
- Biodiversidad y fauna auxiliar: Fomenta la presencia de insectos benéficos con refugios y hoteles de insectos.
- Observación frecuente: Revisa periódicamente el estado de las plantas para detectar problemas en fases tempranas.
- Uso responsable de fitosanitarios: Alterna materias activas y opta primero por soluciones biológicas y ecológicas.
El manejo integrado y una observación constante te permitirá mantener a raya las enfermedades y plagas en el cultivo del calabacín. Con prácticas culturales adecuadas, control biológico y un uso racional de productos fitosanitarios, conseguirás cosechas sanas y productivas, minimizando el impacto ambiental y la aparición de resistencias.
