Errores más comunes que se cometen al cuidar plantas en maceta

Las plantas en maceta necesitan cuidados especiales

Cultivar plantas en macetas es algo que todos podemos hacer, ya que no es necesario disponer de un jardín para poder disfrutar de la jardinería; ni siquiera es obligatorio tener un patio o una terraza, a veces ni un balcón. Y es que existen millones de especies, muchas de las cuales se adaptan a vivir en interiores.

Por eso, pienso que es muy importante que sepas cuáles son los errores más comunes que se cometen al cuidar plantas en maceta, pues de esta manera podrás evitarlos, o como mínimo, tomar las medidas adecuadas para corregirlos en caso de que ocurran.

Elegir macetas inadecuadas

La maceta ha de ser adecuada

Las plantas que vamos a cultivar en macetas han de poder estar bien en ellas. Pero a veces cometemos el error de elegir unos recipientes que o no tienen agujeros en su base, o no tienen el tamaño adecuado. Y es que, no vamos a negarlo, las macetas sin orificios son muy bonitas, pero suponen un peligro para ellas, ya que el agua se queda estancada en el interior, en contacto con las raíces.

Además, si el tamaño de la maceta es demasiado pequeño, solo nos servirá un año como mucho; y si es demasiado grande, como tendrá una gran cantidad de tierra existe un riesgo alto de que nuestros cultivos sufran daños como consecuencia del exceso de humedad.

Para evitar este error, hay que hacer lo siguiente:

  • Plantaremos las plantas en macetas que tengan orificios de drenaje. Siempre. Solo haremos una excepción si dicha planta es acuática, como las que se usan en los acuarios.
  • La maceta nueva debe medir una media de 5 centímetros de diámetro y de alto más que la »vieja». Pero eso sí: ten presente que esta medida es orientativa: si la planta crece muy rápido y/o produce muchos hijuelos, podrá ser algo más grande.
  • Si se trata de una planta carnívora, hay que plantarla en macetas de plástico, pues este es un material que tarda siglos en degradarse y que, por lo tanto, no libera nutrientes con facilidad.
  • En el caso de que sean orquídeas epífitas, como las Phalaenopsis, las plantaremos en macetas de plástico transparente, pues sus raíces necesitan luz para realizar la fotosíntesis.

Colocar las plantas en zonas demasiado oscuras o con mucha luz

La realidad es la siguiente: todas las plantas necesitan luz, porque todas necesitan hacer la fotosíntesis. Sin luz solar, no serían capaces de producir su alimento. Por eso, cuando llevamos una a casa, o al patio, tenemos que tener claro dónde va a crecer mejor, si en sombra, semisombra, o con sol directo.

En general, las que se tienen como »plantas de interior» son de sombra, pero eso no significa que se deban poner en una habitación o en un área del jardín que esté oscuro, si no más bien que se colocarán en zonas en las que haya mucha claridad pero en las que no llegue el sol directo.

Las plantas de exterior, es decir, aquellas que se tienen en patios, terrazas, balcones y/o jardines, pueden necesitar más o menos luz dependiendo de cuál sea su especie. Por ejemplo:

  • Plantas de sombra: clivias, helechos, hostas, arce japonés, aspidistras, cintas, begonias, camelias.
  • Plantas de sol: muchas palmeras (datileras, Livistona, Bismarckia, Roystonea, etc.), la gran mayoría de árboles (Brachychiton, Tipuana, Acacia, cítricos, etc.), flores como los claveles o los geranios.

Regarlas mucho o poco

Hay que regar las plantas en maceta de vez en cuando

Las plantas en macetas dependen mucho de quien las cuide. Incluso las más resistentes, si se tienen sin regar no tardarían mucho en secarse y morir. Pero entre poco y mucho, hay que procurar encontrar el equilibrio, teniendo en cuenta que es más fácil recuperar una planta que está pasando sed que a otra que por el contrario ha recibido más agua de la que precisa.

Al principio, cuando aún no se tiene experiencia, es conveniente hacer uso de algún medidor de humedad digital. No es infalible, pero sí que nos puede ayudar a saber si hay o no que regar nuestras plantas. Además, es fácil de utilizar, pues solo hay que introducirlo en la tierra y ver qué nos indica.

Otra forma de saberlo es cogiendo la maceta en cuanto se riegue, y de nuevo al cabo de unos días. Cuando la tierra está seca pesa menos que cuando está húmeda, por eso, esta diferencia de peso nos puede servir como guía.

Pero, ¿cuáles son los síntomas de falta y de exceso de riego? Los siguientes:

  • Falta de riego: hojas nuevas amarillas, tallos caídos, aspecto triste, tierra seca incluso compacta.
  • Exceso de riego: hojas inferiores amarillas, la tierra está muy húmeda, puede haber verdina y/o moho.

En el primer caso, podremos rehidratar la planta sumergiendo la maceta en un barreño con agua durante unos minutos, y a partir de ahí aumentar la frecuencia de riego.

En el segundo, dejaremos de regar, sacaremos la planta del recipiente y envolveremos el pan de raíces con papel absorbente durante una noche; pasado ese tiempo, la plantaremos de nuevo en él, y la trataremos con fungicida sistémico. Y, por supuesto, regaremos con una frecuencia menor.

No usar el sustrato correcto

En los viveros y tiendas de jardinería, tanto en los físicos como en los que tienen venta online, encontramos una gran variedad de sustratos para plantas en maceta, algo que está muy bien, pues ello nos permite elegir el más adecuado para las nuestras. Y es que si pusiéramos, por ejemplo, un sustrato específico para plantas ácidas (como las camelias, azaleas o brezos) a un romero, esta tendría problemas nutricionales ya que le faltaría calcio. Y si a un arce japonés, que quiere tierra ácida, le ponemos un sustrato con un pH superior a 6, tendrá clorosis férrica como consecuencia de la falta de hierro.

Por eso, tan importante como regar bien, es elegir una tierra que cubra las necesidades nutricionales de las plantas. Así que no hay que dudar ni un momento en comprar el sustrato más adecuado para las nuestras, como por ejemplo:

  • Bonsáis: en venta aquí.
  • Cactus y crasas: cómpralo aquí.
  • Huerto urbano: en venta aquí.
  • Orquídeas: consíguelo aquí.
  • Plantas ácidas (azaleas, hortensias, camelias, etc.): no te quedes sin él.
  • Plantas verde (plantas bonitas por sus hojas, como los helechos, las cintas o las aspidistra): consíguelo aquí.
  • Semilleros: cómpralo aquí.
  • Universal: dependiendo del pH que tenga, puede servir para la gran mayoría de plantas, o bien solo a unas pocas. Recuerda: si tiene un pH de 6 o inferior, le irá bien a las ácidas, pero si es de 7 o más, solo podrás usarlo para plantas que toleran un pH neutro o alcalino. Para que no haya problemas, recomendamos este sustrato.

Olvidarse de abonar las plantas en maceta

Las echeverias son suculentas no cactáceas

Imagen – Wikimedia/Mauronarf

Un error que se comete con frecuencia es no abonar las plantas que se tienen en maceta. Hay que pensar que la tierra que tienen se va gastando desde el minuto 1 que sus raíces entran en contacto con ella y reciben agua, por lo que no es de extrañar que si no se abonan, dejen de crecer y de florecer.

Con el fin de evitar que eso pase, se han de abonar con abonos o fertilizantes específicos durante los meses de primavera y verano. Pero eso sí, se han de seguir las indicaciones que encontraremos en el envase del producto, pues de lo contrario podríamos echarle más cantidad de la necesaria y quemar la planta.

Pero, ¿qué usar? Bueno, al igual que ocurre con los sustratos, hoy en día podemos conseguir fertilizantes específicos para cada tipo de planta, como el de bonsáis (en venta aquí), cactus y crasas (en venta aquí), palmeras (en venta aquí), cítricos (en venta aquí), o el universal (en venta aquí), además de abonos naturales como el guano, el compost, el mantillo, el abono de algas (en venta aquí) o el humus de lombriz.

No trasplantarlas

De vez en cuando toca plantarlas en macetas más grandes, ya que si se mantienen en la misma durante años dejarán de crecer; y no solo eso, sino que además podrían llegar a morir debido a la falta de espacio. Por eso, si vemos que se les salen las raíces por los agujeros de drenaje, o si llevan más de dos años en la misma, tenemos que pensar en plantarlas en un recipiente de mayor tamaño.

Asimismo, también suele ser buena idea trasplantar las plantas recién compradas, pues estas casi siempre están bien enraizadas al haber pasado meses, puede que años en esa misma maceta. Si tienes dudas, solo has de dar golpecitos a la maceta, y luego, con una mano, tirar de la planta hacia arriba mientras que con la otra sujetas el recipiente. En el caso de que veas que el cepellón sale entero, sin desmoronarse, entonces es que necesita un cambio.

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Eso sí, ten en cuenta que los trasplantes se realizan, por lo general, en primavera. También se puede en otoño, pero solo en el supuesto caso de que en tu zona no haya heladas o estas sean muy débiles (de hasta los -2ºC). No se debe trasplantar en invierno, ni tampoco durante un mes de primavera en el que las temperaturas bajen de los 0 grados, pues las plantas se resentirían, y si son sensibles, puede que no sobreviviesen.

Esperamos que ahora tus plantas en maceta estén más bonitas.


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