Estado del césped del Monumental antes del Superclásico con Boca

  • El césped del Monumental llega tocado al Superclásico tras recitales y lluvias.
  • River adelantó trabajos de resiembra, nivelación y descompactación del campo.
  • El sector hacia la platea Centenario y Figueroa Alcorta es el más dañado.
  • Se espera una mejora parcial: terreno parejo pero lejos de la estética ideal.

cesped del Monumental

El césped del Estadio Monumental se ha convertido en uno de los grandes temas de conversación en la previa del Superclásico entre River y Boca por el Torneo Apertura. Más allá de lo futbolístico, la atención está puesta en cómo llegará el campo de juego después de una seguidilla de partidos y recitales que lo dejaron muy castigado.

En las últimas semanas, las imágenes del terreno durante los encuentros ante Belgrano y Carabobo por la Copa Sudamericana encendieron las alarmas. Manchas de arena, botes irregulares de la pelota y sectores pelados hicieron que tanto hinchas como jugadores se pregunten si el campo estará a la altura de un partido de máxima tensión como el que se disputará el domingo en Núñez.

Del orgullo por el verde perfecto a la preocupación generalizada

Hasta no hace mucho, el césped híbrido del Monumental era señalado como uno de los mejores de Sudamérica, con una superficie muy pareja y un verde intenso tras la remodelación del estadio. El sistema combina un 95% de pasto natural y un 5% de fibra sintética, lo que en teoría garantiza estabilidad y resistencia.

Sin embargo, en el último tiempo el campo comenzó a mostrar signos de desgaste inusual para este escenario. En el duelo frente a Belgrano ya se advertía que la cancha no estaba en su punto óptimo, pero fue el partido ante Carabobo el que terminó de disparar la preocupación: el balón no rodaba de forma uniforme y se levantaba arena en los sectores más castigados.

Las zonas ubicadas hacia la platea Centenario y el lateral que da a la Avenida Figueroa Alcorta son las que peor quedaron, con partes peladas y mucha arena suelta. Varios aficionados compartieron vídeos y fotos en redes sociales donde se ve cómo el piso se levantaba en cada frenada, algo impensado para el Monumental de los últimos años.

Incluso dentro del propio vestuario visitante el tema no pasó desapercibido. El centrocampista Leandro Paredes, con experiencia en esa cancha con la selección argentina, reconoció que le sorprendió ver el terreno en ese estado y lo definió como “raro” para lo que históricamente ofrece el estadio de River.

campo de juego del Monumental

Recitales, calendario apretado y una resiembra adelantada

Desde el club explican que la situación actual del césped no responde a una única causa, sino a una combinación de eventos deportivos, recitales masivos y clima adverso en un tramo muy corto de tiempo. La dirigencia decidió aprovechar la última fecha FIFA para adelantar trabajos que habitualmente se realizan en mayo.

El Monumental albergó recientemente tres conciertos de AC/DC (23, 27 y 31 de marzo) y antes había recibido otra tanda de espectáculos, incluyendo varias noches de Bad Bunny en febrero. La presencia de decenas de miles de personas sobre el campo, junto con el peso de los escenarios y la infraestructura, aceleró el desgaste del pasto.

Para mitigar ese impacto, el club inició un proceso de resiembra y recambio estacional del terreno. El problema es que, según la versión oficial, ese trabajo se encuentra todavía en plena etapa de germinación y crecimiento, lo que explica por qué en algunos tramos se ve claramente la arena que forma parte de la base del sistema híbrido.

Además de los recitales, la combinación de lluvia y humedad en los días posteriores complicó la evolución de los nuevos brotes. El exceso de agua enlenteció la consolidación del raigrás perenne, clave para que la cancha recupere su textura habitual, y obligó a ajustar las tareas de riego y corte.

Desde Núñez admiten que, sin la influencia del salto constante de los fans y de toda la estructura escénica montada para los shows, el campo de juego se habría conservado en mucho mejor estado. Aun así, remarcan que la planificación contemplaba este escenario y que se optó por adelantar el mantenimiento sabiendo que habría una ventana muy ajustada de recuperación antes del Superclásico.

Trabajos técnicos: nivelación, descompactación y cuidado extremo

Ante la mala imagen que dejó el partido frente a Carabobo, el equipo encargado del mantenimiento del césped se puso manos a la obra con un plan de choque. Se realizaron labores de nivelación del terreno para evitar pozos y desniveles que condicionen el juego, especialmente en la mitad de cancha y en el área que da a la tribuna Centenario.

Uno de los puntos clave fue la descompactación profunda del suelo con maquinaria específica, un proceso que ayuda a airear la superficie y a mejorar el drenaje. Esto permite que las raíces del césped se desarrollen mejor y que el balón pueda desplazarse con más regularidad, incluso si el aspecto visual todavía deja que desear.

En paralelo, se está controlando de forma muy estricta el riego, el corte y la recuperación del raigrás, siempre sujetos a lo que permita el clima. Los técnicos subrayan que el tiempo es el principal rival: con tan solo tres o cuatro días entre el duelo copero y el Superclásico, el margen de maniobra es mínimo.

Para preservar lo poco que queda intacto, el cuerpo técnico programó la última sesión de fútbol intenso en el River Camp, evitando cargar todavía más el césped del Monumental. La idea es que el equipo llegue rodado al domingo sin seguir castigando una superficie que está en plena recuperación.

Según se filtró desde el club, en términos estructurales el terreno ya se encuentra nivelado y estable, de modo que la pelota debería picar de forma relativamente pareja. El gran déficit, por ahora, está en la estética: el verde homogéneo al que se acostumbró la afición está lejos de aparecer y los sectores con arena aún son evidentes.

Cómo se ve hoy el césped del Monumental y qué se espera para el domingo

A dos días del choque con Boca, las imágenes más recientes del estadio muestran una mejoría visible respecto al duelo con Carabobo, aunque nadie se anima a decir que la cancha estará perfecta. El área del arco que da a Figueroa Alcorta sigue siendo el punto más problemático, precisamente donde se montó el escenario de los últimos conciertos.

En ese sector todavía se observan zonas peladas y arena suelta, resultado del tránsito de vehículos, estructuras pesadas y pisoteo permanente. Aunque el suelo ya está firmemente asentado, la cobertura vegetal no llegó a cerrarse del todo y el contraste con el resto del campo es notorio.

A nivel interno, la palabra oficial es relativamente prudente: el club reconoce que el césped no llegará en su máxima versión, pero confía en que se verá una base más sólida que en los dos últimos encuentros. El objetivo es que el piso deje de ser protagonista y no condicione el desarrollo del juego en un partido tan sensible.

Desde el entorno de River se insiste en que el campo no será un “billar” como en otras ocasiones, aunque debería presentar una superficie uniforme, sin relieves marcados ni pozos que puedan provocar piques extraños o lesiones adicionales. En cualquier caso, se asume que la estética no acompañará al nivel que estaba acostumbrada la hinchada.

Entre los aficionados de ambos equipos el tema continúa generando debate. Para muchos hinchas de River, la preocupación por la cancha llegó a eclipsar incluso el análisis del juego tras el 1-0 frente a Carabobo. En Boca tampoco pasó desapercibido y varios futbolistas del conjunto visitante manifestaron sus dudas públicamente sobre cómo podría afectar el piso al Superclásico.

Reacciones de jugadores y clima previo al Superclásico

En la conferencia de prensa protocolar previa al partido, el lateral derecho de River Gonzalo Montiel fue uno de los que se refirió al tema sin rodeos. Consultado por el estado del terreno, admitió que “no está en buenas condiciones”, aunque remarcó que eso “no le favorece a ninguno de los dos equipos”, intentando bajar el tono a las quejas cruzadas.

Montiel también hizo mención a la polémica por la designación de Darío Herrera como árbitro del encuentro, al pedir más respeto hacia los colegiados y evitar condicionar su labor antes del pitido inicial. De fondo, la discusión por el césped se mezcla con el habitual clima caliente que rodea a un River-Boca.

Otro protagonista que alzó la voz fue el propio Leandro Paredes, presente en la conferencia y conocedor de la cancha por su paso con la selección. El mediocentro reconoció que es inusual ver el Monumental en esas condiciones y que, lógicamente, eso forma parte de las charlas entre los futbolistas en la previa del choque.

Dentro del cuerpo técnico y en las oficinas del club, la consigna es clara: trabajar a contrarreloj para minimizar el impacto de todo lo ocurrido en el último mes. Aumentar el control sobre las cargas de entrenamiento en el estadio, ajustar el uso de maquinaria y aprovechar cada ventana de buen tiempo se convirtieron en prioridades absolutas.

Mientras en el anillo interno se preparan para un recibimiento multitudinario con bengalas, banderas y un clima que promete ser ensordecedor, parte de la atención se mantiene fija en la alfombra verde. La gran incógnita es si el césped será un factor neutral del espectáculo o un protagonista incómodo durante los 90 minutos.

Un césped bajo la lupa en el mejor estadio del país

El caso del Monumental resulta llamativo porque se trata de un estadio que, en los últimos años, había logrado un estándar de excelencia tanto a nivel local como continental. La inversión en tecnología, drenajes y sistemas híbridos lo colocó como referencia para otros recintos de la región.

Por eso mismo, la imagen del campo con manchas de arena y botes irregulares generó tantos comentarios entre periodistas, exjugadores e hinchas. No faltaron quienes pidieron explicaciones públicas de parte del club por considerar que, en un escenario de ese nivel, no debería repetirse un panorama así en la antesala de un partido de semejante magnitud.

Desde el área técnica, la respuesta apunta a que el estado actual del césped es una consecuencia casi inevitable del calendario: una catarata de espectáculos musicales, partidos exigentes y un cambio de estación que obliga a recambios de pasto en un margen temporal muy ajustado.

Lo cierto es que, al menos en el corto plazo, el Monumental difícilmente recupere el aspecto impecable que se vio durante gran parte de la temporada anterior. El plan es que, a medida que avance el otoño y se asiente la resiembra invernal, la cancha vuelva a ofrecer el nivel de firmeza y estética que la convirtió en un orgullo para River y para el fútbol argentino.

Con todo este contexto, el Superclásico se disputará en un campo que, aunque lejos de la perfección, debería presentar una base más pareja y segura que la de los últimos encuentros. El balón podría seguir levantando algo de arena en las zonas más castigadas y el verde tal vez no deslumbre, pero la sensación dentro del club es que el piso no debería transformarse en el principal tema de conversación una vez que el árbitro marque el final del partido.

césped del Monumental tras los shows de AC/DC
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