Falta de mano de obra para podar pistachos en una gran finca de Albacete

  • Oferta de empleo en Albacete para podar pistachos con sueldos de 12,50 €/hora en una finca de más de 1.000 hectáreas.
  • Se buscan entre 30 y 40 personas, sin exigir experiencia previa, pero con documentación en regla para contrato legal.
  • Trabajo de poda formativa del pistacho, con referencia de corte a 90 cm, clave para la producción y calidad del fruto.
  • Escasez de mano de obra agraria en España y auge del pistacho en Castilla-La Mancha, que concentra más del 80 % de la superficie nacional.

Poda de pistachos en Albacete

Una oferta de empleo para podar pistachos en una finca de Albacete se ha convertido en tema de conversación dentro y fuera del sector agrario. El anuncio, difundido a través de redes sociales, ha puesto el foco en la creciente dificultad para encontrar personal dispuesto a trabajar en el campo, incluso cuando se ofrecen condiciones que, sobre el papel, resultan competitivas.

La propuesta procede de una explotación pistachera de más de 1.000 hectáreas situada en la provincia de Albacete, donde en plena campaña de poda apenas trabajan tres personas. Desde la finca se insiste en que necesitan reforzar el equipo de forma urgente, ya que el volumen de trabajo actual y el previsto para los próximos meses supera con creces la capacidad de la plantilla.

Una gran finca de pistachos en Albacete busca hasta 40 podadores

Según detalla la joven que ha hecho viral la oferta, una trabajadora agrícola rumana con experiencia en la zona, la explotación se encuentra en proceso de expansión y aún tiene por plantar alrededor de 200 hectáreas más. Ese crecimiento hace que la necesidad de mano de obra sea especialmente elevada esta temporada.

La finca busca incorporar entre 30 y 40 personas para la poda de pistachos, una cifra significativa si se tiene en cuenta que, en el momento de grabar el vídeo, solo había tres trabajadores encargándose de toda la superficie. En el anuncio se insiste varias veces en el carácter masivo de la oferta y en que hay trabajo para varias decenas de personas.

Uno de los aspectos que más ha llamado la atención es la remuneración ofrecida: 12,50 euros brutos la hora. La propia trabajadora subraya que se trata de un pago por tiempo trabajado y no por rendimiento: “aquí no va ni por árbol ni por nada”, recalca, marcando diferencias con otras campañas del sector primario en las que el jornal se calcula por caja, por árbol o por kilos recolectados.

El empleo, según explica, podría alargarse hasta cuatro meses de trabajo continuado, lo que supone una cierta estabilidad dentro de un entorno tan estacional como el agrícola. No se trata de unos pocos días puntuales, sino de una campaña de poda prolongada en una finca de gran tamaño.

Condiciones laborales y requisitos para podar pistachos en Albacete

El contenido del vídeo y de la oferta subraya que no se exige experiencia previa específica en pistacho. Desde la explotación están dispuestos a enseñar sobre el terreno cómo se realiza la poda, siempre que las personas contratadas acudan con ganas de aprender y de trabajar durante toda la campaña.

La tarea principal se enmarca en la llamada poda de formación del pistachero. La instrucción que se repite a los nuevos trabajadores es clara: se busca formar la corona del árbol, y cuando el ejemplar aún no tiene esa estructura definida, se utiliza como referencia un corte situado a 90 centímetros del suelo. Esta intervención es decisiva para orientar el crecimiento de la planta y para asegurar, a medio plazo, una buena producción de fruto.

Más allá del manejo técnico, la explotación fija un requisito que considera innegociable: contar con documentación en regla para poder firmar un contrato laboral conforme a la normativa española. La joven que lanza el anuncio insiste en que el origen de la persona no es relevante, siempre que pueda trabajar de forma legal: “Necesitamos gente con papeles”, recalca, dejando claro que no se hará distinción por nacionalidad.

Además, se incide en que el trabajo se paga por horas y que, en este caso, no existe un sistema de pago por árbol, por destajo o por objetivos. Este matiz es especialmente relevante para quienes ya han trabajado en campañas agrícolas donde la inestabilidad de los ingresos y la presión por producir más en menos tiempo son frecuentes.

Por qué es tan importante la poda en los pistachos de La Mancha

La actividad que se ofrece en Albacete no es una tarea menor dentro del calendario agrícola. La poda en pistacho es una de las labores clave para el futuro del cultivo, ya que permite definir la estructura del árbol, mejorar la entrada en producción y optimizar la calidad y el tamaño de los frutos.

En las primeras fases, como señalan desde la finca, se busca formar una copa equilibrada, con ramas bien distribuidas que garanticen una buena iluminación y ventilación. El corte de referencia a 90 centímetros del suelo sirve para uniformar la plantación y establecer una altura de tronco adecuada para la mecanización y para los trabajos posteriores de recolección y mantenimiento.

Una poda correcta también contribuye a reducir problemas sanitarios y a evitar roturas de ramas por exceso de carga, algo crucial en explotaciones extensivas donde el seguimiento individualizado de cada árbol es más complejo. Por ese motivo, la finca de Albacete necesita un equipo amplio: la superficie a tratar y la importancia de esta fase del ciclo exigen una mano de obra numerosa y relativamente especializada.

Para muchos temporeros, el pistacho se ha convertido en una alternativa de empleo complementario a otros cultivos de la zona, como el ajo manchego o los frutales de cáscara. No es raro que quienes participan en esta campaña encadenen distintos trabajos agrícolas a lo largo del año, ajustándose al calendario de cada cultivo en Castilla-La Mancha.

Albacete y Castilla-La Mancha, epicentro del pistacho en España

El contexto en el que surge esta oferta de poda ayuda a entender por qué se necesitan tantos trabajadores. Castilla-La Mancha se ha consolidado como el principal polo pistachero de España, hasta el punto de concentrar más del 80 % de la superficie nacional dedicada a este fruto seco.

En los últimos años, el pistacho ha pasado de ser un cultivo casi experimental a convertirse en lo que muchos agricultores llaman “el oro verde” de La Mancha. La combinación de buena adaptación al clima continental, creciente demanda en los mercados y precios relativamente atractivos ha impulsado una auténtica fiebre plantadora.

La región supera ya las 63.800 hectáreas de pistacho, y solo en la campaña de 2024 se añadieron unas 3.500 hectáreas nuevas. Provincias como Ciudad Real y Toledo lideran la superficie cultivada, pero Albacete viene ganando peso de manera notable, precisamente gracias a fincas de grandes dimensiones como la que ahora busca personal para la poda.

Ese crecimiento sostenido implica que cada año se necesiten más manos para trabajos como la plantación, la poda o el mantenimiento de las parcelas. Aunque una parte de las labores puede mecanizarse, la poda de formación todavía requiere una intervención manual cuidadosa, especialmente en los primeros años del arbolado.

Escasez de mano de obra en el campo español

La llamada de esta finca albaceteña, amplificada por el vídeo en redes sociales, pone sobre la mesa un problema que se repite en muchos puntos de España: cada vez cuesta más cubrir los puestos de trabajo agrícolas, incluso cuando se trata de campañas bien remuneradas para los estándares del sector.

Los datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) llevan tiempo alertando de desajustes entre la oferta y la demanda de empleo en el sector primario. Entre las causas que se señalan, destacan el envejecimiento demográfico en las zonas rurales, el abandono de explotaciones familiares y la escasa atracción que el campo ejerce sobre las generaciones más jóvenes.

Algunos agricultores de Castilla-La Mancha ponen ejemplos similares a lo que ocurre ahora con la poda de pistacho. Jóvenes como Mario Selo, productor de aceituna en la provincia de Toledo, reconocen que “no encuentran españoles que quieran trabajar” en campañas como la de la recolección de la aceituna, pese a que es posible alcanzar sueldos diarios que, según sus testimonios, rondan los 70 euros.

En este contexto, el sector agrario español se apoya de forma creciente en la mano de obra extranjera. Los informes de afiliación de trabajadores extranjeros a la Seguridad Social sitúan al campo como el segundo sector económico con mayor presencia de personas inmigrantes, en torno a 250.000 trabajadores no nacionales vinculados a actividades agrícolas y ganaderas.

La oferta para podar pistachos en Albacete no es una excepción, sino un ejemplo más de cómo las campañas agrícolas dependen cada vez más de trabajadores procedentes de otros países, muchos de ellos ya asentados en España y con experiencia previa en el campo. El requisito de “tener papeles” que se repite en el anuncio refleja también la necesidad de formalizar estas relaciones laborales de manera regular.

La búsqueda urgente de personal para podar pistachos en una gran finca de Albacete resume varias tendencias que marcan hoy el campo español: la expansión acelerada del pistacho en Castilla-La Mancha, la importancia decisiva de labores como la poda formativa, las dificultades crecientes para encontrar trabajadores y la dependencia de la mano de obra extranjera. Todo ello se concentra en una oferta concreta, con sueldo horario y contrato legal, que ilustra cómo un cultivo emergente y rentable también enfrenta el reto de conseguir quienes lo mantengan en pie campaña tras campaña.

Palma datilera, un árbol dioico.
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