La Festa de la Rosa de Castellón vuelve cada mes de mayo para llenar de música, flores y serenatas el corazón de la ciudad. Lo que comenzó como una noche de rondas a la mujer castellonera se ha consolidado como una de las citas festivas más queridas, con casi un siglo de historia oficial a sus espaldas y un arraigo que va mucho más allá del calendario.
Hoy, esta celebración combina tradición popular, participación ciudadana y patrimonio inmaterial en torno a un mismo hilo conductor: la música. Entre el acto central en la Plaza Mayor y las serenatas de los sábados de mayo, Castellón se transforma en un gran escenario al aire libre donde el pasado, el presente y el futuro se dan la mano a ritmo de guitarras, bandurrias y habaneras.
Un acto central que convierte la Plaza Mayor en el epicentro festivo
El punto de partida de la Festa de la Rosa es el acto central en la Plaza Mayor, que se celebra el sábado 2 de mayo a las 22:00 horas. Esa noche, la plaza se convierte en el auténtico corazón simbólico de la ciudad, preparada para acoger a vecinos, visitantes e invitados en un ambiente de expectación y emoción compartida.
Para la ocasión, el Ayuntamiento instala 1.000 sillas destinadas al público y a las autoridades, con el objetivo de que la ciudadanía pueda disfrutar cómodamente de las actuaciones. Más de un centenar de músicos pertenecientes a diferentes agrupaciones participan en el concierto, que funciona como pistoletazo de salida del ciclo de serenatas de todo el mes.
Durante la velada se reparte un importante número de obsequios simbólicos: 900 rosas y alrededor de 1.200 cintas conmemorativas llegan a manos de los asistentes, junto con pines con la imagen del cartel de la edición. Estos detalles, sencillos pero muy arraigados, refuerzan la idea de que la fiesta pertenece al conjunto de la ciudad.
En las últimas ediciones, el acto ha contado con la presencia de la alcaldesa de Castellón, Begoña Carrasco, la concejala de Fiestas y presidenta del Patronato Municipal de Fiestas, Noelia Selma, otros miembros del equipo de gobierno, las reinas de las fiestas, sus Damas y la Junta de Fiestas. La representación institucional subraya el carácter oficial de una cita que, sin perder su tono popular, forma parte del calendario festivo de primer nivel en la capital de la Plana.
La concejala Noelia Selma suele destacar que “hablar de la Festa de la Rosa es hablar de tradición, de sentimiento y de memoria colectiva”, insistiendo en que se trata de una celebración profundamente ligada a Castellón, al mes de mayo y a la devoción por la Mare de Déu del Lledó. También pone el acento en la necesidad de proteger y dar continuidad a estas tradiciones que integran el patrimonio inmaterial de la ciudad.
Un homenaje musical a la mujer castellonera
La Festa de la Rosa conserva su sentido original como homenaje a la mujer castellonense, protagonista de las canciones que interpretan las rondallas y grupos participantes. Desde sus inicios, las serenatas se han dedicado a las mujeres de la ciudad, ya fueran familiares, amigas o vecinas, generando una atmósfera de romanticismo y cercanía.
Históricamente, tras el concierto de la plaza, los grupos se dispersaban por las calles de Castellón para cantar bajo los balcones, convirtiendo la noche en una sucesión de paradas, aplausos y complicidades. Aunque los tiempos han cambiado y la programación se ha hecho más ordenada y oficial, esa esencia de ronda nocturna sigue presente en el imaginario colectivo.
Las autoridades municipales subrayan cada año que la fiesta es banda sonora de la primavera en Castellón, una cita que recuerda las raíces de la ciudad y refuerza el sentimiento de pertenencia. Por ello, tanto Ayuntamiento como Junta de Fiestas remarcan su intención de seguir respaldando el evento y de reconocer el trabajo altruista de las agrupaciones que lo mantienen vivo.
En la última edición, pese a que la lluvia interrumpió brevemente alguna actuación, el ambiente en la Plaza Mayor fue de gran participación y emoción, con el público arropando a los grupos y llenando el espacio de aplausos. El reparto de rosas y cintas, fiel a la costumbre, puso el toque floral y festivo a una noche muy esperada en el calendario local.
La fiesta no solo actúa como homenaje, sino también como escaparate de la cultura popular de la ciudad. La música tradicional, los repertorios adaptados con el paso del tiempo y la presencia de distintas generaciones sobre el escenario reflejan cómo la Festa de la Rosa ha sabido evolucionar sin renunciar a su esencia.
Grupos participantes y repertorio de serenatas
La nómina de participantes en la Festa de la Rosa es amplia y diversa, lo que garantiza un repertorio variado durante el acto central y las serenatas posteriores. Entre las agrupaciones habituales destacan nombres muy reconocibles en la escena local.
En el concierto de la Plaza Mayor suelen intervenir formaciones como la Tuna de Derecho de Castellón, Vora Sèquia, Els de la Fileta, Rondalla Tombatossals, Los Vicenes, Centro Aragonés, Kabocafé, Ronda Llemosina, Tuna de Magisterio y Rosa de Maig. Todas ellas aportan su estilo propio y su bagaje musical, construyendo una noche en la que conviven distintos géneros y sonoridades.
Más allá del acto central, el ciclo de serenatas distribuye las actuaciones por varios puntos de la ciudad. La programación fija para los sábados de mayo incluye Quatre Cantons, la Plaza del Real y la Plaza de la Paz como escenarios habituales, donde se instalan unas 120 sillas en cada emplazamiento para facilitar el seguimiento del público.
Los sábados siguientes al 2 de mayo, la agenda suele organizarse en varios turnos. Por ejemplo, el 9 de mayo actúan Rondalla Tombatossals en Quatre Cantons a las 22:30 horas y el Centro Aragonés en la Plaza del Real a las 23:30 horas, encadenando serenatas en diferentes plazas en una misma noche.
El 16 de mayo llega el turno de la Tuna de Magisterio (22:30 horas en Quatre Cantons), Els de la Fileta (23:30 horas en la Plaza del Real) y Rosa de Maig (00:30 horas en la Plaza de la Paz), extendiendo la música hasta bien entrada la madrugada. Este esquema permite que el público se desplace de un punto a otro para seguir varias actuaciones.
La tercera jornada, el 23 de mayo, incorpora a Kabocafé en Quatre Cantons, Jacaranda en la Plaza del Real y Grupo Mixtura en la Plaza de la Paz, este último como novedad en el programa. Por último, el 30 de mayo cierran el ciclo Grills de la Nit, Els de la Fileta y Vora Sèquia, repartidos entre los mismos espacios y horarios que en semanas anteriores.
Cada serenata tiene una duración estimada de entre 45 minutos y una hora, lo que ofrece margen suficiente para disfrutar de repertorios completos sin que la noche se haga excesivamente larga. En conjunto, el mes de mayo se convierte en un auténtico festival de música tradicional a pie de calle, con la ciudadanía como principal protagonista.
Serenatas en mayo: la ciudad como escenario abierto
Uno de los rasgos más característicos de la Festa de la Rosa es que la ciudad entera se convierte en un gran escenario. No solo la Plaza Mayor, sino también plazas y cruces emblemáticos como Quatre Cantons o la Plaza de la Paz acogen un flujo constante de vecinos que van y vienen entre serenatas.
La concejala de Fiestas, Noelia Selma, suele recalcar que Castelló “vuelve a poner banda sonora a sus calles durante el mes de mayo”, recordando que la cultura también se vive en la calle y no únicamente en teatros o auditorios. Esa apuesta por el espacio público como lugar de encuentro contribuye a reforzar la vida de barrio y el contacto directo entre músicos y público.
Para los grupos participantes, el ciclo de mayo supone una ocasión de mostrar su trabajo en un contexto muy especial. El contacto con el público, la proximidad física y la posibilidad de tocar en distintos rincones de la ciudad ayudan a consolidar un vínculo que se ha ido tejiendo a lo largo de décadas.
Las serenatas oficiales coordinadas por el Ayuntamiento garantizan que la tradición se mantenga ordenada y accesible para todo el mundo, evitando problemas de horarios o solapamientos excesivos. A su vez, la presencia de sillas y la planificación de los recorridos facilita que personas de todas las edades puedan disfrutar de las actuaciones.
Desde la Junta de Fiestas se subraya el papel de las agrupaciones locales, que no solo se implican de manera altruista, sino que además asumen una función clave en la transmisión de este patrimonio cultural. Gracias a ellas, las noches de mayo siguen teniendo ese sabor a ronda tradicional que tantos vecinos asocian con su infancia o juventud.
Casi un siglo de historia: de las primeras crónicas al siglo XXI
La Festa de la Rosa es, a día de hoy, una de las tradiciones centenarias más sólidas del calendario festivo castellonense. Su versión oficial como concurso musical impulsado por el Ayuntamiento se remonta a 1928, pero las referencias a las serenatas de mayo son anteriores y muestran hasta qué punto la costumbre estaba arraigada.
Las crónicas de finales del siglo XIX ya hablaban del “domingo de la rosa” y de los mozos que, “en estado de merecer”, salían a rondar a las jóvenes de la ciudad. Algunos articulistas de la época llegaron a pronosticar el fin de la fiesta, convencidos de que la afición se desvanecería con el tiempo. El paso de las décadas ha desmentido aquellos augurios, demostrando que la tradición ha sabido adaptarse.
En 1928, Diario de Castellón describía una noche muy parecida a la actual, con la plaza -entonces de la Constitución, hoy Mayor- rebosando de gente, las campanas sonando “triunfantes” y las rondallas preparadas para iniciar las serenatas. A partir de entonces, el Ayuntamiento impulsó un concurso musical que se convirtió en el eje de la celebración, con grupos obligados a pasar una prueba pública para obtener permiso de ronda.
En los años 60 se alcanzaron cifras espectaculares: algunas ediciones llegaron a congregar más de sesenta grupos, repartidos en distintas secciones y con repertorios que incluían piezas obligatorias como “Santa Lucía”. Los periódicos de la época hablaban de un aumento constante en cantidad y calidad, aunque con el tiempo el certamen fue ajustándose a nuevas circunstancias sociales y musicales.
Con el cambio de siglo, la Festa de la Rosa ha mantenido su carácter simbólico y su capacidad de atraer público, pero se ha apoyado en una estructura organizativa más sólida. La colaboración entre Ayuntamiento, Junta de Fiestas y asociaciones musicales ha sido clave para garantizar su continuidad en un contexto en el que las formas de ocio han cambiado de manera notable.
Asociaciones, relevo generacional y futuro de la Festa de la Rosa
Uno de los desafíos actuales de la Festa de la Rosa es asegurar un relevo generacional que permita mantener el nivel de participación y calidad de las serenatas. La edad media de muchos componentes de las rondallas tradicionales ha ido aumentando, lo que ha llevado a los grupos a organizarse mejor para garantizar el futuro de la cita.
En los últimos años, varias agrupaciones han impulsado la creación de una federación de grupos de serenata, integrada por asociaciones como ACMC (Asociación de Grupos de Castellón), Centro Aragonés, Els de la Fileta, Els Llauradors, Grills de la Nit, Grup de Ronda Llemosina, Jacaranda, Los Vicenes, Rondalla Tombatossals, Rosa de Maig, las tunas de Derecho y Magisterio y la Rondalla Vora Sèquia, entre otras.
A estas entidades se suman formaciones como Kabocafé, Los Péndulos y Quatre Camins, que también participan en la estructura asociativa. La idea es fortalecer la interconexión entre grupos, coordinar mejor la programación, compartir recursos y, sobre todo, atraer a nuevos integrantes jóvenes que aseguren la continuidad de las serenatas en el tiempo.
El Ayuntamiento, por su parte, respalda este proceso mediante la organización de “serenatas oficiales” y el apoyo logístico y promocional a las distintas citas del mes de mayo. Tanto el consistorio como la Junta de Fiestas coinciden en la importancia de que la Festa de la Rosa siga siendo un referente para la ciudadanía y un atractivo para quienes visitan la ciudad.
Con la vista puesta en el centenario de la edición oficial de 1928, previsto para 2028, Castellón afronta los próximos años como una nueva etapa para esta celebración. El objetivo pasa por mantener la esencia romántica y popular de las serenatas, al tiempo que se adaptan formatos, horarios y propuestas a las necesidades de las nuevas generaciones sin perder el carácter de fiesta de calle que la define.
La Festa de la Rosa se consolida así como una cita clave del mayo castellonense, en la que la ciudad recupera año tras año su tradición de serenatas, rinde homenaje a la mujer castellonera y refuerza su identidad colectiva a través de la música, las flores y la convivencia en las plazas y calles.