Ficus benjamina: enfermedades y tratamiento

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Si tienes un Ficus benjamina, las enfermedades es uno de los temas que más te preocupa. Y no es para menos porque, de no darte cuenta de ellas, tu planta puede acabar muriendo.

Por eso, en esta ocasión, nos vamos a centrar en cuáles son las enfermedades que pueden atacar a tu Ficus, cómo aparecen (los síntomas) y también los posibles tratamientos que puedes llevar a cabo. ¿Vamos a ello?

Enfermedades de un Ficus benjamina

Enfermedades de un Ficus benjamina

No podemos decir que el Ficus benjamina sea una planta muy «delicada», porque en realidad no lo es. Pero sí es cierto que, a lo largo de su vida, puede enfrentarse a algunas enfermedades y plagas que hay que tener en cuenta. Las más comunes y habituales son las siguientes:

Araña roja

La araña roja es una de las plagas más habituales en muchas plantas, que aparecen sobre todo en primavera y verano, y más concretamente en aquellos climas en los que apenas hay humedad, es decir, es calor seco.

La mayor característica de la araña roja es que teje una pequeña telaraña de seda sobre la planta, de un color marrón rojizo. En principio, podrías pensar que no pasa nada, que con quitársela es suficiente. Pero el problema reside en que esa seda afecta negativamente a la planta porque va «chupando» la energía de esta y hace que cada vez esté más débil.

Además, la araña también «pica» las hojas, y lo hace para que salgan unos puntitos amarillos que también la debilitan haciendo que estos vayan creciendo y, finalmente, se caen las hojas.

¿Cómo detectarla? Es fácil, con esas hojas amarillas y, si tienes buena vista, con la telaraña. Otro aviso, sobre todo si es un Ficus muy activo, es que las nuevas hojas las eche sin brillo y como si se estuviera apagando.

¿Remedios? Afortunadamente hay maneras de acabar con la araña roja. Lo único que tienes que hacer es pulverizar el ficus a diario porque así crearás un ambiente húmedo que no le gusta. También puedes aplicar algún insecticida.

Pulgones

Vamos con otra de las plagas habituales en las plantas, y con la que hay que tener mucho cuidado porque si no se trata a tiempo puede ser mortal para la planta.

Como sabes, los pulgones se alimentan de la savia de las plantas. El problema es que van dejando por esa zona una melaza, que es algo a lo que las hormigas no se pueden resistir, con lo que provocan que se desarrolle el hongo de la negrilla.

¿Cómo detectarlos? Es fácil, mira en el envés de las hojas y si ves pequeños puntitos negros, que puedes retirar y que se mueven querrá decir que tienes pulgones.

¿Remedios? Los hay, aunque el más efectivo es el de limpiar las hojas (una a una y tanto por el anverso como por el envés) con una mezcla de agua y jabón potásico. Si es una plaga más grande, necesitarás un acaricida porque solo con lo anterior no va a resultar.

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Agalla del cuello

Si bien esta enfermedad del Ficus benjamina no es muy habitual, por el hecho de ser mortal para la planta hay que tenerla muy en cuenta.

Está provocada por un hongo que crea pequeños tumores en las raíces. Esto en principio podrías pensar que no se ve, pero el problema es que desarrolla esas partes en muy poco tiempo de tal manera que salen al exterior y lo notas como un engrosamiento del cuello.

Normalmente aparece debido a una humedad excesiva en la tierra. Es decir, que te has pasado con el riego y la tierra está muy encharcada y lleva tiempo así.

¿Remedios? Lamentablemente no hay. Si tu Ficus benjamina tiene este problema lo mejor es descartar el árbol o no hacer nada y dejar que aguante lo que tenga que aguantar. Eso sí, cuidado de no poner ninguna planta a su alrededor para evitar contagios.

Antracnosis

Otro de los hongos que puede poner en riesgo la salud de tu Ficus benjamina es este. Notarás que aparecen unas manchas de color óxido en las puntas y que poco a poco van hacia dentro. También en los tallos, donde aparecerán como nudos enrevesados y arrugados.

¿Remedios? El único remedio que se sabe que funciona es cortar las partes que están afectadas (siempre desinfectando antes y después de cada corte las tijeras o sierras para evitar contagiarlo) y quemarlos. Después, hay que aplicar un fungicida de amplio espectro y esperar para ver cómo reacciona y si se logra ralentizar o extinguir por completo el hongo.

Ficus benjamina: enfermedades de las que te avisan las hojas

Ficus benjamina: enfermedades de las que te avisan las hojas

Uno de los aspectos más característicos del Ficus benjamina son sus hojas. Y estas pueden ser un sistema de alerta para saber si tu árbol está sano o no. De hecho, en algunos casos, el cambio de tonalidad de las hojas puede estar relacionado con alguna enfermedad o plaga.

Existen tres situaciones por las cuales las hojas de un Ficus benjamina pueden alertarte. Son:

  • Hojas amarillas. Como hemos visto antes, son un aviso de la araña roja, pero también pueden aparecer por un exceso de agua en la tierra o bien por una falta de nutrientes (normalmente el hierro). Así que si se revisa la tierra para ver si hay que hacer un trasplante de urgencia, y se le añade algún abono específico de hierro podría solucionarse.
  • Hojas negras. También aparecen con un hongo, como es la antracnosis, pero es un síntoma de una exposición a bajas temperaturas. Es como si se helara y las hojas se tornaran negras (y si las tocas son como papel, se deshacen). No hay mucha solución más que retirarlas todas ellas y esperar que vuelvan a crecer nuevas.
  • Hojas con las puntas secas. Es un claro indicio de que hay mucho viento a su alrededor (y en algunos casos también una temperatura demasiado elevada, que quema las hojas). La solución más fácil es cambiarlo de ubicación. No podemos decir que las hojas vayan a volver a la normalidad, pero al menos las nuevas no tendrán ese problema.

Existen muchas más enfermedades del Ficus benjamina, pero son mucho menos probables de que te encuentres con ellas y por eso nos hemos centrado en las que sí tienes más posibilidad de enfrentarte. Para evitarlas, nada como darle los cuidados del ficus benjamina que más necesita, sobre todo en la parte del riego y la ubicación.

¿Has tenido alguna vez un ficus enfermo?


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