Filoxera en Canarias: focos en Tenerife y plan de choque

  • Detección de focos de filoxera en el norte de Tenerife con prospecciones masivas y perímetros de seguridad.
  • Medidas de urgencia: prohibición del movimiento de uva y material vegetal, y controles en carreteras y puertos.
  • Riesgo elevado por viñas a pie franco y patrimonio prefiloxérico; posible reconversión con portainjertos resistentes.
  • Guías técnicas y campañas de vigilancia para identificar síntomas y evitar la dispersión de la plaga.

Filoxera en la vid

Filoxera en viñedos canarios

Un insecto diminuto ha reabierto viejas heridas en el sector del vino canario. A finales de julio se confirmó la presencia de filoxera en varias localizaciones del norte de Tenerife, una noticia que ha sacudido a viticultores, bodegas y administraciones por su potencial impacto económico y cultural.

Pese a que el archipiélago había resistido durante décadas sin esta plaga gracias a un estricto blindaje fitosanitario, el hallazgo de focos ha activado un despliegue sin precedentes de prospecciones, restricciones a la movilidad del material de vid y protocolos de contención para evitar su expansión a otras zonas de la isla y a islas vecinas.

Qué se sabe del brote en Tenerife

Filoxera en hoja de vid

Agallas en el envés de la hoja

Los primeros hallazgos se produjeron en Valle de Guerra (La Laguna) y se extendieron a puntos de la comarca de Tacoronte-Acentejo, con detecciones en áreas como La Matanza y zonas limítrofes entre Tejina y Tegueste. La mayoría de los positivos se localizaron en parcelas abandonadas, con apariciones puntuales en fincas en producción.

Con el operativo ya en marcha, las autoridades han intensificado la vigilancia: en un balance reciente se contabilizan 1.368 prospecciones, con 1.323 localizaciones libres y 45 con presencia del insecto. Además, se han documentado 120 actas que certifican fincas sin rastro de la plaga, una señal relevante para acotar el problema.

Sobre el terreno se han trazado perímetros de seguridad con una zona infestada de 500 metros y una zona tampón de 1.000 metros. En ese anillo se revisan minuciosamente viñas comerciales y no comerciales, y se actúa con rapidez para arrancar plantas, desinfectar suelos y eliminar raíces cuando procede.

Los equipos de Sanidad Vegetal señalan que, en Tenerife, la plaga se ha observado en hojas (agallas en el envés y manchas cloróticas en el haz), sin constatar daños radiculares en los casos confirmados. Esta circunstancia apunta a una introducción reciente y ofrece una ventana de oportunidad para cortar cadenas de dispersión.

La investigación de posibles vías de entrada converge en un factor humano: el traslado no autorizado de estacas, planta en verde o portainjertos puede haber facilitado el salto. La orografía, el minifundio con viñas abandonadas y los corredores de viento que favorecen la fase alada del insecto son condicionantes locales que ayudan a explicar la aparición de focos.

Medidas de control y limitaciones al movimiento

Filoxera detalle

Daños observables y detección

El Gobierno de Canarias ha activado una orden fitosanitaria de urgencia que prohíbe por tiempo indefinido el movimiento de uva fresca y material vegetal de vid (plantas, estaquillas, sarmientos, esquejes y patrones) entre zonas afectadas, entre islas y desde Tenerife al resto del archipiélago, salvo autorizaciones excepcionales con controles estrictos y trazabilidad garantizada.

En paralelo, se han desplegado controles en carretera con apoyo de la Guardia Civil para verificar el cumplimiento de las restricciones y aplicar medidas similares a un refuerzo de control del picudo, y se exige la desinfección de maquinaria, herramientas, ropa y calzado tras trabajar en áreas demarcadas. En puertos y aeropuertos se refuerza la inspección para bloquear entradas irregulares de material vegetal.

Desde Madrid, el Ministerio de Agricultura ha publicado medidas en el Boletín Oficial del Estado para proteger a Canarias, limitando importaciones y tránsito de material sensible. Todo ello complementa la Orden de 12 de marzo de 1987, base histórica del estatus diferenciado del archipiélago, y la Orden de 20 de agosto de 2025 que declara de utilidad pública la lucha contra la filoxera.

La administración insular y la autonómica han cubierto ya unas 3.500 hectáreas de prospección en municipios como La Laguna, Tegueste, Tacoronte, El Sauzal, La Victoria y La Matanza, con documentación técnica disponible para el sector. Icod de los Vinos es otro ejemplo de municipio tinerfeño con tradición vitivinícola y preocupación por la protección del viñedo.

Aunque la situación está siendo gestionada con cautela, el sector no es ajeno a las tensiones. Mientras consejos reguladores y organizaciones agrarias respaldan el cierre de flujos para proteger el viñedo, algunas bodegas y asociaciones cuestionan el alcance de ciertas limitaciones en plena vendimia. Las administraciones insisten en que la prioridad es evitar saltos interinsulares y asegurar la continuidad económica a medio plazo.

Riesgos para el viñedo y cómo identificar la plaga

La filoxera (Daktulosphaira vitifoliae) es un hemíptero parásito que provoca agallas en hojas y, lo más grave, lesiones en raíces con nódulos y tuberosidades que terminan por marchitar la planta entre dos y cinco años después de la infestación. En Europa, su embate en el siglo XIX obligó a injertar variedades europeas sobre portainjertos americanos resistentes, la solución estructural que sigue vigente.

Canarias conserva un viñedo singular: muchas parcelas están a pie franco (sin injerto), con vides centenarias prefiloxéricas y sistemas de conducción únicos, como el cordón trenzado. Esta joya genética, al no haber convivido con la plaga, carece de resistencia biológica, lo que eleva el riesgo si la filoxera se asentara en raíces.

Si no fuese posible erradicar focos iniciales, el escenario técnico apunta a reconversiones selectivas con patrones adaptados al suelo y clima locales. En Tenerife, con unas 3.200 hectáreas de viñedo, la estimación de costes ronda los 30.000 euros por hectárea, lo que situaría la replantación cerca de 100 millones de euros, más el impacto anual por pérdida de uva (unos 20 millones) y de vino (en torno a 50 millones), además de un parón productivo de varios años.

Para reconocer la plaga, el síntoma más accesible es la formación de agallas en el envés de las hojas, con manchas amarillentas visibles en el haz. En raíces la identificación es más compleja: se buscan nódulos en raicillas con aspecto de pico de ave y posibles larvas en su interior. Cualquier sospecha debe notificarse con celeridad a las Agencias de Extensión Agraria o al departamento autonómico competente.

Las medidas de prevención en finca son determinantes: no mover hojas, raíces ni restos vegetales entre explotaciones; evitar incluir hojas en cajas de vendimia; y extremar la higiene de cajas, remolques y aperos antes de reutilizarlos. Tras visitar una viña en zona demarcada, es obligado desinfectar herramientas, ropa y calzado antes de entrar a otra parcela.

El ecosistema de apoyo técnico se ha reforzado con una guía de reconocimiento de síntomas publicada por el Gobierno de Canarias, y con acciones formativas de la Cátedra de Agroturismo y Enoturismo (Icca–ULL), incluidas charlas técnico-divulgativas en el Valle de Güímar centradas en biología del insecto, vías de propagación y protocolos de prevención.

El sector ha puesto a disposición informes y recursos para la toma de decisiones. La Asociación de Viticultores y Bodegueros de Canarias (AVIBO) ha presentado un documento técnico con diagnóstico, riesgos y propuestas de actuación a corto y medio plazo, ofreciendo colaboración con las administraciones en prospección, control y comunicación.

En el plano operativo, las cuadrillas de Sanidad Vegetal y GMR Canarias confirman que los trabajos se concentran, sobre todo, en fincas abandonadas, aplicando endoterapia con herbicida sistémico en raíces cuando corresponde, insecticidas de suelo y sellado de muestras para su análisis en laboratorio.

El relato de los investigadores añade contexto: los suelos volcánicos por sí solos no garantizan inmunidad —hay casos en islas atlánticas con perfiles edáficos similares—, aunque la granulometría arenosa puede dificultar el establecimiento del insecto. El corte del vector humano y la rapidísima identificación de focos siguen siendo la clave de bóveda.

Las instituciones insisten en que las islas, por su insularidad, pueden ser vulnerables pero también recuperables si se actúa con coordinación y rapidez. Se pide colaboración ciudadana y profesional: en La Gomera, por ejemplo, se han habilitado teléfonos de contacto para avisos y consultas (922 47 00 68 del Cabildo y 922 800 801 del Consejo Regulador), una práctica replicable en todo el archipiélago.

Mientras continúan las prospecciones y la información al sector, el mensaje institucional busca equilibrio: máxima vigilancia sin alarmismo innecesario. La protección del viñedo canario pasa por mantener a raya la plaga, preservar el patrimonio genético y paisajístico y asegurar la viabilidad de un enoturismo que aporta empleo y valor añadido a los territorios vitícolas.

El esfuerzo conjunto de bodegas, viticultores, científicos y administraciones perfila un plan de choque que combina control del movimiento, seguimiento intensivo y apoyo técnico. De la disciplina en el campo y en los puntos de entrada, sumada a decisiones ágiles, dependerá que los focos sigan encapsulados y que Tenerife conserve su singular viñedo a pie franco sin que la filoxera eche raíces.

Vista del Acer palmatum cv Little Princess
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