Todo lo que debes saber sobre el cultivo del garbanzo

Hoy vamos a hablar en profundidad sobre el garbanzo. Es un legumbre muy consumida en todo el mundo por sus características alimenticias excelentes. Pertenece a la familia de las leguminosas y su nombre científico es Cicer arietinum. Son capaces de vivir en simbiosis con bacterias del género Rhizobium sp. Estos son microorganismos que son capaces de fijar el nitrógeno presente en la atmósfera en la planta y el suelo.

¿Quieres conocer a fondo todo sobre el garbanzo? Si quieres aprender cómo cultivarlo, sigue leyendo 🙂

Características principales

El garbanzo ha sido muy conocido a lo largo de toda la historia. Hoy día se ha podido comprobar que es la legumbre con menos capacidad para fijar nitrógeno de todas. Comparado con las lentejas o las judías, es capaz de fijar la mitad. Además de tener esta menor capacidad es muy sensible a una enfermedad llamada Rabia (Dvdimella robiei). Esta enfermedad se produce en invierno. Para no afectar a la planta, los agricultores retrasaban la siembra del garbanzo todo lo posible. Por ello, las bacterias simbiontes apenas tenían tiempo para desarrollarse y cumplir su función.

Sus raíces son bastante profundas y tiene los tallos ramificados y pelosos. El tallo principal es redondeado y dispone de numerosas glándulas excretoras. En cuanto a las ranas, comienzan a producirse en una etapa bastante temprana del desarrollo. Las ramas primarias son más productivas que las secundarias que se forman a través de un subnudo.

Las hojas pueden ser tanto paripinnadas como imparipinnadas y sus flores solitarias.

Debido a la relación simbionte que le dificulta la fijación de nitrógeno, se debe aumentar la fecha de siembra. Al retrasarla totalmente, se puede conseguir una cosecha más eficaz y evitaremos la aparición de enfermedades del cultivo.

Se ha podido comprobar que la fertilidad del suelo y la cantidad de potasio asimilable son factores condicionales en la producción del garbanzo. En primaveras secas se produce un garbanzo con menos calidad. Si la densidad de siembra se aumenta, se disminuye la calidad de la semilla.

A continuación vamos a analizar sus labores de cultivo.

Labores de cultivo del garbanzo

El garbanzo se cultiva después de algún cereal. Por ello, se realiza un alza del terreno de unos 20-30 centímetros, por lo general. El suelo debe quedar bastante suelto sin que se formen terrones.

Un error que comete el agricultor es realizar más labores de las necesarias. Esto conlleva a unos efectos negativos en el cultivo. Por lo pronto, aumenta el gasto en gasóleo por el mayor uso del tractor. El efecto negativo más importante es que se forma una fina capa de tierra fina, con textura de polvo, por la destrucción de los agregados. Estos agregados son estructuras que han necesitado de muchos años para su formación.

Es conveniente pasar una rastra de púas o algún material que permita dejar el suelo totalmente liso. Es aconsejable que el terreno esté completamente plano, sin terrones o lomos. Esto facilita enormemente el resto de labores y ayuda con la aplicación y efectividad del herbicida.

¿Qué abono necesita?

En la década de los cincuenta se utilizaba 300-400 kg/ha de abono complejo del 9-18-27. Tras años de investigaciones en los cultivos de garbanzo se ha llegado a la conclusión de que no hay diferencias. Es decir, se puede obtener la misma productividad en una parcela abonada que en otra que no.

En aquellos cultivos en los que se entierran los rastrojos del cultivo anterior puede ocurrir que los microorganismos del suelo, estimulados por este aporte extra de materia orgánica, se vayan multiplicado y compitan por el nitrógeno existente con las plantas. El garbanzo recién germinado no es capaz de ofrecer mucha competencia a la hora de fijar nitrógeno. Este fenómeno se le suma al hecho de que las bacterias Rhizobium sp son parásitos durante la fase de incorporación del vegetal.

Estas razones hacen que los agricultores distribuyan a lo largo del terreno una concentración de fertilizante nitrogenado. Es aconsejable unos 20-30kg por hectárea. Con la aplicación de estos nutrientes básicos se aumenta la producción y se incrementa la rentabilidad. Este abonado se lleva haciendo de forma tradicional.

Cuidados y requisitos

El garbanzo es bastante resistente a la sequía. Sin embargo, necesita de bastante humedad para que la semilla germine. Normalmente utilizan el agua acumulada en la tierra de las lluvias para empezar a germinar. No obstante, si se realiza un riego extra, lo agradecerá.

Por lo general, el riego mejora el rendimiento y el número de vainas, por lo que tendrá más frutos. La temperatura óptima del garbanzo se encuentra en un rango entre 25 y 35 grados. Aunque es capaz de germinar a 10 grados, lo hará mucho más lento.

Con respecto al tipo de suelo, es aconsejable sembrarlo en suelos silíceos y con textura arcillosa o limo-arcillosa. Es bueno que el suelo no tenga yeso. Si hay un exceso de arcilla, se puede producir una especie de bastez en la piel de la semilla. Si el terreno donde se ha sembrado contiene yeso, obtendremos garbanzos de mala calidad en general. Estos no serán aptos para la cocina y serán malísimos para cocer. Por otro lado, si la tierra tiene materia orgánica sin descomponer, afectará negativamente al garbanzo.

Los años más bondadosos para el garbanzo coinciden con los más lluviosos. Si esas llucias se concentran en primavera, mucho mejor. Los suelos que están labrados en profundidad son mejores para ellos, puesto que su sistema radicular está más desarrollado y es resistente a la sequía.

Es aconsejable que no se repita su cultivo sobre el mismo terreno hasta que pasen cuatro años. Los terrenos que están orientados al mediodía y a poniente son los más aconsejables. Aunque necesitan de humedad para crecer, no es bueno que ésta se almacene. Es muy sensible  a la salinidad, por lo que hay que tener cuidado con el suelo y el agua de riego. Los suelos más aireados son mejores.

En cuanto al pH, lo ideal es entre 6 y 9. Se ha demostrado que conforme más ácido es el suelo más problemas de bacterias tienen.

Plagas y enfermedades

La plaga a la que está sujeto el garbanzo es al caracol. Aunque no hay métodos para librarse de él (y menos si está quieto), éste no daña a la planta. Hasta el momento, el mejor control de caracol es mediante cebos con metaldehído como ingrediente activo, siempre y cuando esta plaga esté activa e ingieran los cebos.

Otra plaga es la de las chinches de los cuernos (Dichelops furcatus). Esta plaga tampoco afecta al garbanzo, sólo se refugian en las vainas. Los insecticidas pueden ser eficaces en ellos.

Las enfermedades son las relacionadas son las bacterias simbiontes.

Como podéis ver, el garbanzo es bastante sensible y hay que estar muy atento a sus cuidados para obtener frutos de buena calidad.

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Germán Portillo

Graduado en Ciencias Ambientales y Máster en Educación Ambiental por Universidad de Málaga. Mi objetivo es dar a conocer toda la información de... Ver perfil ›

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