¿Cómo se cuida la glicinia en maceta?

La glicinia es una trepadora grande

Si en algo se caracteriza la glicinia o wisteria es en ser una planta trepadora grande, muy grande. De todas las enredaderas ornamentales que se comercializan, ella es una de las que tienen un tamaño mayor una vez llega a la edad adulta. Y es que hablamos de que puede medir 20 metros de alto si tiene soporte, y extenderse otros 10 metros lateralmente.

Pero somos muchos los que nos hemos enamorado de ella, de sus hojas pinnadas y de sus racimos de flores lilas o blancas. Y lo cierto es que, aunque no tengamos jardín o el suelo no sea el adecuado, sí es posible tener una glicinia en maceta, siempre y cuando le demos algunos cuidados.

¿Sol o sombra?

La wisteria es una planta trepadora que puede estar en maceta

Se trata de una planta que crece mejor si tiene las hojas expuestas al sol y el tronco en sombra/semisombra. Además, es importante que esté en el exterior, ya que dentro de casa no podría vivir mucho tiempo.

Resiste muy bien las heladas, de hecho tolera hasta los -30ºC, y tampoco le sienta del todo mal el calor de hasta los 40ºC si dispone de agua, así que no tendremos que preocuparnos por eso.

¿Qué maceta ha de tener?

La glicinia no solo crece rápido sino que, además, tiene un sistema radicular bastante grande. Por eso, aunque compres un plantón que mida nada más que 1 metro, no dudes en plantarlo en una maceta de gran tamaño.

Yo misma planté una que por entonces medía 40 centímetros de altura y no era más que un palo fino con hojas en un recipiente de unos 30 centímetros de diámetro, y al cabo de muy pocos meses ya superaba el metro de altura.

En cuanto al material, no te preocupes. Lo ideal es plantarla en una de barro pues resiste muy bien el paso del tiempo; pero en realidad si la plantas en una de plástico también va a estar bien. Eso sí, es muy recomendable que sea una maceta apta para estar en el exterior, ya que duran más que las que no lo son pues el plástico es más duro.

Independientemente de la maceta que compres, asegúrate de que tenga orificios en su base para que el agua pueda salir. A la glicinia no le gusta tener las raíces encharcadas.

¿Se ha de trasplantar?

Si tenemos en cuenta que es una planta grande que crece rápido, de vez en cuando sí que tendremos que cambiarla de maceta. Esto se hará si vemos que las raíces salen por los agujeros de drenaje. La época adecuada para ello es a finales del invierno o a principios de primavera.

¿Qué tierra/sustrato le pongo?

Es una planta que crece sobre terrenos ácidos o ligeramente ácidos, es decir, pobres en calcio, y que tienen un pH bajo (entre 4 y 6). Esto es muy importante saberlo porque si la plantamos en tierras alcalinas (pH superior a 6), sus hojas pasarán a ser cloróticas debido a la falta de hierro. ¿Por qué? Porque el hierro, aunque esté presente en la tierra, cuando el pH de la misma es muy alto queda bloqueado, inaccesible para las raíces.

Y eso es algo que a las plantas ácidas, como a la glicinia, le perjudica mucho. Necesita el hierro para poder realizar la fotosíntesis con normalidad, y cuando este escasea, las hojas pierden clorofila y se vuelven amarillas, quedando únicamente los nervios verdes. Por eso, una forma de evitarlo es plantarla en sustratos específicos para plantas ácidas (en venta aquí). Otra opción es plantarla en fibra de coco (en venta aquí), que también es ácida.

¿Cómo y cuándo regar a la glicinia en maceta?

La glicinia se ha de regar con frecuencia

Lo primero que hay que saber es que, dado que es una planta ácida, si la regamos con un agua cuyo pH sea superior a 6 lo que conseguiremos será que se vuelva clorótica y que, por consiguiente, empiece a perder hojas debido a la falta de hierro. Además, aunque esté en un sustrato para plantas ácidas, si la regamos con un agua que no tiene el pH bajo, más tarde o más temprano el pH de la tierra acabará subiendo. Por eso, lo mejor que podemos hacer es regar con agua de lluvia, o si eso no es posible, comprobar el pH con un medidor como este.

Si es alto, lo podremos bajar con vinagre o limón. Pero ojo: hay que echar poca cantidad, ya que no sería bueno que bajara de 4. De hecho, hay que medir el pH cada vez que echemos vinagre o limón.

Una vez tengamos el agua de riego preparada, debemos saber que la glicinia no resiste la sequía. Durante el verano hay que regar con frecuencia, y más si vives como yo en una región donde los rayos solares llegan con fuerza al suelo. Y es que cuando se combina un grado de insolación alto + temperaturas altas, la necesidad de hidratarse es también muy alta, seas planta o animal.

Por eso, has de regar a tu glicinia en maceta tres o incluso cuatro veces a la semana. Si un día te la encuentras con los tallos o ramas caídas (como si colgaran) pero tiene las hojas verdes, eso es porque le falta agua. Eso sí: nunca le mojes las hojas, y menos si en ese momento le da el sol, puesto que se quemarían.

El resto del año la frecuencia de riego será más baja. Las temperaturas suelen ser más frescas, y puede llover más. De modo que regaremos una o dos veces a la semana.

¿Se ha de abonar?

Es conveniente, sí. Nos interesa que esté sana, pero también que florezca cuando pueda hacerlo. Por ello, es muy recomendable abonarla durante toda su temporada de crecimiento, es decir, desde primavera hasta finales del verano.

Usaremos abonos o fertilizantes líquidos, específicos para plantas ácidas (en venta aquí), o con guano (en venta aquí) que es natural. Si seguimos las indicaciones especificadas en el envase, lograremos tener una glicinia preciosa, seguro.

¿Cómo se poda?

La glicinia puede cultivarse en maceta

Imagen – Gardenplantsonline.co.uk

Para tener una glicinia en maceta durante toda su vida no queda otra que podarla todos los años. Para eso, hay que hacerlo o bien a finales del invierno si es un ejemplar joven (un palo fino con hojas), o bien en otoño si el tronco ya ha empezado a engrosarse. Esto es así porque la glicinia florece en primavera, y claro, si podamos un ejemplar medianamente adulto a finales del invierno, probablemente no producirá flores ese año.

¿Cómo hay que podarla? Bien, primero hay que saber qué herramientas usar:

  • Tijeras domésticas para los tallos verdes y finos.
  • Tijeras de yunque para las ramas que miden más o menos 1 centímetro de grosor.
  • Sierra de mano pequeña para las ramas de 2 centímetros o más de grosor.
  • Cicatrizante para las ramas gruesas.

Una vez lo tengamos, desinfectaremos las herramientas con agua y jabón, y procederemos a podar la glicinia. Antes de nada, hay que decidir si queremos tenerla como arbusto o arbolito, o como trepadora pequeña, ya que no podaremos lo mismo.

Glicinia como arbusto/arbolito

Si nos interesa tenerla como arbolito o arbusto, tenemos que dejarle el tronco desnudo, con una copa más o menos redondeada. Con esa imagen en la cabeza, podremos empezar a trabajar.

  • Para conseguir que el tronco esté más o menos recto, le pondremos un tutor y lo ataremos a él con bridas.
  • Ahora, eliminaremos las ramas que estén brotando de la parte baja del tronco.
  • Luego, procederemos a recortar las ramas que estén creciendo mucho, con dos finalidades: una, para darle forma a la copa; y dos, para que ramifiquen más.
  • Por último, procederemos a sellar las heridas de las ramas gruesas con pasta cicatrizante.

Glicinia como trepadora

En el caso de que queramos que trepe por una celosía o arco no muy grande, simplemente tendremos que guiarla por donde queramos que trepe, por ejemplo con un tutor. Luego, solo será cuestión de ir recortando aquellas ramas que estén creciendo mucho.

Si queremos que ramifique más de lo que lo hace, cortaremos un poco las ramas. Así las obligaremos a hacerlo, consiguiendo que el soporte por el que está trepando quede oculto antes.

Siguiendo estos consejos, probablemente vas a disfrutar cultivando una glicinia en maceta durante mucho, mucho tiempo.


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