En el mundo vegetal hay verdaderas joyas para tu jardín. Una de ellas es el árbol de lila, un árbol que se caracteriza por tener unos racimos de flores y un encanto atemporal, ideal para tu jardín. Pero antes de lanzarte a comprar uno, es necesario que conozcas cuáles son las necesidades que va a tener este árbol para que no tengas problema.
En eso podemos echarte una mano, porque si conoces una guía detallada con lo que va a necesitar, podrás cuidarlo mucho mejor e incluso anticiparte a los problemas que puedan surgir. ¿Empezamos?
Características del árbol de lila

Antes de decirte cuáles son los cuidados principales del árbol de lila, conviene que conozcas un poco más sobre él. Te podemos decir que forma parte de la familia de las Oleáceas, es decir, está cercano a los olivos y a los jazmines. A pesar de que es un árbol, en realidad es más bien un arbusto o un árbol pequeño, porque su tamaño suele estar entre los dos y los siete metros de altura.
Es caducifolio, es decir, que se le caen las hojas en el invierno, pero para primavera volverá a resurgir. En cuanto a sus hojas, estas son bastante simples. Son de un color verde brillante y las flores estarán agrupadas en racimos en forma cónica. Estas aparecen en primavera y verano, pero no duran mucho. Normalmente, las verás al final de la primavera y se mantendrán las primeras semanas del verano, pero no más.
Eso sí, debemos avisarte de que es un árbol de crecimiento muy lento. Es ideal para jardines pequeños, porque así no vas a tener que preocuparte porque crezca mucho. Pero si esperabas un gran desarrollo de este, mejor elige otro árbol.
Cuidados principales del árbol de lila

Ya conoces un poco más a este árbol. Y ya has tomado la decisión de tenerlo en tu jardín. Bien. Sin embargo, ¿sabes cada cuánto se riega? ¿O si necesita abono? ¿Y qué pasa si le ataca una plaga?
Aquí va una guía básica para que puedas controlar todo lo que necesitas saber.
Ubicación y temperatura
El árbol de lila es una planta a la que le encanta el sol. Mucho. De hecho, para que te florezca, es necesario que reciba, como mínimo, seis horas de luz solar. Pero, claro, todo dependerá de dónde vivas. Si el clima es muy caluroso, quizá deberías ponerla en semisombra para paliar las horas de más calor.
Y es que, relacionado con la ubicación, está la temperatura. El árbol de lila se desarrolla mejor en climas templados y fríos que en calurosos. Aun así, como hay diferentes variedades, quizá puedas encontrar una que tolere mejor el calor que otras, como por ejemplo la Syringa x hyacinthiflora.
En cuanto al frío, algunas variedades sí toleran las temperaturas bajo cero. Pero no demasiado, y siempre por periodos cortos de tiempo.
Sustrato
La tierra para una planta de lila es importante porque va a requerir muchos nutrientes para florecer. Tienes que apostar por un suelo ligeramente alcalino, es decir, que el pH esté entre 6.5 y 7.5. No se debe apelmazar, por lo que tendrás que aplicar un drenaje para que la tierra esté muy suelta. Si notas que la tiene demasiado compacta o arcillosa, la planta va a sufrir a la hora de regarla (tendrá encharcamiento) y además no podrá absorber los nutrientes que necesita.
Así que, si vas a plantarla en el jardín, asegúrate de echarle un poco de compost y cal (si el pH está bajo), así como arena gruesa, perlita o similar como drenaje.
Riego
El riego es uno de los cuidados más importantes de todas las plantas. Y en esta no iba a ser diferente. Verás, el árbol de lila tolera muy bien la sequía. Pero si la riegas de más, vas a hacer que se enferme.
La clave para saber cuándo regarla está en la capa superior del suelo. Si la ves seca, es hora de regar. Pero cuidado, porque puede ser que, por dentro, esté muy húmeda. Es preferible regar de manera profunda una vez a la semana, y el resto del tiempo, regar muy débilmente. ¿Cómo hacerlo? Puedes poner un riego por goteo o simplemente regar con muy poca cantidad de agua (sobre todo en verano) y una vez a la semana regarla más abundante. Eso sí, no la riegues más de 2-3 veces a la semana.
En otoño e invierno los riegos se suelen reducir mucho, en torno a uno cada dos semanas o incluso al mes.
Un pequeño consejo a tener en cuenta es que no mojes nunca ni sus hojas ni sus flores. De esta manera evitarás que la planta desarrolle hongos.

Abonado
Como buena planta con flor, va a necesitar abono para que crezca sana y para que florezca de manera abundante. Abona siempre a primeros de primavera, que es cuando despierta del letargo del invierno.
Un abono muy equilibrado para esta planta es el que lleve nitrógeno, fósforo y potasio, que ayudará a la planta en sí. Otra opción es echarle un poco de compost orgánico, como puede ser estiércol.
Eso sí, cuidado con el nitrógeno; si la planta tiene mucho, verás que se llena de hojas, pero no de flores.
Poda
El árbol de lila es casi como un árbol pequeño o un arbusto. Y, como tal, requiere de una poda cada cierto tiempo para controlar su crecimiento, para hacer que florezca más, o simplemente para aliviarlo y permitir que el aire y el sol entren por todo él.
Tienes que estar pendiente de quitarle las ramas muertas, enfermas o débiles, aquellas que se crucen o los brotes que vayan creciendo hacia el interior de la planta.
Cuando el árbol ya esté asentado, cada pocos años, haz una poda de rejuvenecimiento, que significa podar un tercio de las ramas.
Plagas y enfermedades
Por último, debes estar muy atento a las plagas y enfermedades que pueden afectar a esta planta. Y no es para menos, pues podría morir por ellas.
En cuanto a las plagas, las más comunes son los pulgones (que los verás en los brotes), y los insectos, que suelen meterse por dentro de las ramas (se les llama barrenadores).
Por su parte, las enfermedades más habituales son el mildiu y la mancha foliar bacteriana.
Para tratarlas, lo mejor es que utilices algún tratamiento con insecticida o fungicida específico. Pero puedes prevenir estos ataques con aceite de neem o jabón para que no se acerquen a la planta.
Ahora que tienes todo para cuidar tu árbol de lila, ¿te animas a tenerlo en tu jardín?