Guía de cuidados del hibisco rojo

hibisco rojo

El hibisco rojo es una de las plantas más hermosas que hay en el mundo. La belleza de sus flores hace que muchos quieran tenerlo en sus hogares, si bien los cuidados que necesita no son fáciles de cumplir para todos.

Por eso, en esta ocasión vamos a darte las claves para que sepas cuáles son todos los cuidados del hibisco rojo y, de esta manera, puedas tenerlo en tu hogar y disfrutes de unas impresionantes flores. ¿Te animas a ello?

Cómo es el hibisco rojo

flor de hibisco lloviendo

Antes de conocer cuáles son los cuidados básicos y necesarios para el hibisco rojo, queremos que conozcas cuáles son sus características.

Esta planta llega a alcanzar los 2 metros de altura, siendo de carácter perenne y con hojas bastante grandes, de forma ovalada y de color verde oscuro. Sin embargo, lo más característico son sus flores, de un diámetro de entre 7 a 15 centímetros, con forma de copa y en racimos. Estas pueden ser rojas, pero también hay rosas, blancas, púrpura o naranjas.

Su origen está en Asia y África, donde se usan de forma decorativa, sobre todo en los jardines y parques, pero también tiene propiedades medicinales. Por ejemplo, se usa para tratar problemas de piel, corazón o del sistema digestivo. Incluso, se utiliza como diurético, o bien para reducir la fiebre.

Cuidados del hibisco rojo

planta de hibisco

Si quieres tener un hibisco rojo en casa, antes de salir a comprarlo, te recomendamos que leas la guía de cuidados que te hemos elaborado porque, de esta manera, vas a saber exactamente lo que necesita y así podrás tener más oportunidades de que salga adelante y no se te muera.

Presta atención pues estos son los cuidados más importantes.

Ubicación y temperatura

Debemos empezar por decirte que el hibisco rojo es una planta resistente y necesita una exposición al sol de al menos 6 horas al día para florecer de manera óptima. Por tanto, no te recomendamos que la pongas en sombra porque eso solo perjudicará a la planta y hará que se marchite y no florezca. Ubícala siempre en una zona semisombreada o a pleno sol (salvo que la temperatura sea muy elevada o el sol queme mucho, esa es su mejor ubicación).

En cuanto a la temperatura, es relativamente resistente a las heladas y puede tolerar temperaturas bastante bajas. Sin embargo, es importante evitar exponer la planta a temperaturas demasiado bajas, ya que esto puede afectar su crecimiento y floración. Lo mejor es que esté en una zona donde no haya corrientes de viento, mucho menos si es frío. En caso de estar en el exterior y que haga mucho frío lo mejor será que la cubras para evitar problemas.

Ten en cuenta que el hibisco rojo necesita una temperatura cálida para florecer de manera óptima. Por lo general, se recomienda mantener la planta a una temperatura de alrededor de 20 a 25 grados durante todo el año (lo puedes conseguir, por ejemplo, en un invernadero, o bien si estás en un clima templado). Si la planta se expone a temperaturas muy bajas durante un período prolongado de tiempo puede dejar de florecer o incluso morir.

Riego

Aunque el hibisco rojo es relativamente resistente a la sequía, lo cierto es que vas a tener que preocuparte por regarlo de manera regular, ya que si le falta agua la planta se marchita muy rápidamente.

En general, puedes regarla 1-2 veces a la semana. Pero todo depende de su ubicación, clima, estación, tipo de sustrato… ya que todo eso puede hacer que necesite más agua o no. Empieza regando poco y observando la planta ya que cada una tendrá sus necesidades y así podrás dar con el punto justo para tu planta.

Eso sí, ten en cuenta también la humedad del ambiente para conseguir que no la riegues de más si la humedad es alta.

Poda

Es importante podar el hibisco rojo regularmente para mantener la planta en forma y estimular la floración. Te recomendamos podar las flores marchitas y los brotes que crecen demasiado grandes o que sobresalen de la forma deseada de la planta.

Sustrato

El hibisco rojo se adapta a diferentes tipos de suelo, pero su preferencia son aquellos bien drenados y ricos en nutrientes. Asegúrate de añadirle compost o abono orgánico cuando lo plantes (si lo haces en el jardín) y de darle todos los años un poco de abonado para su floración. Así siempre le repondrás sus nutrientes.

dos flores de hibiscos rojos

Plagas y enfermedades

Lo primero que debes saber es que el hibisco rojo es relativamente resistente a las enfermedades y plagas, pero puede ser atacado por pulgones, áfidos y cochinillas.

En el caso de los pulgones y los áfidos, tendrás que usar insecticidas específicos para quitarlos de la planta, o bien hacerlo de manera manual (o una combinación de ambas). Mientras que con las cochinillas lo mejor es empezar de manera manual, retirando todos los bichitos que veas, y luego aplicando un tratamiento.

En cuanto a enfermedades, hay que tener en cuenta el moho, un hongo que se desarrolla en áreas húmedas y puede afectarle. Se puede prevenir mediante el control de la humedad y la ventilación adecuada, y se puede tratar mediante el uso de fungicidas.

Otra de las enfermedades es la podredumbre, que se produce cuando el hibisco rojo recibe demasiado agua o es expuesto a temperaturas demasiado bajas. Para prevenirlo, hay que controlar el riego así como las temperaturas y tratarlo con algún fungicida.

Multiplicación

Existen varias formas de multiplicar el hibisco rojo como son:

  • Semillas: este método es bastante difícil y no siempre produce plantas con las mismas características que la planta madre. Para propagar el hibisco rojo a partir de semillas se deben sembrar las semillas en una maceta con suelo húmedo y cubrirla con plástico transparente para crear un ambiente cálido y húmedo. Las semillas deben estar a 20-25 grados para que puedan germinar.
  • Esquejes: más fiable para multiplicar. Para hacerlo se corta un brote joven de la planta madre y se planta en una maceta con suelo húmedo. Este esqueje debe tener 2-3 pares de hojas, y asegurarte de que has cortado por debajo de un nudo o yema para que de ahí salgan las semillas.
  • División: por último, tienes la división, es decir, separar la planta madre. Para hacerlo, debes extraer la planta de su maceta o del suelo y dividirla en varias partes con un cuchillo o una pala. Cada una de las partes divididas se planta en una maceta o en el suelo con suficiente espacio para que cada una tenga su propio sistema de raíces.

Como ves, los cuidados del hibisco rojo son especiales pero no demasiado difícil de dárselos. ¿Te animarías a tener uno en tu casa?


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