Hojas amarillas en naranjo: ¿qué hacer?

El naranjo puede tener las hojas amarillas por varios motivos

El naranjo es un árbol muy bonito, especialmente cuando produce sus pequeñas y fragantes flores blancas. Pero si hay algo que preocupa a todos aquellos que tenemos al menos un ejemplar, es el hecho de que a veces, y puede que sin motivo aparente, sus hojas amarilleen. Y es que claro, una planta que tiene su follaje amarillo es una que lo está pasando mal.

¿Por qué puede tener las hojas amarillas el naranjo? ¿Hay algo que podamos hacer para que no empeore su estado? De esto hablamos a continuación.

La tierra no tiene algunos nutrientes disponibles para la planta

El naranjo es un frutal que puede tener clorosis

Imagen – Wikimedia/Hans Braxmeier

El naranjo, y en realidad todos los cítricos, son árboles que cuando se plantan por ejemplo en un suelo arcilloso, tienden a presentar síntomas de clorosis, como el amarilleamiento de las hojas. Esto es debido a que, aunque estos suelos sí que pueden ser muy nutritivos y fértiles, por el simple hecho de ser alcalino (y de tener, por tanto, un pH muy alto, de 7-8), hay ciertos nutrientes que están bloqueados y por consiguiente inaccesibles para las raíces.

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Por eso, no es raro que nuestro árbol tenga las hojas amarillas si está creciendo en ese tipo de tierra, pues en esas condiciones le hace falta hierro y manganeso, ambos esenciales para que la planta pueda fabricar la clorofila por un lado, y realizar la fotosíntesis por otro. Entonces, ¿cómo podemos saber si realmente tiene este problema?

Hemos dicho que las hojas amarillean, pero… ¿cómo? Bueno, pues la pérdida de su color verde natural empieza desde el borde de la hoja hacia dentro. En el caso concreto de la clorosis férrica o falta de hierro, veremos además que el nervio se queda verde. ¿Qué podemos hacer?

Aunque puede ser un problema bastante serio y grave, la solución no es demasiado complicada. De hecho, para evitar que empeore tan solo tendremos que abonarlo con un fertilizante para cítricos, el cual contiene todos los nutrientes que necesita y, lo más importante: están disponibles para que los absorba desde el momento en el que se abone. Pero eso sí, es muy importante que se sigan las instrucciones de uso para que no echemos más cantidad de fertilizante de la indicada.

Pero ojo: con esto no será suficiente. Si regamos con un agua alcalina, volverá a tener clorosis. Por ello, es necesario que, siempre que se pueda, se utilice el agua de lluvia para regar, o bien una que sea dulce, apta para consumo humano.

La frecuencia de riego no es la adecuada

Bien sea porque se está regando más de la cuenta, o porque por el contrario se riega poco, el naranjo puede acabar con las hojas amarillas. Pero la realidad es que es difícil controlar el riego, ya que la frecuencia debe ser variable como consecuencia del cambio de estación, y de las variaciones que se van produciendo en la temperatura, viento, lluvias, etc., a lo largo de todo el año.

El riego es especialmente necesario -y yo diría urgente- durante una ola de calor, y más aún si el termómetro alcanza valores de 40ºC o algo más durante varios días seguidos. Pero tampoco podemos descuidarlo si la tierra en la que crece se seca rápidamente, ya que de lo contrario las raíces van a sufrir daños importantes. Por este motivo, tendremos que regar mucho más seguido en verano que en invierno. La cuestión es: ¿cuántas veces por semana sería lo correcto?

Lo cierto es que esa es una pregunta que no tiene una única respuesta, ya que no tenemos el mismo clima en La Coruña que en Badajoz por ejemplo. Incluso dentro de una misma provincia, hay distintos microclimas. Yo misma puedo decir que, en el extremo sur de la isla de Mallorca, donde vivo, llueve mucho menos que en la Sierra de Tramuntana (que está al noroeste); de hecho, hablamos de una diferencia brutal: en mi pueblo caen unos 350mm de precipitación anuales, pero en cambio en la sierra caen unos 1000-1500mm. Y claro, mi naranjo necesita que se riegue mucho más que los frutales que están en el noroeste de Mallorca.

Entonces, para saber cuándo regarlo, es importante conocer -a grandes rasgos- el clima de la zona donde se esté cultivando, ya que así podremos hacernos una idea de cuándo hay que regarlo. Pero si tienes dudas, te recomiendo que compruebes la humedad de la tierra. Esto es algo que puedes hacer con un simple palo de madera: solo has de introducirlo hasta el fondo, y listo. Al sacarlo verás si está húmedo o no: en el primer caso, verás que se le ha adherido un poco de tierra; y en el segundo en cambio saldrá prácticamente limpio y seco.

Síntomas de exceso y de falta de agua en el naranjo

Pero, ¿cómo podemos averiguar si lo hemos estado regando de más? ¿Qué síntomas presentará? Bien, pues un naranjo que se está ahogando, bien sea porque se ha estado regando mucho, y/o porque la tierra es tan compacta y pesada que no permite que el aire circule bien entre sus poros -cosa que ocurre en los suelos con mal drenaje-, verás que las hojas se vuelven amarillas, empezando por las inferiores y continuando por las más nuevas.

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Si ocurre justo lo contrario, es decir, que se está regando demasiado poco, las primeras hojas en mostrarse amarillas serán las nuevas. Estas con el tiempo se secarán y caerán. Asimismo, la tierra se verá y se notará muy seca, incluso puede que se agriete.

¿Cómo salvarlo? Bien, pues si tiene un exceso de agua, lo que haremos será suspender los riegos durante un tiempo, hasta que la tierra se seque. Asimismo, tendremos que tratarlo con un fungicida sistémico como este para que los hongos no lo dañen.

En caso de que esté en un suelo muy compacto y con mal drenaje, siempre que sea posible (por ejemplo, si lo hemos plantado hace un año o menos, o si es un árbol joven), lo mejor será sacarlo, hacer un agujero de al menos 1 x 1 metro, y rellenarlo con una mezcla de turba y perlita a partes iguales.

Y si lo que le pasa es que se está secando, lo regaremos más a menudo. Además, es importante echar agua hasta que la tierra se empape bien, pues de lo contrario el árbol no conseguirá saciar su sed.

El naranjo tiene plagas

Los naranjos pueden tener muchas plagas

Imagen – Flickr/Katja Schulz

Aunque es un árbol bastante fácil de cuidar, también hay que decir que suele tener algún que otro problema relacionado con las plagas, sobretodo durante el verano. Las más comunes son las cochinillas, los pulgones y los trips, todos ellos insectos que se alimentan de la savia de las hojas (y el pulgón también de la de las flores), y que al hacerlo dejan manchitas decoloradas. Si la situación se mantiene, al final las hojas se vuelven amarillas, se secan y por último se caen.

¿Qué hacer? Lo mejor es prevenir, y para ello recomiendo tratar al árbol antes de que aparezcan los síntomas con tierra de diatomeas (en venta aquí). Se mojan las hojas con agua, y luego se les echa este producto por encima. Como es natural, no perjudica al medio ambiente, salvo claro está a estos pequeños insectos patógenos.

Pero si ya hay síntomas, lo ideal será usar un insecticida, siguiendo las instrucciones de uso. Si optamos por uno en spray, como este, rociaremos el producto por ambas caras de las hojas, las ramas, y también es aconsejable hacerlo por el tronco.

Como has podido ver, hay varios motivos por los que el naranjo puede tener las hojas amarillas.


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