Huertos comunitarios: la Campiña Sur Cordobesa y Boadilla del Monte apuestan por la agricultura social

  • La Campiña Sur Cordobesa impulsa huertos comunitarios y escolares en todos sus municipios con apoyo técnico y formativo.
  • Boadilla del Monte propone crear una nueva red de huertos urbanos ecológicos ante la alta demanda vecinal.
  • Ambas iniciativas ponen el foco en la sostenibilidad, la educación ambiental y la convivencia intergeneracional.
  • Los programas incluyen compostaje, manejo de plagas, aromáticas y hortalizas para fomentar hábitos de vida saludables.

huertos comunitarios urbanos

En distintos puntos de España, los huertos comunitarios y urbanos se están consolidando como una herramienta práctica para acercar la sostenibilidad al día a día de la población. Más allá de producir alimentos, estos espacios se han convertido en auténticas aulas al aire libre, donde vecinos, asociaciones y centros educativos comparten experiencias, conocimientos y tiempo en común.

Tanto en la Campiña Sur Cordobesa como en el municipio madrileño de Boadilla del Monte, administraciones locales y comarcales están impulsando nuevos proyectos de huertos que combinan objetivos educativos, sociales y ambientales. La idea de fondo es clara: aprovechar parcelas municipales y zonas verdes para crear espacios productivos abiertos a la comunidad, donde se refuerce la participación ciudadana y se fomenten hábitos de vida más saludables.

Un programa comarcal para llenar de huertos comunitarios la Campiña Sur Cordobesa

La Mancomunidad de Municipios Campiña Sur Cordobesa ha puesto en marcha la actividad denominada “Acondicionamiento e Impulso de Huertos Comunitarios y Escolares”, con la que se pretende que cada localidad de la comarca disponga, al menos, de un espacio verde productivo de uso social y educativo. Se trata de una iniciativa que quiere dar una segunda vida a terrenos municipales y huertos ya existentes, o bien crear nuevos recintos donde todavía no los hay.

La presentación del programa tuvo lugar en el C.E.I.P. Carmen Romero de Aguilar de la Frontera, uno de los centros que verá reforzado su huerto escolar. Al acto asistieron el presidente de la Mancomunidad, Miguel Ruz, representantes del Ayuntamiento de Aguilar y del propio colegio, así como personal técnico de la Asociación Mesto, entidad encargada del desarrollo formativo y del acompañamiento a los proyectos.

Según explicó Miguel Ruz, con este proyecto se busca acercar la sostenibilidad de una forma práctica y participativa, utilizando los huertos escolares y comunitarios como un recurso para trabajar el respeto al entorno, el trabajo en equipo y la responsabilidad compartida. La idea es que los huertos funcionen como un punto de encuentro, donde alumnado, asociaciones y vecinos aprendan juntos cómo se producen los alimentos y qué implica cuidar la tierra.

La Mancomunidad ha planteado una intervención amplia en toda la comarca, que combina la creación de nuevas instalaciones con la mejora de huertos ya en marcha. En algunos municipios se habilitarán desde cero terrenos para cultivo, mientras que en otros se reforzarán espacios existentes mediante formación y asesoramiento técnico y la dotación de herramientas, semillas y otros materiales básicos para su funcionamiento.

En la relación de actuaciones previstas figuran, entre otras, la puesta en marcha de un huerto escolar en Moriles, la mejora del huerto del Colegio Carmen Romero en Aguilar de la Frontera y diversas intervenciones en centros educativos de Montilla. Además, se prevé impulsar un huerto social en Montemayor, acondicionar otro huerto social en La Rambla, poner en marcha un huerto urbano en San Sebastián de los Ballesteros y adecuar terrenos municipales en Monturque para su uso hortícola.

El programa también contempla la dinamización de huertos comunitarios que ya estaban activos en municipios como Fernán Núñez, La Guijarrosa, Montalbán y Puente Genil. En estos casos, el refuerzo llegará a través de sesiones formativas específicas, asesoramiento continuado y suministro de materiales, con el objetivo de consolidar estas experiencias como referentes de participación vecinal y educación ambiental en sus respectivos pueblos. Nuevas convocatorias y proyectos similares están impulsando iniciativas en otras zonas de España.

Para el presidente de la Mancomunidad, la implicación directa de la ciudadanía es un elemento central del proyecto. Se pretende que sean los propios vecinos, asociaciones y centros educativos quienes tomen las riendas de los huertos, generando redes de colaboración estables. De este modo, los espacios de cultivo se conciben como una herramienta para fortalecer la educación ambiental, la cohesión social y la construcción de comunidades más activas y comprometidas con su entorno.

Ruz subrayó también el componente simbólico de “volver a la tierra” en un contexto de vida acelerada. A su juicio, estos huertos no solo proporcionan verduras y hortalizas, sino que ayudan a construir conciencia ambiental y sentido de comunidad, y a imaginar un futuro más inclusivo y sostenible para la Campiña Sur Cordobesa. En esta línea, la Mancomunidad insiste en que los huertos serán espacios abiertos a todo tipo de colectivos, desde escolares hasta asociaciones vecinales o grupos de mayores.

La puesta en marcha del programa cuenta con la colaboración del Centro Agropecuario Provincial de la Diputación de Córdoba, que aportará distintas especies hortícolas. Esta contribución permitirá disponer de una amplia variedad de cultivos, tanto para consumo como para usos ornamentales y didácticos, facilitando así el aprendizaje práctico de todo el ciclo de producción en los huertos comunitarios y escolares.

Formación práctica: compostaje, control de plagas y una amplia variedad de cultivos

El componente formativo es uno de los grandes pilares de este plan comarcal. La Asociación Mesto será la encargada de desarrollar un programa de talleres y actividades en los distintos municipios, con contenidos adaptados a la realidad de cada huerto y de los colectivos participantes. La idea es que cualquier persona interesada, con o sin experiencia previa, pueda aprender lo necesario para participar de forma activa en el mantenimiento de estos espacios.

Entre los contenidos previstos se incluyen talleres de iniciación a los huertos escolares y comunitarios, sesiones sobre técnicas de compostaje doméstico y comunitario, manejo básico de plagas y enfermedades de las plantas, así como recomendaciones para el uso de especies aromáticas en el huerto. También se abordarán las labores tradicionales de siembra y plantación, con el fin de que los participantes se familiaricen con las tareas de cada temporada.

El catálogo de especies que se trabajará es considerablemente amplio. En el apartado de plantas aromáticas y medicinales se cultivarán lavanda, romero, salvia, orégano y tomillo, todas ellas muy presentes en la tradición agrícola mediterránea. Estas plantas cumplen una doble función, ya que sirven para usos culinarios y medicinales, y al mismo tiempo ayudan a atraer polinizadores y a repeler determinadas plagas.

En cuanto a las flores y plantas ornamentales relacionadas con el huerto, se han previsto variedades como albahaca, tagete, caléndula, cosmos, cresta de gallo y amaranto. Estas especies contribuyen a aumentar la biodiversidad en los espacios de cultivo y a hacerlos más atractivos visualmente, algo que resulta especialmente motivador cuando participan escolares y familias.

La parte más claramente productiva la protagonizarán hortalizas habituales en la dieta diaria, entre ellas lechugas, tomates, calabacines, pimientos, berenjenas y pepinos. Junto a estas plantas, se incorporarán semillas de rabanitos, rúcula, habas, guisantes, cilantro, perejil, amaranto y calabaza cacahuete, de modo que los huertos de la Campiña Sur Cordobesa puedan ofrecer una gran diversidad de productos de temporada y convertirse en un recurso didáctico para conocer la estacionalidad de los alimentos.

Con este enfoque, el programa convierte los huertos comunitarios en auténticos laboratorios de aprendizaje, donde se combinan contenidos de agricultura ecológica básica, gestión de residuos orgánicos mediante compostaje, educación para la salud y relación con el entorno natural. El resultado esperado es que los participantes adquieran autonomía para gestionar los espacios de cultivo a medio y largo plazo.

Boadilla del Monte plantea una nueva red de huertos urbanos ecológicos

En el ámbito urbano, el municipio madrileño de Boadilla del Monte también quiere reforzar su apuesta por los espacios de cultivo compartido. El Grupo Municipal Más Madrid Boadilla llevará al próximo Pleno una moción para la creación de una nueva red de huertos urbanos ecológicos de titularidad municipal, con la que se pretende dar respuesta a una demanda vecinal que no deja de crecer.

En la actualidad, la localidad dispone de 44 bancales de cultivo ubicados en las antiguas huertas próximas al Aula Medioambiental, gestionados según una ordenanza aprobada en 2019. Desde la puesta en marcha de esta regulación se han realizado cuatro convocatorias públicas para adjudicar las parcelas, todas ellas con un nivel de participación muy elevado por parte de los vecinos interesados.

Los datos de la última convocatoria muestran hasta qué punto existe más demanda que oferta: en torno al 85% de las personas solicitantes se quedó sin acceso a un bancal municipal. Esta brecha entre la capacidad actual de los huertos y el interés real por cultivar en comunidad es uno de los principales argumentos con los que se defiende la necesidad de ampliar la red de espacios de cultivo.

La iniciativa de Más Madrid Boadilla propone no solo aumentar el número de parcelas, sino también diversificar los tipos de huertos disponibles. Entre las medidas planteadas se encuentra la reserva de parte de las nuevas superficies para huertos adaptados a personas con movilidad reducida, así como para proyectos colectivos impulsados por asociaciones de mayores y centros educativos.

Otro de los ejes de la moción es el impulso de huertos comunitarios gestionados por colectivos vecinales, lo que permitiría que grupos organizados de residentes asumieran la gestión compartida de determinadas zonas de cultivo. De este modo, se favorece la corresponsabilidad en el cuidado del espacio, se crean vínculos más estrechos entre vecinos y se multiplica el potencial social y educativo de los huertos.

Espacios de convivencia, compostaje comunitario y salud

La propuesta registrada en Boadilla del Monte también reserva un papel destacado a los espacios comunes dentro de las áreas de cultivo. La idea es habilitar zonas de sombra, bancos y mesas que inviten a la estancia y a la conversación, de forma que los huertos no funcionen únicamente como lugar de trabajo agrícola, sino también como punto de encuentro para la convivencia cotidiana.

En la misma línea, se plantea incorporar infraestructuras de compostaje comunitario que permitan aprovechar los residuos orgánicos generados en los hogares y en los propios huertos como abono natural. Esta medida refuerza el carácter ecológico del proyecto, reduce la cantidad de basura que termina en los contenedores y cierra el ciclo de la materia orgánica dentro del propio municipio.

Desde el grupo proponente se subraya que los huertos urbanos tienen un valor añadido que va bastante más allá del ocio. Se les considera una auténtica “inversión en salud y bienestar”, en la medida en que contribuyen a mejorar la alimentación, reducen el nivel de estrés, favorecen la salud mental y promueven un envejecimiento activo, especialmente cuando participan personas mayores que encuentran en estos espacios una actividad regular y socializadora. Esta dimensión de salud y bienestar enlaza con proyectos terapéuticos que usan la horticultura con fines sociales.

La moción incide también en el equilibrio entre el coste y los beneficios del proyecto. Según el texto, la puesta en marcha de esta nueva red de huertos urbanos ecológicos requiere una inversión relativamente limitada, y el gasto anual por persona usuaria sería reducido si se compara con los retornos sociales, ambientales y comunitarios que genera. Entre estos retornos se mencionan la mejora de la calidad del aire, la creación de comunidad y el fortalecimiento de la educación ambiental.

Para la concejala de Más Madrid – Verdes Equo, Marian Graña, los huertos urbanos son algo más que un simple espacio de cultivo. En su opinión, se trata de lugares donde se tejen relaciones, se mejora el bienestar cotidiano y se construye comunidad. Ampliar la red de huertos en Boadilla del Monte se plantea, así, como una forma de dar salida a una demanda real de los vecinos y vecinas, y de consolidar la dimensión social de estos espacios verdes.

En conjunto, las iniciativas en la Campiña Sur Cordobesa y en Boadilla del Monte muestran cómo los huertos comunitarios y urbanos ecológicos se están convirtiendo en una herramienta versátil para abordar, a la vez, la educación ambiental, la salud, la participación ciudadana y la cohesión social. Tanto en pequeñas localidades andaluzas como en municipios del área metropolitana de Madrid, la apuesta por estos espacios productivos apunta a un mismo objetivo: recuperar el vínculo con la tierra y convertirla en un recurso compartido al servicio de la comunidad.

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