Carraspique (Iberis sempervirens)

Las flores del Iberis sempervirens son blancas

Tener una planta en maceta y conseguir que dé gran cantidad de flores cada año puede parecer un objetivo un tanto complicado de alcanzar en un principio, pro la realidad es que hay muchas especies que nos pueden alegrar el día. Una de ellas es la Iberis sempervirens, una perenne que no crece mucho, y que además es muy fácil de cuidar.

Durante la primavera y el verano sus hojas quedan ocultas tras un gran número de flores blancas, y aunque en invierno puede pasarlo un poco mal si se producen heladas intensas, soporta razonablemente bien el frío.

Origen y características del Iberis sempervirens

Vista del Iberis sempervirens

Imagen – Wikimedia/Chrumps

Nuestra protagonista es una planta vivaz o perenne originaria del sur de Europa conocida popularmente como carraspique o cestillo de plata, y por el nombre científico Iberis sempervirens. Pertenece al género Iberis. Crece hasta alcanzar una altura de 30 centímetros y un diámetro de 40 centímetros, motivo por el cual es una opción estupenda para cultivar en macetas, además de en los jardines.

Las hojas tienen forma oblonga, son de color verde oscuro, glabras y algo coriáceas. Desde comienzos de primavera hasta finales del verano produce flores agrupadas en racimos de unos 3-4cm de largo, y son blancas.

¿Cuáles son sus cuidados?

Si te animas a cultivar un carraspique, te recomendamos cuidarlo del siguiente modo:

Ubicación

Es una planta que ha de estar en el exterior, a pleno sol. Sus raíces no son invasivas, de modo puedes tenerla en el rincón que más te apetezca. Pero eso sí, es importante que, una vez elegido el lugar, no la cambies, ya que de lo contrario no terminará nunca de adaptarse a las condiciones específicas de tu zona.

Por lo demás, si quieres tenerla en el jardín puedes crear setos bajos que delimiten los caminos, plantando solo ejemplares de Iberis sempervirens o mezclándola con otras plantas perennes con necesidades similares y que alcancen más o menos el mismo tamaño, como las gazanias o las dimorfotecas por ejemplo.

Tierra

  • Maceta: rellenar con sustrato universal, pero antes de nada es interesante añadir una capa de unos 3 centímetros de arlita o greda volcánica con el fin de facilitar la rápida salida del agua que no haya sido absorbida por la tierra.
  • Jardín: no es exigente siempre que el suelo tenga buen drenaje. Tolera los calizos.

Riego

Vista de las flores del Iberis

Imagen – Flickr/carmona rodriguez.cc

Se trata de una planta muy apreciada en el mediterráneo, pues resiste bien la sequía. El encharcamiento le perjudica, motivo por el que los riegos han de ser más bien escasos, pero sin llegar al extremo de dejar que la tierra se seque por completo. Por lo general, durante el verano se regará una media de 2 veces a la semana, mientras que el resto del año se hará cada cada 7 a 10 días.

Has de tener en cuenta que cuanto más cálido y seco sea tu clima, con más frecuencia tendrás que regar ya que la tierra se secará más rápido; y por el contrario, cuanto más fresco y húmedo, menos agua necesitará.

Abonado

El abonado suele ser uno de los temas olvidados, pero es junto al riego uno de los más importantes. Las plantas, además de agua, necesitan nutrientes. Cuando se cultivan en maceta, el sustrato se va quedando sin ellos desde el primer momento en el que las raíces empiezan a absorberlos; por otra parte, cuando el cultivo es en el jardín, la tierra del mismo también va perdiendo fertilidad, sobretodo si somos de los que recogemos las hojas caídas.

Si no hacemos nada, con el tiempo el Iberis sempervirens empezará a ralentizar su ritmo de crecimiento, e incluso puede que llegue a detenerse. Además, su sistema de defensas se debilitará, y a medida que lo haga, atraerá sin quererlo a insectos y microorganismos que causan plagas y/o enfermedades respectivamente. ¿Cómo evitarlo?

Muy fácil: abonándola durante los meses de primavera y verano, por ejemplo con guano, que es un abono natural muy rico en nutrientes y que tiene una eficacia rápida. Para ello, hay que seguir las indicaciones especificadas en el envase, pues aunque es orgánico está muy concentrado, por lo que podría haber riesgo de sobredosis si no se tiene en cuenta lo que el fabricante indicó en la etiqueta del producto.

Otros abonos muy recomendados son el compost o el mantillo, pero estos solo se aconseja aplicarlos si la planta está en el jardín. Se echa un puñado o dos alrededor de la misma, y se mezcla un poco con la tierra. Así una vez al mes.

Multiplicación

Vista del Iberis en flor

Imagen – Flickr/Bernard Blanc

Se multiplica por semillas en primavera. Estas han de sembrarse en semilleros de plástico con agujeros de drenaje con sustrato universal colocados en un rincón soleado, y evitando amontonarlas.

Germinarán en unos 15 días.

Poda

A finales de invierno puedes quitarle las ramas secas, enfermas o débiles, y recortar aquellas que estén creciendo demasiado.

Plagas y enfermedades

Es bastante resistente, pero puede verse afectada por trips, y si se riega en exceso, por el hongo mildiu.

Los primeros se eliminan con tierra de diatomeas o jabón potásico; en cambio el hongo se trata con fungicida a base de cobre.

Rusticidad

Resiste heladas de hasta los -7ºC.

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