
Estos proyectos combinan desde la creación de pequeños viveros y trabajos en parques hasta itinerarios completos de certificados de profesionalidad y Programas de Formación e Inserción (PFI) pensados para jóvenes que necesitan una segunda oportunidad educativa. El objetivo común es claro: mejorar la empleabilidad y, al mismo tiempo, mejorar la estética y la salud ambiental de pueblos y ciudades.
Hermisende en Verde: viveros, jardines y formación con contrato en Castilla y León
En la provincia de Zamora, el municipio de Hermisende desarrolla el programa «Hermisende en Verde», una iniciativa que combina formación en jardinería con prácticas remuneradas para obtener un certificado de profesionalidad. El proyecto, promovido por el Ayuntamiento y aprobado por el Servicio de Empleo de Castilla y León (ECYL) y el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), permite que los participantes estén contratados durante seis meses mientras se forman.
Además de la parte teórica, el grupo realiza trabajos reales en el entorno: puesta en marcha de un vivero, limpieza y mantenimiento de parques en todos los anejos del municipio y acondicionamiento de un jardín en el núcleo de Castromil. De este modo, el aprendizaje se aplica directamente sobre el terreno y repercute de forma visible en la mejora estética de los pueblos.
El alcalde, Jesús González Nieto, ha destacado que el programa ha permitido que siete personas estén contratadas durante medio año y que incluso ha servido para que dos familias se instalen de forma estable en el municipio. Para un territorio rural, este tipo de iniciativas no solo genera empleo, sino que también contribuye a fijar población y a reforzar el tejido social.
La formación se desarrolla entre un aula en la Casa del Curato y un pequeño vivero en fase de construcción. Los días de lluvia concentran la actividad en el aula, donde también se estudia el uso de herramientas como desbrozadoras o sopladoras, fundamentales en el mantenimiento de jardines y parques. De esta forma, el alumnado se familiariza tanto con los conceptos teóricos como con la maquinaria habitual del sector.
El grupo está integrado por seis personas del municipio y de pueblos cercanos, junto a una monitora, Rosa F. Lorenzana, que imparte tanto los contenidos teóricos como las prácticas. Estos días concentran sus esfuerzos en levantar el vivero, que será el eje de buena parte del aprendizaje y un recurso permanente para la localidad.
Entre las tareas que ya realizan destacan la preparación de alveolos, sustratos y semilleros, así como el engorde de planta destinada a jardines. También trabajan la elaboración de compostaje y el acondicionamiento de los terrenos con abonos naturales de la zona, elaborando humus de lombriz a partir de estiércol de caballo. Esta orientación hacia técnicas sostenibles encaja con la demanda creciente de jardinería ecológica.
El programa busca que los participantes adquieran la práctica necesaria para desempeñar labores en invernaderos y viveros: etiquetado y clasificación de plantas, gestión de residuos de poda y distintas modalidades de compostaje. Una de las técnicas que aprenden es el compostaje en «lasaña», basado en la superposición de capas alternas de materiales ricos en carbono y otros ricos en nitrógeno.
La formadora subraya también la importancia de reciclar materiales dentro de la propia instalación. Palés de madera recuperados se transforman en mesas de trabajo o cajones de compostaje, donde se depositan los restos de poda generados en los primeros días del proyecto. Así, el alumnado interioriza desde el principio la lógica de la economía circular aplicada a la jardinería.
PFI de Auxiliar de Viveros y Jardines en La Seu d’Urgell: una segunda oportunidad para jóvenes
En Cataluña, el Institut Joan Brudieu de La Seu d’Urgell será el centro que acogerá un nuevo Programa de Formación e Inserción (PFI) de Auxiliar de Viveros y Jardines. Esta oferta formativa, de un curso académico de duración y con 1.000 horas totales, está pensada para jóvenes de entre 16 y 21 años que han dejado la ESO sin titulación y necesitan una alternativa para seguir formándose o incorporarse al mercado laboral.
Durante el acto de presentación, el secretario de Formación Profesional del Departamento de Educación, Francesc Roca, y la directora de los Servicios Territoriales de Educación y FP en el Alt Pirineu i Aran, Carlota Valls, insistieron en que se trata de una vía inclusiva para evitar la exclusión juvenil. Estos PFI y el Plan de Transición al Trabajo (PTT) se conciben como herramientas para que jóvenes sin graduado escolar puedan reconducir su trayectoria hacia la FP de Grado Medio.
La concejala de Educación del Ayuntamiento de La Seu, Christina Moreno, explicó que el cambio de especialidad —antes existía un PFI de Auxiliar Forestal— responde a una demanda real del territorio. En la comarca, la necesidad de perfiles ligados a viveros, jardines y mantenimiento de zonas verdes es alta, y se ha considerado que este perfil resulta más motivador para el alumnado y con mayores opciones de inserción. El consistorio, además, actuará como entidad donde el alumnado podrá realizar parte de sus prácticas.
El programa se estructura en tres bloques para garantizar una formación completa. Por un lado, se imparten módulos de formación profesional específicos (450 horas) centrados en operaciones básicas de producción y mantenimiento de plantas en viveros, así como instalación y mantenimiento de jardines, parques y zonas verdes. Este bloque es el que aporta los conocimientos técnicos directamente aplicables a la jardinería.
Por otro, se incluyen módulos de formación común (350 horas) dedicados a estrategias de comunicación, conocimiento del entorno social y territorial, matemáticas aplicadas y preparación para la entrada al mundo laboral. Estos contenidos ayudan a mejorar las habilidades transversales, clave para desenvolverse en cualquier empleo.
La última parte del itinerario se concreta en 200 horas de formación práctica en empresas, viveros, centros de jardinería de la comarca o brigadas municipales. En estas estancias, el alumnado puede aplicar lo aprendido en entornos reales, conocer el ritmo de trabajo cotidiano y establecer contactos que, en muchos casos, facilitan contrataciones posteriores.
Una vez terminado el PFI, los jóvenes pueden trabajar como peones en agricultura, horticultura, fruticultura, viveros, centros de jardinería o mantenimiento de campos deportivos. A la vez, el título permite acceder a Ciclos Formativos de Grado Medio (CFGM) relacionados y convalidar módulos para obtener un título profesional básico asociado al perfil. De esta manera, el programa no se queda en una formación aislada, sino que se integra en un itinerario más amplio de FP.
Roca insistió en que la Formación Profesional no debe verse solo como una salida secundaria, sino como una opción central para jóvenes y personas trabajadoras que quieren posicionarse en el tejido productivo. En su análisis, el grueso del paro juvenil se concentra en quienes no tienen graduado escolar ni cualificación, por lo que reforzar la FP —también en ámbitos como la jardinería y los viveros— resulta estratégico para reducir ese desempleo.
El Real Jardín Botánico-CSIC se consolida como centro de FP en jardinería y arbolado en Madrid
En la Comunidad de Madrid, el Real Jardín Botánico-CSIC ha sido incluido en el registro general de centros de Formación Profesional. Esta incorporación, tramitada por la Dirección General de Formación de la Consejería de Economía, Hacienda y Empleo, permite ampliar la oferta de certificados de empleo y formación que ya venía desarrollando esta institución en materia de jardinería y gestión del arbolado.
El Jardín Botánico, situado en el Paseo del Prado, combina su labor de investigación científica, conservación del patrimonio natural e histórico y educación ciudadana. Desde hace décadas viene ofreciendo actividades relacionadas con botánica, micología y jardinería, y ahora refuerza su papel como espacio de formación profesional vinculada al empleo verde en Madrid.
Entre los programas activos destaca el itinerario experiencial de empleo y formación en jardinería y arbolado «Sequoiadendron», en el que participan 30 jóvenes —16 mujeres y 14 hombres—. Durante su estancia, el alumnado adquiere experiencia práctica en proyectos de jardinería y gestión del arbolado en la Comunidad de Madrid, trabajando en actuaciones de interés general y social.
El objetivo principal es que los participantes obtengan certificados de profesionalidad en Gestión y mantenimiento de árboles y palmeras ornamentales, así como en Instalación y mantenimiento de jardines y zonas verdes. Se trata de cualificaciones reconocidas en todo el territorio nacional que facilitan la inserción en empresas de jardinería, servicios municipales de parques y jardines, y compañías dedicadas al mantenimiento de espacios urbanos.
Estos programas se enmarcan dentro de los proyectos TándEM, dirigidos a jóvenes desempleados menores de 30 años e impulsados con financiación del SEPE. La filosofía es combinar formación teórica con experiencia profesional remunerada, de modo que el alumnado no solo aprende, sino que también se vincula al mercado laboral desde el inicio, ganando soltura y seguridad en tareas de jardinería y arbolado.
Las actuaciones que realizan suelen centrarse en la recuperación de patrimonio natural y la mejora de entornos urbanos, en sintonía con las líneas de trabajo habituales del Real Jardín Botánico. Desde la Comunidad de Madrid se ha valorado positivamente el trabajo formativo que se desarrolla con estos jóvenes y se abre la puerta a nuevas colaboraciones institucionales para reforzar la FP en el ámbito ambiental.
Con la entrada formal del Jardín Botánico en el registro de centros de FP, la Comunidad suma un espacio emblemático para la formación aplicada en jardinería. El alumnado puede aprender rodeado de colecciones botánicas de referencia, mientras las administraciones autonómica y estatal conectan mejor la política de empleo con la gestión de los espacios verdes de la región.
Formación en jardinería como palanca de empleo y revitalización local
Los distintos programas repartidos por Castilla y León, Cataluña o Madrid comparten un enfoque similar: usar la formación en jardinería y viveros como herramienta de inserción laboral. Ya sea a través de certificados de profesionalidad, PFI o proyectos mixtos de empleo y formación, la combinación de teoría, prácticas y contratación temporal está permitiendo que perfiles muy variados mejoren sus opciones en el mercado laboral.
En municipios pequeños, como Hermisende, este tipo de iniciativas tienen un impacto doble. Por un lado, mejoran la estética y el mantenimiento de parques, jardines y espacios públicos con actuaciones que quizá no se podrían abordar con los recursos municipales habituales. Por otro, ofrecen un punto de apoyo para que personas desempleadas, e incluso familias recién llegadas, encuentren un proyecto estable durante varios meses.
En zonas de montaña o comarcas rurales como el Alt Pirineu i Aran, la apuesta por perfiles de auxiliar de viveros y jardines responde a la necesidad de adaptar la oferta formativa al tejido económico existente. La posibilidad de que el propio ayuntamiento actúe como entidad de prácticas y que brigadas municipales estén implicadas refuerza la conexión entre aula y territorio.
En grandes ciudades como Madrid, la integración de instituciones científicas y culturales en el sistema de FP formal contribuye a profesionalizar aún más el sector de la jardinería urbana. Centros como el Real Jardín Botánico-CSIC ofrecen entornos de aprendizaje únicos, recursos técnicos avanzados y proyectos de conservación que van más allá del mantenimiento básico, dando cabida a especializaciones como la gestión de arbolado ornamental.
En conjunto, esta red de programas muestra que la jardinería se consolida como un ámbito formativo con salidas reales, capaz de atraer tanto a jóvenes que buscan su primer empleo como a personas adultas interesadas en reorientar su carrera hacia el llamado sector verde. La mezcla de trabajo al aire libre, componente ambiental y contacto directo con el territorio la convierte en una opción cada vez más presente en las políticas de empleo europeas y españolas.

