Un nutrido grupo de setenta personas que se encontraban en situación de desempleo en la localidad murciana de Molina de Segura ha finalizado con éxito una etapa formativa de gran calado. Durante doce meses completos, estos alumnos han tenido la oportunidad de participar en un modelo de aprendizaje mixto que ha compaginado las lecciones teóricas con el desempeño de un trabajo efectivo y remunerado en diferentes puntos del municipio, centrándose especialmente en el ámbito de la jardinería y las reformas urbanas.
La clausura oficial de estos proyectos se llevó a cabo en el Museo del Enclave de la Muralla, donde se procedió a la entrega de los diplomas que acreditan las competencias adquiridas. Las autoridades presentes en el acto destacaron que este tipo de iniciativas son fundamentales para generar oportunidades reales de inserción laboral, logrando al mismo tiempo que el esfuerzo de los participantes repercuta directamente en la conservación de los espacios públicos y en el bienestar de todos los vecinos.
Inversión estratégica para el empleo local
La puesta en marcha de estas actuaciones ha sido posible gracias a una dotación económica que roza los dos millones de euros. Estos fondos han sido gestionados por el Servicio Regional de Empleo y Formación (SEF) y cuentan con la cofinanciación de organismos de peso como el Fondo Social Europeo Plus y el SEPE. Se trata de una apuesta decidida por dotar a las personas sin trabajo de herramientas actualizadas que les permitan volver al mercado laboral con una preparación mucho más sólida y específica.
El Ayuntamiento de Molina de Segura ha actuado como la entidad responsable de ejecutar estos programas sobre el terreno, coordinando tanto la enseñanza como las obras y labores de mantenimiento. Gracias a esta gestión, los alumnos han podido aplicar lo aprendido en situaciones de la vida cotidiana, lo que supone un aprendizaje mucho más enriquecedor que la formación que se limita únicamente al aula, permitiéndoles conocer de primera mano las exigencias del sector.
Rehabilitación de espacios verdes y especialidades
Dentro de la oferta desarrollada, han destacado tres líneas de actuación principales. Los programas conocidos como ‘La Quinta Este’ y ‘La Quinta Oeste’ han formado a sesenta personas en disciplinas diversas como la albañilería, electricidad y, de forma muy destacada, la jardinería. El foco de sus prácticas se situó en la rehabilitación del Jardín Central de Tierra Cálida, una extensa área de más de 42.000 metros cuadrados que ha visto mejorada su estética y funcionalidad gracias al trabajo de estos alumnos.
Por otro lado, el proyecto ‘EcoJardines 2’ se ha centrado en diez jóvenes que forman parte del Sistema Nacional de Garantía Juvenil. En este caso, la especialización ha sido puramente medioambiental, enfocándose en la conservación y mejora de zonas verdes de la localidad. Este tipo de formación específica para la juventud es clave para renovar la mano de obra en un sector que demanda profesionales comprometidos con la sostenibilidad urbana.
Certificaciones oficiales para el futuro profesional
Al término de este periodo de doce meses, los participantes no solo se llevan la experiencia acumulada, sino también títulos oficiales regulados por el Estado. Estos certificados de profesionalidad son una garantía ante cualquier empresa privada, ya que acreditan formalmente las capacidades técnicas del trabajador. Es un paso adelante muy importante, ya que contar con una titulación oficial es, hoy en día, un requisito indispensable para acceder a muchos procesos de selección en el ámbito de la jardinería profesional.
Aunque la obtención de estos certificados no implica una contratación inmediata, sí que sitúa a estos vecinos en una posición de ventaja competitiva. El hecho de haber trabajado en entornos reales y haber superado con éxito un año de formación exigente demuestra un compromiso y una preparación técnica que son muy valorados por los empleadores de la Región de Murcia y del resto de España.
La finalización de estos programas en Molina de Segura deja un balance muy positivo tanto para la capacitación de los desempleados como para el mantenimiento del entorno municipal. Mediante la suma de esfuerzos de diferentes instituciones, se ha conseguido transformar una inversión pública en un activo de gran valor para la comunidad, ofreciendo un camino claro hacia la profesionalización en sectores esenciales como el cuidado de nuestros jardines y la mejora de las infraestructuras urbanas.
