Incendio en el Parque Nacional Lanín: así fue el operativo para controlarlo y extinguir los focos subterráneos

  • El Parque Nacional Lanín afrontó dos focos recientes: uno subterráneo en Valle Magdalena y otro superficial en el sector Las Yeguadas/R20.
  • Hasta 25 personas y varios medios aéreos trabajaron de forma coordinada para contener el fuego y proteger el bosque nativo.
  • Se aplicaron protocolos de seguridad, cierres temporales en el lago Tromen y repliegues preventivos por riesgo de tormentas eléctricas.
  • Las investigaciones apuntan a descargas eléctricas como causa probable de los incendios y reactivaciones latentes en el suelo.

Incendio en Parque Nacional Lanín

El Parque Nacional Lanín, en la Patagonia argentina, ha vivido en los últimos días una serie de incidentes ígneos que han puesto a prueba la coordinación entre brigadistas, medios aéreos y áreas técnicas de manejo del fuego. Aunque la superficie afectada no es masiva, la combinación de focos superficiales y subterráneos, el difícil acceso al terreno y las condiciones meteorológicas inestables han obligado a desplegar un operativo muy cuidado.

Las autoridades informaron de un incendio subterráneo en el sector Caña Plantada / Tres Lagunas (Valle Magdalena), ya extinguido, y de otro foco principal en la zona de Las Yeguadas – R20, que llegó a afectar unas cuatro hectáreas de bosque nativo antes de ser contenido y luego controlado. Ambos episodios se han gestionado con una mezcla de trabajo en tierra, apoyo aéreo y estrictos protocolos de seguridad, poniendo el acento en la protección de los ecosistemas de coihue, lenga y araucaria.

Incendio subterráneo en Valle Magdalena: un foco lento pero traicionero

Incendio subterráneo en Parque Lanín

El primer episodio reportado tuvo lugar en el sector Caña Plantada / Tres Lagunas, en Valle Magdalena, donde se detectó un incendio de comportamiento subterráneo que afectó un área aproximada de 20 por 20 metros. Aunque la superficie era reducida, este tipo de fuego genera especial preocupación porque avanza bajo el suelo y resulta complicado de identificar a simple vista.

Según el parte difundido por el Comando del parque, el foco afectó principalmente material orgánico del suelo, incluyendo turba, raíces y restos vegetales en descomposición, además de troncos de araucarias. La propagación lenta y la escasa visibilidad de las llamas hicieron necesaria una intervención muy meticulosa por parte del personal especializado.

Para extinguir por completo el fuego subterráneo, se desplegaron 12 combatientes del Departamento ICE – Zona Centro y del Servicio Provincial de Manejo del Fuego, que se centraron en la detección de puntos calientes, remoción del material afectado y enfriamiento intensivo. El uso de palas, motosierras, pulaskis y otras herramientas manuales, junto con la aplicación de agua en profundidad, permitió cortar la continuidad del combustible oculto bajo la superficie.

El operativo contó además con el apoyo de un helicóptero del Sistema Nacional de Manejo del Fuego, utilizado para el transporte de personal y logística, y de un avión observador equipado con cámara de 360° de la Administración de Parques Nacionales, que facilitó el reconocimiento aéreo y el seguimiento del área afectada.

Las primeras evaluaciones técnicas apuntan a que el origen de este foco estaría relacionado con descargas eléctricas registradas en diciembre y enero. En condiciones de sequedad, los rayos pueden generar igniciones latentes que permanecen ocultas durante semanas bajo el suelo y se reactivan cuando las temperaturas y el viento resultan favorables para la combustión.

Foco en Las Yeguadas/R20: incendio superficial en bosque nativo

Incendio en Las Yeguadas del Parque Lanín

Paralelamente, el Parque Nacional Lanín afrontó un incendio forestal en el sector R20 – Las Yeguadas, también dentro del área protegida. La columna de humo fue detectada sobre las 17:30 del martes 28 de enero, cuando un guía de montaña alertó a una guardaparque desde la zona de refugios del volcán Lanín, lo que activó de inmediato el protocolo de emergencia.

Este foco presentó un comportamiento superficial, con afectación principalmente de combustible fino como pastizales, además de sectores de bosque nativo de coihue, lenga y araucaria. Se trata de especies de alto valor ecológico, lo que incrementa la sensibilidad del operativo a la hora de elegir las tácticas de combate y las zonas a priorizar.

Desde el momento de la alerta, los brigadistas trabajaron de forma ininterrumpida durante toda la noche, realizando tareas de ataque directo sobre los sectores activos. Para ello emplearon herramientas manuales y motosierras, con el objetivo de cerrar el perímetro, reducir la intensidad de las llamas y evitar saltos del fuego hacia zonas no afectadas.

Las primeras estimaciones del Comando del parque hablan de una superficie afectada de alrededor de cuatro hectáreas, en un entorno caracterizado por su compleja topografía y muy difícil acceso. La pendiente, la presencia de barrancos y la estructura del bosque obligaron a organizar cuidadosamente los desplazamientos del personal y la instalación de líneas de agua.

El parte oficial fue actualizándose a lo largo de la jornada siguiente. En la mañana del jueves se informó de que el incendio se encontraba contenido, gracias al trabajo sostenido de los equipos en tierra y al refuerzo aéreo, y horas más tarde se comunicó que la situación estaba bajo control, con la mayor parte del perímetro asegurado y sin frentes activos de avance.

Despliegue de brigadistas y coordinación del operativo

En el momento de mayor actividad, el Comando del Parque Nacional Lanín llegó a reunir un equipo de 25 personas involucradas en el operativo, entre jefaturas, brigadistas, personal técnico, comunicaciones, logística y prensa. De ese total, 15 combatientes forestales se encontraban directamente en la línea de fuego, distribuidos en los distintos sectores de trabajo.

Los equipos de combate pertenecen al Departamento ICE – Zona Centro del parque y al Sistema Provincial de Manejo del Fuego de Neuquén, con el apoyo de Protección Civil de Junín de los Andes. Esta estructura mixta permitió sumar recursos humanos y materiales, acortar tiempos de respuesta y mantener un flujo de información constante durante toda la emergencia.

Entre las tareas realizadas en terreno destacaron la apertura de fajas cortafuegos, la remoción de material combustible cercano a las líneas de defensa, el uso de motobombas y líneas de agua allí donde las condiciones lo permitían y la vigilancia de posibles puntos de reinicio en las horas posteriores a la aparente extinción de las llamas.

El área técnica del Departamento de Incendios, Comunicaciones y Emergencias (ICE) mantuvo un monitoreo permanente de las zonas con actividad eléctrica y de la evolución meteorológica, ya que el pronóstico apuntaba a la posible formación de nubes de tormenta con baja probabilidad de precipitaciones, pero con riesgo de rayos capaces de originar nuevos focos o reactivar brasas existentes.

Este seguimiento constante fue clave para ajustar el despliegue de personal y medios, determinar los momentos adecuados para intensificar el ataque directo y, llegado el caso, ordenar repliegues preventivos en función de la seguridad del personal de primera línea, algo que las autoridades remarcaron como prioridad absoluta durante todo el operativo.

Medios aéreos, cierre del lago Tromen y medidas de seguridad

Para reforzar las acciones en tierra, se sumó un importante contingente de medios aéreos. En diferentes fases del operativo llegaron a operar un helicóptero con capacidad de traslado de personal y descarga de agua, un avión AT del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, un avión Fire Boss del Sistema Provincial de Manejo del Fuego y un avión observador con cámara 360° de la Administración de Parques Nacionales.

Estos recursos se utilizaron para descargas de agua sobre los frentes activos, reconocimiento aéreo de los perímetros, evaluación de posibles puntos de reinicio y apoyo logístico para los brigadistas desplegados en zonas de complicado acceso. La combinación de información aérea y trabajo en tierra permitió mejorar la precisión en la toma de decisiones.

Debido a las maniobras constantes de carga y descarga de agua, las autoridades dispusieron la suspensión temporal de la navegación en el lago Tromen. La medida se tomó estrictamente por razones de seguridad operativa, con el fin de evitar interferencias entre las embarcaciones y las aeronaves durante la fase más intensa del combate.

En paralelo, se pidió a residentes y visitantes no transitar por el área afectada y mantenerse informados únicamente a través de los canales oficiales del Parque Nacional Lanín. Este tipo de restricciones, aunque puedan resultar molestas para quienes visitan la zona, se consideran imprescindibles para reducir riesgos y dar prioridad absoluta a las tareas de extinción.

Una vez que las condiciones del incendio mejoraron y se redujo la necesidad de maniobras aéreas sobre el lago, el Comando informó que el uso recreativo del Tromen volvía a estar habilitado, siempre supeditado a la evolución del fuego y a lo que indique la autoridad competente en cada momento.

Meteorología, reactivaciones y origen probable de los focos

El componente meteorológico ha jugado un papel determinante en la gestión de estos incendios. Los partes difundidos por el parque apuntaban a la formación de tormentas con baja probabilidad de lluvia, pero con suficiente inestabilidad como para generar actividad eléctrica en diferentes puntos del área protegida.

En este contexto, el área técnica del ICE puso el foco en el monitoreo de descargas eléctricas, ya que los rayos no solo pueden originar nuevos focos visibles, sino también provocar igniciones subterráneas que permanecen ocultas durante días o semanas. Este escenario encaja con la hipótesis que se maneja en relación con el incendio subterráneo de Valle Magdalena.

Por otro lado, los técnicos consideran posible que algunas zonas ya afectadas anteriormente sufran reactivaciones subterráneas, especialmente en sectores con turba, caña colihue y vegetación naciente. El calor residual en el suelo, combinado con altas temperaturas y vientos secos, puede dar lugar a nuevos focos en áreas que aparentemente estaban estabilizadas.

Ante este riesgo, se insistió en la necesidad de mantener una vigilancia prolongada sobre las zonas ya quemadas, con recorridos de verificación, uso de cámaras de monitoreo y análisis de posibles puntos calientes. Aunque la situación general no se considera crítica, la posibilidad de nuevas reactivaciones obliga a no bajar la guardia.

En cuanto al incendio superficial de Las Yeguadas, los partes oficiales indican que el origen aún no ha podido ser determinado con precisión. No se descarta ninguna hipótesis y el análisis posterior se centrará en identificar si se trató de una causa natural, una negligencia humana o algún otro tipo de incidente.

Un balance marcado por la rápida respuesta y la protección del bosque

El conjunto de estos episodios en el Parque Nacional Lanín deja como balance una respuesta rápida y coordinada, en la que participaron brigadistas, técnicos, medios aéreos y organismos provinciales y nacionales de manejo del fuego. Los focos, tanto el subterráneo de Valle Magdalena como el superficial de Las Yeguadas/R20, fueron contenidos y controlados sin que se registrara un avance descontrolado sobre grandes superficies de bosque nativo.

Aun así, el impacto sobre pastizales, coihues, lengas y araucarias y la recuperación de pinos afectados por incendios sirve como recordatorio de la vulnerabilidad de estos ecosistemas frente a las condiciones de sequía, las tormentas eléctricas y, en general, al aumento del riesgo de incendios en entornos naturales. Las autoridades han reiterado la importancia de la prevención, la detección temprana y el respeto a las restricciones que se establecen durante las emergencias, subrayando que cada actuación responsable por parte de la población ayuda a reducir la probabilidad de nuevos focos y a proteger estos paisajes de alto valor ambiental.

3.400 plantas para regenerar
Artículo relacionado:
Entrega de 3.400 plantas para regenerar Soto de Viñuelas tras el incendio