
El Parque Municipal de Jardinería de Logroño, en la zona del Monte del Cristo, se ha convertido en uno de los puntos clave de la transición energética de la ciudad. Allí se ha puesto en servicio una nueva instalación renovable destinada a suministrar energía a la flota de vehículos eléctricos e híbridos que presta servicio en el mantenimiento de las zonas verdes municipales.
Con esta actuación, el Ayuntamiento de Logroño avanza en su hoja de ruta hacia una gestión más sostenible, reduciendo tanto el consumo de electricidad procedente de la red como las emisiones asociadas al uso de combustibles fósiles. La iniciativa combina generación fotovoltaica, almacenamiento en baterías y una gasinera que da servicio a vehículos de GLP, dentro de una estrategia municipal más amplia de movilidad y energía.
Una instalación fotovoltaica de autoconsumo con almacenamiento
El corazón del proyecto es una dimensionada específicamente para el Parque de Jardinería. La instalación cuenta con una potencia renovable de 128,52 kWp, suficiente para producir de forma estimada alrededor de 158,41 MWh de energía al año, según los cálculos técnicos manejados por el consistorio.
Para mejorar el aprovechamiento de esa generación, el sistema incorpora un banco de baterías de 105,21 kWh de capacidad. Gracias a este almacenamiento, la energía sobrante producida en las horas de mayor radiación puede utilizarse cuando la demanda lo requiere, lo que permite aumentar el porcentaje de autoconsumo y recortar la dependencia de la red eléctrica convencional.
Desde el punto de vista técnico, la planta está formada por 252 módulos fotovoltaicos de alta eficiencia, instalados sobre una cubierta coplanar adaptada a las características del emplazamiento. La orientación, la inclinación y la superficie disponible se han tenido en cuenta para configurar una solución que maximice la producción renovable sin interferir en la actividad diaria del parque.
La gestión de la energía generada recae en un inversor híbrido trifásico de 100 kW, responsable de coordinar la producción de los paneles, la carga y descarga de las baterías y el suministro eléctrico a las diferentes necesidades del servicio de jardinería. Esta combinación permite un funcionamiento más estable y eficiente, especialmente en jornadas con variaciones de consumo o condiciones meteorológicas cambiantes.
Según los datos facilitados por el área de Medio Ambiente, aproximadamente un 74% de la energía generada será consumida directamente en las propias instalaciones del Parque de Jardinería. En la práctica, esto supone cubrir en torno al 58,6% del consumo eléctrico anual asociado al suministro, un salto importante hacia la autosuficiencia energética del servicio.
Ahorro económico y estabilidad frente al precio de la energía
Además del impacto ambiental, la nueva infraestructura tendrá un efecto directo sobre las cuentas municipales. El proyecto se ha diseñado pensando en la reducción del gasto energético a largo plazo, tanto por el menor consumo de electricidad de red como por la mayor previsibilidad de costes que aporta un sistema de autoconsumo con almacenamiento.
Las estimaciones realizadas por los técnicos apuntan a un ahorro acumulado de alrededor de 400.000 euros en 25 años. Esta cantidad deriva de la energía que se deja de comprar a la red y de la protección que ofrece la instalación frente a episodios de alta volatilidad en el mercado eléctrico, algo que en los últimos años ha tenido un peso importante en la factura de muchas administraciones.
El sistema de generación distribuida y almacenamiento no solo aligera el coste energético, sino que contribuye a una mejor gestión del consumo eléctrico. Al poder decidir cuándo utilizar la energía almacenada, el Ayuntamiento dispone de más margen para ajustar la demanda a las horas menos costosas y evitar picos de potencia innecesarios, algo especialmente útil en un servicio con cargas asociadas a la recarga de vehículos.
Desde el área de Medio Ambiente se subraya que la actuación se enmarca en una apuesta más amplia por la eficiencia energética y la planificación a largo plazo. En lugar de limitarse a instalar paneles solares, el proyecto combina tecnología de generación y almacenamiento con una reorganización del consumo, lo que facilita que el impacto económico positivo comience a percibirse desde los primeros años de funcionamiento.
Reducción de emisiones y compromiso climático
El impacto ambiental de la nueva instalación también es significativo. De acuerdo con los cálculos municipales, la planta fotovoltaica permitirá evitar la emisión de unas 47,8 toneladas de CO2 cada año. Esta reducción se corresponde con la contaminación que se generaría si la misma cantidad de energía se obtuviera a partir de fuentes convencionales de origen fósil.
La disminución de emisiones se suma a otros beneficios vinculados a la calidad ambiental de la ciudad, como la mejora de la calidad del aire y la reducción del ruido asociado a los vehículos de combustión. Aunque se trata de una actuación localizada en el ámbito de jardinería, sus efectos se extienden a la movilidad diaria de la flota municipal y al entorno urbano donde presta servicio.
El proyecto se integra en la línea de actuación marcada por las políticas europeas de descarbonización y economía circular, que animan a las entidades locales a promover la generación renovable de proximidad y el uso de tecnologías limpias en sus servicios públicos. Logroño se suma así a otras ciudades españolas y europeas que están utilizando sus propias infraestructuras para avanzar hacia un modelo energético más responsable.
La puesta en marcha de esta instalación renovable y de la gasinera asociada refuerza el mensaje de que la lucha contra el cambio climático no depende solo de grandes proyectos estatales o internacionales. Acciones concretas como la del Parque de Jardinería permiten que la transición energética se materialice en el día a día, en ámbitos muy cercanos para la ciudadanía, como el cuidado de las zonas verdes.
Estrategia Logroño Circular y movilidad sostenible municipal
Esta inversión forma parte de la llamada Estrategia Logroño Circular, un marco de actuación municipal orientado a la circularidad de los recursos, la reducción de residuos y la movilidad sostenible. Dentro de esta estrategia, el servicio de jardinería ha experimentado una renovación profunda de su flota y de la forma en que consume energía.
En la actualidad, el Ayuntamiento dispone de 18 furgonetas eléctricas adscritas al mantenimiento de zonas verdes, junto con más de 30 vehículos híbridos (combinando GLP y motorizaciones eléctricas) y seis camiones dualizados para diferentes tareas del servicio. La intención es que cada vez más desplazamientos y operaciones puedan realizarse con vehículos menos contaminantes y más silenciosos.
Para que esta transformación sea posible, en el Parque de Jardinería se han habilitado diez puntos de recarga eléctrica de 22 kW, capaces de suministrar la energía necesaria para la operación diaria de la flota eléctrica municipal. Junto a ellos se ha instalado un depósito de 5.000 litros de gas licuado del petróleo (GLP), que alimenta la gasinera integrada en el mismo recinto.
La combinación de recarga renovable para los vehículos eléctricos y suministro de GLP para los híbridos y camiones dualizados permite al Ayuntamiento ir sustituyendo progresivamente el uso de gasóleo y gasolina. Con este enfoque, la ciudad reduce su dependencia de combustibles más contaminantes y da un paso más en su apuesta por modelos de transporte más limpios dentro de los servicios públicos.
El concejal de Medio Ambiente, Jesús López, ha destacado durante su visita a las instalaciones que este tipo de proyectos son un ejemplo práctico de cómo una administración local puede integrar la gestión energética y la gestión de la movilidad en una misma estrategia. La coordinación entre las áreas de Medio Ambiente, Movilidad y Servicios Municipales se considera clave para consolidar el cambio de modelo.
De forma global, la actuación en el Parque de Jardinería de Logroño muestra cómo una infraestructura municipal puede convertirse en un auténtico nodo de energía limpia para la ciudad. La combinación de planta fotovoltaica, baterías, puntos de recarga y gasinera de GLP se traduce en menos emisiones, un uso más racional de los recursos públicos y una mayor resiliencia frente a los vaivenes del mercado energético, situando a la capital riojana en la senda de las ciudades europeas que están apostando por soluciones renovables de proximidad.

