Investigan un incendio forestal en Lorca originado por una quema agrícola

  • La Guardia Civil identifica a un hombre como presunto autor de un incendio forestal por negligencia en Zarcilla de Ramos (Lorca).
  • El fuego se originó durante una quema autorizada de restos de almendros, realizada con viento superior al permitido.
  • Las llamas afectaron a más de dos hectáreas de monte bajo, matorral y a dos pinos mediterráneos de gran tamaño.
  • SEPRONA instruye diligencias por delito de incendio forestal por negligencia y recuerda las restricciones legales a las quemas agrícolas.

Incendio forestal en Lorca

Un incendio forestal en la diputación lorquina de Zarcilla de Ramos, en el municipio de Lorca (Región de Murcia), ha terminado con la identificación de un vecino como presunto responsable de un delito de incendio forestal por negligencia. El suceso, registrado el pasado mes de noviembre en el paraje conocido como Casa Quemada, ha vuelto a poner sobre la mesa el riesgo que suponen las quemas agrícolas mal gestionadas, incluso cuando cuentan con autorización.

Según ha informado la Guardia Civil, el fuego se declaró en una zona de monte con vegetación de matorral y arbustos, llegando a calcinar más de 20.700 metros cuadrados de superficie forestal y causando daños a dos pinos mediterráneos de grandes dimensiones. La investigación, asumida por el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), ha permitido reconstruir cómo una actuación aparentemente rutinaria en el campo terminó derivando en un incendio de consideración.

Localización del incendio y superficie afectada en Zarcilla de Ramos

El siniestro se produjo en el paraje Casa Quemada, situado en la diputación lorquina de Zarcilla de Ramos, un entorno rural del término municipal de Lorca con presencia de cultivos y zonas de monte bajo. En esta área se concentran explotaciones agrícolas donde es habitual la gestión de restos vegetales mediante quema controlada, siempre sometida a condiciones estrictas de seguridad.

Las llamas se extendieron rápidamente por una franja de monte bajo, matorral y arbustos, afectando a una extensión superior a las dos hectáreas; concretamente, la superficie calcinada se ha cifrado en 20.700 metros cuadrados. Además del matorral, el incendio alcanzó dos pinos mediterráneos de gran porte, que sufrieron daños severos por la acción del fuego y el calor.

La propagación del incendio se vio favorecida por las condiciones de viento existentes en el momento del suceso, circunstancia que ha sido clave en la investigación posterior. A pesar de que el fuego pudo ser controlado, el impacto sobre la vegetación del entorno ha sido considerable, teniendo en cuenta la fragilidad de los ecosistemas mediterráneos y el endemismo ante episodios repetidos de incendios.

Desde la Guardia Civil se subraya que este tipo de incidentes, aunque puedan parecer de escala limitada, ponen en riesgo tanto al medio ambiente como a explotaciones agrícolas cercanas, viviendas rurales y, en última instancia, a las personas que viven o trabajan en la zona.

Zona afectada por incendio forestal en Lorca

Origen del fuego: una quema de residuos agrícolas con autorización

La investigación del SEPRONA concluye que el origen del incendio se encuentra en una quema de restos agrícolas, en particular de almendros arrancados. Se trataba de una quema autorizada, es decir, el responsable contaba con la preceptiva autorización administrativa para eliminar estos residuos vegetales mediante fuego controlado.

Durante la inspección técnico-ocular realizada en la zona, los agentes localizaron indicios claros que conectaban el foco inicial del incendio con la hoguera donde se estaban quemando los almendros. Entre esos indicios figuraban restos de material vegetal parcialmente quemado, trazos de avance del fuego y el punto donde las llamas comenzaron a propagarse por el monte.

El problema, según ha determinado la Guardia Civil, fue que en el momento de realizar la quema se registraba viento por encima de los límites permitidos. La normativa que regula estas prácticas establece que no se pueden llevar a cabo quemas de residuos agrícolas cuando la velocidad del viento supera los 5 kilómetros por hora, precisamente para reducir al máximo el riesgo de que brasas o partículas incandescentes sean transportadas a zonas cercanas de vegetación seca.

En este caso, la acción del viento provocó que restos incandescentes fueran arrastrados unos 17 metros, lo suficiente para alcanzar una zona de monte contigua en la que había hierbas secas, matorral y arbustos. A partir de ese punto, el fuego se extendió por el terreno forestal de forma progresiva hasta que fue detectado y se activaron los servicios de extinción.

Actuación del SEPRONA y reconstrucción de los hechos

Actuación del SEPRONA en incendio forestal

Tras la extinción del incendio, efectivos del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) iniciaron una investigación en el marco del Plan de Prevención y Actuación en Incendios Forestales de la Región de Murcia. El primer paso fue una inspección técnico-ocular minuciosa en todo el perímetro afectado, con el objetivo de determinar el punto exacto de inicio del fuego y las circunstancias que lo rodearon.

Los especialistas recopilaron numerosos indicios físicos y testimoniales que apuntaban a una quema de residuos agrícolas como origen del incendio. El análisis de las marcas en el terreno, la dirección de avance de las llamas y la disposición de los restos vegetales quemados permitió reconstruir la secuencia de los hechos con bastante precisión.

La investigación estableció que la hoguera donde se estaban eliminando los almendros arrancados se encontraba a unos 17 metros del área de monte que comenzó a arder en primer lugar. El viento, que soplaba en la dirección de la zona forestal, favoreció que pequeñas brasas o restos encendidos saltaran esa distancia y prendieran la vegetación seca, lo que desencadenó el incendio.

Una vez delimitado el origen del fuego y comprobado que se trataba de una quema agrícola que no respetó las condiciones de seguridad, los agentes procedieron a identificar al responsable de la misma y a recopilar toda la documentación relativa a la autorización concedida, así como los requisitos que esta establecía.

Con todo ello, la Guardia Civil pudo confirmar que, aunque la quema tenía el visto bueno administrativo, no se respetaron las limitaciones relativas al viento, lo que a ojos de los investigadores supuso una imprudencia relevante dada la proximidad de la zona forestal.

El presunto autor, investigado por incendio forestal por negligencia

Zona rural afectada por incendio forestal en Lorca

Identificado el punto de origen y analizadas las circunstancias, la Guardia Civil de la Región de Murcia procedió a localizar e investigar al hombre que había llevado a cabo la quema de los restos agrícolas. Esta persona, cuyo nombre no ha trascendido, contaba con la preceptiva autorización para realizar la quema, pero habría incumplido las condiciones recogidas en la misma.

La principal infracción señalada por los agentes es haber realizado la quema en una jornada en la que la velocidad del viento superaba los 5 km/h, límite fijado por la normativa para poder encender fuego con fines agrícolas en zonas próximas a terrenos forestales. Esta restricción pretende precisamente evitar situaciones como la ocurrida en Casa Quemada, donde el viento actuó como vehículo de propagación del fuego.

Una vez reunidos todos los elementos de prueba, la Benemérita ha instruido diligencias por un presunto delito de incendio forestal por negligencia, que han sido puestas a disposición de la autoridad judicial competente. La calificación de negligencia responde al hecho de que no existió una intención directa de provocar el incendio, pero sí una falta de diligencia en el cumplimiento de las normas de seguridad establecidas.

La investigación se enmarca en las actuaciones habituales del SEPRONA para perseguir conductas imprudentes que pongan en peligro los montes y espacios naturales, especialmente en comunidades como la Región de Murcia, donde la vegetación mediterránea sufre con frecuencia episodios de sequía y altas temperaturas que incrementan el riesgo de incendios a lo largo del año.

Este caso, aunque se saldó sin daños personales, pone el foco en la importancia de que los titulares de explotaciones agrícolas y ganaderas conozcan al detalle las condiciones de sus autorizaciones de quema y se abstengan de encender fuego cuando las circunstancias meteorológicas no sean favorables.

Normativa y riesgos de las quemas agrícolas cerca de zonas forestales

En España y, en particular, en regiones de clima mediterráneo como Murcia, las quemas de restos agrícolas están sometidas a una regulación estricta. Estas normas buscan compatibilizar la necesidad de gestionar los residuos vegetales del campo con la obligación de proteger los montes y la biodiversidad frente a los incendios forestales.

Entre las principales condiciones que suelen fijarse en las autorizaciones destacan la limitación de la velocidad del viento, la obligación de contar con medios de extinción a mano (agua, batefuegos, herramientas), la distancia mínima a masas forestales y la supervisión constante del fuego hasta su completa extinción. El incumplimiento de cualquiera de estos requisitos puede derivar en responsabilidades penales cuando se produce un incendio.

Los episodios como el registrado en Zarcilla de Ramos evidencian que, incluso en jornadas que no se perciben como especialmente peligrosas, una racha de viento puede bastar para que salten chispas a varios metros y prendan vegetación seca. Este riesgo se acentúa en entornos donde confluyen cultivos, rastrojos y zonas de monte bajo, muy habituales en el sureste peninsular.

La Guardia Civil y los servicios ambientales autonómicos insisten en que, ante la mínima duda sobre las condiciones meteorológicas, la opción más prudente es aplazar la quema. Además, recuerdan que existen alternativas a la eliminación de restos mediante fuego, como el triturado de ramas, su aprovechamiento como biomasa o su incorporación al suelo como materia orgánica, que pueden reducir la dependencia de las quemas tradicionales.

El incendio forestal en Lorca motivado por esta quema de almendros arrancados se suma a otros sucesos similares registrados en distintas zonas de España y Europa, donde la combinación de prácticas agrícolas tradicionales y clima cada vez más extremo está incrementando el número de incendios vinculados a actividades humanas.

Lo ocurrido en el paraje Casa Quemada refleja hasta qué punto un descuido en el cumplimiento de la normativa puede desencadenar un incendio capaz de arrasar hectáreas de monte en cuestión de minutos. La actuación del SEPRONA y la identificación del presunto autor buscan no solo depurar responsabilidades, sino también lanzar un mensaje de prevención a todo el sector agrario para que extreme las precauciones cuando haga uso del fuego en el medio rural.

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