
Las flores de la temporada de invierno de Irun han cambiado de escenario. Tras lucirse durante meses en parques, jardines y rotondas de la ciudad, miles de plantas han pasado ahora a manos de vecinas y vecinos que han acudido al reparto organizado por el Ayuntamiento. A pesar de la lluvia y del cambio de ubicación de última hora, la respuesta ciudadana ha vuelto a ser masiva.
El consistorio irunés ha celebrado la que ya es su cuarta edición del reparto gratuito de plantas de invierno, una cita que se ha consolidado en el calendario local. La idea es sencilla: las plantas de flor que ya han cumplido su ciclo en los espacios públicos, pero que siguen en buen estado, se entregan a particulares para que puedan seguir disfrutándolas en casa y darles así una segunda oportunidad.
Un reparto que se consolida en Irun
La alcaldesa de Irun, Cristina Laborda, y el delegado de Obras, Mantenimiento e Infraestructuras, Gorka Álvarez, se han acercado hasta los arkupes del Ayuntamiento para inaugurar el reparto. Habitualmente el acto se desarrolla en los jardines de Luis Mariano, pero la previsión de lluvia ha obligado a trasladarlo a los soportales del Consistorio, un espacio más resguardado que ha permitido mantener la actividad sin contratiempos.
Según los datos municipales, en apenas una hora y media se han entregado unas 4.600 plantas de temporada de invierno retiradas recientemente de los macizos florales urbanos. A esto se suman alrededor de 2.000 bulbos de tulipán, que también han encontrado nuevo hogar entre quienes se han acercado desde primera hora al reparto.
Laborda ha subrayado que «cuidar los jardines y los espacios verdes es muy importante para la imagen de nuestra ciudad», recordando que Irun “se construye también desde los detalles” y desde un mantenimiento constante de sus zonas verdes. La alcaldesa ha destacado igualmente que esta actividad tiene cada año «una gran acogida entre vecinas y vecinos» y que permite implicar de forma directa a la ciudadanía en el cuidado de las plantas.
Por su parte, Gorka Álvarez ha incidido en que el reparto es una forma de involucrar a los y las irundarras en el ciclo de vida de las plantas que decoran la ciudad. Tras comenzar en el vivero municipal de Meaka y pasar por parques, plazas y rotondas, llega el momento de que las personas particulares «acojan las plantas en sus hogares», prolongando su vida útil y reforzando el respeto por el medioambiente.

Más de 4.600 plantas y 2.000 tulipanes con nueva vida
El lote de especies repartidas este año ha sido de lo más variado. Entre las plantas de flor de invierno destacan unas 800 prímulas, 800 no me olvides (myosotis), 800 anémonas y 800 papaver, además de unos 400 ciclámenes. Todas ellas son especies que, con la llegada del calor, pierden su floración, por lo que se utilizan principalmente durante los meses más fríos.
Estas plantas de temporada se retiran ahora de los parterres públicos para dejar espacio a la campaña de primavera-verano, pero siguen estando en buenas condiciones para prosperar en jardines y balcones particulares. Quienes se han acercado al reparto podrán plantarlas en casa y esperar una nueva floración el próximo invierno y durante la primavera siguiente.
Junto a estas especies, el Ayuntamiento ha puesto a disposición de la ciudadanía cerca de 2.000 bulbos de tulipán. Se trata de bulbos que fueron plantados en invierno y que florecen normalmente en primavera durante tres o cuatro semanas. Una vez reubicados en macetas o jardines privados, pueden volver a brotar al año siguiente si se les proporcionan los cuidados adecuados.
El ritmo del reparto ha sido muy intenso desde primera hora. En la primera media hora, los operarios de la brigada de jardinería ya habían distribuido más de 4.500 ejemplares, en su mayoría tulipanes, pero también un gran número de prímulas, nomeolvides, anémonas y ciclámenes. La demanda ha demostrado que este tipo de iniciativas tiene tirón entre la población, tanto entre quienes repiten cada año como entre quienes se acercan por primera vez a curiosear.
Entre las personas que han acudido al acto se encontraban vecinos y vecinas de Irun, pero también de municipios próximos, como el caso de Maxuxa, llegada desde Hondarribia, que se estrenaba en el reparto con la intención de lograr que las plantas que se llevaba vuelvan a florecer. También se han acercado grupos organizados, como varias madres del colegio San Vicente de Paúl, que han aprovechado para recoger plantas con las que llenar de color sus hogares.
Implicación ciudadana y cuidado del medioambiente
El mensaje que el Ayuntamiento ha querido trasladar con este reparto va más allá del aspecto estético. Tanto Laborda como Álvarez han insistido en que dar una segunda vida a las plantas de invierno es una forma práctica de fomentar la sostenibilidad y el respeto al entorno. En lugar de desechar los ejemplares una vez finalizada su exhibición en la vía pública, se ponen en manos de quienes deseen cuidarlos.
El delegado de Mantenimiento ha recalcado que se trata de una actividad que permite «respetar, cuidar y valorar el medioambiente», y que acerca el trabajo del vivero municipal y de las brigadas de jardinería a la ciudadanía. De esta manera, las personas que pasean habitualmente por los parques pueden seguir el recorrido completo de las plantas, desde el vivero hasta sus propias casas.
La buena acogida del reparto refuerza la idea de que la población está cada vez más sensibilizada con la protección de las zonas verdes y con el aprovechamiento responsable de los recursos públicos. Llevarse una planta retiradas de un parterre urbano implica asumir también una pequeña parte del cuidado que requiere la ciudad en su conjunto, algo que muchas personas asumen con gusto.
Al integrarse en la rutina anual de mantenimiento de los jardines, el reparto de plantas se ha convertido en una cita esperada para quienes disfrutan de la jardinería doméstica. Para muchas familias, acudir a los arkupes del Consistorio a recoger flores se ha transformado en un pequeño ritual que marca el cambio de temporada y la llegada de la nueva campaña de flor.
Además, el hecho de que la actividad sea completamente gratuita y abierta hasta fin de existencias facilita que cualquier persona interesada pueda acceder a plantas de calidad, cultivadas por los servicios municipales, sin necesidad de realizar ningún tipo de inscripción previa. Solo hay que acercarse, elegir los ejemplares disponibles y comprometerse a cuidarlos en casa.
Un millón de metros cuadrados de zonas verdes y nueva campaña de flor
El reparto de plantas de invierno no es un gesto aislado, sino una pieza más dentro de la gestión global de los más de un millón de metros cuadrados de zonas verdes que tiene el municipio de Irun. Parques, plazas, rotondas y jardines de distintos barrios se renuevan periódicamente con plantas de temporada, adaptadas al clima y a cada época del año.
La preparación de la campaña de flor comienza, según explican desde el Ayuntamiento, en diciembre con la realización de los pedidos. A partir de mediados de marzo se inicia el cultivo de las plantas en el vivero municipal de Meaka, donde se crían hasta que están listas para ser trasladadas a los diferentes espacios públicos de la ciudad.
Este año, durante el mes de mayo, está previsto que se planten en torno a 27.800 plantas de temporada en distintos puntos de Irun. La primera plantación de la nueva campaña ha arrancado precisamente en la zona de Luis Mariano, donde se colocarán unas 4.500 unidades de salvia roja (Salvia splendens), que darán paso a una estampa muy vistosa durante los meses de calor.
En las semanas siguientes, los trabajos continuarán en la plaza San Juan, que albergará aproximadamente 1.700 plantas, y en la rotonda de Zubimuxu, donde se plantarán unas 3.200 unidades. Para estos espacios se han elegido especies que aportan color y contraste, garantizando que los macizos florales luzcan durante toda la temporada primavera-verano.
En la plaza San Juan se han seleccionado begonias dragón rojas y alegrías de sol rojas, mientras que para la rotonda de Zubimuxu se ha optado, como en años anteriores, por una composición mixta con ageratos, alegrías de sol, begonias, lobelias, salvias y cintas como plantas estructurales, entre otras. La combinación de flores azules, rosas, moradas y blancas asegura un efecto decorativo muy llamativo, tanto para peatones como para quienes circulan en vehículo.
Del vivero de Meaka a los hogares de Irun
Todo este proceso se apoya en el trabajo continuo del vivero municipal de Meaka, auténtico corazón verde de la ciudad. Allí comienzan su ciclo de vida las plantas que más tarde decoran los espacios públicos, y allí se planifica también la rotación de especies entre las diferentes estaciones del año.
Tras varios meses en los parterres y jardines urbanos, las plantas de temporada de invierno se retiran para dejar sitio a la floración estival, pero buena parte de esos ejemplares continúan en perfecto estado. El reparto público permite que ese esfuerzo de cultivo y mantenimiento no se pierda, y que las plantas sigan cumpliendo su función ornamental, esta vez en entornos privados.
Para la ciudadanía, recibir estas plantas tiene también un componente pedagógico. Quienes se llevan prímulas, anémonas, nomeolvides, ciclámenes o tulipanes pueden aprender de primera mano cómo se comportan estas especies a lo largo del año: cuándo pierden la flor, en qué momento vuelven a brotar o qué cuidados mínimos necesitan para desarrollarse.
El Ayuntamiento insiste en que se trata de especies especialmente adaptadas a la temporada de frío, motivo por el que se reservan para el invierno. La pérdida de flor durante el verano no implica que la planta esté muerta; simplemente entra en una fase distinta de su ciclo. En condiciones adecuadas de riego, suelo y exposición, muchas de ellas son capaces de rebrotar y recuperar su floración en el siguiente invierno o en la primavera posterior.
Así, el camino que comienza en Meaka no termina en los camiones de retirada, sino en balcones, terrazas y jardines particulares, donde las plantas municipales siguen decorando rincones y acercando la jardinería a la vida cotidiana de irundarras y visitantes. Un “viaje” completo que conecta el trabajo técnico de las brigadas con la afición y la curiosidad de la población.
Lo vivido en este nuevo reparto confirma que la combinación de mantenimiento profesional de zonas verdes, reciclaje de plantas de temporada e implicación vecinal funciona y genera una ciudad más cuidada, amable y consciente de su entorno. Entre pronósticos de lluvia, tulipanes en bolsas y prímulas camino de su segundo hogar, Irun refuerza un modelo de gestión verde en el que cada planta cuenta y cada vecino puede poner su granito de arena.