En pleno corazón del Bosque de Chapultepec, el Complejo Cultural Los Pinos incorpora el Jardín Hondonada como un nuevo pulmón verde pensado para el paseo tranquilo, la contemplación y el encuentro con el arte. Se trata de una intervención paisajística que aprovecha una depresión natural del terreno para crear un espacio íntimo, protegido del ruido de la ciudad y abierto al público sin coste alguno.
Lejos de ser solo un jardín bonito, este rincón se ha proyectado como un lugar donde conviven naturaleza y esculturas monumentales y un sistema ecológico de captación de agua de lluvia. La propuesta refuerza la transformación de Los Pinos en un recinto cultural accesible y diverso, en el que cualquier persona puede ir a pasear, hacer un picnic o simplemente descansar al aire libre.
Un antiguo espacio de poder convertido en jardín público
La apertura del Jardín Hondonada se enmarca en el proceso por el que la antigua residencia oficial se ha ido reconvirtiendo en un espacio cultural abierto a la ciudadanía. Como recordó la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, en apenas siete años el recinto ha pasado de simbolizar un poder distante a ser presentado como “la casa del pueblo”, con actividades culturales, proyectos comunitarios e iniciativas ligadas a la naturaleza.
El nuevo jardín se sitúa a un costado de la Casa Miguel Alemán, uno de los edificios más emblemáticos del complejo, aprovechando una zona conocida precisamente como la hondonada. Allí se ha intervenido el paisaje para generar un lugar de encuentro, descanso y juego, donde el visitante puede caminar entre terrazas, espejos de agua y esculturas que dialogan con la vegetación del entorno.
El objetivo central del proyecto es favorecer una relación más cercana y respetuosa con los ecosistemas del Bosque de Chapultepec. Por eso el diseño no solo se centra en lo estético, sino también en la función ecológica del espacio, la elección de materiales y la integración de la fauna simbólica de la zona mediante piezas artísticas de gran formato.
Para quienes buscan un rato de desconexión sin salir de la ciudad, el jardín se plantea como un refugio donde leer y pasear con calma. El acceso gratuito y los horarios amplios permiten que se convierta en una opción habitual para residentes y visitantes que quieran escapar momentáneamente del ritmo urbano.
Además, el enfoque de accesibilidad no se limita a la entrada sin coste: el recorrido está concebido como un circuito lúdico y contemplativo de forma que pueda disfrutarse sin necesidad de conocimientos previos ni visitas guiadas.

Esculturas gigantes inspiradas en la fauna de Chapultepec
Uno de los rasgos más llamativos del Jardín Hondonada es la presencia de tres esculturas monumentales basadas en animales que habitan el Bosque de Chapultepec. Estas piezas no solo sirven como atractivo visual, sino que actúan como símbolos de distintas cualidades vinculadas al paisaje y a la vida cotidiana en la ciudad.
La primera es la escultura de un cacomixtle (Bassariscus astutus), un mamífero nocturno asociado al ingenio y al misterio. Su figura se ha concebido como la de un guardián atento, que representa la capacidad de adaptación a entornos cambiantes; algo muy presente en la realidad de una gran urbe.
Otra de las protagonistas es la ardilla (Sciurus aureogaster), representada con tonalidades rojizas y formas dinámicas. Esta pieza busca transmitir vitalidad, movimiento y alegría, evocando el ir y venir de estos animales entre los árboles del bosque y aportando un punto de energía al conjunto del jardín.
La tercera escultura monumental corresponde a un tlacuache (Didelphis virginiana), figura ligada a la sabiduría ancestral, la resiliencia y el cuidado. Se le representa cargando a sus crías sobre el lomo, reforzando la idea de protección familiar, continuidad de la vida y equilibrio frente a la adversidad.
Las tres obras comparten un elemento clave: han sido realizadas con materiales reciclados, subrayando el compromiso del proyecto con la sostenibilidad. De este modo, el arte no se separa del mensaje ecológico, sino que se convierte en una vía para reflexionar sobre el uso responsable de los recursos.
Durante el recorrido, las esculturas invitan a la interacción simbólica con quienes pasean por allí. Sus dimensiones, su presencia en distintos puntos del jardín y el diálogo constante con la vegetación animan a detenerse, observar y reinterpretar el entorno natural desde otra perspectiva.
Un jardín de biorretención que cuida el agua y el suelo
Más allá de su apariencia estética, el Jardín Hondonada incorpora un sistema de biorretención diseñado para gestionar el agua de lluvia de forma natural. El principal elemento visible es un espejo de agua que refleja las esculturas y el follaje, generando una superficie tranquila que actúa también como punto de encuentro visual del itinerario.
Este cuerpo de agua no es un simple estanque ornamental: funciona como un dispositivo ecológico que ayuda a captar y contener el agua durante la temporada de lluvias. Bajo la lámina visible se han dispuesto capas de tezontle y grava que permiten que el agua se infiltre progresivamente en el subsuelo.
Gracias a esta solución, se reducen los encharcamientos y se favorece la recarga del suelo, aportando humedad a las raíces de la vegetación y contribuyendo al equilibrio ecológico del entorno. De paso, se alivia la presión sobre el sistema de drenaje urbano y se aprovecha mejor un recurso tan necesario como el agua.
La propia configuración del jardín, ubicado en una depresión natural, favorece que el agua se concentre y sea canalizada hacia estas zonas de infiltración. Esta integración entre diseño paisajístico y función ecológica convierte al espacio en un pequeño laboratorio al aire libre sobre cómo gestionar la lluvia en las ciudades.
En conjunto, los espejos de agua, las terrazas y la vegetación circundante ayudan a sostener la biodiversidad local. El visitante puede disfrutar del reflejo de las nubes y las esculturas mientras, sin darse cuenta, está observando un sistema de gestión ambiental en funcionamiento.
Terrazas de descanso, áreas verdes y un espacio para la convivencia
El diseño del Jardín Hondonada apuesta por crear rincones cómodos para sentarse, conversar o simplemente descansar. A lo largo del recorrido se han habilitado terrazas de descanso que se integran en la topografía del lugar, permitiendo observar el conjunto desde diferentes niveles.
Las amplias áreas verdes invitan a organizar un picnic, leer a la sombra o dejar que las niñas y niños jueguen en un entorno controlado. Al ser un espacio relativamente recogido, resulta especialmente atractivo para familias que buscan una alternativa a los parques más concurridos.
La convivencia entre naturaleza y arte se percibe en cada tramo del jardín: las esculturas emergen entre árboles, arbustos y caminos, generando una experiencia visual cambiante a medida que se avanza. No hay una única forma “correcta” de recorrer el espacio, por lo que cada visita puede ser distinta.
Además, el proyecto persigue que el público se sienta parte del lugar, fomentando una apropiación respetuosa del entorno, basada en el cuidado y la responsabilidad compartida. De este modo, el jardín aspira a consolidarse como un punto de reunión habitual para quienes utilizan el Bosque de Chapultepec como área de esparcimiento.
El ambiente tranquilo del espacio, sumado al carácter lúdico de las esculturas, hace que sea una opción atractiva tanto para actividades culturales como para un día agradable al aire libre. La combinación de elementos artísticos y ecológicos resulta especialmente interesante para visitas escolares y actividades educativas.
Ubicación, acceso y horarios del Jardín Hondonada
El Jardín Hondonada se encuentra dentro del Complejo Cultural Los Pinos, junto a la Casa Miguel Alemán, una referencia fácil de identificar para quienes ya conocen el recinto. Para acceder en transporte público, la opción más sencilla es llegar a la estación Constituyentes de la Línea 7 del Metro de Ciudad de México, desde donde se puede caminar hasta la Puerta 1, punto de entrada recomendado al complejo.
Quienes se desplacen en bicicleta cuentan con un rack para aparcarlas en la Puerta 3, lo que facilita el acceso sostenible al recinto. Una vez dentro de Los Pinos, la señalización interna ayuda a localizar el jardín sin demasiada complicación, tomando como referencia la mencionada Casa Miguel Alemán.
En cuanto a los horarios, el espacio abre al público de martes a domingo, generalmente en una franja que abarca desde media mañana hasta la tarde, con margen suficiente para organizar visitas antes o después de otras actividades en el bosque o en el propio complejo cultural.
Uno de los puntos más valorados es que la entrada al Jardín Hondonada es totalmente gratuita. No se requiere reserva previa para recorrerlo, lo que facilita las visitas espontáneas, ya sea para una caminata rápida, una sesión de fotos o una tarde de descanso al aire libre.
El recinto, además, es pet friendly en sus áreas verdes, siempre que las mascotas vayan con correa y se respeten las normas de convivencia. Esto lo convierte en un destino atractivo para quienes desean pasear con su perro por un entorno cuidado y con propuestas artísticas integradas en la naturaleza.
Con este proyecto, Los Pinos refuerza su nueva etapa como espacio abierto a la cultura, la justicia social, la creación artística y el disfrute del entorno natural. Jardín Hondonada se suma así al conjunto de iniciativas que han ido redefiniendo el lugar como un punto de encuentro entre ciudadanía, arte y paisaje, donde la vida cotidiana y la reflexión ecológica comparten el mismo escenario.