La Feria del Girasol consolida a Portuguesa como epicentro del agroturismo

  • La II Feria del Girasol se celebrará del 9 al 11 de enero de 2026 en Santa Rosalía, estado Portuguesa.
  • El evento combinará agroturismo, gastronomía venezolana e italiana y formación técnica para productores.
  • Se esperan más de 10.000 visitantes y más de 20 empresas y expositores del sector agrícola.
  • La feria se proyecta como una plataforma estratégica para el desarrollo productivo y turístico de la región.

Feria del girasol en el campo

El estado Portuguesa, en pleno corazón de los llanos venezolanos, afina los preparativos para la segunda edición de la Feria del Girasol, una cita que se ha ganado un espacio propio en la agenda del sector agrícola y del agroturismo. Durante varios días de enero, los campos cubiertos de amarillo se convierten en el escenario perfecto para unir producción, turismo y formación técnica.

Esta nueva edición aspira a consolidar un modelo de feria que va mucho más allá del paseo por los cultivos. La iniciativa apuesta por mostrar la capacidad productiva del eje Santa Rosalía-Turén, acercar al público urbano al trabajo del campo y, al mismo tiempo, ofrecer a los agricultores un espacio de encuentro profesional y de actualización en temas clave para el sector.

Fechas, lugar y organización de la II Feria del Girasol

Campos de girasoles en feria

La cita está fijada para los días viernes 9, sábado 10 y domingo 11 de enero de 2026, en el municipio Santa Rosalía del estado Portuguesa, una de las zonas con mayor presencia de cultivos de girasol, junto con el vecino municipio Turén. En esas fechas, los visitantes encuentran las plantaciones en plena floración, lo que multiplica el atractivo visual del entorno.

La organización corre a cargo de la Asociación Civil Familiar Agropecuaria de Venezuela (Afaven), en alianza con el restaurante Borgoricco, conocido por su propuesta gastronómica que mezcla raíces venezolanas e italianas. Esta combinación entre un tejido asociativo del campo y la hostelería local ha permitido diseñar un formato de feria que integra la parte productiva, la lúdica y la gastronómica.

Según sus impulsores, esta segunda edición nace con la idea de superar con creces el debut del año anterior, manteniendo la esencia del evento pero mejorando servicios, atención al visitante e infraestructura. Se ha trabajado en renovar los espacios y en reforzar la logística para atender la afluencia prevista de público.

Un evento en crecimiento: afluencia y participación empresarial

La II Feria del Girasol se plantea como un paso contundente en el proceso de consolidación de este encuentro. En su primera edición se instalaron 14 stands de empresas y proyectos vinculados al sector agrícola y al turismo rural. Para 2026, los organizadores calculan que la cifra superará las 20 firmas participantes, entre expositores comerciales, instituciones y patrocinadores.

En cuanto al público, las estimaciones apuntan a más de 10.000 visitantes a lo largo de los tres días. La combinación de paisajes fotogénicos, oferta gastronómica y actividades para toda la familia se ha convertido en un imán tanto para habitantes de la región como para personas procedentes de otros estados del país.

Esta evolución refleja el interés creciente por el girasol como cultivo rentable para los agricultores de Portuguesa, pero también por el potencial del agroturismo como complemento económico. Los organizadores subrayan que la feria empieza a ser vista como una vitrina donde el campo se muestra no solo como espacio productivo, sino como destino turístico con identidad propia.

El incremento de empresas involucradas y la apuesta por ampliar el programa de actividades reafirman el carácter estratégico de la feria: no es únicamente un evento social, sino un punto de encuentro en el que confluyen negocios, formación y promoción del territorio.

Ruta del Girasol y experiencias para el visitante

Uno de los grandes reclamos del evento es la llamada Ruta del Girasol, un recorrido guiado por las plantaciones en plena floración. Los asistentes pueden caminar entre los surcos, conocer de cerca el manejo del cultivo, escuchar explicaciones de guías especializados y, por supuesto, aprovechar para hacer fotografías en un paisaje que se ha convertido en el emblema visual de la feria.

La ruta está pensada tanto para quienes se acercan por pura curiosidad como para aquellos visitantes que tienen un interés más técnico. Los guías detallan aspectos como las fases de crecimiento, necesidades de riego, manejo de suelos y potencial productivo del girasol en la región, ofreciendo una introducción sencilla pero completa al cultivo.

Además del contacto con el campo, la feria incorpora un área especialmente diseñada para familias, con atracciones y actividades infantiles. La idea es que los más pequeños también vivan la experiencia del entorno rural, en un ambiente seguro y adaptado, mientras los adultos recorren los stands o asisten a las charlas técnicas.

Este enfoque de experiencia integral contribuye a que la visita no se limite a un paseo rápido por los girasoles. La organización busca que el público permanezca varias horas en el recinto, combinando ocio, gastronomía y aprendizaje, lo que repercute positivamente en el impacto económico local.

Gastronomía venezolana e italiana como sello distintivo

Uno de los rasgos diferenciales de la Feria del Girasol es la importancia que se concede a la gastronomía. De la mano del restaurante Borgoricco, la propuesta culinaria fusiona sabores venezolanos e italianos, tomando como base productos de la zona y platos típicos muy arraigados en la cultura llanera.

Entre las opciones que se mencionan como imprescindibles destacan la cachapa con queso y cochino, la carne en vara y sus diferentes acompañamientos, junto con otras preparaciones que rescatan recetas tradicionales. A ello se suman platos de inspiración italiana, creando un menú variado que permite al visitante ir más allá del simple tentempié de feria.

El área de comida está planteada como un punto de encuentro social dentro del evento, donde agricultores, turistas y expositores pueden intercambiar impresiones de manera distendida. Esta dimensión gastronómica no solo ayuda a dinamizar la feria, sino que también refuerza la identidad del territorio, poniendo en valor materias primas y saber hacer culinario locales.

De este modo, la experiencia del visitante integra el paisaje de los girasoles, la degustación de productos autóctonos y la presencia de una cocina de influencia italiana, lo que contribuye a diferenciar esta feria de otros eventos agrícolas de la región y la posiciona como una cita singular dentro del calendario.

Formación técnica y temas clave para el productor

Más allá del componente turístico, la II Feria del Girasol está diseñada como un espacio de actualización para productores, técnicos y patrocinadores. A lo largo de los tres días se desarrollará un ciclo de ponencias y charlas especializadas que abordan asuntos considerados cruciales para la sostenibilidad del sector agrícola.

Entre las temáticas previstas se encuentran la historia de la siembra del girasol en Venezuela, un repaso a la evolución del cultivo en el país y al papel que ha jugado Portuguesa en ese proceso. También se profundizará en los costes de producción de maíz y girasol, con comparativas que ayuden al agricultor a evaluar la rentabilidad de cada alternativa en su realidad concreta.

Otro bloque temático gira en torno a la agricultura regenerativa, un enfoque que apuesta por prácticas que mejoran la salud del suelo y reducen la dependencia de insumos externos. Este tipo de propuestas despierta cada vez más interés entre los productores que buscan opciones más sostenibles a medio y largo plazo.

Las ponencias también abordan aspectos económicos y de mercado, como la adaptación al diferencial cambiario y las particularidades de la producción de semilla nacional frente a la importada. A ello se suma el análisis de la diferencia entre el maíz producido en el país y el maíz importado para alimentación animal y consumo humano.

Completan la agenda temas vinculados al acceso a financiación, con especial atención a alternativas para obtener recursos fuera de la banca tradicional orientados tanto a la actividad agrícola como a la industria asociada. En conjunto, este programa técnico busca ofrecer herramientas prácticas para la toma de decisiones en un contexto económico complejo.

Agroturismo y desarrollo regional en el eje Santa Rosalía-Turén

Los organizadores de la Feria del Girasol coinciden en destacar que el potencial agroturístico de Santa Rosalía y Turén debe convertirse en uno de los motores de desarrollo de la zona. Los vastos campos de girasol, visibles desde la carretera y cada vez más presentes en redes sociales, funcionan como una poderosa carta de presentación para atraer visitantes.

La feria, en este contexto, actúa como plataforma de promoción del territorio. Al concentrar en unos pocos días actividades recreativas, oferta gastronómica y encuentros técnicos, el evento genera un flujo de personas que impacta positivamente en el comercio local, el alojamiento y otros servicios vinculados al turismo.

Del lado del sector productivo, el encuentro refuerza la imagen de Portuguesa como estado líder en la agricultura, mostrando no solo volumen de siembra, sino también capacidad de organización, innovación y apertura a nuevos formatos de negocio. El girasol se convierte en símbolo y al mismo tiempo en palanca para diversificar la economía rural.

Este tipo de iniciativas también ayuda a visibilizar el trabajo cotidiano de los agricultores, acercando a la población urbana a la realidad del campo y favoreciendo un mayor reconocimiento social del sector. La experiencia inmersiva entre cultivos y el contacto directo con quienes los trabajan contribuyen a estrechar esa brecha.

Con cada edición, la Feria del Girasol va asentando una dinámica en la que la identidad rural, el paisaje y el conocimiento técnico se combinan para proyectar la imagen de un territorio que mira al futuro sin renunciar a sus raíces.

La celebración de la II Feria del Girasol en Portuguesa aparece como un punto de inflexión en la manera de mostrar el campo venezolano: un evento que mezcla formación, turismo y gastronomía, que aspira a reunir a miles de personas y decenas de empresas, y que utiliza la espectacular floración de los girasoles como hilo conductor para impulsar tanto la economía agrícola como la proyección agroturística de la región.

Temporada de Tulipanes 2025
Artículo relacionado:
Campo de Tulipanes de Trevelin: apertura, novedades y cifras