El complejo financiero de AZCA, en pleno corazón económico de Madrid, encara una transformación urbana sin precedentes. Tras una década de propuestas fallidas, negociaciones tensas y planes aparcados en cajones, Ayuntamiento, empresas y vecinos han logrado cerrar un acuerdo que permitirá remodelar por completo este ámbito, tradicionalmente asociado al hormigón, los desniveles y la falta de vida a pie de calle y proyectos como huertos urbanos municipales.
La operación, concebida como una intervención integral, convertirá los actuales espacios degradados y pasadizos poco amables en un entorno más verde, seguro, accesible y pensado para el peatón. El gran símbolo del cambio será un parque central con más de 1.000 árboles y una ría de agua que articulará los recorridos, en un área que hoy registra unos 100.000 desplazamientos diarios entre trabajadores, residentes y visitantes.
Un proyecto de 89,3 millones para reimaginar el corazón financiero
El plan de remodelación afectará a una superficie total de 132.895 metros cuadrados, repartidos entre 82.755 m² de titularidad municipal y 50.140 m² de propiedad privada de uso público. La inversión máxima prevista asciende a 89,3 millones de euros, de los que el Ayuntamiento de Madrid asumirá 55,6 millones, mientras que las empresas propietarias aportarán 33,7 millones.
Según ha explicado el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, la distribución del gasto responde a la proporción entre espacio público y privado dentro del ámbito. Una vez concluyan las obras, está previsto mantener un modelo de colaboración público-privada para el mantenimiento, con un mecanismo coordinado que garantice estándares de conservación similares a los de otros enclaves singulares como el entorno de las Cinco Torres.
Entre las compañías que financiarán la actuación figuran algunas de las principales propietarias de inmuebles de la zona: Pontegadea, El Corte Inglés, MERLIN Properties, GMP, Hermes, Mapfre, Mutua Madrileña, Leading Hospitality, Alba Patrimonio Inmobiliario, Monthisa y Cajamar, agrupadas en parte en la sociedad Renazca. También se ha contado con la participación de la Oficina Española de Patentes y Marcas y de asociaciones vecinales y comerciales como COMUNAZCA y PROAZCA, aunque estas no participan en la financiación.
El Ayuntamiento calcula que el ámbito de AZCA recibe cada día a unos 50.000 trabajadores, alberga a unos 2.000 residentes y soporta un tránsito total de en torno a 100.000 personas. Esta intensa actividad diaria se considera uno de los principales argumentos para acometer una intervención profunda y no un simple lavado de cara, abordando tanto el paisaje urbano como la infraestructura que se esconde bajo rasante y promoviendo iniciativas como la plantación de árboles en zonas urbanas.
El calendario previsto sitúa el inicio de los trabajos en el primer semestre de 2027, una vez se redacte el proyecto de ejecución definitivo, se supervise desde el área de Obras y Equipamientos y se liciten las obras. La actual presentación se corresponde con el proyecto básico, que marca las grandes líneas de actuación pero aún deja detalles por concretar.
Un parque central con más de 1.000 árboles y agua como hilo conductor

La seña de identidad de la nueva AZCA será la creación de un gran parque central que sustituirá buena parte de las actuales superficies duras. El plan prevé la plantación de más de 1.000 árboles de más de 40 especies distintas, con el objetivo de generar un auténtico “vergel” urbano que mejore el confort climático, aporte sombra y renueve la imagen de un ámbito que durante décadas ha sido percibido como un gran cañón de hormigón. Estas actuaciones siguen la senda de otras plantaciones de árboles en espacios urbanos.
Junto a la vegetación, el agua desempeñará un papel protagonista. Está previsto incorporar una ría o pequeño cauce artificial que recorra buena parte del espacio público y se integre con las nuevas pasarelas y zonas estanciales. La presencia de agua pretende suavizar la dureza del entorno, generar recorridos más agradables y reforzar el carácter paisajístico de un área hasta ahora muy marcada por las infraestructuras y los accesos a aparcamientos, siguiendo ejemplos de intervenciones en rías urbanas.
Alrededor de este eje verde y azul se configurarán 19 zonas estanciales, pensadas para el descanso, la convivencia y el uso cotidiano de vecinos, trabajadores y visitantes. Estas áreas se complementarán con espacios de juego infantil, concebidos para que las familias tengan también un lugar propio en un distrito habitualmente asociado casi en exclusiva a oficinas y centros comerciales.
Uno de los elementos más llamativos será un graderío de unos 150 metros lineales, con un diseño tipo auditorio al aire libre. Su función será permitir la celebración de pequeñas actividades culturales, eventos de ocio o reuniones informales, contribuyendo a que AZCA no sea solo un lugar de paso durante el horario laboral, sino un espacio con vida a distintas horas del día.
La ambición del proyecto es pasar de un entorno fragmentado y poco legible a un espacio público continuo, reconocible y cómodo, donde el peatón tenga prioridad y los recorridos inviten al paseo, más allá de entrar y salir de las torres de oficinas o los centros comerciales.
Accesibilidad total: anillo central, pasarelas y nuevos ascensores
Uno de los problemas históricos de AZCA es su compleja topografía de plazas hundidas, rampas y pasajes en distintos niveles, que dificulta la orientación y la accesibilidad, especialmente para personas con movilidad reducida. El nuevo proyecto persigue “coser” estos desniveles mediante una red de itinerarios claros y continuos.
Para ello se plantea la creación de un anillo central de circulación que ordenará el tránsito interno y servirá de articulación entre las distintas cotas. Sobre este anillo y la ría de agua se proyectan cinco pasarelas peatonales a diferentes alturas, pensadas tanto para mejorar la conectividad entre edificios y plazas como para ofrecer recorridos más agradables y seguros.
La accesibilidad se reforzará con la instalación de dos nuevos ascensores que conectarán los distintos niveles de forma directa, permitiendo a cualquier persona desplazarse sin depender de escaleras o recorridos complejos. Además, se prevé renovar completamente las aceras del perímetro, en avenida del General Perón, paseo de la Castellana y calles Joaquín Costa y Orense, de manera que el acceso a AZCA desde su entorno inmediato sea más cómodo y legible.
Este rediseño no se limita a la superficie. Los 33 pasajes interiores, distribuidos en dos niveles, se someterán a una renovación integral, con nueva iluminación, señalética y acabados. También se abrirán huecos para permitir la entrada de más luz natural y mejorar la ventilación de las plantas inferiores, que hoy en muchos puntos resultan oscuras y poco transitables.
El objetivo es transformar esos pasos, hoy percibidos a menudo como puntos conflictivos o poco amables, en corredores urbanos seguros y agradables, que formen parte del recorrido habitual de quienes trabajan o viven en el entorno en lugar de ser zonas a evitar.
Seguridad, iluminación LED y refuerzo de la videovigilancia
La seguridad es otro de los ejes centrales de la intervención. Durante años, los pasadizos y espacios intermedios de AZCA han estado asociados a problemas de convivencia, ocio nocturno conflictivo y presencia de personas sin hogar, generando sensación de inseguridad, especialmente por la noche.
Para revertir esta situación, el proyecto plantea una renovación total del alumbrado, sustituyendo las luminarias existentes por sistemas de tecnología LED más potentes y eficientes, con especial atención a la eliminación de zonas de sombra y puntos ciegos. Esta nueva iluminación se coordinará con la apertura de huecos en forjados y fachadas interiores para dejar pasar más luz natural a los niveles inferiores. La apuesta por soluciones integradas de iluminación y gestión se enlaza con propuestas sobre tecnología para jardines.
Paralelamente, se reforzará el sistema de videovigilancia. El número de cámaras pasará de las 55 actuales a 91 dispositivos, distribuidos en tres niveles distintos. La intención es asegurar una cobertura más homogénea del ámbito y mejorar el control de los espacios donde históricamente se han concentrado los problemas.
El Ayuntamiento insiste en que esta apuesta por la seguridad no se limitará a la construcción. La idea es articular mecanismos de gestión y mantenimiento continuado que eviten que la zona vuelva a degradarse, aprendiendo de experiencias anteriores en las que actuaciones puntuales no lograron cambiar la dinámica a medio plazo.
En paralelo a la mejora del alumbrado y las cámaras, el diseño del nuevo mobiliario urbano, la ordenación de las zonas de estancia y la propia presencia constante de personas en los nuevos espacios verdes se consideran factores clave para reducir situaciones de riesgo y consolidar un uso cotidiano más equilibrado, conectando con proyectos de rutas familiares.
Las “tripas” de AZCA: estructura, drenaje y modernización técnica
Más allá de la imagen visible, la reforma de AZCA incluye un capítulo relevante dedicado a las infraestructuras que no se ven. Desde el área de Obras se ha insistido en que no se trata solo de renovar pavimentos y mobiliario, sino de actuar sobre saneamiento, estructura y sistemas de drenaje, auténtica base física del complejo, prestando especial atención al cuidado con las raíces y su impacto en las estructuras.
El plan contempla la revisión, análisis, reparación e impermeabilización de las estructuras existentes bajo rasante, muchas de ellas con décadas de antigüedad. También se actuará sobre el drenaje integral del ámbito, incluyendo la reparación de colectores profundos y pozos, con el fin de reducir filtraciones, acumulaciones de agua y problemas asociados al envejecimiento de la infraestructura.
Estas intervenciones estructurales se consideran imprescindibles para garantizar la durabilidad de la nueva urbanización y evitar que la inversión en superficie se vea comprometida por patologías ocultas. En un ámbito tan denso y complejo, con varias plantas de sótano, aparcamientos y conexiones subterráneas, el trabajo “en las tripas” adquiere una relevancia similar a la de los cambios visibles para el peatón.
En paralelo, la remodelación se coordina con otros proyectos en marcha en la zona, como la demolición del edificio Serantes, impulsada desde finales de 2025 dentro de un plan especial para esa parcela. La operación permitirá ganar alrededor de 1.000 m² adicionales de espacio público, mientras que el nuevo edificio propuesto, promovido por MERLIN Properties, mantendrá la edificabilidad pero reducirá la huella en superficie a favor de plazas y zonas abiertas.
La combinación de estas actuaciones configura un escenario de cambio integral para el entorno de AZCA, en el que la reforma del espacio público va de la mano de la modernización de edificios y la actualización de la imagen del distrito financiero en su conjunto.
Un plan largamente aplazado: del intento fallido a un acuerdo de consenso
La transformación que ahora se pone en marcha lleva más de una década gestándose. Desde 2010 se han sucedido propuestas, concursos y negociaciones entre propietarios, sin lograr un consenso mínimo que permitiera ejecutar una reforma de calado. En 2020, la sociedad Renazca impulsó un concurso internacional del que resultaron ganadores los estudios Diller Scofidio+Renfro (Estados Unidos) y b720 Fermín Vázquez Arquitectos (España).
Aquel primer intento contemplaba que un grupo de inversores financiara la remodelación a cambio de explotar durante décadas parte del suelo de titularidad pública. Sin embargo, el plan se topó con la oposición de una de las grandes propietarias, Pontegadea, lo que bloqueó la operación. En 2023, el Ayuntamiento decidió descartar esa fórmula para intentar alcanzar un acuerdo más amplio que integrase a todos los actores implicados.
Las negociaciones, que han involucrado a empresas, comerciantes y residentes, han sido descritas por responsables municipales como un proceso “no fácil” y lleno de idas y venidas. La propia delegada de Obras, Paloma García Romero, reconoció que el proyecto requería estudiar en detalle cada propuesta, ya que no se trataba de una simple operación estética sino de intervenir en la estructura y los servicios del ámbito.
El pacto finalmente alcanzado en 2024 ha permitido desbloquear un espacio que durante años funcionó como un “no-lugar” en el corazón de la Castellana, pese a su relevancia económica. José Luis Martínez-Almeida ha llegado a referirse a esta operación como una forma de “saldar una deuda” con trabajadores y vecinos que han convivido con la degradación del entorno durante tanto tiempo.
El resultado es un modelo de financiación y gestión compartida que aspira a conjugar los intereses de las grandes compañías propietarias, la administración local y quienes viven o trabajan día a día en el ámbito, con el objetivo de consolidar un distrito financiero competitivo y, a la vez, más habitable.
AZCA como pieza clave en la transformación de la Castellana
La remodelación de AZCA se enmarca en una estrategia más amplia de transformación del eje del paseo de la Castellana, que el Ayuntamiento define como la columna vertebral del futuro económico de Madrid. En los últimos años se han ejecutado actuaciones como la mejora de la avenida del General Perón o el entorno de las Cinco Torres, mientras que avanzan grandes operaciones como Madrid Nuevo Norte y Parque Castellana.
En ese contexto, el nuevo AZCA se concibe como el puente entre el distrito financiero “clásico” de los años 70 y 80 y la nueva generación de central business districts europeos, que combinan oficinas de última generación, vivienda, comercio y ocio en espacios públicos de mayor calidad, con criterios de sostenibilidad y bienestar urbano.
Las autoridades municipales subrayan que esta actuación no solo modernizará un punto neurálgico para la economía de la ciudad, sino que ayudará a reposicionar Madrid en el mapa europeo de grandes centros de negocio. El objetivo es que la imagen del área pase de asociarse a escaleras complicadas, pasadizos oscuros y plazas duras a identificarse con un gran parque urbano rodeado de torres de oficinas.
Al mismo tiempo, el Consistorio defiende que las inversiones en el eje norte se han de complementar con otras estrategias para los barrios del sur y sureste, con el fin de equilibrar territorialmente el desarrollo urbano. En este sentido, se mencionan proyectos como la Estrategia del Sur o Madrid Nuevo Sur, llamados a actuar como contrapeso a las grandes operaciones del norte, junto a iniciativas como la plantación de flores de otoño-invierno en Madrid.
Si los plazos se cumplen y las obras pueden arrancar en la primera mitad de 2027, la presente década quedará marcada como un periodo de profunda metamorfosis para la Castellana y su entorno, con AZCA como una de las piezas centrales de ese cambio de ciclo.
Con todos estos elementos sobre la mesa —el nuevo parque central con más de 1.000 árboles, la ría de agua, las 19 zonas estanciales, la renovación de los 33 pasajes, el refuerzo de la seguridad y la apuesta por una accesibilidad total—, la reforma de AZCA se perfila como una de las operaciones urbanas más ambiciosas de Madrid en los últimos años, llamada a transformar un espacio envejecido y fragmentado en un gran ámbito financiero y ciudadano más verde, abierto y habitable para las próximas décadas.