En la naturaleza, a medida que van cayendo hojas secas, se van muriendo también las plantas que ya se hicieron mayores, así como los deshechos orgánicos de animales e insectos, la tierra se va enriqueciendo. Así la próxima generación puede crecer teniendo a su disposición todos los nutrientes que necesita.
Pero esto en un jardín, y más en un jardín pequeño, es algo que ocurre, pero a una menor escala. Y esto supone que la tierra no sea tan rica como debería de serlo. Es por ello que es recomendable abonar, usando productos naturales (o compost) para evitar que nuestras plantas tengan alguna deficiencia de algún mineral.
Plantas que enriquecen el suelo
¿Sabías que hay plantas que pueden servirnos como abono para el suelo? Muchas de ellas las plantamos en el huerto, como el brócoli, los guisantes o el centeno. Todas ellas ayudan a fijar el nitrógeno a la tierra. Todas estas plantas, una vez descompuestas, se pueden mezclar con el compost o mezclarlas directamente con la tierra. Servirán como un abono excelente, y contribuirán a un desarrollo y crecimiento óptimos de nuestras plantas. Se puede abonar una vez al año, justo después de que pasen las heladas.
Lo único que se ha de hacer es dejar que cumplan su ciclo vital, es decir: que germinen, crezcan, florezcan, den semillas y se sequen. Una vez finalizado el ciclo, se recogen.
No hay nada como utilizar deshechos vegetales para abonar, pues ayudamos a darle una »nueva vida» a estas plantas, a enriquecer el suelo y a crear o mantener la biodiversidad del jardín sin dañarlo en absoluto.
Además, con este abono natural no hay riesgo alguno de que abonemos demasiado ni de que las plantas tengan problemas por ello. Más bien al contrario, el jardín se alimentará sólo de lo que necesite, y dejará lo demás para cuando llegue el momento.
2 comentarios, deja el tuyo
el brocoli es de textura lisa y es ondulada la planta
necesito saber cual es la sustancia quimica