La morera vuelve a ocupar titulares en diferentes puntos del mapa con actuaciones municipales, recuerdos festivos y novedades literarias que la sitúan en el centro de la conversación pública.
De norte a sur, la reubicación de ejemplares urbanos, la memoria de un cierre de fiestas que marcó a generaciones y una presentación poética muestran cómo este árbol sigue dejando rastro en la vida cotidiana, la cultura y el paisaje.
Traslado de moreras en Navalmoral de la Mata
Las moreras retiradas por las obras en la Avenida de las Angustias están siendo trasplantadas a la zona de la Charca Mayen, una ubicación seleccionada tras una evaluación técnica que señala condiciones idóneas para su arraigo y crecimiento.
El consistorio subraya que, tal y como recogía el proyecto, no se contempla su eliminación, sino su reubicación. La elección de la Charca Mayen responde a criterios de adecuación del terreno y disponibilidad hídrica, claves para asegurar una segunda vida a los ejemplares.
En los trabajos participa una empresa especializada de la zona, que ha empleado humus de lombriz procedente de Peraleda de la Mata para favorecer el enraizamiento y el desarrollo saludable de los árboles en su nuevo emplazamiento.
Con ello, el Ayuntamiento apuesta por conservar la arboleda mientras avanza la remodelación viaria, conciliando la mejora del espacio público con el cuidado del patrimonio vegetal existente.
Un legado popular: el Día de la Morera que marcó generaciones
En la Vega Baja, el llamado Día de la Morera fue durante décadas el broche a las jornadas patronales: un encuentro vecinal con carreras, finales deportivas, entrega de premios, pólvora y verbenas, cuya huella persiste en barrios como el de los Dolores, San José o La Callosilla.
Las hemerotecas locales rescatan efemérides ligadas a la Virgen del Carmen y a fechas como el 17 de julio, con la Fiesta de la Flor (estrenada en 1921) para recaudar fondos, novilladas y partidos del Herna C.F., Levante C.F. y, más tarde, Callosa Deportiva.
En 1931, bajo el primer ayuntamiento republicano, el programa se trasladó al 19 de julio con actos benéficos, la Banda de Música dirigida por Juan Antonio Martínez, entrega de premios con la presencia de Rodolfo Llopis y una velada musical a cargo de la banda de Rojales dirigida por Miguel Cartagena.
Tras la contienda, en 1939, la jornada derivó en la Fiesta de la Banderita con diana, juegos y vaquillas, fuegos de artificio y verbena amenizada por la Banda local dirigida por Luis Serna Mora.
En las décadas de los cuarenta y cincuenta, el día posterior al festivo principal fue perdiendo peso: quedaron concursos de pintura, peinados o mantones (1941, 1946, 1947), y en 1952 se realizó una última despedida del Santo antes de que las fiestas concluyeran el 16 de agosto.
El impulso volvió en 1968 con la Gran Verbena Cerveza Azor en la Glorieta, con degustaciones y música del conjunto Die Kinder; en 1969 se añadieron la entrega de premios, tiro al plato, la final del trofeo futbolístico y una misa en San Martín con ofrenda a la Inmaculada, cerrando con Die Kinder y Los Boxer.
Los años setenta sumaron actuaciones de Constelación 5, Kinder, Aries y Técnica 2000; en 1975, con el patrocinio de El Azor distribuido por Manuel Ruiz García, el Callosa Deportiva se presentó en El Palmeral, y 1977 marcó la última morera festiva antes del auge de Moros y Cristianos. Crónicas recuerdan cómo el pregonero Francisco Soriano Espinosa relató que la comparsa Moros Sarracenos empezó a gestarse en aquella última verbena, coincidiendo con el final de Cerveza El Azor y el cambio de ciclo festivo.

Cita literaria: ‘Desnudos en la morera’ llega a Figueruela de Abajo
La poeta zamorana Esther Ferreira Leonís presenta en Figueruela de Abajo el poemario ‘Desnudos en la morera’, un trabajo bilingüe (castellano y portugués) que hunde sus raíces en la tierra y la memoria de Aliste.
Su escritura explora la herencia emocional y los afectos ligados al paisaje, con imágenes que evocan tradición y musicalidad ética, entre recuerdos, pertenencia y calma que brotan como esquejes literarios.
Editado por la asociación cultural zamorana Sabaria, el volumen será presentado por la filóloga Lola Fidalgo el día 20 a las 20:30 horas, en un acto que refuerza la vigencia simbólica de la morera en el imaginario colectivo.
Entre la gestión urbana de Navalmoral, la memoria festiva de la Vega Baja y la voz poética de Aliste, la morera confirma su doble condición de árbol práctico y emblema cultural, capaz de tejer sombra, historias y versos en la vida de pueblos y ciudades.
