La plaga del picudo rojo en las palmeras se ha consolidado como uno de los principales quebraderos de cabeza para muchos municipios del norte de España. Lo que hace unas décadas parecía un problema concentrado en el Mediterráneo se ha convertido ahora en una amenaza real para el patrimonio vegetal de parques, paseos y jardines de ciudades como Ribadesella o Grado, donde los ayuntamientos están desplegando medidas de choque y también actuaciones preventivas.
Mientras se multiplican los tratamientos fitosanitarios y las talas de ejemplares en mal estado, los consistorios insisten en que la batalla contra este escarabajo invasor es de largo recorrido y exige la implicación tanto de las administraciones como de los propietarios particulares. La experiencia acumulada en distintos puntos de España deja claro que, aunque existen herramientas para frenar su avance, ninguna garantiza por completo salvar todas las palmeras una vez que el insecto se instala dentro del tronco.
Ribadesella: ofensiva contra el picudo rojo en sus palmeras ornamentales

El Ayuntamiento de Ribadesella ha puesto en marcha una campaña intensiva para combatir la plaga de picudo rojo en las palmeras que forman parte del paisaje urbano del concejo. En total, se está actuando sobre una docena de palmeras ornamentales repartidas por puntos tan emblemáticos como El Cobayu, el Picu, la zona de la piragüera, el entorno del Ayuntamiento y la Casa de Cultura, entre otros espacios verdes municipales.
Muchas de estas palmeras ya presentan signos claros de ataque, con cambio de coloración en las hojas, amarilleo del follaje, hojas jóvenes caídas o decaídas y perforaciones visibles en las zonas podadas. Estos síntomas, apuntan desde el consistorio, son característicos de la presencia del picudo rojo en el interior del tronco y suelen indicar que el insecto lleva tiempo actuando de forma silenciosa. Para ampliar información sobre el impacto y reconocimiento de síntomas consulte la amenaza y estrategias para salvar las palmeras.
El responsable de este deterioro es un escarabajo de origen asiático, catalogado como especie exótica invasora, cuyas larvas se desarrollan dentro de la palmera. A medida que crecen, las larvas excavan galerías internas que debilitan la estructura del tronco hasta el punto de poder dejarlo prácticamente hueco, lo que no solo compromete la supervivencia del ejemplar, sino que también puede suponer un riesgo de caída.
Para intentar frenar este proceso, el Ayuntamiento riosellano ha optado por un tratamiento endotérmico o de endoterapia específico. El sistema consiste en inyectar un insecticida en la savia de la palmera mediante pequeños taladros practicados en el tronco, de forma que el producto se distribuye de manera controlada por el interior y actúa directamente donde se encuentra la plaga, evitando al mismo tiempo la dispersión externa de fitosanitarios.
Esta aplicación no se limita a las palmeras que ya muestran síntomas evidentes. Una parte importante de la estrategia municipal pasa por actuar también de forma preventiva sobre los ejemplares que aún parecen sanos, con el objetivo de reducir el riesgo de nuevas infestaciones. Desde el Consistorio se recomienda expresamente a los propietarios particulares de palmeras que se sumen a este enfoque preventivo y consulten con servicios de jardinería especializados ante cualquier sospecha.
Un problema que se ha extendido por toda la península

La situación que vive Ribadesella no es un caso aislado. La plaga invasora del picudo rojo se detectó en España hace más de tres décadas, inicialmente en el sur peninsular, y desde entonces se ha ido extendiendo de manera progresiva hacia otras comunidades. Hoy está presente en numerosos municipios de la geografía española, incluidas distintas zonas de Asturias, donde se han tenido que adoptar medidas de urgencia para preservar el arbolado urbano.
A pesar de los tratamientos que se vienen aplicando desde hace años, las administraciones reconocen que el avance de este insecto es difícil de contener. La experiencia demuestra que, si bien la endoterapia y otros métodos químicos o biológicos pueden frenar la progresión de la plaga y proteger muchos ejemplares, en casos de afectación avanzada las probabilidades de recuperación se reducen notablemente y la tala acaba siendo la única alternativa segura. La detección temprana es clave para mejorar las opciones de recuperación.
Los técnicos subrayan que una de las claves está en la detección temprana. Cuando los síntomas visibles —como el decaimiento de la corona, el amarilleo generalizado o la caída de hojas— se hacen evidentes, a menudo el daño interno ya es muy importante. Por eso se insiste tanto en el seguimiento periódico del estado sanitario de las palmeras, tanto públicas como privadas, y en la importancia de acudir a profesionales en cuanto se aprecia alguna anomalía.
En este contexto, ayuntamientos como el de Ribadesella han decidido reforzar las campañas de información dirigidas a la ciudadanía. Se recuerda a los vecinos que la presencia del picudo rojo no es un problema menor: además de la pérdida de valor paisajístico y ambiental, un ejemplar que ha quedado estructuralmente debilitado puede representar un riesgo para la seguridad de las personas si se encuentra en zonas de tránsito o juego infantil.
La presión de esta plaga en España ha llevado también a que se estudien y prueben diferentes combinaciones de tratamientos, desde insecticidas sistémicos hasta soluciones biológicas, siempre con la mirada puesta en reducir el impacto ambiental y, al mismo tiempo, proteger un patrimonio vegetal que, en muchos casos, forma parte de la identidad de pueblos y ciudades. Estudios y experiencias recogen enfoques y casos prácticos en distintas regiones y contextos.
Grado: talas inevitables tras el fracaso de los tratamientos
El municipio de Grado, también en Asturias, ha vivido en los últimos meses un ejemplo claro de las consecuencias más graves del picudo rojo cuando los tratamientos no dan el resultado esperado. En el parque San Antonio, conocido popularmente como parque de Abajo, la plaga ha obligado a talar varias palmeras por el deterioro avanzado que presentaban.
En octubre de 2025 se emitió un informe técnico sobre una palmera Phoenix canariensis situada junto a la fuente del parque, en el que ya se confirmaba la afección por picudo rojo. El documento describía cómo este insecto se introduce en el interior del tronco, lo va debilitando paulatinamente y puede llegar a provocar tanto la caída de partes de la copa como la muerte completa del ejemplar.
Como medida correctora inicial, se optó por un tratamiento de endoterapia con un producto específico (Sivanto Prime), que se hizo extensivo de manera preventiva al resto de palmeras del parque y a otra situada en la entrada del albergue municipal. La idea era intentar salvar los ejemplares afectados y, al mismo tiempo, proteger al conjunto de palmeras del entorno con una intervención coordinada.
Sin embargo, el seguimiento posterior reveló que el tratamiento no había sido suficiente en al menos tres de las palmeras. Los técnicos detectaron síntomas avanzados de afección: deterioro general del aspecto, daños en los verticilos, caída de hojas, debilitamiento estructural y signos inequívocos de que la plaga había progresado pese a las actuaciones realizadas. Ante esta situación, se concluyó que mantener esos ejemplares en pie suponía un riesgo importante.
Finalmente, se decidió la tala de tres palmeras con deterioro muy avanzado, después de que en diciembre ya se hubiera eliminado otro ejemplar en circunstancias similares. La zona es un espacio de alto tránsito, muy frecuentado por familias y personas que lo atraviesan a diario, por lo que la prioridad fue garantizar la seguridad pública y evitar posibles desplomes en un entorno abierto.
Seguridad, sanidad vegetal y protocolos de eliminación de restos
La concejalía de Parques y Jardines de Grado ha defendido que la tala de estas palmeras se considera una medida necesaria tanto por seguridad como por sanidad vegetal. Los técnicos insisten en que mantener en pie ejemplares gravemente afectados aumenta el riesgo de caída y también puede facilitar la dispersión de la plaga hacia otras palmeras cercanas, por lo que la retirada de estos árboles enfermos forma parte, en ocasiones, de la estrategia de control.
En total, en el municipio se han llegado a tratar seis palmeras dentro de este plan específico. El Ayuntamiento prevé seguir aplicando tratamientos preventivos y de choque en los ejemplares que lo permitan, si bien reconoce que los productos disponibles en la actualidad no garantizan una eficacia del 100%. Así lo recogen también estudios como los desarrollados por la Universidad Miguel Hernández de Elche, que subrayan la necesidad de combinar distintas herramientas y no confiar en una solución única.
Paralelamente, la forma en que se gestionan los restos de las palmeras taladas ha generado quejas y preocupación entre parte del vecindario. Una vecina ha denunciado que los trozos de los ejemplares afectados por picudo rojo se dejaron en la zona del mercado de ganados sin seguir, presuntamente, todos los protocolos marcados para evitar que los insectos puedan escapar y propagarse a otros puntos del municipio.
Los procedimientos oficiales indican que, antes de la tala, las palmeras deben recibir un tratamiento insecticida adecuado para reducir al mínimo la presencia de insectos vivos y que, una vez cortadas, las secciones del tronco y la copa deben quedar envueltas o cerradas en plásticos resistentes. Esta medida busca impedir que los escarabajos adultos —que son capaces de volar— abandonen los restos y colonicen nuevas palmeras en las inmediaciones. Los procedimientos oficiales indican pasos concretos para minimizar riesgos en el traslado y eliminación.
Según la denuncia, parte de los trozos, incluida la zona alta de las palmeras, habría permanecido al aire en el recinto del mercado hasta que se completó la carga de los contenedores destinados a su retirada y destrucción. Desde el Ayuntamiento se han señalado los trabajos realizados, incluyendo la utilización de contenedores específicos para el traslado de los restos, y se ha indicado que aún quedaban raíces pendientes de recoger, una tarea programada para días posteriores.
Este episodio ha puesto de relieve la importancia de cumplir de forma rigurosa los protocolos de eliminación de residuos vegetales afectados por la plaga, ya que un manejo inadecuado puede echar por tierra los esfuerzos realizados con los tratamientos y facilitar nuevos focos de infestación en el municipio o en zonas próximas.
La importancia de la prevención y la colaboración ciudadana
Los casos de Ribadesella y Grado ilustran cómo la lucha contra el picudo rojo en España se libra en varios frentes a la vez: tratamientos preventivos, intervenciones de choque, seguimientos técnicos, talas selectivas cuando no queda otra opción y gestión cuidadosa de los restos. Todo ello se complementa con campañas informativas que buscan implicar a vecinos y propietarios privados de palmeras.
Entre las recomendaciones más repetidas por los servicios de jardinería y las concejalías de Medio Ambiente destaca la necesidad de vigilar de cerca el aspecto de las palmeras. Síntomas como hojas amarillas sin causa aparente, caída de las hojas jóvenes, decaimiento de la corona, marchitamiento del penacho central o la aparición de orificios y exudados en el tronco pueden ser indicios de que el picudo rojo está actuando en el interior. Consulte también cuáles son las palmeras más afectadas para identificar riesgos.
Cuando se detecta alguno de estos signos, los expertos aconsejan no esperar a que el problema avance y ponerse en contacto con profesionales cualificados o con los servicios municipales para valorar la situación. Una intervención temprana aumenta las posibilidades de mantener con vida la palmera y reduce el riesgo de que el insecto se disperse a ejemplares cercanos, ya sean públicos o privados.
Del mismo modo, los ayuntamientos subrayan que no basta con tratar solo las palmeras que aparentan estar afectadas. En muchos casos se considera imprescindible un enfoque de conjunto, tratando grupos de palmeras cercanas o alineaciones completas, de modo que el control sea más efectivo y se minimicen los “huecos” por los que la plaga pueda seguir avanzando sin obstáculos.
A todo ello se suma el debate sobre el uso de distintos tipos de productos y técnicas. Aunque la endoterapia con insecticidas sistémicos se ha generalizado en numerosos municipios españoles, los estudios científicos y la experiencia en campo recuerdan que, incluso aplicando las fórmulas más avanzadas, no siempre se consigue salvar los ejemplares en fase muy avanzada de infestación. De ahí que la estrategia actual pase por combinar diferentes herramientas de manejo integrado, siempre bajo criterios de seguridad y respeto ambiental.
La realidad que se está viviendo en Asturias y en otros puntos de España muestra que la convivencia con el picudo rojo seguirá siendo un reto para la gestión de zonas verdes en los próximos años. Municipios como Ribadesella y Grado han optado por intensificar tratamientos, reforzar la vigilancia y, cuando no queda otro remedio, talar ejemplares para reducir riesgos. El futuro de muchas palmeras urbanas dependerá en buena medida de la rapidez con la que se detecten los problemas, de la coordinación entre administraciones y propietarios, y de la capacidad para aplicar protocolos rigurosos que frenen, en la medida de lo posible, la expansión de esta plaga invasora.