La vid

Todos hemos comido uvas alguna vez y hemos hablado de la planta que las produce, la vid. Sin embargo, seguro que no conocéis a fondo todos sus detalles y características.

La vid es una planta con flores, es decir, una angiosperma, que pertenece a la clase de las dicotiledóneas, de la subclase con flores más simples (choripetalae), pero en el grupo dotado de cáliz y corola (Dyalypetalae), es decir, el más avanzado. Su nombre científico es Vitis Vinifera. ¿Quieres saber todo lo relacionado sobre esta planta?

Morfología de la vid

La vid pertenece al orden de las plantas leñosas, por lo que suele tener una vida bastante larga. Es relativamente fácil encontrarse una vid de más de 100 años de antigüedad. Su periodo juvenil está comprendido entre unos 3 y 5 años, por lo que también es bastante largo para ser una planta leñosa y no un árbol. Durante su etapa juvenil no puede producir flores.

Una de las características especiales de la vid es que dispone de un aparato radicular que con los años se va desarrollando y ayuda a explorar el terreno con menos minuciosidad que el de una hierba. Debido a que su tronco, ramas, ramos y aparato epigeo necesitan mucho tiempo para desarrollarse, si esta planta sufre de algún daño, no podrá renovarse con tanta facilidad como si fuera una planta herbácea.

La necesidad de mantenerlo vivo durante el invierno o en tiempo de sequía hace a las plantas leñosas más exigentes en cuestión de clima y fertilidad, de manera que no viven en alturas excesivas ni demasiado cerca de los polos ni en los desiertos como pueden hacerlo las hierbas.

Órganos y funciones

Como sabemos, mediante las raíces las plantas se sustentan e incorporan el alimento necesario para desarrollarse y poder realizar la fotosíntesis. El tronco y los sarmientos de la vid son los vehículos que transportan la humedad y las sales minerales necesarias a toda la planta. La hoja, en este caso, es el órgano más importante de la vid, puesto que son las encargadas de transformar la savia bruta en savia elaborada y, además, son las encargadas de realizar las funciones vitales de la planta: transpiración, respiración y fotosíntesis. Gracias a las hojas, la vid puede formar moléculas de ácidos y azúcares a partir del oxígeno y el agua. Estas moléculas se acumulan en el grano de la uva y es la que le da su sabor característico.

La clorofila se encarga de captar los rayos del sol y la energía suficiente para llevar a cabo todos los procesos que son vitales para la planta.

Maduración de la uva

En el mes de marzo, cuando el calor comienza a hacerse notar, la savia se pone en movimiento y se produce el denominado “lloro” de la vid que se expresa a través del fruto. Al principio, el fruto está saturado de clorofila y tiene un color muy verde. Cuando la uva está verde y sin madurar, contiene una gran cantidad de ácidos tartáricos, málicos y algunos cítricos.

Para que la uva desarrolle lo ácidos necesarios para tener un buen sabor, las condiciones de luz, temperatura, rayos de sol, humedad deben ser las adecuadas. Cuando la uva va cambiando el color, se le denomina envero. De tener un color verde tan fuerte por estar saturado de clorofila, se irá tornando en amarillo, si la variedad de la uva es blanca, y se irá tornando al rojo, si la variedad es tinta.

Conforme la uva va madurando, los ácidos que tenían van disminuyendo su concentración y van aumentando la de los azúcares procedentes de la frenética actividad ejercida por las hojas por el proceso de la fotosíntesis. Otro órgano de la vid que le otorga el dulzor a la uva es el tronco. Por ello, una vid que sea bastante vieja, es capaz de generar uvas más dulces y de una forma más constante.

Entrando de lleno en el fruto, cabe hacer una primera división entre lo que es el “raspón”, o parte leñosa que forma el armazón del racimo y el grano de uva. El grano (se podría decir que es la uva propiamente dicha) se divide en piel, pulpa y pepitas.

Para los que le gustan el vino, deberían saber que la piel (también denominada hollejo) es la que contiene gran parte de los colorantes y aromas que luego tiene en vino. En la pulpa se encuentra los principales componentes del mosto (básicamente agua y azúcares) y que, mediante la fermentación, se transforman en vino. Las pepitas o semillas, se encuentran dentro de la pulpa y difieren según las variedades, llegando incluso a encontrarse uvas que nos las contienen. Poseen una capa muy dura y proporciona taninos al vino.

Variedades de la vid

Vitis Labrusca: serie Labruscoideae americanae; por ejemplo, la uva Isabel procede de esta especie.

Vitis Rupestris: serie Rupestres. Originaria de terrenos semisecos de aluvión, ha dado origen a muchos portainjertos.

Vitis Riparia: serie Ripariae. Originaria de regiones mucho más frescas, ha dado origen a muchos portainjertos y a uvas de vino (híbridos productores directos).

Vitis Berlandieri: serie Cinerascentes. Originaria de regiones áridas y suelos calcáreos; ha sido trascendental para la constitución de portainjertos resistentes a la clorosis y a la sequedad.

Vitis Vinifera: es la vid común.

Exigencias del clima para un buen crecimiento

Como se ha mencionado antes, la vid depende muy estrechamente de las condiciones climáticas en las que se encuentra. En las zonas más montañosas nos podemos encontrar viñedos sólo hasta cierta altura, puesto que más arriba no pueden crecer. Es el clima el que impone los límites de la altura.

Los límites de altura y latitud son rebasados ampliamente en muchas regiones, ya que se han estudiado las zonas con mayor eficiencia de plantación y se colocan en pendientes muy bien orientadas.  Para que la vid tenga un éxito asegurado, tiene que desarrollarse en zonas donde no hayan muchas heladas invernales y no afecten al grado de azúcar de la planta.

Cuando en invierno se alcanzan temperaturas muy bajas, la vid puede resistir hasta -20°C. Si llegase a exponerse a temperaturas menores sufriría graves daños. Si el tiempo de exposición es pequeño, se producirían daños ligeros como la necrosis de la médula y el diafragma. Sin embargo, de ser el tiempo de exposición a temperaturas tan bajas se produciría la muerte de las yemas en los sarmientos de un año de edad.

Como medios empleados contra las heladas tenemos las nieblas artificiales y el riego por aspersión. El segundo es realmente eficaz pero costosísimo, aunque la instalación sirva contra el hielo, como riego estival y como medio de lucha antiparasitaria.

Abono de fondo

El abonado de fondo para la vid tiene como objetivo enriquecer el suelo hasta una cierta profundidad. Los nutrientes con los que se abona el fondo son: fósforo, potasio y materias orgánicas. Una vez se ha abonado el fondo hasta una profundidad determinada, no se podrá realizar de nuevo labores profundas.

Después de abonar se suministran grandes cantidades de estiércol (si es posible hasta 50 toneladas de estiércol por hectárea). La dosis que se recomienda suministrar de fósforo ronda los 600 kilos por hectárea y de fósforo, pueden ser muy altas, si se trata de terrenos con una elevada capacidad de retención del potasio, o muy pequeñas, si los terrenos son sueltos: de 200-2000 kg por hectárea.

Cómo abonar el viñedo

Normalmente, cuando llega la primavera es cuando se administran los abonos nitrogenados que se van asimilando poco a poco. El estiércol se debe de aplicar en invierno. El abonado veraniego con productos nitrogenados prolongaría la vegetación y enriquecería el contenido en nitrógeno de los racimos, cosa que no se considera deseable.

Si la vid no tiene correctamente una concentración adecuada de nutrientes puede presentar diversos síntomas por carencias como pueden ser:

Falta de nitrógeno: Cuando a la vid le falta nitrógeno, presenta una coloración verde claro en las hojas y los pedúnculos se tornan en rojo. Sin nitrógeno suficiente, la vid presentará problemas de fertilidad. Suele aparecer en primavera.

Falta de potasio: Las hojas apicales se vuelven rojizas y amarillentas. Si falta potasio se produce un retraso en la maduración. Esta carencia suele aparecer en junio.

Falta de magnesio: Entre los nervios aparecen unas tonalidades de color amarillo-rojizas. Suele aparecer después del cuajado y durante la maduración, sobre todo en las hojas basales. En casos extremos puede haber un secado del raquis y una mala maduración en general.

Falta de hierro: Suele aparecer en primavera hasta junio. Puede provocar la caída de las flores y presencia de algunos granos pequeños que reducen la fertilidad.

Falta de boro: En las hojas aparece un mosaico amarillo o rojo, el limbo granuloso, borde foliar acanalado, deformaciones características y reducción de las dimensiones de las hojas. Ocurre en mayo.

Variedades de Vid que se cultivan en España

Airén: Es la uva mayoritaria de los vinos blancos manchegos y la de mayor volumen de vino monovarietal a nivel mundial.

Albariño: Se produce principalmente en la costa atlántica de Galicia. Propia de zonas frías y húmedas.

Godello: Se cultiva en Valdeorras, provincia de Orense.

Macabeo-Viura: Variedad básica de los blancos riojanos de calidad, así como de los cavas.

Moscatel: Básicamente se elabora en mistela. Se cultiva principalmente en la Comunidad Valenciana, Cádiz, Málaga y la cuenca media del Ebro.

Palomino: Es la variedad por excelencia de Jerez. Orense, León y Valladolid son otras provincias donde se cultiva el Palomino.

Parellada: Se cultiva en las zonas altas de Cataluña. Actúa como uva complementaria en la elaboración de los cavas.

Pedro-Ximenez: Crece principalmente en las provincias de Córdoba y Málaga.

Treixadura: Es otra uva gallega semejante al albariño pero menos glicérica y refinada. Es la uva tradicional del Ribeiro.

Verdejo: La uva blanca de Rueda, de la Ribera del Duero y de otras áreas de Castilla.

Xarel-lo: Se complementa muy bien con otras variedades sobre todo en la elaboración de los cavas.

Con esta información podréis saber más sobre la vid y cómo funciona la planta de la que nos bebemos esos vinos tan deliciosos.

Comparte para difundir

Si te ha gustado nuestro contenido ahora puedes ayudar a difundirlo en las redes sociales de manera sencilla usando los siguientes botones:

Envía
Pinea
Print
¿Sabes qué puedes plantar en invierno?
Descubre qué tipo de plantas puedes plantar y comprar en invierno y en cada estación del año
Plantas para invierno

Categorías

Huerto

Graduado en Ciencias Ambientales y Máster en Educación Ambiental por Universidad de Málaga. Mi objetivo es dar a conocer toda la información de medioambiente a los lectores de manera sencilla, clara y entretenida para que se aprendan los valores de la naturaleza y la necesidad de preservarla.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

  1. Responsable de los datos: Miguel Ángel Gatón
  2. Finalidad de los datos: Controlar el SPAM, gestión de comentarios.
  3. Legitimación: Tu consentimiento
  4. Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal.
  5. Almacenamiento de los datos: Base de datos alojada en Occentus Networks (UE)
  6. Derechos: En cualquier momento puedes limitar, recuperar y borrar tu información.